
Descubre qué es la resina dental, sus tipos, usos clínicos y principales beneficios en restauraciones estéticas y funcionales en odontología.

Descubre cuándo es necesaria una reendodoncia, en qué consiste el procedimiento y qué hacer si tu endodoncia anterior ha fallado. Te lo explicamos paso a paso.

La reendodoncia es, en esencia, una segunda oportunidad para un diente que previamente recibió una endodoncia (tratamiento de conducto) y no logró sanar por completo. Te hablo desde mi experiencia en primera persona: no hay nada más satisfactorio que poder salvar un diente que todos daban por perdido. En Cleardent vemos con frecuencia casos de pacientes que, meses o incluso años después de una endodoncia, vuelven a sufrir dolor o infección en esa piezas. En estos casos, la reendodoncia se convierte en el procedimiento indicado para eliminar la infección remanente y conservar el diente natural.
La reendodoncia consiste en deshacer y rehacer una endodoncia previa que no tuvo el resultado esperado. En otras palabras, es el retratamiento del conducto radicular de un diente que ya fue endodonciado, con el objetivo de eliminar una infección persistente o recurrente y volver a sellar el diente correctamente. Este procedimiento se realiza para salvar un diente seriamente dañado y evitar su extracción definitiva.
En mi práctica diaria suelo explicarlo con un ejemplo sencillo: imagina que tu diente tuvo una primera oportunidad con la endodoncia original, pero alguna bacteria rezagada o un conducto no detectado impidió la curación completa. La reendodoncia es esa segunda oportunidad donde abrimos de nuevo el diente, limpiamos a fondo los conductos y volvemos a rellenarlos para darle una nueva vida al diente. En Cleardent, nuestros especialistas en endodoncia abordan la reendodoncia con tecnología avanzada (microscopios, radiografías 3D) y mucha meticulosidad, ya que cada caso es único y delicado. Es un procedimiento más complejo que la endodoncia inicial, pero cuando se realiza correctamente tiene un alto porcentaje de éxito, permitiendo que el diente permanezca sano y funcional por muchos años más.
Lo primero que debes saber es que la gran mayoría de las endodoncias tienen éxito y logran eliminar la infección del diente (>90% según mi experiencia y estudios). Sin embargo, hay ocasiones en las que, pese a un buen trabajo inicial, el diente no termina de sanar o vuelve a infectarse con el tiempo. En Cleardent siempre evaluamos cuidadosamente cada caso, pero algunos motivos frecuentes por los que una endodoncia puede fracasar, haciendo necesaria la reendodoncia, son:
En resumen, repetir una endodoncia solo se indica cuando existe un problema real que lo justifica: dolor persistente, signos claros de infección en radiografías, o cualquier factor que amenace la salud del diente previamente tratado. Si no hay síntomas ni indicios de infección y el diente está bien sellado, no hay por qué reendodonciarlo “por si acaso”. Pero si notas algo fuera de lo normal en un diente endodonciado, acude a revisión cuanto antes. Más vale pecar de precavido: en Cleardent hacemos evaluaciones integrales y radiográficas para determinar si realmente hace falta una reendodoncia, o si el dolor puede deberse a otra causa.
Muchas veces la pregunta del paciente es: “¿Cómo sé si necesito una reendodoncia?”. Tras una endodoncia, el diente normalmente deja de doler y sana. Pero si algo va mal, el cuerpo suele mandar señales. Presta atención a estos síntomas y signos de alarma, ya que pueden indicar que la infección continúa o ha vuelto:
En definitiva, si tu diente tratado comienza a dar problemas (dolor, hinchazón, fístulas, sensibilidad anormal), no lo ignores. Lo más recomendable es acudir a la clínica para un examen con radiografía. Muchas veces, una simple radiografía periapical o 3D nos muestra claramente si hay una lesión activa en la punta de la raíz o un conducto sin rellenar. Como endodoncista, te aseguro que detectar el problema a tiempo hace que la reendodoncia tenga muchas más probabilidades de éxito y de que puedas conservar tu diente.
El procedimiento de reendodoncia es muy parecido al de una endodoncia convencional, con la diferencia de que debemos retirar el material existente y enfrentarnos a posibles complicaciones añadidas (como conductos calcificados, instrumentos rotos, etc.). Te cuento paso a paso cómo solemos llevar a cabo una reendodoncia en Cleardent, para que sepas qué esperar del tratamiento:
Este retratamiento suele llevar más tiempo que una endodoncia inicial. Por lo general, una reendodoncia puede tomar entre 1 y 2 horas en total, dependiendo de la complejidad del caso. A veces conseguimos hacerlo en una sola sesión larga; otras veces preferimos dividirlo en dos sesiones si el diente necesita medicación desinfectante intermedia o para comodidad del paciente. En esos casos, dejamos un fármaco antibacteriano dentro del conducto por unos días y luego continuamos en la segunda cita. Todo esto te lo explicaremos en detalle en la clínica, adaptándonos a tu situación particular.
Quiero que sepas que el procedimiento en sí no duele, ya que estarás bien anestesiado. Durante la reendodoncia sentirás vibraciones y cierta presión, pero no dolor. Tras el tratamiento, es normal una ligera molestia o sensibilidad los primeros días, al fin y al cabo hemos vuelto a intervenir el diente. Puedes notar el diente un poco sensible al morder o a la palpación, e incluso un leve dolorcito controlable con analgésicos suaves. En Cleardent siempre damos las indicaciones postoperatorias: suele bastar con un ibuprofeno o paracetamol si sientes alguna molestia, y en caso de infección importante recetamos antibiótico. La inflamación de la encía alrededor del diente también es posible, pero debería bajar en pocos días. Ante cualquier dolor intenso o hinchazón que no cede tras la reendodoncia, te revisaremos de inmediato, aunque estos casos no son comunes.
¿Es efectiva la reendodoncia? La respuesta corta es sí, en la mayoría de los casos la segunda endodoncia logra salvar el diente y eliminar la infección. La tasa de éxito de un retratamiento bien indicado y bien realizado es alta, comparable a la de una endodoncia primaria en muchos casos. En mi experiencia, si el diente estaba en buenas condiciones estructurales (suficiente raíz, sin fracturas) y el paciente sigue las recomendaciones, ese diente puede durar muchos años, incluso toda la vida.
Ahora bien, es importante ser honestos: cada caso es diferente y no existe garantía absoluta de éxito. La efectividad depende de factores como la anatomía del diente, el grado de infección, la habilidad del profesional y también la cooperación del paciente en los cuidados posteriores. ¿Qué significa esto? Que después de la reendodoncia, tu papel para asegurar el éxito es mantener una excelente higiene bucal (cepillado después de cada comida, uso de hilo dental), acudir a tus revisiones periódicas y realizarte limpiezas dentales profesionales al menos una vez al año. De este modo prevenimos nuevas caries o problemas que puedan comprometer el diente tratado.
En Cleardent hacemos un seguimiento cercano tras cada reendodoncia. Programamos una revisión con radiografía a los 6 meses o al año para confirmar que la lesión infecciosa está cicatrizando correctamente y que el hueso alrededor de la raíz se está recuperando. Ver la radiografía limpia, sin rastro de infección, y al paciente sin dolor, es la confirmación de que la reendodoncia fue un éxito. Y créeme, ¡no hay mejor sensación que poder decirle al paciente que su diente se ha salvado y está sano de nuevo!
Por supuesto, también aconsejamos evitar malos hábitos que puedan poner en riesgo tus dientes: no descuidar la higiene, moderar el consumo de azúcar, no usar los dientes para abrir cosas (un diente endodonciado puede fracturarse si muerdes algo muy duro), etc. El éxito a largo plazo es un trabajo en equipo: nosotros realizamos el mejor tratamiento posible y tú lo cuidas día a día.
Aunque la reendodoncia es un tratamiento conservador muy efectivo, hay situaciones en las que no está indicada o en las que lamentablemente no logra resolver el problema al 100%. Como profesional, mi deber es informarte de las alternativas para que tomes la mejor decisión sobre tu salud dental.
Contraindicaciones de la reendodoncia: Hay casos donde intentar una reendodoncia podría ser inútil o incluso perjudicial. Por ejemplo, si el diente tiene una fractura vertical en la raíz, ya no es posible sellarlo herméticamente y la infección seguirá filtrándose. También dientes con conductos totalmente calcificados u obstruidos donde no se puede acceder a la punta de raíz, o piezas con un pronóstico muy pobre (por ejemplo, dientes muy desgastados que prácticamente no tienen estructura sana restante, o con movilidad severa por periodontal avanzada). En pacientes con muy mala higiene oral que no estén dispuestos a mejorarla, a veces tampoco recomendamos reendodoncia porque el diente volverá a infectarse con facilidad. En Cleardent, antes de empezar un retratamiento evaluamos honestamente estos factores. Si vemos que las posibilidades de éxito son mínimas, preferimos no hacerte gastar tiempo y dinero en un procedimiento condenado al fracaso.
Cirugía endodóntica (apicectomía): En algunos casos borderlines, existe la opción de realizar una apicectomía en lugar de (o además de) la reendodoncia. La apicectomía es una pequeña cirugía donde accedemos a la punta de la raíz a través de la encía para limpiar directamente una infección persistente y sellar el ápice de la raíz por fuera. Se suele recurrir a ella cuando la infección está localizada en el extremo de la raíz y no se consigue eliminar solo por dentro, o cuando hay obstáculos en el canal (por ejemplo, una lima rota que no se puede quitar) pero sí podemos llegar por cirugía. A veces, combinamos ambos: reendodonciamos el diente y además realizamos una apicectomía para asegurarnos de eliminar la lesión periapical. En nuestra clínica hemos llevado a cabo apicectomías con éxito para salvar dientes que de otra forma habría que extraer. Es un procedimiento más invasivo, pero sigue siendo conservador en el sentido de que mantiene tu diente natural en boca.
Extracción e implante dental: Cuando ni la reendodoncia ni la apicectomía son opciones viables o han fallado, la última alternativa es extraer el diente. Perder un diente es algo que tratamos de evitar a toda costa, pero a veces es la decisión más sensata si el foco infeccioso no se erradica. La buena noticia es que hoy día podemos reemplazar ese diente por un implante dental con corona, o bien por un puente fijo o prótesis removible, devolviéndote estética y función. En Cleardent contamos tanto con especialistas en endodoncia como en implantología, así que te asesoraremos integralmente: si llega el punto de tener que optar por un implante, te explicaremos el proceso y nos aseguraremos de que no te quedes sin pieza (podemos colocar incluso un diente provisional estético mientras se integra el implante, para que no notes huecos en tu sonrisa). Pero enfatizo: siempre que sea posible, es mejor salvar el diente natural. Un implante es una solución excelente cuando no queda más remedio, pero ningún material artificial iguala la sensación y la funcionalidad de tu propio diente.
Es normal que te preguntes cuánto cuesta una reendodoncia, ya que suele ser un tratamiento más complejo que la endodoncia original. El precio puede variar bastante según la clínica, la ciudad y la dificultad del caso. En promedio, en España una reendodoncia de un molar puede rondar los 200 a 300 euros por diente, aunque en clínicas de referencia con tecnología avanzada puede ser más elevado (alrededor de 350-450 €). En Cleardent ofrecemos presupuestos personalizados: evaluamos tu caso y te damos un precio cerrado antes de empezar, para que no tengas sorpresas. Además, contamos con facilidades de pago y financiaciones, porque entendemos que la economía no debe ser un obstáculo para conservar tu salud dental.
Ten en cuenta que invertir en salvar tu diente suele ser más económico a largo plazo que extraer y luego reponer con un implante o puente. Cuando salvas el diente, evitas gastos futuros de prótesis y mantienes tu dentadura natural. Por eso, si hay opción de reendodoncia con buen pronóstico, suele valer la pena el coste. En cualquier caso, te aconsejaremos con honestidad: si vemos que la reendodoncia no garantiza resultados, también te lo diremos y buscaremos la alternativa más adecuada y económica para ti.
No, el procedimiento en sí se realiza con anestesia local, por lo que no sentirás dolor durante la reendodoncia. Tras el tratamiento es normal cierta molestia o sensibilidad unos días, pero suele controlarse bien con analgésicos suaves. En Cleardent nos preocupamos mucho por tu comodidad: si estás nervioso o sientes cualquier molestia te lo solucionaremos al momento. La mayoría de pacientes nos dicen que no notaron diferencia entre la endodoncia inicial y la reendodoncia en cuanto a dolor, más allá de las incomodidades habituales de mantener la boca abierta un rato.
Una reendodoncia suele durar entre 1 y 2 horas en una sola cita, aunque en casos complicados podemos repartir el tratamiento en dos visitas. Después de salir de la clínica, podrás hacer vida normal casi de inmediato. La recuperación consiste básicamente en esperar a que cualquier molestia disminuya (en 24-72 horas típicamente) y seguir las indicaciones de higiene. Evita masticar cosas duras con ese diente por unos días y mantén la zona limpia. En pocos días deberías sentir el diente igual que antes, pero sin dolor ni infección.
Las estadísticas y nuestra propia experiencia indican que la reendodoncia tiene una alta tasa de éxito, cercana al 80-90% en dientes bien seleccionados. Esto significa que en la mayoría de casos logramos eliminar la infección y el diente se mantiene sano a largo plazo. Por supuesto, el éxito depende de factores como el estado del diente, la complejidad de los conductos y los cuidados posteriores. En Cleardent estudiamos cuidadosamente cada caso para darte un pronóstico realista. Si pensamos que las probabilidades de éxito son bajas, te lo diremos y exploraremos alternativas como la cirugía apical o el implante. Pero si recomendamos la reendodoncia, es porque confiamos en que hay muchas posibilidades de salvar tu pieza.
No se recomienda una reendodoncia cuando el diente presenta daños irreversibles que impiden el éxito del retratamiento. Por ejemplo, una raíz fisurada o fracturada es motivo para descartar la reendodoncia, ya que no se podría sellar adecuadamente. Lo mismo ocurre si los conductos están completamente calcificados u obstruidos, impidiendo acceder a la infección. Otros casos son dientes con pérdida ósea extrema o muy poca estructura remanente (que prácticamente no tienen diente que salvar). También, si un paciente no está dispuesto a mantener una higiene adecuada, cualquier retratamiento sería en vano. En situaciones así, es preferible planificar una extracción y sustituir el diente por un implante u otra solución.
Tras una reendodoncia, los cuidados son similares a los de una endodoncia normal: mantiene una buena higiene oral, cepilla suavemente la zona del diente tratado y usa enjuague antibacteriano si te lo recomendamos. Es importante no masticar cosas duras con ese diente hasta que tengas la restauración definitiva (si te pusimos un empaste provisional, por ejemplo). Sigue las indicaciones de medicación si las hay (antibiótico o analgésico). Y muy importante, acude a las revisiones de control que te programemos: normalmente querré verte en unas semanas para asegurarme de que todo va bien, y luego cada cierto tiempo para monitorear con radiografías que la infección ha desaparecido. Mientras tanto, presta atención a tu cuerpo: si notas dolor fuerte, inflamación o cualquier síntoma fuera de lo común, avísanos de inmediato. Pero lo usual es que, con el paso de los días, te olvides de que ese diente fue re-intervenido. Muchos pacientes me dicen felices “¡ya ni me acuerdo de la muela, está como si nada!”, y eso es señal de que hemos hecho un buen trabajo conjunto.
Espero que esta información te haya sido útil. Si tienes más dudas sobre la reendodoncia o tu caso particular, en Cleardent estamos a tu disposición para resolverlas. ¡Tu tranquilidad y tu salud dental son lo primero.



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