
Desde la medicina integrativa, cada diente forma parte de un sistema interconectado: una infección dental crónica puede afectar órganos distantes, y una disfunción en un órgano puede reflejarse en un diente concreto.

Te explicamos las causas de este dolor bucal generalizado, cómo aliviarlo con tratamientos y remedios caseros, y consejos de prevención para evitar futuras molestias.

Cuando alguien dice “me duele toda la boca y dientes”, sé por experiencia lo preocupante que puede ser. Sentir un dolor bucal generalizado que abarca todos los dientes e incluso las encías es algo que genera angustia. Como profesional que ha visto a muchos pacientes con este problema, te ayudaré a entender por qué ocurre este tipo de dolor y qué puedes hacer al respecto. Si te duele toda la boca, no estás solo: veamos juntos las posibles causas, cómo aliviar estas molestias en toda la boca y cómo prevenir que vuelvan a ocurrir.
Existen diversas razones por las que puedes sentir dolor en toda la boca y los dientes a la vez. Algunas causas son locales (originadas en dientes, encías u otras estructuras de la cavidad oral) y otras son sistémicas o generales (problemas de otras partes del cuerpo que se manifiestan con dolor en la boca). A continuación, repasamos las causas más comunes:
Múltiples caries o infecciones dentales: Si tienes varias caries avanzadas o abscesos dentales (infecciones en la raíz de los dientes), es posible que sientas dolor en distintas piezas dentales al mismo tiempo. Las caries profundas pueden inflamar el nervio de los dientes causando dolor intenso, especialmente con alimentos dulces, fríos o calientes. Un absceso dental suele provocar dolor constante y pulsátil, inflamación en la encía y hasta mal sabor en la boca debido a la infección. Cuando hay más de un diente afectado a la vez, la sensación puede ser que “duele toda la dentadura”. Estas situaciones requieren atención odontológica urgente para drenar la infección y tratar las caries o realizar endodoncias si es necesario.
Enfermedad de las encías (gingivitis y periodontitis): La gingivitis es la inflamación superficial de las encías por acumulación de placa bacteriana, y la periodontitis es su forma más avanzada afectando el hueso de soporte dental. En etapas avanzadas, una enfermedad periodontal severa puede causar dolor de encías generalizado, sangrado al cepillarte, encías muy rojas e hinchadas y hasta dientes flojos. Incluso existe una infección aguda llamada “boca de trinchera” (gingivitis necrosante) que provoca úlceras dolorosas en las encías, mal aliento, fiebre y dolor intenso en toda la boca debido a la proliferación bacteriana descontrolada. Si tus encías están inflamadas y te duelen junto con los dientes, es probable que haya una infección gingival que deba ser tratada con limpieza dental profunda y antibióticos en casos graves.
Erupción de las muelas del juicio: Cuando salen las muelas del juicio (terceros molares), especialmente si no tienen suficiente espacio, pueden causar pericoronitis (inflamación de la encía alrededor de la muela). Esto produce dolor en la zona posterior de la boca que puede irradiar a la mandíbula entera. A veces da la sensación de que duele toda la boca, pero el origen es esa muela del juicio parcialmente retenida. Suele haber dolor al masticar cerca de esa área, inflamación localizada e incluso dificultad para abrir bien la boca. El tratamiento suele incluir limpiar la zona, antibióticos si hay infección y, una vez controlada la inflamación, evaluar la extracción del molar problemático.
Bruxismo y trastorno temporomandibular (ATM): El bruxismo es el hábito de apretar o rechinar los dientes, generalmente durante la noche o en situaciones de estrés. Con el tiempo, este hábito puede provocar un dolor difuso en la mandíbula, en los músculos de la cara y sensibilidad en todos los dientes por el desgaste del esmalte. Muchas personas con bruxismo refieren que amanecen con dolor en toda la boca, dolores de cabeza e incluso en la articulación temporomandibular (la unión de la mandíbula con el cráneo). Un problema en la articulación temporomandibular (ATM) o en los músculos mandibulares puede causar dolor referido en dientes, oídos (por la cercanía de estructuras) y cabeza. De hecho, dolores que abarcan boca, quijada, oídos y sienes con exámenes dentales aparentemente normales suelen relacionarse con disfunción de la ATM por tensión o artritis en la articulación. Si aprietas los dientes por la noche o notas chasquidos/dolor al mover la mandíbula, el bruxismo o un trastorno de ATM podría ser el culpable de ese dolor generalizado.
Irritaciones por prótesis o aparatología: Prótesis dentales mal ajustadas, como dentaduras postizas completas, o aparatos de ortodoncia pueden generar lesiones o llagas en distintas partes de la boca. Si llevas dentadura y te produce rozaduras en varias zonas, sentirás dolor en encías, paladar y mucosas generalizadamente. Lo mismo ocurre con los brackets de ortodoncia cuando causan úlceras en la cara interna de las mejillas o labios. Aunque este dolor proviene de lesiones superficiales, puede ser bastante molesto en toda la boca. La solución suele ser acudir al dentista para ajustar la prótesis/aparato y usar geles o enjuagues que ayuden a cicatrizar las llagas.
Lesiones o llagas múltiples en la boca: Úlceras bucales recurrentes (aftas), quemaduras por alimentos muy calientes o infecciones como la candidiasis oral (hongos) pueden causar múltiples zonas doloridas en la boca. Por ejemplo, si tienes varias aftas repartidas (en lengua, encía, carrillos), es normal sentir dolor al comer y una sensación de ardor generalizada en la boca. La candidiasis puede causar ardor y dolor difuso, junto con placas blancas en la mucosa. Estas condiciones no afectan directamente a los dientes, pero el malestar abarca toda la cavidad oral. El tratamiento dependerá de la causa: antifúngicos para candidiasis, enjuagues especiales para aftas, etc.
1Sinusitis (infección de senos paranasales): Una congestión o infección de los senos maxilares (situados cerca de las raíces de los dientes superiores) puede sentirse como un dolor de muelas generalizado en la parte superior de la boca. Cuando tienes sinusitis, la presión del moco en esos senos causa dolor en las mejillas, detrás de los pómulos, y a menudo un dolor referido en los dientes superiores posteriores. Si notas además nariz tapada, mucosidad amarillenta/verdosa, presión en la cara que empeora al agacharte, es posible que la causa del dolor de tus dientes sea una sinusitis y no un problema dental en sí. En estos casos, un médico otorrino puede confirmar la sinusitis e indicar tratamiento (descongestionantes, antibióticos si hay infección bacteriana) y al resolverse la sinusitis desaparecerá el dolor en los dientes.
Infección de oído (otitis media): Similar al caso de la sinusitis, una otitis puede provocar dolor irradiado hacia la mandíbula y los dientes del lado afectado. El nervio que inerva la zona del oído está conectado con áreas de la cara, por lo que una fuerte infección en el oído medio puede sentirse como un dolor en la mandíbula superior o inferior y en los dientes de ese lado. Si tu dolor de boca se concentra más de un lado y viene acompañado de dolor de oído, disminución de audición o ruido en el oído, podría tratarse de una otitis. El tratamiento médico de la infección del oído aliviará también el dolor referido en la boca.
Problemas del corazón (angina de pecho o infarto): Aunque suene extraño, dolores de origen cardíaco pueden manifestarse en la mandíbula y los dientes. De hecho, la angina de pecho (dolor por falta de riego al corazón) a veces ocasiona dolor en la mandíbula, la boca e incluso en los dientes además del pecho. Este dolor suele sentirse más bien en la mandíbula inferior o como una molestia difusa en toda la boca, generalmente acompañado de opresión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas u otros síntomas. ¡Ojo! Es una causa poco común de dolor bucal, pero muy importante: si llegas a experimentar dolor en toda la mandíbula/boca junto con dolor torácico o síntomas mencionados, busca atención médica de inmediato. Podría ser señal de un infarto inminente y no un problema dental.
Trastornos neurológicos (dolor neuropático): Algunos dolores que abarcan gran parte de la boca pueden deberse a alteraciones en los nervios. La neuralgia del trigémino, por ejemplo, causa dolor facial muy intenso en descargas, aunque típicamente es unilateral (de un solo lado) y podría involucrar dientes, encías y mandíbula de ese lado. Otro cuadro es el síndrome de boca ardiente, en el cual la persona siente una sensación de ardor o dolor crónico en la boca sin que haya una causa identificable en exámenes; suele asociarse a factores neurológicos u hormonales (por ejemplo, se ve en algunas mujeres menopáusicas). Si tu dolor es más bien una sensación de ardor generalizado en la lengua y boca, que persiste por meses pese a exámenes normales, podría tratarse de este síndrome. Requiere evaluación especializada (odontólogo y neurólogo) para manejar los síntomas con medicamentos específicos.
Otras enfermedades sistémicas: Varias condiciones generales de salud pueden reflejarse con síntomas en la boca:
En general, estas causas sistémicas son menos frecuentes que las dentales, pero es importante considerarlas si el dentista no encuentra una causa local para tu dolor. A veces, habrá que trabajar conjuntamente con médicos de otras especialidades para llegar al diagnóstico correcto.
Puede ser difícil identificar por tu cuenta por qué te duele toda la boca, pero prestar atención a otros síntomas acompañantes te dará pistas. Aquí te cuento qué signos observar y qué pueden indicar:
Recuerda que estas indicaciones son orientativas. Ante un dolor generalizado en la boca de origen incierto, lo más prudente es buscar una evaluación profesional. Pero analizar estos síntomas puede ayudarte a saber a qué especialista acudir primero (dentista, médico general, otorrino, etc.) y a manejar mejor la situación mientras tanto.
Cuando llegas al consultorio diciendo “me duele toda la boca y los dientes”, el odontólogo realizará varias acciones para encontrar la causa:
El diagnóstico puede requerir un poco de investigación, pero es fundamental dar con la causa real para poder tratar el problema de raíz. No te extrañe si el proceso incluye varias pruebas: es preferible eso a tratar solo el síntoma sin saber qué lo originó.
El tratamiento dependerá completamente de la causa identificada. Cada problema que describimos tiene su manera de abordarse. Te resumo cómo se tratan las causas más frecuentes del dolor bucal generalizado:
En pocas palabras: se trata la causa de fondo. Es importante seguir las indicaciones de los profesionales y tener paciencia; a veces el alivio completo toma un poco de tiempo mientras el tratamiento hace efecto. Por ejemplo, un tratamiento de conducto puede tardar unos días en desinflamar totalmente el nervio, o un antibiótico necesita 48-72 horas para controlar la infección. Mientras tanto, puedes ayudarte con algunas medidas caseras para mitigar el dolor, de las cuales te hablo a continuación.
Cuando el dolor es generalizado y desesperante, uno busca cualquier remedio casero o consejo rápido para sentir alivio. Aunque estos consejos no sustituyen el tratamiento profesional, pueden ayudarte a sobrellevar el malestar mientras esperas tu cita con el dentista o médico:
Estos consejos te ayudarán a manejar el dolor en casa de forma temporal. Si notas mejoría, genial, pero igual debes buscar la causa de fondo. Y si el dolor empeora o viene con síntomas serios (fiebre alta, inflamación facial significativa, dificultad para tragar o respirar, etc.), no esperes más: acude de urgencia con un profesional.
Después de haber pasado por esta experiencia, probablemente te preguntes cómo prevenir que “me duela toda la boca” de nuevo. Aunque no podemos eliminar al 100% el riesgo (porque algunas causas son inesperadas, como una sinusitis o un problema neurológico), sí podemos reducir muchísimo las probabilidades de los causantes más comunes con estas recomendaciones:
Siguiendo estos consejos, es muy probable que mantengas a raya los problemas que causan dolor dental generalizado. Y recuerda: tu dentista es tu aliado. Consulta cualquier duda o síntoma anormal con confianza, así te orientará antes de que algo se agrave.
Puede deberse a un problema que afecta a múltiples piezas dentales o a un dolor irradiado desde una fuente común. Las causas más frecuentes de dolor en todos los dientes a la vez son una infección generalizada de encías (gingivitis/periodontitis severa) o varias caries avanzadas que estén afectando varios nervios dentales simultáneamente. También el bruxismo (rechinar de dientes) puede hacer que todos los dientes estén sensibles y adoloridos por el desgaste del esmalte. Otra posibilidad es un dolor referido: por ejemplo, una sinusitis puede hacer que sientas varias muelas superiores adoloridas a la vez, o un problema en la articulación de la mandíbula puede generar molestias difusas en muchos dientes. En cualquier caso, cuando todos los dientes duelen es importante una evaluación, ya que usualmente indica un problema de base que requiere tratamiento (no es normal que duelan todos sin causa).
Lo primero es mantener la calma y tratar de identificar si hay algún síntoma acompañante grave (fiebre alta, hinchazón fuerte de cara, dificultad para tragar o respirar); si alguno de esos está presente, busca atención de urgencia. Si no, puedes aplicar los consejos caseros mencionados: tomar un analgésico de venta libre para reducir el dolor, hacer enjuagues de agua tibia con sal, aplicar frío externo en la zona que más molesta si hay inflamación, y llevar una dieta blanda evitando cosas que disparen el dolor. Descansa y evita esfuerzos. Estos cuidados suelen controlar el dolor temporalmente. En cuanto te sea posible, agenda una cita con tu dentista para investigar la causa. No prolongues demasiado la visita: aunque el dolor ceda con remedios caseros, podría volver si no se trata lo que lo origina.
Indirectamente, sí. El estrés por sí solo no “infecta” los dientes ni los rompe, pero provoca comportamientos y cambios físicos que sí pueden generar dolor bucal. Mucha gente bajo estrés desarrolla o empeora el bruxismo, es decir, aprietan o rechinan los dientes sin darse cuenta (sobre todo durmiendo). Esto causa fatiga muscular en la mandíbula, desgaste de las piezas dentales y dolor difuso en dientes, mandíbula, cabeza e incluso en el cuello. Además, el estrés afecta al sistema inmunológico y podría facilitar problemas como la “boca de trinchera” (una gingivitis necrosante ligada a estrés y mala higiene) u otras infecciones oportunistas. También personas muy ansiosas pueden tener la boca seca o hábitos nerviosos (morderse las mejillas, por ejemplo) que resultan en llagas. Así que, aunque no es el estrés en sí quien daña la boca, sus consecuencias sí pueden desencadenar dolor. Manejar el estrés es beneficioso para tu salud oral (y general).
Si has sido evaluado y no hay caries, ni infecciones, ni nada visible, un ardor crónico generalizado en la boca podría ser el síndrome de boca ardiente. Es un trastorno donde la persona experimenta dolor o sensación de quemazón en lengua, encías, paladar u otras áreas, sin causa aparente en exámenes. Suele asociarse a desequilibrios neurosensoriales, y a veces a déficits nutricionales o cambios hormonales. Otras posibilidades a descartar serían: alergias a algún alimento o componente de pastas dentales/enjuagues, reflujo gastroesofágico que cause ardor en boca, o incluso trastornos neurológicos iniciales. Este síndrome es complejo; el tratamiento se centra en aliviar los síntomas (con enjuagues especiales, suplementos o medicamentos para dolor neuropático) y requerirá seguimiento con especialistas. Lo importante es confirmar con tu dentista y médico que no haya una causa oculta tratable (como infección por hongos, anemia, diabetes, etc.) antes de asumir que es síndrome de boca ardiente.
¡En cuanto antes, si el dolor es intenso o persistente! En general, debes acudir al dentista si el dolor lleva más de uno o dos días sin mejorar, o inmediatamente si es muy fuerte. También si notas signos claros de problemas dentales: caries visibles, diente roto, encías muy inflamadas o con pus, un flemón (hinchazón) en la encía, etc. El médico (medicina general o urgencias) sería la opción si junto al dolor de boca presentas síntomas sistémicos preocupantes: fiebre alta, inflamación en el cuello, dificultad para abrir la boca (trismo) severa, dolor de pecho o síntomas de sinusitis severa (dolor facial con fiebre y mal estado). En realidad, no te equivocarás empezando por el dentista ante cualquier dolor de dientes/boca; si él determina que no es dental, te referirá al especialista indicado. No esperes a que el dolor sea insoportable: un dolor moderado que no se quita merece atención antes de que empeore. La detección temprana casi siempre facilita el tratamiento y evita complicaciones.



Desde la medicina integrativa, cada diente forma parte de un sistema interconectado: una infección dental crónica puede afectar órganos distantes, y una disfunción en un órgano puede reflejarse en un diente concreto.


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