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¿Se puede empastar una muela embarazada? Te explicamos por qué es seguro empastar una muela durante el embarazo, cuándo hacerlo y qué precauciones tomar para cuidar de ti y tu bebé.

Ésta es una de las dudas más frecuentes entre mis pacientes futuras mamás. La buena noticia es que sí es posible empastarse una muela durante el embarazo, y además es recomendable tratar las caries a tiempo para evitar complicaciones. En este artículo te explicaré todo lo que necesitas saber: desde por qué es importante cuidar tus dientes en el embarazo hasta qué precauciones debemos tener al hacer un empaste, pasando por cuál es el mejor momento del embarazo para ir al dentista. También responderé a las preguntas más habituales (anestesia, radiografías, medicamentos…) y te daré consejos prácticos para que cuides tu salud bucal sin poner en riesgo la salud de tu bebé. ¡Vamos a ello!
El embarazo provoca muchos cambios en tu organismo, y la boca no es una excepción. El aumento de hormonas como estrógenos y progesterona afecta a tus encías y dientes de varias formas:
Todos estos factores hacen que cuidar la salud bucodental en el embarazo sea fundamental tanto para ti como para tu bebé. No es solo una cuestión estética o de molestias puntuales: las infecciones dentales no tratadas pueden afectar tu salud general e incluso asociarse a complicaciones en el embarazo. Por eso, lejos del mito de “mejor no ir al dentista en nueve meses”, la realidad es que debes mantener tus revisiones y tratar a tiempo cualquier problema dental durante el embarazo. Enseguida veremos que hacerte un empaste u otros tratamientos comunes es seguro y aconsejable en esta etapa, siempre tomando algunas precauciones.
La duda sobre la seguridad de los tratamientos odontológicos en el embarazo es muy comprensible. Te tranquilizará saber que casi todos los procedimientos dentales habituales son seguros durante el embarazo, incluyendo las limpiezas, las obturaciones (empastes) e incluso tratamientos más complejos como endodoncias si fueran necesarias. En principio, un empaste es un procedimiento sencillo y no supone ningún riesgo para el bebé cuando se realiza con las debidas precauciones.
De hecho, ignorar una caries activa sí podría ser más peligroso: una infección dental no tratada es un riesgo mucho mayor para el feto que el propio empaste para eliminarla. Piensa que una caries avanzará con el tiempo; si llega a infectar el nervio, podría derivar en un flemón o una infección generalizada que requiera antibióticos fuertes e incluso poner en riesgo el curso normal del embarazo. En cambio, empastar la muela detiene la caries a tiempo y evita tener que hacer intervenciones más invasivas después.
Como dentista, siempre recomiendo tratar las caries durante el embarazo en cuanto se detectan, en lugar de “esperar a después del parto”. No sólo por evitar posibles complicaciones, sino porque mantener tu boca sana también beneficia a tu bebé. Algunos estudios han encontrado vínculos entre la mala salud oral materna y problemas en el bebé, como mayor riesgo de caries tempranas en la infancia (por transmisión de bacterias) o incluso impactos en su desarrollo.
Sí es seguro empastarse una muela estando embarazada, y además es lo mejor para ti y tu hijo. Ahora bien, es importante hacerlo en el momento adecuado del embarazo y con las técnicas apropiadas. A continuación, veremos cuándo conviene realizar el tratamiento y qué consideraciones especiales tenemos en la consulta cuando atiendo a una paciente embarazada.
Aunque no existe una contraindicación absoluta por trimestres (se puede ir al dentista en cualquier etapa si es necesario), los odontólogos dividimos nuestras recomendaciones según el momento del embarazo:
Resumiendo: el segundo trimestre es el más recomendado para empastar una muela u otros tratamientos dentales planificables durante el embarazo. El primero, mejor evitarlo salvo urgencia, y el tercero depende de la situación, priorizando tu comodidad y las urgencias. En cualquier caso, si sientes dolor o sospechas un problema dental en cualquier etapa, no esperes: busca atención odontológica cuanto antes. Siempre podemos adaptar el tratamiento a tu estado y encontrar la forma más segura de ayudarte.
Una vez que determinamos que necesitas un empaste (u otro tratamiento) durante tu embarazo, tomaremos una serie de precauciones especiales para protegerte a ti y a tu bebé. Te explico las más importantes:
Un miedo frecuente es la anestesia: “¿me pueden anestesiar estando embarazada?, ¿afectará al bebé?”. Te aseguro que la anestesia local dental es segura durante el embarazo, y de hecho la utilizamos siempre que hace falta para evitarte dolor innecesario. Los anestésicos locales más comunes (lidocaína, articaína, mepivacaína, etc.) no atraviesan en cantidad significativa la barrera placentaria, especialmente cuando se usan en dosis terapéuticas normales.
En nuestra clínica, cuando atendemos a una embarazada seleccionamos el anestésico más adecuado y la dosis mínima efectiva para mantenerte cómoda. Por ejemplo, habitualmente empleamos articaína o lidocaína, que son anestésicos de acción corta, suficientes para empastes y tratamientos habituales. En algunos casos preferimos anestésicos sin vasoconstrictor (sin adrenalina) para mayor tranquilidad, aunque las investigaciones indican que la lidocaína con epinefrina tampoco ha mostrado efectos adversos en el feto si se usa correctamente.
Por último, mencionar que la sedación consciente o anestesia general no se utilizan en tratamientos dentales de rutina durante el embarazo. Es muy raro que algo así sea necesario en el dentista; sólo se emplearían en cirugías hospitalarias de extrema urgencia. En la consulta nos manejamos con anestesia local, que como hemos dicho, no representa riesgo.
Otra preocupación habitual son los rayos X. Es cierto que en odontología muchas veces usamos radiografías para diagnosticar caries profundas o para endodoncias, y la radiación *podría inquietarte en el embarazo. Déjame aclarar este punto: las radiografías dentales modernas emiten una dosis muy baja de radiación y además se enfocan sólo en la zona de la boca. Por ello, si es necesario hacer una radiografía durante el embarazo, se puede realizar con las debidas precauciones, ya que el riesgo para tu bebé es prácticamente nulo.
En la clínica, si estás embarazada y requieres una placa, seguiremos este protocolo de seguridad:
Con todo esto, la exposición es mínima. Para que te hagas una idea, un par de radiografías pequeñas de aleta o periapicales emiten una cantidad de radiación muchísimo menor que la radiación natural que recibes en un vuelo en avión o pasando un día al sol. Y están lejos, lejos de la dosis que podría afectar al feto. Aun así, siempre que podamos prescindir de ellas lo haremos, sobre todo en el primer trimestre donde preferimos evitarlas completamente. En el segundo y tercer trimestre, si tu dentista decide que es necesario tomar una radiografía, puedes estar tranquila: se considera un procedimiento seguro con un riesgo extremadamente bajo tanto para la madre como para el bebé. Tu salud bucal lo merece y tomaremos todas las precauciones para que así sea.
Quizá hayas escuchado algo sobre las amalgamas dentales y el mercurio. Las amalgamas son las “tapaduras” plateadas tradicionales que contienen mercurio en su aleación. Hoy día se usan menos, en favor de materiales más estéticos como las resinas compuestas (empastes blancos) o las incrustaciones cerámicas. ¿Se pueden usar amalgamas en embarazadas? En general, se recomienda evitar colocar empastes de amalgama durante el embarazo debido a la pequeña cantidad de mercurio que podrían liberar. Aunque no hay evidencia concluyente de que dañen al feto, por precaución es mejor usar materiales alternativos. Por suerte, los empastes de composite o cerámica son seguros y no presentan este inconveniente.
En la práctica, si necesitas un empaste mientras estás embarazada, lo haremos con composite, que además de seguro es del color del diente y queda prácticamente invisible. Si por alguna razón específica se contemplara una amalgama (algo raro hoy día), probablemente tu dentista te sugerirá posponer ese tratamiento hasta después del parto o usar un empaste provisional mientras tanto. Asimismo, no se aconseja retirar o reemplazar empastes de amalgama antiguos durante el embarazo si no es estrictamente necesario. La extracción de una amalgama puede liberar mercurio, así que es mejor dejarlas quietecitas y, si hubiera que cambiarlas, hacerlo una vez hayas dado a luz. En resumen: materiales biocompatibles y libres de metales pesados son la primera elección en embarazadas – tu seguridad por encima de todo.
Si durante tu tratamiento dental necesitas algún medicamento, ¿qué tan seguro es tomarlo estando embarazada? Aquí entramos en terreno multidisciplinar: siempre coordinamos con tu médico obstetra cualquier fármaco que vayamos a indicarte, para asegurarnos de que esté permitido. Pero te adelanto algunas pautas generales:
En cualquier caso, recuerda siempre informar a tu dentista de que estás embarazada (si es que aún no lo sabe) antes de que te indique cualquier medicamento o procedimiento. Con esta información, podremos elegir las mejores alternativas para ti en todo momento.
Ya hemos comentado que la mayoría de tratamientos dentales necesarios se pueden hacer con seguridad durante la gestación. No obstante, algunas intervenciones electivas o puramente estéticas es mejor dejarlas para después del parto. Entre ellas:
Todo lo que no sea urgente o necesario para tu salud bucal, puede esperar sin problema a que nazca el bebé. Tu comodidad y tranquilidad son la prioridad. Mientras tanto, enfócate en la prevención: buena higiene, dieta baja en azúcares y visitas de revisión. Así minimizarás la necesidad de tratamientos complejos.
No, puedes estar tranquila. La anestesia local que usamos en odontología (inyección en la encía para adormecer el diente) es segura durante el embarazo cuando se administra en las dosis adecuadas. Estos anestésicos no llegan al bebé en cantidades significativas. Tu dentista elegirá el anestésico más apropiado (por ejemplo, lidocaína o articaína) y evitará medicamentos contraindicados. Lo importante es que no tengas dolor durante el procedimiento, ya que el estrés y el dolor sí pueden perjudicar más. Recuerda siempre avisar de que estás embarazada para que el odontólogo tome las precauciones pertinentes, pero en general la anestesia dental no supone riesgo para el feto.
Sí, se puede extraer una muela durante el embarazo si es necesario. Una extracción dental es un procedimiento un poco más invasivo que un empaste, pero sigue siendo seguro en caso de urgencia. Lo ideal, de nuevo, es realizar extracciones que sean necesarias durante el segundo trimestre, si se pueden planificar. Pero si tienes una muela del juicio infectada o un diente roto que debe ser sacado en el primer o tercer trimestre, también se hará. El dentista evaluará la situación y, junto con tu médico, decidirá el mejor momento. Si la extracción puede esperar (por ejemplo, una muela del juicio que molesta pero no es grave), a veces se pospone hasta después del parto para tu mayor comodidad. Pero si es una urgencia, se procede con las debidas precauciones y anestesia local, porque, al igual que con las caries, es más perjudicial mantener una infección activa que sacar la muela.
El analgésico de elección es el paracetamol (acetaminofén). Si te duele una muela o tienes molestias después de un tratamiento dental, el paracetamol es seguro durante todo el embarazo en las dosis habituales recomendadas. En cambio, no se recomiendan los antiinflamatorios como el ibuprofeno o naproxeno, especialmente en el tercer trimestre, porque pueden afectar al bebé. Tampoco debes automedicarte con antibióticos. Lo mejor es que consultes con tu médico o dentista; pero ten por seguro que el paracetamol es el más indicado para aliviar el dolor dental si estás embarazada. Y por supuesto, trata de acudir al odontólogo cuanto antes para solventar la causa del dolor, en lugar de tomar analgésicos durante días sin revisar esa muela.
No necesariamente. Si no tienes ningún problema dental urgente, muchos dentistas prefieren realizar los tratamientos en el segundo trimestre por ser el periodo más cómodo y seguro. Sin embargo, puedes (y debes) ir al dentista en cualquier trimestre si tienes alguna molestia o urgencia. Incluso es recomendable hacerse una revisión y limpieza dental rutinaria durante el primer o segundo trimestre para prevenir caries o gingivitis. En el primer trimestre limitaremos la atención a cuestiones básicas o urgentes, pero una limpieza profesional suave sí está aconsejada y ayuda a evitar la gingivitis del embarazo. Así que no, no esperes a estar de tantos meses si algo te preocupa. Acude temprano y tu odontólogo decidirá qué es lo mejor en cada etapa. La prevención no tiene trimestre contraindicado.
Si tu dentista ya detectó que tienes una caries que requiere un empaste, posponerlo hasta después del parto conlleva varios riesgos. Durante esos meses la caries seguirá avanzando: podría agrandarse y llegar al nervio, provocándote un dolor intenso o infección (un absceso). Esto significaría que al final necesitarás un tratamiento más complejo (como una endodoncia o incluso una extracción) en vez de un sencillo empaste. Además, aguantar una infección dental activa durante el embarazo no es bueno para ti ni para el bebé – puede derivar en que necesites tomar antibióticos fuertes, pasar malestar, dificultad para alimentarte bien por el dolor, etc. Por tanto, no es recomendable esperar tantos meses con una caries sin tratar. La única excepción sería una caries muy pequeña, superficial, descubierta ya en tercer trimestre y sin molestia alguna; en ese caso, el dentista podría valorar si aguanta estable hasta el parto. Pero en general, lo mejor es solucionar las caries durante el embarazo en el momento más oportuno (segundo trimestre de preferencia). Así te evitas sorpresas y cuidas tu salud.
Sí, se puede (y se debe) empastar una muela durante el embarazo cuando existe una caries que lo amerita. Como hemos visto, los tratamientos dentales básicos son seguros en esta etapa y siempre primará evitar infecciones o dolores que puedan complicarte más. En mi experiencia atendiendo a pacientes embarazadas, entiendo tus temores: todos buscamos proteger al bebé. Pero precisamente por eso, cuidar tu salud bucal es parte de cuidarlo a él. Un embarazo saludable incluye también mantener tus dientes y encías sanos.
Recuerda informar siempre a tu dentista de que estás embarazada; juntos tomaremos las precauciones necesarias – anestesia adecuada, evitar radiografías salvo urgencia, etc. – para que tu visita sea segura y confortable. No dejes que una muela picada arruine la magia de tu embarazo: podemos tratarla sin riesgos y garantizar que disfrutes esta etapa con una sonrisa saludable. Si tienes cualquier duda, no dudes en consultarme; estoy aquí para acompañarte y resolver todas tus inquietudes odontológicas en este momento tan especial. ¡Cuenta conmigo para que ni las caries ni el dolor de muelas empañen tu felicidad!




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