Ir al contenido
Pedir cita

A mi hijo le sangran las encías: qué significa y qué hacer

Que a tu hijo le sangren las encías al cepillarse no es normal. Qué lo provoca, por qué es más común en la adolescencia y cuándo no basta con la higiene.

Un cepillo infantil junto a un modelo de dientes de leche con el borde de la encía marcado

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

Publicado
Actualizado

Qué conviene tener claro

  • Sangrar al cepillarse no es normal a ninguna edad. En niños casi siempre es placa y se resuelve en dos semanas.
  • Hasta los ocho años no tienen destreza para llegar a todas las caras. El repaso del adulto no sobra.
  • En la adolescencia la misma placa inflama más, así que puede empezar a sangrar sin haber cambiado nada.
  • La zona que sangra se sigue cepillando. Dejar de limpiarla es lo que hace que sangre más.
  • Si la encía crece y va tapando los dientes, se revisa la medicación: puede retrasar la salida de los definitivos.

A tu hijo le sangran las encías al cepillarse y no sabes si es normal. No lo es, ni a su edad ni a ninguna otra. Pero con calma: en niños casi siempre es lo más sencillo y se resuelve en dos semanas.

¿Por qué le pasa?

Por placa acumulada en el borde de la encía. Es la misma causa que en un adulto, pero con dos particularidades de la infancia.

La primera es que hasta los ocho años no tienen destreza suficiente para llegar a todas las caras, así que siempre queda alguna zona sin limpiar por mucho que se cepillen ellos solos.

La segunda son las etapas en las que sangra más:

  • Cuando está saliendo un diente definitivo, porque esa encía está inflamada de por sí.
  • Con brackets o con un aparato fijo, que retienen placa alrededor.
  • En la adolescencia, porque los cambios hormonales hacen que la encía reaccione más a la misma placa.

Esa tercera es la que más despista. Un adolescente que se cepilla igual que antes puede empezar a sangrar de golpe, y no es que haya dejado de hacerlo bien.

Cómo se ve

Mírale la encía con buena luz. Una encía sana es rosa pálido, firme y con el borde afilado, en punta entre los dientes.

Cuando hay gingivitis se ve roja, hinchada y con el borde redondeado. Y sangra: al cepillar, al pasar la seda o a veces al morder una manzana.

Lo que no da es dolor. Por eso ni él te lo va a decir ni tú te vas a enterar si no miras.

¿Qué hacer estas dos semanas?

Una mano repasa con un paño una esquina que ya parecía limpia
Hasta los ocho años, el repaso del adulto no sobra

Con esto se resuelve la mayoría:

  • Repásale el cepillado tú, aunque lo haga él primero, hasta los ocho años.
  • Cepillo suave y pasta con flúor, dos veces al día, y la de la noche sin fallar.
  • Seda o cepillos interdentales una vez al día en cuanto dos dientes se toquen.
  • Y lo más importante: que siga cepillando la zona que sangra.

Ese último punto cuesta, porque el instinto es no tocar lo que sangra. Es al revés: sangra porque hay placa, y si se deja de limpiar, sangra más.

Cuándo no basta con eso

Hay cuatro señales que piden que lo veamos:

  • Sigue sangrando igual pasadas dos semanas de higiene cuidada.
  • Le sangra sin tocarse nada, o se despierta con sangre en la almohada.
  • La encía crece por encima de los dientes y los va tapando.
  • Hay dolor, fiebre, llagas o mal aliento fuerte.

Ese último conjunto puede ser una gingivoestomatitis herpética, que necesita otra cosa. En las series de niños ingresados con este virus, la edad se concentra entre el año y los tres, y la fiebre está en todos los casos, alta en siete de cada diez.

Y si la encía crece de forma llamativa, conviene revisar la medicación. Lo producen algunos antiepilépticos, algunos inmunosupresores y algunos fármacos para la tensión. Y en niños ese crecimiento no es solo estético: dificulta la limpieza, aumenta las caries y llega a retrasar la salida de los definitivos.

Se trata, y cuanto antes se mire, menos hay que hacer.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que a un niño le sangren las encías?
No lo es, ni a su edad ni a ninguna otra. Lo que sí es cierto es que en niños la causa suele ser la más sencilla: placa acumulada en el borde de la encía. Con dos semanas de higiene cuidada se resuelve la mayoría de los casos.
¿Por qué le sangra si se cepilla todos los días?
Porque cepillarse y limpiar no es lo mismo. Hasta los ocho años no tienen destreza suficiente para llegar a todas las caras, así que siempre queda alguna zona sin limpiar. Si además está saliendo un diente definitivo o lleva un aparato fijo, esa encía se inflama con menos placa todavía.
Mi hijo adolescente ha empezado a sangrar de golpe, ¿qué ha cambiado?
Probablemente no su cepillado. En la adolescencia los cambios hormonales hacen que la encía reaccione más a la misma placa, así que el sangrado aparece sin que él haya dejado de hacer nada. La respuesta no es cepillarse menos, sino algo mejor y con seda.
¿Hay que dejar de cepillar la zona que sangra?
Al contrario, y es el error más repetido. Sangra porque hay placa, así que si se deja de limpiar esa zona, sangra más. Se cepilla con un cepillo suave, sin apretar, y el sangrado suele ir bajando a lo largo de la primera semana.
¿Cómo distingo una encía sana de una inflamada?
Con buena luz y mirándole el borde. Una encía sana es rosa pálido, firme y termina en punta entre los dientes. Una inflamada se ve roja, hinchada y con ese borde redondeado, y sangra al cepillar o al pasar la seda. Lo que no da es dolor, y por eso hay que mirar: él no te lo va a decir.
¿Cuándo hay que llevarlo al dentista?
Si sigue sangrando igual pasadas dos semanas de higiene cuidada, si sangra sin tocarse nada o amanece con sangre en la almohada, si la encía crece por encima de los dientes, o si hay dolor, fiebre y llagas. Este último cuadro suele ser una gingivoestomatitis herpética, que se concentra entre el año y los tres años y cursa con fiebre alta.

Fuentes

Llamar Pedir cita