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Estética dental Que al sonreír sigas siendo tú.

Y que lo veas antes de tocar nada.

Puede ser un blanqueamiento, un poco de composite o, cuando hace falta, carillas. Lo primero es mirar qué hay debajo, porque sobre una encía inflamada o una caries cualquier trabajo dura poco. Si vamos a cambiar la forma de un diente, antes lo pruebas puesto en tu boca, sin tallar nada, y te llevas tu plan por escrito.

Marisa R. mayo de 2026
Me han atendido muy bien, han respetado mis decisiones sin presionar y me han ido explicando todo el proceso muy bien, han sido muy amables
Cleardent Dúrcal
pacientes que ya han confiado en nosotros
+200.000
clínicas propias en 12 provincias
+65
desde que Ismael Cerezo abrió la primera clínica, en Jaén
20 años

¿Qué es la estética dental?
Cambiar lo que te molesta, y nada más.

Quieres que tus dientes se vean más claros o más parejos, y lo primero que miramos en Cleardent no es el material, sino qué hay debajo. Una encía inflamada, una caries o una mordida que aprieta de más acaban estropeando cualquier trabajo estético, por bien hecho que esté. Lo que haya que tratar se trata antes, y a veces con una buena limpieza la sonrisa ya cambia bastante.

Con esa base, en nuestras clínicas elegimos la opción que menos toca el diente y que resuelve de verdad lo que molesta. En la práctica suele ser una de estas tres:

  • un blanqueamiento, si lo único que no gusta es el color;
  • composite, para un borde astillado, un diente más corto o un hueco pequeño;
  • carillas, cuando la forma y el color tienen que cambiar a la vez.

Si lo que molesta es que los dientes están torcidos, lo que conviene es moverlos con ortodoncia invisible y no taparlos. Tallar un diente sano para disimular su posición es una decisión que no tiene vuelta atrás, y conviene pensarla dos veces.

La duda que más nos traen es si el blanqueamiento estropea el esmalte. No lo desgasta: aclara los pigmentos de dentro del diente sin cambiar su estructura, y lo contamos con los estudios delante en lo que dice la evidencia sobre el esmalte. Lo que sí puede dar es sensibilidad. Dura unos días y se controla.

¿Y cómo se sabe si va a gustar antes de hacerlo? Cuando cambia la forma, diseñamos la propuesta sobre el escáner y las fotografías de tu cara, y la probamos puesta en la boca, sin tallar nada. Se mira en el espejo, se habla y se sonríe con ella, y lo que no convence se cambia en ese momento, mientras todavía es reversible. El color de esa prueba no es el del trabajo final, porque el material provisional es más mate. El proceso entero está en el diseño de sonrisa.

Eso sí, el mantenimiento forma parte del resultado. El blanqueamiento se retoca cada cierto tiempo, el composite se pule cuando cambia de tono y, si aprietas los dientes por la noche, una férula protege el trabajo. Antes de decidir, en el estudio ves con calma qué es realista en cada caso y qué no.

Qué se puede cambiar.
Se empieza por lo que menos toca el diente.

  • El color. Un blanqueamiento aclara el color de tus dientes. Los empastes y las fundas no se aclaran, y eso se mira antes de empezar.
  • Un borde o un hueco. Un borde astillado, un diente más corto o un hueco pequeño se corrigen con composite, un material del color del diente.
  • La posición. Si lo que molesta es que están torcidos, lo que se hace es moverlos con ortodoncia, no taparlos.
  • La forma y el color a la vez. Las carillas cubren la cara visible del diente. Se proponen cuando lo más sencillo no llega a lo que buscas.

En una pantalla, se imagina.
Puesto en tu boca, se decide.

Una simulación ayuda a hablar de lo que buscas. Pero la forma de un diente se entiende al verla en tu cara, al hablar y al sonreír.

Decidir sobre una imagen

  • Ves una simulación, con la boca quieta.
  • La forma se imagina, pero no se prueba.
  • Lo que no convence aparece con el trabajo hecho.
  • Y cambiarlo entonces es rehacerlo.

Decidir con la prueba puesta

  • Llevas la forma propuesta sobre tus dientes, sin tallar nada.
  • Te miras en el espejo, hablas y sonríes con ella.
  • Lo que no te convence se cambia antes de empezar.
  • Se quita entera, y hasta que dices que sí no se ha tocado nada.
dientes tallados para hacer la prueba
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el escáner sobre el que se diseña, junto con tus fotografías
3D

¿Para quién es?
Y para quién no.

Puede ser para ti si…

  • Tienes los dientes sanos y no te gusta su color.
  • Quieres corregir un borde, un hueco o un diente más corto.
  • Te gustaría cambiar algo sin que se note que llevas nada.

No es para ti si…

  • Tienes caries o las encías inflamadas. Primero se tratan.
  • Lo que te molesta es que están torcidos. Eso lo corrige la ortodoncia.
  • Quieres blanquear y tienes menos de 16 años, estás embarazada o das el pecho. Se deja para más adelante.

Cómo es el tratamiento.
Fase a fase.

  1. 1

    El estudio.

    Miramos tus encías, tus dientes y tu mordida con un escáner 3D y fotografías. Si hay algo que tratar antes, te lo decimos.

  2. 2

    Lo que buscas.

    Nos cuentas qué no te gusta y te explicamos qué lo resuelve. A veces basta con un blanqueamiento.

  3. 3

    La prueba.

    Si cambia la forma, la pruebas puesta en tu boca, sin tallar nada, y se ajusta hasta que te convenza.

  4. 4

    El tratamiento.

    Se hace en el orden del plan. Si hay que blanquear, va primero, para que lo demás se haga ya con el color nuevo.

  5. 5

    El mantenimiento.

    Revisiones, higiene y, si aprietas los dientes por la noche, una férula. Forma parte del resultado.

Te lo cuentan ellos.

Pacientes de nuestras clínicas, en vídeo y con su nombre.

Ver todos los testimonios

Lo que puede salir mal.
Te lo contamos antes de empezar.

Son tratamientos poco invasivos, pero tienen sus límites, y conviene conocerlos antes de decidir.

  • La sensibilidad. Después de un blanqueamiento es frecuente notar los dientes sensibles unos días. Se pasa, y se controla espaciando las sesiones.
  • Los empastes no se aclaran. Un empaste, una funda o una carilla se quedan con su color. Si hay alguno delante, se blanquea primero y se cambia después.
  • El composite cambia con los años. Puede teñirse un poco o astillarse en el borde. Se pule o se repara en la consulta.
  • Apretar los dientes. Si aprietas por la noche, una carilla o un composite se pueden astillar. Una férula protege el trabajo.

Sea cual sea tu tratamiento,
esto no cambia.

En cualquiera de nuestras clínicas, con una misma dirección médica y los mismos protocolos.

  1. Primero lo vemos.

    Con las pruebas que tu caso necesite. Te enseñamos en la pantalla lo que vemos, sin tecnicismos, antes de hablar de tratamientos.

  2. Tu plan, por escrito.

    Qué te proponemos, por qué, en qué etapas y cuánto cuesta. Con el precio cerrado: lo que firmas es lo que pagas.

  3. Decides tú, sin prisa.

    Te llevas tu plan y lo piensas con calma, con nosotros o no. Y si te viene mejor, puedes pagarlo hasta en 36 meses, sujeto a estudio y aprobación previa.

Lo que nos preguntan
antes de decidir.

¿El blanqueamiento estropea el esmalte?

No lo desgasta. El producto atraviesa el esmalte y aclara los pigmentos de dentro del diente, sin cambiar su estructura. Lo que sí puede dar es sensibilidad unos días, y por eso antes se revisa la boca.

¿Las carillas estropean los dientes?

Depende del tipo. Algunas necesitan tallar un poco el diente y otras no. Si hay que tallar, no tiene vuelta atrás, y por eso se prueba antes y se plantea solo cuando lo más sencillo no llega.

¿Cuánto dura un blanqueamiento?

Lo habitual es que se mantenga entre uno y tres años. Lo acortan el café, el té, el vino tinto y el tabaco. Pasado ese tiempo se puede hacer un retoque.

¿Y cuánto duran las carillas o el composite?

Con revisiones e higiene, un trabajo bien indicado dura muchos años. El composite se tiñe antes y se repara en la consulta; la porcelana aguanta más. Si aprietas los dientes, una férula los protege.

¿Puedo ver cómo quedaría antes de empezar?

Sí, cuando se va a cambiar la forma de los dientes. Se diseña sobre tu escáner y tus fotografías, y se prueba puesto en tu boca, sin tallar nada. El color de la prueba no es el del trabajo final, y te lo decimos.

¿Se va a notar que llevo algo?

Lo que se busca es que no: nada de dientes de catálogo. Por eso se parte de tu cara, de tu color y de la forma de tus dientes, no de una plantilla. Y lo decides viéndolo puesto.

¿Cuánto cuesta?

Depende de lo que haya que hacer y en cuántos dientes, y eso lo dice el estudio. Antes de empezar te damos el precio cerrado y por escrito, con todo dentro: lo que firmas es lo que pagas. Y si te viene mejor, puedes pagarlo a plazos, sujeto a estudio y aprobación previa.

¿Hay algo que cambiarías de tu sonrisa?

Cuéntanoslo y lo miramos. Te llevas tu plan por escrito, decidas lo que decidas.

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