Síndrome de Sjögren: síntomas, causas y cómo afecta a tu salud bucodental
Descubre qué es el Síndrome de Sjögren, sus síntomas, causas y tratamientos. Consejos prácticos para aliviar la sequedad en ojos y boca y cuidar tu salud.
El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune que provoca sequedad en la boca y ojos al atacar las glándulas salivales y lacrimales. Aumenta el riesgo de caries, infecciones orales y complicaciones dentales si no se trata adecuadamente.
¿Qué es el síndrome de Sjögren?
El síndrome de Sjögren es una enfermedad crónica de origen autoinmune. Esto significa que el propio sistema inmunitario, que normalmente nos defiende de infecciones, se desorienta y ataca por error a ciertas células del cuerpo. En concreto, en el Sjögren el sistema inmunitario ataca principalmente a las glándulas exocrinas encargadas de producir humedad, como las glándulas salivales (saliva) y lagrimales (lágrimas). ¿El resultado? Una marcada sequedad en las mucosas, especialmente en ojos secos y boca seca (xerostomía), que son las señales más características de esta enfermedad.
En mi experiencia en Cleardent siempre dedico tiempo a explicarle esto a mis pacientes: saber que se trata de un proceso autoinmune y sistémico (es decir, que puede afectar a todo el cuerpo, no solo a ojos y boca) les ayuda a entender por qué tienen síntomas tan diversos más allá de la sequedad. El síndrome de Sjögren se considera además una enfermedad sistémica y crónica, con evolución lenta. Muchos síntomas pueden confundirse con el envejecimiento normal (ojos secos, boca seca), lo que retrasa su diagnóstico. Por eso, en Cleardent recalcamos la importancia de prestar atención a estas molestias aparentemente «cotidianas»: podrían ser la pista de una condición autoinmune subyacente.
Cabe mencionar que esta enfermedad puede presentarse de dos formas:
SjÖgren primario: cuando aparece por sí solo, sin asociarse a otras enfermedades autoinmunes.
SjÖgren secundario: cuando ocurre junto con otras patologías autoinmunes, típicamente artritis reumatoide o lupus. De hecho, entre 20% y 30% de los pacientes con lupus o artritis reumatoide acaban desarrollando Sjögren secundario.
En Cleardent hemos visto casos de pacientes con artritis reumatoide que comienzan a sufrir boca y ojos secos; trabajamos en conjunto con reumatólogos para confirmar si se trata de Sjögren secundario y así abordar al paciente de forma integral.
En cuanto a a quién afecta, el síndrome de Sjögren puede darse a cualquier edad, pero es muchísimo más común a partir de la mediana edad. La mayoría de personas son diagnosticadas después de los 40 años, y cerca del 90% son mujeres. No es algo que uno «herede» directamente, aunque existe cierta predisposición genética: suele hacer falta una combinación de genes susceptibles más algún desencadenante ambiental (por ejemplo, ciertas infecciones virales han sido propuestas) para que se desarrolle la enfermedad. Esto les explico a mis pacientes en Cleardent para que entiendan que no es culpa de algo que ellos hicieron, sino una compleja interacción de factores internos y externos.
Aunque a veces se dice que es una enfermedad rara, en realidad el Sjögren es más frecuente de lo que parece: se estima una prevalencia en torno al 0,1% de la población general (aproximadamente 1 de cada 1.000 personas). De hecho, esta cifra la posiciona como una de las enfermedades autoinmunes sistémicas más frecuentes que existen, aunque a menudo pase desapercibida o se diagnostique menos de lo que debiera. Así que, si te lo han diagnosticado, no pienses que eres «el único»; en Cleardent conocemos bien el síndrome de Sjögren y a muchos pacientes que conviven con él.
Causas y factores de riesgo del Sjögren
¿Por qué ocurre el síndrome de Sjögren? La respuesta corta es: porque tu sistema inmunitario se equivoca de objetivo. Normalmente nuestras defensas atacan a virus o bacterias invasoras, pero en el Sjögren esas defensas atacan a nuestras propias glándulas de secreción (salivales, lagrimales, etc.). El motivo exacto de este comportamiento autoinmune sigue sin estar claro; los científicos creen que es multifactorial.
En términos sencillos, hay ciertos genes que aumentan la susceptibilidad a padecer Sjögren. Si tienes esa predisposición genética y además te expones a algún factor desencadenante (como podría ser una infección viral o incluso factores hormonales o de estrés), el cóctel puede activar la reacción autoinmune. En Cleardent solemos tranquilizar a los pacientes recién diagnosticados explicándoles que nadie «se contagia» de Sjögren ni es algo que hayan provocado por su estilo de vida. Es una condición que simplemente ocurre cuando confluyen predisposición interna y disparadores externos adecuados. Por ejemplo, hay estudios que sugieren vínculos con virus como el Epstein-Barr u otros, pero nada concluyente; lo que sí sabemos es que el estrés crónico y factores emocionales pueden empeorar los síntomas una vez la enfermedad está activa.
Entre los factores de riesgo reconocidos destacan:
Sexo y edad: Como mencioné, ser mujer de mediana edad (40 años o más) es el perfil más típico. Las hormonas femeninas podrían influir, dado que muchas pacientes reportan que los síntomas aparecieron o empeoraron en la menopausia.
Tener otra enfermedad autoinmune: Personas con artritis reumatoide, lupus u otras enfermedades reumáticas tienen mayor probabilidad de desarrollar Sjögren secundario. En Cleardent siempre preguntamos por antecedentes de este tipo cuando vemos signos de sequedad anormal en un paciente, ya que la presencia de otra enfermedad reumática enciende nuestras alarmas.
Historia familiar: Aunque no es directamente hereditaria, a veces encontramos que la paciente con Sjögren tiene familiares con otras enfermedades autoinmunes, lo cual habla de la predisposición genética.
Resumiendo, cualquiera puede padecer Sjögren, pero será más probable en una mujer de más de 40 años, con cierta carga genética autoinmune, especialmente si tiene o ha tenido otro trastorno inmunológico. Conocer estos factores nos ayuda en Cleardent a estar atentos: si una paciente encaja en ese perfil y empieza con síntomas de sequedad, sabemos que hay que investigarlo más a fondo y, si procede, derivarla a un especialista para confirmar el diagnóstico.
Síndrome de Sjögren: Síntomas y señales de alerta
Los síntomas del síndrome de Sjögren pueden variar mucho de una persona a otra, lo que a veces dificulta su reconocimiento. Sin embargo, hay dos manifestaciones clave que prácticamente todos los pacientes experimentan:
Ojos secos: la falta de lágrimas hace que los ojos arden, piquen o se sientan arenosos, como si tuvieran tierra dentro. Es común la sensación de quemazón y enrojecimiento ocular, sensibilidad a la luz (fotofobia) y visión borrosa por la sequedad en la córnea. Muchos pacientes cuentan que, especialmente por la mañana al despertar, sienten los párpados «pegados» o irritación intensa. Yo les suelo preguntar en consulta: “¿Notas los ojos como con arenilla o demasiada sequedad?”, y la respuesta afirmativa es un indicio importante. De hecho, más de una vez hemos recomendado en Cleardent una visita al oftalmólogo para hacer pruebas cuando una persona refiere este síntoma persistente junto con boca seca.
Boca seca (xerostomía): tal vez el síntoma más molesto. La persona siente la boca pegajosa o pastosa, como llena de algodón, con dificultad para tragar, hablar e incluso saborear los alimentos. Puede haber necesidad constante de beber agua sorbos pequeños para poder articular palabras o ingerir comida seca. Algunos pacientes describen sensación de ardor en la lengua o en la mucosa interna de las mejillas. En Cleardent, cuando escucho a alguien decir “se me hace imposible tragar galletas” o “necesito agua para poder comer”, inmediatamente pienso en medir su flujo salival porque suena a xerostomía significativa.
Además de estas dos manifestaciones principales, el síndrome de Sjögren suele venir acompañado de un conjunto de síntomas sistémicos que no debemos pasar por alto:
Sequedad en otras áreas: No solo ojos y boca; también puede haber sequedad nasal, provocando costras o sangrados de nariz, y sequedad en la garganta, lo que deriva en tos seca crónica. Muchas mujeres sufren sequedad vaginal, causando irritación y molestias en las relaciones sexuales. La piel también puede volverse seca y escamosa. En Cleardent, aunque nuestro ámbito principal es la salud bucal, al hacer la historia clínica solemos preguntar por estos otros síntomas de sequedad generalizada, porque apuntan a que estamos frente a un cuadro sistémico y no solo a un problema local de boca.
Fatiga y dolor articular: Un cansancio profundo, desproporcionado al esfuerzo realizado, es otra queja común. Muchos pacientes con Sjögren refieren una fatiga prolongada que afecta su vida diaria. Asimismo, pueden presentarse dolores articulares y musculares o incluso artritis leve. Es frecuente sentir rigidez matutina en las articulaciones pequeñas (manos, pies) o tener fibromialgia concomitante. Recuerdo el caso de una paciente en Cleardent que además de boca seca tenía un constante dolor en las manos; tras derivarla al reumatólogo, resultó que tenía síndrome de Sjögren con artritis asociada. Esto nos enseñó a no ignorar las quejas musculoesqueléticas cuando van de la mano con la sequedad.
Inflamación de glándulas salivales: Aproximadamente dos terceras partes de quienes tienen Sjögren primario pueden experimentar inflamación de las glándulas parótidas, las salivales mayores que están debajo y delante de las orejas. Esto se manifiesta como hinchazón a los lados de la cara, tipo “papera”, a veces dolorosa. Si notas bultos o inflamación en el ángulo de la mandíbula, coméntaselo al médico o dentista; en Cleardent estamos atentos a esta señal, pues unas glándulas inflamadas crónicamente pueden indicar Sjögren no diagnosticado. En el Sjögren secundario (cuando va con otra enfermedad) este síntoma es menos común, pero en el primario es bastante típico.
Otros síntomas sistémicos: Un tercio de los pacientes con Sjögren primario pueden desarrollar manifestaciones «extraglandulares». ¿Qué significa esto? Que la enfermedad afecta órganos internos más allá de las glándulas. Pueden presentarse síntomas como fiebres bajas recurrentes, ganglios linfáticos algo inflamados, vasculitis (inflamación de vasos sanguíneos causando manchas en piel), problemas pulmonares (por ejemplo, neumonías repetitivas o bronquitis por sequedad de vías aéreas) o alteraciones renales y hepáticas en casos avanzados. Afortunadamente, estos casos severos no son la norma; la mayoría de personas tendrá principalmente las molestias de sequedad y fatiga. Pero es importante saber que existen, porque subraya la necesidad de controlar bien la enfermedad. También, aunque suene alarmante, hay un pequeño aumento en el riesgo de linfoma (cáncer de los ganglios linfáticos) en pacientes con Sjögren de larga evolución. Se estima que alrededor del 5-8% de los pacientes con Sjögren primario podrían desarrollar un linfoma a lo largo de su vida, especialmente aquellos con manifestaciones sistémicas fuertes. En Cleardent, ante cualquier signo sospechoso como ganglios inflamados persistentes, no dudamos en derivar a un especialista; preferimos pecar de precavidos porque entendemos la relevancia de una detección temprana de complicaciones.
El síndrome de Sjögren puede afectar muchas partes de tu cuerpo, pero los síntomas más comunes y evidentes son la sequedad de ojos y boca. Si te identificas con varios de estos signos (por ejemplo, boca y ojos secos más fatiga y dolores), vale la pena comentárselo a tu médico. En Cleardent, más de una vez hemos sido los primeros en sospecharlo al escuchar la combinación de síntomas del paciente, y gracias a ello esa persona pudo obtener un diagnóstico y empezar a tratarse antes. La clave está en prestar atención a tu cuerpo: esa sequedad persistente no es normal, y comprender que puede deberse a Sjögren es el primer paso para manejarla mejor.
Impacto del síndrome de Sjögren en la salud bucal
Pero incluso antes de llegar a un punto tan dramático, la xerostomía crónica propia del Sjögren tiene múltiples efectos negativos en dientes, encías y mucosas orales. Como dentista en Cleardent, veo a diario cómo la falta de saliva afecta la salud bucodental de mis pacientes con Sjögren, y por eso implementamos medidas especiales para cuidar sus bocas. Entender estos impactos te motivará a ser proactivo en su prevención:
Caries dental rampante: La saliva es uno de nuestros mejores aliados naturales para prevenir las caries, porque ayuda a arrastrar restos de comida y neutraliza los ácidos producidos por las bacterias. Cuando hay poca o ninguna saliva, los dientes quedan desprotegidos frente a las bacterias. Las personas con Sjögren desarrollan caries con mucha más facilidad y rapidez que alguien con salivación normal. Es común ver caries rampantes, que avanzan rápido y en lugares poco habituales (por ejemplo, en los bordes de las encías o en superficies lisas del diente que normalmente no se carían tanto)cleardent.es. En Cleardent hemos aprendido que un paciente con Sjögren necesita un seguimiento muy cercano: programamos limpiezas profesionales más frecuentes y aplicamos tratamientos con flúor tópicos (barnices, pastas especiales) para reforzar el esmalte y reducir el riesgo de caries. También les recomendamos usar pasta dentífrica con flúor de alta concentración en casa y enjuagues diarios con flúor, porque está demostrado que reduce muchísimo la aparición de caries en estos casos.
Enfermedad de las encías (periodontal): La saliva no solo protege a los dientes, también a las encías. Ayuda a limpiar las bacterias y restos de comida del surco gingival. En ausencia de saliva suficiente, es muy fácil que se acumule placa bacteriana pegada a las encías, lo que conduce primero a gingivitis(encías enrojecidas, inflamadas y que sangran) y, si no se controla, a periodontitis (una infección más profunda que destruye el hueso de soporte de los dientes). De hecho, en pacientes con Sjögren vemos a veces un deterioro periodontal acelerado, porque la sequedad favorece la proliferación bacteriana. Nosotros en Cleardent ponemos especial énfasis en la higiene: enseñamos al paciente técnicas de cepillado suaves pero efectivas, recomendamos uso de irrigadores orales o enjuagues antimicrobianos sin alcohol, y realizamos limpiezas en consulta cada 3-4 meses si es necesario para mantener a raya la placa. Con estos cuidados, muchos pacientes logran conservar sus encías sanas pese a la xerostomía.
Infecciones por hongos (candidiasis oral): La boca seca también pierde parte de sus defensas inmunológicas locales, lo que da oportunidad a que crezcan hongos oportunistas como la Candida albicans. Por eso, las personas con Sjögren tienen mayor propensión a padecer candidiasis oral, una infección fúngica que se manifiesta con placas blancas cremosas en la lengua, paladar o interior de mejillas. Si se desprenden esas placas, la mucosa subyacente está enrojecida y sensible. En Cleardent sabemos que detrás de una candidiasis recurrente en un paciente con boca muy seca puede estar el Sjögren, y viceversa: es una complicación frecuente de este síndrome. La buena noticia es que se trata con antifúngicos fácilmente, pero hay que abordarlo rápido porque provoca bastante molestia (ardor, sabor desagradable). A nuestros pacientes les indicamos mantener la boca lo más hidratada posible y, si usan prótesis dental removible, desinfectarla bien a diario, ya que las prótesis pueden acumular hongos en estas situaciones de sequedad.
Halitosis (mal aliento): Una boca seca es una boca con mal aliento, lamentablemente. La saliva normalmente ayuda a limpiar y refrescar, y tiene propiedades antibacterianas. Sin saliva, aumenta la población de bacterias productoras de compuestos sulfurados malolientes. Como resultado, el mal aliento crónico es muy común en el Sjögren. Y no me refiero al «aliento matutino» que cualquiera puede tener al despertar (y que mejora al desayunar o cepillarse), sino a una halitosis persistente a lo largo del día. Muchos pacientes ni se dan cuenta, pero en Cleardent estamos atentos también a este signo para orientarles: al mejorar la hidratación bucal y tratar las causas (caries, encías inflamadas, lengua saburral), la halitosis suele mejorar notablemente. De hecho, insistimos mucho en la limpieza de la lengua con un raspador lingual, porque en la lengua seca proliferan las bacterias causantes del mal aliento. Los pacientes agradecen este consejo; algo tan sencillo como limpiar la lengua a diario puede marcar la diferencia en su vida social y confianza.
Alteraciones del gusto (disgeusia): La saliva también contribuye al sentido del gusto, al disolver los alimentos y permitir que las papilas gustativas perciban los sabores. En Sjögren, muchos pacientes notan que han perdido algo de gusto o que sienten un sabor metálico constante en la boca. A esto lo llamamos disgeusia. Puede ser muy frustrante porque incluso arruina el placer de comer; he tenido pacientes en Cleardent que me dicen «Doctor, ya ni el café me sabe igual«. Esta alteración del sabor está ligada tanto a la sequedad como a posibles infecciones orales secundarias o al propio efecto inflamatorio del síndrome en las papilas. No hay una solución mágica, pero estimular la saliva (chicles, caramelos sin azúcar) y mantener la boca húmeda suele mejorar un poco la percepción de sabores. Cuando un paciente recupera parte del sentido del gusto gracias a las medidas que le recomendamos, recobra también el ánimo —¡es que poder saborear la comida influye mucho en la calidad de vida!—.
Dificultad para usar prótesis dentales: Quienes usan dentadura postiza (prótesis removibles completas o parciales) enfrentan un reto mayor con Sjögren. La saliva normalmente actúa como lubricante y crea cierta succión que ayuda a mantener la prótesis en su lugar. En una boca seca, la prótesis se siente suelta e incómoda, roza y puede provocar llagas o ulceraciones en la mucosa . He visto pacientes veteranos con su dentadura de toda la vida que, al desarrollar Sjögren, de pronto ya no la toleran y les causa dolor. En Cleardent, para estos casos, ajustamos las prótesis lo mejor posible y recomendamos cremas adhesivas específicas que aumentan la retención pese a la sequedad. Además, enfatizamos la higiene de la prótesis y el retirar la dentadura por las noches dejando las mucosas descansar y humedeciéndolas bien (incluso hay geles hidratantes que se pueden aplicar en el interior de la boca antes de dormir). Con estos cuidados, muchos logran seguir usando su prótesis sin tanta molestia.
Molestias en la mucosa oral: La lengua y el revestimiento de la boca pueden volverse atróficos, lisos y enrojecidos. La lengua puede verse brillante, sin papilas y con fisuras (grietas) dolorosas. Los labios, por su parte, tienden a resecarse, partirse en las comisuras y hasta descamarse. Todo ello provoca sensación de ardor o quemazón en la boca, que suele empeorar conforme avanza el día. Algunos pacientes incluso evitan ciertos alimentos porque les irritan (por ejemplo, comidas muy condimentadas, ácidas o picantes les arden en la boca seca). En la clínica Cleardent, cuando recibimos a un paciente con la mucosa tan delicada, adoptamos un enfoque muy cuidadoso: utilizamos instrumentos blandos, aplicamos anestesia tópica si hace falta para aliviar el ardor durante la exploración, y aconsejamos enjuagues suaves con infusiones (como manzanilla fría) o soluciones especiales para mucositis que calman la irritación. Pequeños detalles así pueden hacer que la visita al dentista no sea un suplicio adicional para quien tiene Sjögren.
Como ves, la sequedad de boca del Sjögren no es un simple «me molesta un poco la boca», sino que tiene consecuencias reales en la salud oral. La buena noticia es que, con prevención y cuidados adecuados, podemos minimizar mucho estos problemas. Siempre le digo a mis pacientes: “Tener Sjögren no significa que vayas a perder dientes o a tener caries por doquier; pero sí significa que debemos esforzarnos el doble en cuidar tu boca”. Y es completamente posible mantener dientes y encías sanos, incluso con xerostomía, si uno sigue las recomendaciones. En Cleardent nos enorgullece ver cómo pacientes diagnosticados, con un programa personalizado de higiene y revisiones frecuentes, logran tener check-ups sin nuevas caries o sin progresión de la enfermedad periodontal. El Sjögren plantea retos, sí, pero con un buen aliado odontológico y disciplina en casa, esos retos se superan.
¿Cómo se diagnostica el síndrome de Sjögren?
El diagnóstico del síndrome de Sjögren puede ser un verdadero rompecabezas. Dado que sus síntomas son tan variados y a menudo se solapan con otras condiciones (boca seca por medicamentos, ojos secos por edad o pantallas, fatiga por mil causas, etc.), llegar a la conclusión de «es Sjögren» requiere descartar otras posibilidades y realizar pruebas específicas. Te cuento cómo suele ser el proceso diagnóstico y cómo ayudamos desde el ámbito dental:
1. Evaluación clínica y antecedentes: Todo empieza por la sospecha clínica. Si un paciente presenta la tríada típica (ojo seco, boca seca, quizás artritis u otro síntoma sistémico), un médico general o reumatólogo comenzará a pensar en Sjögren. En Cleardent, por nuestra parte, cuando alguien nos llega con caries extensas inesperadas, mucosa muy seca y nos comenta que también tiene que usar lágrimas artificiales constantemente, encendemos el radar. De hecho, más de una vez hemos sido nosotros quienes sugerimos: «¿Le han investigado síndrome de Sjögren?» tras ver ciertos signos en la boca. También preguntamos por fármacos que puedan causar sequedad (para no confundir un efecto secundario medicamentoso con Sjögren). Y algo muy importante: conocer si la persona padece otra enfermedad autoinmune. Si una paciente con artritis reumatoide refiere mucha sequedad, la posibilidad de Sjögren secundario está sobre la mesa.
2. Análisis de sangre: Si se sospecha, el siguiente paso son análisis de laboratorio. Buscamos anticuerpos específicos asociados al Sjögren, especialmente los llamados SSA (Ro) y SSB (La), que aparecen en un buen porcentaje de pacientes. También se suele encontrar factor reumatoide positivo y anticuerpos antinucleares (ANA) elevados, aunque estos últimos son menos específicos. Los análisis de sangre también sirven para evaluar inflamación sistémica (velocidad de sedimentación elevada, etc.) y el estado de órganos como riñón o hígado, por si hubiera afectación. Debo decir que un resultado positivo en SSA/SSB apoya mucho el diagnóstico, pero su ausencia no lo descarta: hay pacientes con Sjögren «seronegativo» que tienen síntomas claros pero sin esos anticuerpos. Por eso, la evaluación clínica sigue siendo vital. A veces, he acompañado a pacientes de Cleardent en este proceso de esclarecimiento: con sus análisis en mano, seguimos buscando otras pruebas si los resultados son inconclusos.
3. Pruebas oculares: Un oftalmólogo realizará exámenes para cuantificar la sequedad ocular. El más clásico es la prueba de Schirmer, que consiste en colocar una tirita de papel debajo del párpado inferior durante unos minutos para ver cuánta lágrima moja el papel. Si apenas se humedece, indica ojo seco significativo. También examinan la superficie ocular con un tinte especial y lámpara de hendidura, buscando daños en la córnea o conjuntiva típicos de la queratoconjuntivitis seca. Estos hallazgos apoyan el diagnóstico de Sjögren cuando se suman a la boca seca. Muchos pacientes llegan a Cleardent ya remitidos por su oftalmólogo tras un Schirmer patológico, y eso facilita nuestra coordinación: sabemos que esa persona necesita atención especial en su salud oral porque es muy probable que sí tenga Sjögren.
4. Pruebas de las glándulas salivales: Para evaluar la función de las glándulas salivales mayores se pueden hacer varios estudios de imagen. Un sialograma es una radiografía especial donde se inyecta contraste en los conductos salivales para ver cuánto saliva llega a la boca. También existe una gammagrafía salival (centellografía) donde te inyectan un isotopo radioactivo y miden cómo lo captan y secretan las glándulas. Son pruebas menos frecuentes, pero útiles si aún hay dudas. En Cleardent, nosotros podemos hacer pruebas más simples en la propia consulta: por ejemplo, medimos el flujo salival no estimulado (pidiéndote escupir en un vasito durante 5 minutos sin estimular saliva) y el estimulado (masticando parafina o un chicle sin sabor). Valores muy bajos de flujo salival corroboran objetivamente la xerostomía. Estas pruebas caseras no diagnostican Sjögren por sí solas, pero sumadas al contexto nos dan más razones para derivar al reumatólogo.
5. Biopsia de glándula salival menor: Este es considerado el “gold standard” cuando hay dudas. Consiste en tomar un pequeño fragmento (un par de milímetros) de glándulas salivales menores, generalmente del labio inferior, para analizarlo al microscopio. En el síndrome de Sjögren, esas glándulas suelen mostrar infiltrados de linfocitos (células inmunes) formando pequeños agrupamientos llamados «focos». Una biopsia positiva (esos focos presentes) prácticamente confirma el diagnóstico. Es un procedimiento sencillo: en Cleardent hemos colaborado con especialistas en algunas biopsias de labio, haciendo la sutura luego para que sane bien. La molestia es mínima y la información que aporta es valiosa cuando los análisis de sangre no fueron concluyentes. Muchos pacientes sienten alivio al obtener finalmente una certeza diagnóstica con esta prueba, pues pone nombre a lo que les sucede.
6. Criterios de clasificación: En realidad, el diagnóstico de Sjögren se establece cuando se cumplen ciertos criterios internacionales que combinan varios de los puntos anteriores. Por ejemplo, los criterios actuales otorgan puntos a: tener síntomas de ojo/boca secos, prueba de Schirmer anormal, prueba de saliva anormal, anticuerpos SSA/SSB positivos, y biopsia positiva. Si se alcanza cierto puntaje, se considera diagnóstico de Sjögren. Como ves, no es una simple prueba de «sí o no», sino un conjunto de evidencias.
En resumen, diagnosticar el síndrome de Sjögren requiere un enfoque multidisciplinar: oftalmólogos, reumatólogos, dentistas y médicos de atención primaria pueden y deben colaborar. Desde mi trinchera en Cleardent, participo identificando tempranamente signos orales y orientando al paciente para que busque la evaluación reumatológica adecuada. Es muy gratificante cuando logramos acelerar el diagnóstico de alguien; por ejemplo, hace poco una paciente vino pensando que solo tenía «boca seca por estrés», pero notamos sus glándulas inflamadas y le sugerimos ver a un reumatólogo. Le hicieron las pruebas y en efecto era Sjögren. Ahora está ya en tratamiento y se siente aliviada de saber qué tiene y cómo manejarlo. Ese es el valor de unir las piezas del rompecabezas entre profesionales.
Tratamiento del síndrome de Sjögren
Actualmente, el síndrome de Sjögren no tiene una cura definitiva, ya que es un proceso autoinmune crónico. Sin embargo –y esto es lo importante– sí tiene tratamiento para controlar sus síntomas y prevenir complicaciones, lo que mejora enormemente la calidad de vida. El tratamiento suele centrarse en dos frentes: aliviar la sequedad (ojos, boca, otras mucosas) y tratar cualquier manifestación sistémica que esté presente (por ejemplo, dolor articular, afectación de órganos). Aquí voy a desglosar las medidas más habituales, comentándote también la perspectiva que aportamos desde Cleardent.
Medidas para aliviar la sequedad de ojos:
Lágrimas artificiales: Son la piedra angular para los ojos secos. Existen colirios lubricantes de venta libre que se instilan varias veces al día para mantener el ojo húmedo. En casos leves pueden bastar las lágrimas artificiales comunes; en casos más severos recomendamos usar lágrimas sin conservantes (vienen en monodosis) porque los conservantes pueden irritar. Para la noche, a veces van mejor geles u pomadas oftálmicas que son más densos y protegen durante el sueño, aunque pueden nublar la visión temporalmente.
Gafas protectoras y humidificación: Evitar ambientes secos o con mucho viento ayuda bastante. Yo aconsejo usar humidificadores en casa, especialmente en climas secos o en invierno con la calefacción, para mantener la humedad ambiental. Si sales en bici o hay viento, unas gafas cerradas tipo de esquí (o lentes con protección lateral) pueden reducir la evaporación de lágrima. Son detalles sencillos pero marcan diferencia. Varios pacientes de Cleardent que implementaron esto notaron menos irritación ocular diario.
Colirios medicados: Si las lágrimas de farmacia no son suficientes, los oftalmólogos pueden recetar colirios especiales, como ciclosporina oftálmica (Restasis) o lifitegrast (Xiidra), que disminuyen la inflamación de la superficie ocular y aumentan la producción de lágrima a largo plazo. Son tratamientos inmunomoduladores locales; en palabras simples, ayudan a que el ojo vuelva a producir más lubricación por sí mismo al calmar la inflamación autoinmune en las glándulas lagrimales. Muchos pacientes experimentan mejoría notable en síntomas tras meses de usarlos.
Oclusión de puntos lagrimales: En casos de ojo seco severo, un procedimiento menor es colocar tapones en los conductos lagrimales (los drenajes naturales del ojo hacia la nariz). Al ocluir esos conductos con pequeños tapones de silicona, las lágrimas (ya sean las naturales pocas que tengas o las artificiales que te apliques) permanecen más tiempo en la superficie ocular en vez de drenarse, manteniendo el ojo húmedo. Es rápido, indoloro y reversible (los tapones se pueden quitar).
Medidas para aliviar la sequedad de boca:
Hidratación frecuente: Lo más básico pero efectivo: beber agua a sorbos durante el día, constantemente. Llevar siempre una botellita de agua. En Cleardent aconsejamos tomar pequeños sorbos incluso antes de hablar mucho rato (por ejemplo, antes de una reunión o de dar clase, si es el caso) para mojar la boca. Eso sí, hay que evitar bebidas que deshidratan más, como el café, el té negro o el alcohol. También hay que moderar los refrescos o zumos ácidos, porque no solo no hidratan sino que el ácido puede dañar los dientes en ausencia de saliva que lo neutralice.
Estimular la saliva: Mascar chicles sin azúcar o chupar caramelos duros sin azúcar (ideales los de sabores cítricos o de menta suave) puede estimular las glándulas que aún funcionen para que liberen saliva. Un ingrediente muy recomendado es el xilitol, un edulcorante que, además de promover saliva, combate las bacterias de la placa. Siempre digo: ten a mano chicles o mentas con xilitol; úsalos especialmente tras las comidas para ayudar a limpiar la boca y estimular saliva. Solo cuidado de no abusar entre comidas con caramelos (aunque sean sin azúcar), para no acostumbrar al cuerpo a necesitar dulce constante y también porque, si bien no tienen azúcar, pueden contener ácidos. Pero en general, es una estrategia segura y útil.
Sustitutos de saliva: Existen productos llamados saliva artificial o sustitutos salivales. Vienen en forma de sprays, geles o colutorios. No son exactamente igual que la saliva natural, pero contienen lubricantes (como carboximetilcelulosa, glicerina, etc.) que humectan la boca durante un rato más largo que el agua pura. Algunos incluso tienen enzimas o componentes que imitan funciones salivales. Recomiendo usar el spray de saliva artificial antes de comidas (para facilitar masticar y tragar) y antes de dormir, para no pasar la noche con la boca tan seca. Muchos pacientes de Cleardent han encontrado alivio con estos productos, especialmente los geles nocturnos.
Productos específicos de higiene oral: Como mencioné antes, indicar pasta dental para boca seca y colutorios sin alcohol es parte del tratamiento. Hay pastas dentales que contienen enzimas salivales, fluoruro adicional y hasta lactoperoxidasa, diseñadas para xerostomía. También los enjuagues con betaina y xilitol ayudan a hidratar. Y algo crucial: hilo dental o cepillos interdentales diarios; con la boca seca, el uso de hilo no es negociable para retirar la placa donde el cepillo no llega. Puede parecer más parte de la higiene que del «tratamiento», pero la verdad es que en Sjögren la línea entre ambas se difumina: la higiene oral es en sí un tratamiento preventivo fundamental para evitar caries e infecciones.
Medicamentos sialogogos (estimulantes de saliva): En ciertos casos, los médicos recetan fármacos que estimulan las glándulas que aún trabajan. Los más usados son pilocarpina (Salagen) y cevimelina (Evoxac), que actúan estimulando receptores para que las glándulas salivales produzcan más secreción. Suelen ayudar también algo a las lágrimas. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios (sudoración, rubor, aumento de micción, etc., porque estimulan secreciones en todo el cuerpo), por lo que no todos los pacientes los toleran o pueden usarlos (contraindicados si hay asma no controlada, por ejemplo). Pero cuando funcionan, son bastante beneficiosos. He visto pacientes que pasaron de no poder comer sólidos a recuperar flujo salival suficiente para masticar pan sin agua gracias a la pilocarpina. Obviamente, estos fármacos los indica y supervisa un médico, normalmente el reumatólogo. En Cleardent, lo que hacemos es coordinar: si vemos que la persona sigue con boca insoportable pese a todas las medidas tópicas, sugerimos que consulte la posibilidad de estos medicamentos sistémicos.
Tratamiento de las manifestaciones sistémicas:
Dolor articular y muscular: Si hay artralgias o artritis leves, se pueden manejar con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) comunes (ibuprofeno, naproxeno) según indicación médica. En casos de artritis más seria, a veces se emplean fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) similares a los de la artritis reumatoide.
Fatiga: No existe una «píldora mágica» para la fatiga, pero algunos pacientes mejoran al tratar el componente autoinmune general (por ejemplo, con hidroxicloroquina, que menciono más abajo). También se recomiendan técnicas de manejo de energía: equilibrar actividad y descanso, ejercicio físico moderado regular que ayude a combatir la fatiga crónica, etc. En Cleardent, aunque no manejamos medicación para la fatiga, siempre preguntamos cómo van en ese aspecto y les animamos a comunicarlo a su reumatólogo porque a veces se puede optimizar el tratamiento sistémico para que la fatiga disminuya.
Medicamentos inmunomoduladores: Un pilar en Sjögren, especialmente primario, es hidroxicloroquina (Plaquenil). Este es un fármaco antimalárico que curiosamente tiene efecto beneficioso en muchas enfermedades autoinmunes. En Sjögren ayuda con síntomas articulares, fatiga e incluso podría tener efecto protector contra el linfoma. La mayoría de pacientes con manifestaciones extraglandulares están con hidroxicloroquina de base. Otros medicamentos inmunosupresores (metotrexato, leflunomida, azatioprina, ciclofosfamida, etc.) se reservan para casos con afectación orgánica seria o vasculitis. Por ejemplo, si hay compromiso pulmonar severo, se puede usar rituximab (un tipo de terapia biológica dirigida contra los linfocitos B). Todo esto está en manos del reumatólogo; como dentista de Cleardent, mi rol es sobre todo estar al tanto de qué medicación toma el paciente para ajustar nuestros tratamientos (por ejemplo, si está inmunosuprimido, tener más precauciones con infecciones oportunistas en la boca, o si toma anticoagulantes por síndrome antifosfolípido asociado, etc.).
Tratamiento de infecciones y otras complicaciones: Si se presenta candidiasis oral, se trata con antifúngicos tópicos (nistatina en enjuague o miconazol en gel) o sistémicos si es rebelde. Si hay úlceras o lesiones bucales, a veces usamos geles de ácido hialurónico para favorecer la cicatrización. Las infecciones oculares (conjuntivitis) se manejan con colirios antibióticos si ocurren. Cada complicación se aborda específicamente, pero la clave es la prevención para que ocurran lo menos posible.
En Cleardent, nuestro enfoque de tratamiento se centra especialmente en preservar la salud bucodental del paciente con Sjögren y hacerlo de forma coordinada con los demás especialistas. Desde el primer día elaboramos un plan personalizado que incluye: limpiezas dentales frecuentes, aplicación periódica de flúor y selladores si es necesario, vigilancia estrecha de puntos de caries incipientes (para tratarlos de inmediato antes de que avancen), y educación exhaustiva en higiene oral. Recalcamos mucho la importancia de las visitas regulares: al menos cada 6 meses o incluso cada 3-4 meses según la severidad. En cada control, ajustamos el plan: ¿Apareció alguna caries nueva? La tratamos ya. ¿Vemos encías inflamadas? Realizamos limpieza profunda. ¿El paciente refiere la boca especialmente incómoda últimamente? Probamos tal vez un nuevo sustituto de saliva o coordinamos con su médico por un ajuste en medicación. Es un manejo multidisciplinar e iterativo.
Por ejemplo, recientemente tuvimos en Cleardent un paciente con Sjögren y varias caries cervicales (cerca de la encía). Tras restaurarlas, pautamos enjuague diario con clorhexidina 0.05% + fluoruro, y le dimos fluoruro de sodio en gel para usar en una cubeta personalizada por las noches. En su revisión a los 4 meses, ni una nueva caries: la diferencia que hacen esas intervenciones es enorme. Y el paciente nos decía que se sentía más tranquilo sabiendo que “llevábamos el control” y que cualquier problema lo detectaremos temprano. Esa es la meta: evitar que la sequedad haga estragos, manteniendo a raya sus efectos.
No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de la comunicación entre especialistas. El síndrome de Sjögren debe ser manejado por un reumatólogo (que orquesta el tratamiento sistémico e inmunológico), un oftalmólogo (que cuida la salud de tus ojos) y un odontólogo (que cuida tu boca, dientes y glándulas salivales). A veces también interviene un ginecólogo (por la sequedad vaginal) o un dermatólogo (por la piel). En Cleardent mantenemos una red de contactos con reumatólogos y oftalmólogos: nos enviamos informes sobre el estado de nuestros pacientes mutuos, para asegurarnos de que todos los frentes estén cubiertos. Cuando el paciente ve que sus médicos hablan entre sí y trabajan en equipo, gana confianza y el manejo es más efectivo.
Consejos prácticos para convivir con el síndrome de Sjögren
Más allá de los medicamentos y visitas médicas, el día a día con Sjögren mejora mucho aplicando ciertos cuidados caseros y ajustes en el estilo de vida. Son recomendaciones sencillas pero poderosas que hemos recopilado a través de la experiencia con nuestros pacientes en Cleardent. Te las comparto en primera persona, tal como se las daría a un amigo o familiar que busca aliviar sus molestias:
Mantén una buena hidratación constante: Lleva contigo una botella de agua a todas partes y bebe sorbos frecuentes aunque no tengas mucha sed. La clave es “poco y a menudo”. Si te cuesta acordarte, pon alarmas suaves cada hora como recordatorio para beber un poco. En reuniones de trabajo o salidas, no te dé pena tener tu botellita a mano; explicar “tengo la boca seca por un síndrome, necesito hidratarme” suele bastar y la gente lo entiende. Evita bebidas deshidratantes: el café, el té y el alcohol empeoran la sequedad, así que modera su consumo todo lo posible. Si eres cafetero, quizá un café al día está bien, pero acompáñalo siempre de agua después. Y ojo con las bebidas azucaradas o ácidas (refrescos, limonadas): no solo no hidratan adecuadamente sino que predisponen a caries al no haber saliva que neutralice los ácidos.
Ambienta tu espacio para la humedad: En tu casa y oficina, procura controlar el clima. Usa humidificadores en las habitaciones donde pases mucho tiempo, especialmente en la noche en tu dormitorio. Un nivel de humedad ambiental alrededor de 40-50% es ideal para que mucosas y piel no se resequen tanto. Evita corrientes de aire directo: por ejemplo, no duermas con el ventilador apuntándote a la cara, y en el coche dirige las salidas de aire acondicionado hacia los pies en lugar de la cara. Si trabajas muchas horas frente al computador, toma pausas para parpadear, cerrando los ojos unos segundos o aplicando lágrimas artificiales cada cierto tiempo, porque fijar la vista reduce el parpadeo y seca más el ojo.
Cuida tu dieta: Algunos alimentos pueden ayudar y otros empeorar la sequedad. En general, una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y pescado es antiinflamatoria y beneficiosa. Prioriza alimentos con alto contenido de agua (pepino, melón, sopas). Evita comidas muy saladas o picantes que pueden irritar una boca seca. Ten cuidado con los frutos secos, tostadas muy duras o galletas secas: al no haber saliva, pueden “raspar” más y causarte pequeñas lesiones o simplemente ser difíciles de tragar. Si los comes, acompáñalos con líquido. Y reduce el consumo de dulces y azúcares porque, con Sjögren, el azúcar es veneno para tus dientes al no haber saliva que lo limpie. En Cleardent solemos proporcionar a nuestros pacientes una lista de alimentos amigos (como por ejemplo, trocitos de piña natural en la nevera para chupar cuando noten la boca pastosa, ya que la piña tiene bromelina que refresca) y enemigos (caramelos con azúcar, cítricos excesivos, café en exceso, etc.). Con unos ajustes en la alimentación, notarás que tu boca y tu cuerpo en general se sienten mejor.
No fumes: El tabaco reseca e irrita tremendamente la mucosa oral y ocular. Fumar es incompatible con mejorar en Sjögren. Si eres fumador, este es un buen momento para dejarlo; tu boca seca te lo agradecerá con creces. He visto pacientes que, tras dejar de fumar, vieron una ligera recuperación en su flujo salival y, desde luego, una mejoría en la salud de sus encías.
Higiene oral meticulosa pero gentil:Cepíllate los dientes después de cada comida con un cepillo suave para no dañar las encías. Usa pasta con flúor (1.500 ppm mínimo, o la que te recomiende tu dentista) y no te olvides del hilo dental o cepillos interdentales. Limpia tu lengua cuidadosamente con un raspador, pero si está muy fisurada o sensible, hazlo con delicadeza para no lastimarla. Enjuagues bucales: elige uno sin alcohol (el alcohol seca más), idealmente con fluoruro o con ingredientes como aloe vera o manzanilla que calmen la mucosa. En Cleardent solemos formular colutorios magistrales personalizados cuando hace falta, combinando fluoruro con algún antifúngico suave o anestésico tópico si hay mucho ardor, etc. Recuerda también enjuagar con agua (o solución salina) después de comer, si no puedes cepillarte en el momento, para arrastrar restos y mantener la boca húmeda.
Lubrica tus labios y fosas nasales: Lleva siempre un bálsamo labial y reaplícalo con frecuencia para evitar labios partidos. Mejor si es a base de aceite natural (karité, oliva, coco) y sin petrolatos, porque curiosamente la vaselina puede empeorar la sensación de sequedad en boca. Para la nariz, los sprays de suero fisiológico son tus aliados diarios. Úsalos varias veces al día para mantener húmedas las fosas nasales, así respiras mejor por la nariz y no por la boca (respirar por la boca la seca aún más). Por la noche, puedes aplicar un poquito de crema o gel nasal hidratante en las fosas para prevenir costras.
Protege tus ojos en exteriores: Además de las lágrimas artificiales regulares, cuando salgas a la calle en días soleados o ventosos, usa gafas de sol envolventes. Evitarás que el viento se lleve la poca humedad de tus ojos y los protegerás del polvo. Si estás en ambientes con aire acondicionado fuerte, por ejemplo en el trabajo, trata de no colocarte justo debajo de la corriente o cierra la ventilación cercana.
Actividad física y descanso: Puede sonar contradictorio sugerir ejercicio a alguien con fatiga crónica, pero se ha visto que el ejercicio moderado regular (como caminar, nadar suave, yoga) mejora la energía en pacientes con Sjögren. Ayuda con la rigidez articular y el estado de ánimo. Eso sí, escucha a tu cuerpo: no te sobreesfuerces. Alterna actividad con descansos, y prioriza dormir bien por las noches. Si la boca seca te molesta al dormir (muchos se despiertan con la lengua como lija), prueba a usar un humidificador en el dormitorio y a aplicar gel de saliva artificial antes de acostarte, e incluso mascar un chicle sin azúcar unos minutos antes de dormir para estimular saliva (luego lo tiras antes de dormir, claro). Varios pacientes nos cuentan que tener un vaso de agua en la mesita y hacer uno o dos enjuagues bucales durante la noche (cuando se levantan al baño, por ejemplo) les permite volver a dormir mejor y no amanecer con tanta resequedad.
Apoyo y educación: Infórmate bien sobre tu condición (¡como lo estás haciendo ahora!). Conocer tu enfermedad te da poder para manejarla. Únete a grupos de apoyo de pacientes con Sjögren si te apetece compartir experiencias; a veces saber que otras personas pasan por lo mismo te brinda consejos valiosos y un apoyo emocional. En Cleardent no somos psicólogos, pero siempre ofrecemos un trato cercano y empático: entendemos que lidiar con una enfermedad crónica puede afectar el ánimo, y simplemente conversar sobre ello durante la consulta, o referir al paciente a una asociación de Sjögren, puede marcar la diferencia.
Estos son solo algunos de los consejos prácticos que suelo compartir. Cada persona irá descubriendo qué trucos le funcionan mejor. Algunos llevan un spray de agua termal para nebulizarse ligeramente la cara y boca si están en ambientes secos; otros mascan chicle cada vez que van a hablar mucho. Lo importante es ser constante en los cuidados. El síndrome de Sjögren es una maratón, no una carrera de velocidad: se trata de acomodar tu rutina con pequeñas acciones que, sumadas, mantienen tus síntomas controlados.
Recuerda, en Cleardent siempre estamos disponibles para resolver tus dudas y ajustar tus cuidados según tu evolución. Hemos visto como la vida de los pacientes mejora cuando incorporan estos hábitos, y nos enorgullece ser parte de ese proceso de adaptación positiva. Al final del día, se trata de que tú tengas el control sobre el Sjögren y no al revés. Con la información, el apoyo médico-dental adecuado y tu propio compromiso, puedes vivir plenamente a pesar de la sequedad. ¡Ánimo, que lo estás haciendo muy bien informándote y cuidándote!
Preguntas frecuentes sobre el Síndrome de Sjögren
¿El síndrome de Sjögren tiene cura?
No, actualmente no existe una cura definitiva para el síndrome de Sjögren. Es una enfermedad crónica autoinmune que acompañará al paciente de por vida. Sin embargo, sus síntomas sí pueden controlarse muy bien con tratamiento y cuidados adecuados. El enfoque está en aliviar la sequedad (con lágrimas artificiales, saliva artificial, medicamentos estimulantes) y en tratar cualquier complicación o síntoma asociado (por ejemplo, la artritis con antiinflamatorios, las infecciones con los fármacos correspondientes). Muchos pacientes llevan una vida prácticamente normal una vez encuentran la combinación de medidas que les funciona. En Cleardent hacemos hincapié en que un diagnóstico de Sjögren no es una sentencia de incapacidad: con seguimiento y constancia, la persona puede estar estable y preservar su salud bucal y general durante años.
¿Cuál es la diferencia entre el Sjögren primario y el secundario?
Se habla de Sjögren primario cuando la enfermedad ocurre por sí sola, sin estar vinculada a otra patología autoinmune. En cambio, el Sjögren secundario es aquel que aparece además de otra enfermedad inmunológica, típicamente artritis reumatoide o lupus. En el Sjögren primario suelen ser más prominentes las manifestaciones glandulares (ojos, boca muy secos, parótidas inflamadas) e incluso puede haber más síntomas sistémicos propios del síndrome. En el secundario, a veces los síntomas de Sjögren son más leves o pasan desapercibidos porque la atención se la lleva la enfermedad principal (por ejemplo, los dolores articulares del lupus o la artritis).
¿Cómo afecta el síndrome de Sjögren a los dientes y la boca?
El Sjögren afecta de forma significativa la salud bucodental principalmente por la falta casi total de saliva (xerostomía). La saliva protege la boca, así que al haber muy poca, se producen múltiples problemas: caries rampantes que avanzan rápido (incluso en dientes que antes estaban sanos), enfermedades de las encías como gingivitis y periodontitis facilitadas por la placa bacteriana que no se elimina bien, infecciones frecuentes como candidiasis oral por hongos, halitosis crónica (mal aliento) porque las bacterias crecen sin control causando olor, alteración del gusto y mucosas irritadas o agrietadas (lengua con fisuras, labios secos y partidos).
¿Qué especialistas tratan el síndrome de Sjögren?
El manejo del síndrome de Sjögren suele involucrar a varios especialistas. El reumatólogo es el médico que generalmente coordina el diagnóstico y tratamiento sistémico, ya que el Sjögren es considerado una enfermedad reumática autoinmune. Un oftalmólogo es imprescindible para evaluar y tratar la sequedad ocular (medir producción lagrimal, indicar colirios, etc.). Un odontólogo (dentista), idealmente con experiencia en pacientes con xerostomía, debe encargarse de la salud bucal: prevención de caries, control de encías, medidas para la sequedad de boca. También pueden participar otros especialistas según las complicaciones: por ejemplo, un dermatólogo si hay vasculitis cutánea, un nefrólogo si hay afectación renal, o un ginecólogo en caso de sequedad vaginal muy sintomática.
En Cleardent, nuestra misión es que el paciente esté informado, empoderado y bien cuidado. Si te quedaron más preguntas o necesitas ayuda personalizada, no dudes en contactarnos. Estaremos encantados de acompañarte en el cuidado de tu salud bucal y general, de manera cercana y experta, como has podido ver a lo largo del artículo. ¡Tu bienestar es nuestra prioridad! Cuídate mucho y seguimos en contacto.
Dr. Ismael Cerezo
Director Médico
El Dr. Cerezo, director médico de Clínicas Cleardent, es reconocido por su compromiso con la excelencia en implantología y cirugía oral. Con una destacada experiencia internacional en técnicas avanzadas, lidera un equipo que ofrece tratamientos de vanguardia, priorizando la salud y satisfacción del paciente. Su formación en cirugía guiada, carga inmediata y regeneración ósea le permite ofrecer soluciones integrales y de alta calidad, posicionando a Cleardent como referente en el sector odontológico.