Hueco entre la corona y la encía: qué significa y por qué no conviene esperar
Un hueco entre la corona y la encía puede ser retracción, un margen abierto o pérdida de hueso. Cómo se distingue, qué se hace y qué pasa si se deja.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- El margen es la zona delicada de una corona: mientras sella no entra nada; en cuanto se abre, empieza otra historia.
- Tres causas posibles y distintas: retracción de la encía, margen abierto o pérdida de hueso.
- Las coronas duran: en torno al 95 % siguen en boca a los cinco años.
- Lo que más falla en lo que se apoya sobre diente propio no es la cerámica: es la caries bajo el margen.
- Un margen abierto no duele, y por eso se deja pasar. Esa es exactamente la trampa.
¿Ve una línea oscura donde la corona se junta con la encía, o nota con la lengua un escalón que antes no estaba? No es grave de un día para otro, pero siempre significa algo y conviene mirarlo pronto.
Ese punto de unión tiene nombre: se llama margen, y es la zona más delicada de una corona. Mientras está sellado contra el diente no entra nada; en cuanto se abre, empieza otra historia.
Ahora bien, conviene decir que la corona en sí suele aguantar. El metaanálisis que reunió 67 estudios, con 4.663 coronas de metal-cerámica y 9.434 de cerámica, estima una supervivencia en torno al 95 % a los cinco años. Lo que falla es otra cosa, y viene justo de ese margen.
¿Por qué aparece un hueco entre la corona y la encía?
Pueden ser tres cosas distintas y, aunque desde fuera se parezcan, el tratamiento de cada una es diferente. La más frecuente con los años es la retracción de la encía. La corona sigue bien ajustada y lo que queda a la vista es la raíz o el borde metálico. La segunda es que el margen esté abierto, sea porque el ajuste nunca fue bueno o porque el cemento se ha disuelto con el tiempo. Y la tercera es que se haya perdido hueso, casi siempre por periodontitis, y entonces el problema no está en la corona sino debajo de ella.
¿Cómo se distingue una causa de otra?
En la primera visita se distinguen con una sonda y una radiografía, que es lo único que mide de verdad la profundidad y el hueso que queda. Ahora bien, hay señales que usted mismo puede reconocer en casa.
Si a usted le da frío en esa zona y la línea es sobre todo estética, suele tratarse de retracción. Si se le queda comida siempre en el mismo sitio, si huele mal ahí o si el hilo se deshilacha al pasar, apunta a margen abierto. Y si la encía sangra, está roja o los dientes se mueven un poco, la prioridad pasa a ser la encía y no la corona.
¿Es grave dejarlo pasar?
Aquí está lo importante de todo el asunto. Un margen abierto no duele, y por eso se deja pasar; mientras tanto las bacterias entran por debajo de la corona y empieza una caries que no se ve desde fuera.
Cuando esa caries avanza ocurren dos cosas seguidas. Primero se pierde la corona, que ya no tiene diente sano al que agarrarse, y después, si ha llegado demasiado abajo, se pierde el diente entero.
Por otro lado, no es una rareza. Una revisión comparó los trabajos apoyados sobre diente propio con los apoyados sobre implante. En los primeros, las complicaciones más frecuentes resultaron ser biológicas: la caries y la pérdida de vitalidad del diente, no la fractura de la cerámica. Así que la diferencia entre mirarlo ahora o dentro de un año suele ser la que hay entre cambiar una corona y tener que poner un implante.
¿Qué se hace en cada caso?
Depende de lo que se encuentre, y le explicamos el criterio paso a paso. Si solo hay retracción y el ajuste está bien, a veces basta con tratar la sensibilidad y vigilarlo; cuando molesta estéticamente se valora sustituir la corona con el margen a la altura nueva. Si el margen está abierto, la corona se cambia, porque rellenar el hueco desde fuera dejaría la caries encerrada dentro.
Si ya hay caries bajo la corona, primero se retira, se valora cuánto diente queda y después se decide si se reconstruye. Y si hay periodontitis, se trata la encía antes de tocar nada protésico, porque hacerlo al revés es tirar el trabajo.
Mientras llega la cita
Pasar la seda o el cepillo interdental por esa zona todos los días, con cuidado, y usar una pasta para dientes sensibles si le molesta el frío. Eso no arregla el hueco, pero evita que la cosa vaya más deprisa.
Y si el hilo se engancha o se deshilacha siempre en el mismo punto, dígalo en la consulta, porque señala exactamente dónde está el escalón. No es urgente, pero no conviene dejarlo pasar: en la primera visita se mide la encía alrededor de la corona y se decide si basta con vigilar o hay que cambiarla.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué significa un hueco entre la corona y la encía?
- Tres cosas distintas. Que la encía se haya retraído y la corona siga bien ajustada, que es lo más frecuente con los años. Que el margen esté abierto y la corona no llegue a sellar contra el diente. O que se haya perdido hueso, casi siempre por periodontitis, y entonces el problema no está en la corona sino debajo.
- ¿Cómo sé cuál es mi caso?
- En la primera visita se distingue con una sonda y una radiografía, que es lo único que mide la profundidad y el hueso. Ahora bien, hay señales que usted mismo reconoce en casa. Si nota frío en esa zona y la línea es sobre todo estética, suele ser retracción. Si se le queda comida siempre en el mismo sitio, huele mal ahí o el hilo se deshilacha al pasar, apunta a margen abierto. Y si la encía sangra, está roja o los dientes se mueven un poco, la prioridad pasa a ser la encía.
- ¿Es grave? ¿Puedo esperar?
- Un margen abierto no duele, y ese es justamente el problema: las bacterias entran por debajo de la corona y empieza una caries que no se ve desde fuera. Primero se pierde la corona, que ya no tiene diente sano al que agarrarse, y después, si la caries ha llegado demasiado abajo, el diente entero. La diferencia entre mirarlo ahora o dentro de un año suele ser la que hay entre cambiar una corona y poner un implante.
- ¿Fallan mucho las coronas?
- No, y por eso importa cuidar lo que sí falla. El metaanálisis que reunió 67 estudios, con 4.663 coronas de metal-cerámica y 9.434 de cerámica, estima una supervivencia en torno al 95 % a los cinco años. Y la revisión que comparó trabajos sobre diente propio con trabajos sobre implante encontró que en los primeros las complicaciones más frecuentes son biológicas, la caries y la pérdida de vitalidad del diente, no la fractura de la cerámica.
- ¿Se puede rellenar el hueco sin quitar la corona?
- No. Rellenarlo desde fuera dejaría la caries dentro. Si el margen está abierto, la corona se cambia; y si ya hay caries debajo, primero se retira, se valora cuánto diente queda y después se decide si se reconstruye.
- ¿Qué puedo hacer mientras tanto?
- Pasar la seda o el cepillo interdental por esa zona todos los días, con cuidado, y usar una pasta para dientes sensibles si le molesta el frío. Eso no arregla el hueco, pero evita que la cosa vaya más deprisa. Y si el hilo se engancha siempre en el mismo punto, dígalo en la consulta: señala exactamente dónde está el escalón.
Fuentes
- Sailer I et al. All-ceramic or metal-ceramic tooth-supported fixed dental prostheses (FDPs)? A systematic review of the survival and complication rates. Part I: Single crowns. Dent Mater, 2015
- Pjetursson BE, Brägger U, Lang NP, Zwahlen M. Comparison of survival and complication rates of tooth-supported fixed dental prostheses (FDPs) and implant-supported FDPs and single crowns (SCs). Clin Oral Implants Res, 2007
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