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Comer con dientes provisionales: qué puedes comer y qué toca dejar

Los dientes provisionales duran unos meses y no aguantan de todo. Qué alimentos entran, cuáles los despegan, cómo limpiarlos y qué hacer si se suelta uno.

Una arcada provisional de resina apoyada sobre la mesa, con la superficie mate

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • El provisional va cementado con cemento blando a propósito, para poder retirarlo sin romper nada.
  • No comas hasta que se pase la anestesia: con el labio dormido uno se muerde sin enterarse.
  • Los de delante se descementan casi siempre por arrancar, no por masticar. De ahí la regla del cuchillo.
  • La seda se retira tirando de un extremo hacia el lado, nunca hacia arriba.
  • Si se suelta, no lo pegues con nada de casa y no te quedes sin él muchos días.

Sales de la consulta con los provisionales puestos y la primera duda es qué puedes comer esta noche. Aquí verás qué entra, qué conviene dejar para más adelante y qué hacer si uno se suelta.

Lo primero que hay que entender es para qué están. Un provisional protege el diente tallado, mantiene el hueco y te permite hacer vida normal mientras el laboratorio trabaja. Lo que no hace es aguantar como el definitivo, y eso es deliberado: va cementado con un cemento blando para poder retirarlo sin romper nada.

Las tres primeras horas

Conviene no comer nada hasta que la anestesia se haya pasado del todo. Con el labio y la lengua dormidos uno se muerde sin darse cuenta, y eso deja una llaga que molesta varios días.

Después conviene empezar por algo templado y blando, porque el frío y el calor extremos molestan bastante en un diente recién tallado.

¿Qué puedes comer con normalidad?

Un plato con la comida cortada en trozos pequeños y un tenedor al lado
No es comer poco: es cortarlo antes y repartirlo por los dos lados

Casi todo, si lo cortas y masticas con cabeza:

  • Pasta, arroz, verdura cocida, huevo, pescado y carne tierna, sin ninguna precaución especial.
  • Pan tierno, sin corteza dura y cortado antes en trozos pequeños.
  • Fruta blanda, o la manzana y la zanahoria cortadas en gajos en lugar de a mordiscos.
  • Bocadillos, siempre que se corten con cuchillo y no se arranquen con los dientes de delante.

Esa regla del cuchillo es la que mejor nos funciona en la clínica, porque los provisionales de la zona de delante se descementan casi siempre por arrancar y no por masticar.

Qué toca dejar hasta que llegue el definitivo

Estos son los que más problemas nos dan:

  • Todo lo pegajoso: chicle, caramelos blandos, turrón blando, regaliz, toffees.
  • Todo lo duro: frutos secos, hielo, huesos de aceituna, cortezas, pan muy tostado.
  • Lo muy fibroso que obliga a estirar, como la carne muy hecha o el calamar.
  • Lo muy frío y lo muy caliente si notas sensibilidad en la zona.

Y hay una costumbre que conviene revisar estos meses: no abrir nada con los dientes, ni una bolsa, ni un envase, ni un bolígrafo.

Cómo se limpian

Los provisionales se cepillan igual que el resto de los dientes, con cepillo suave y sin apretar. La diferencia está en cómo se limpia entre ellos.

La seda no se saca tirando hacia arriba, porque ese movimiento levanta el provisional. Se pasa entre los dientes y luego se retira tirando de un extremo hacia el lado.

Si llevas un puente provisional, el cepillo interdental por debajo es más cómodo y más seguro que la seda.

Si se te suelta uno

Nos pasa a menudo y no es una urgencia si se hace esto:

  1. Guárdalo aunque esté partido, porque nos sirve para ver qué ha fallado.
  2. No lo pegues con nada de casa, porque el pegamento de contacto destroza el diente tallado.
  3. Llámanos para recementarlo, que es una cita corta y se resuelve en el momento.
  4. Mientras tanto, no mastiques de ese lado y mantén la zona muy limpia.

Lo importante es no quedarse sin él muchos días. El diente tallado se mueve y el definitivo puede dejar de encajar, y entonces hay que repetir trabajo de laboratorio.

Si te molesta al morder

Cuéntanoslo en lugar de aguantarlo, porque un provisional que queda alto sobrecarga ese diente en cada masticación y termina doliendo.

Se ajusta en cinco minutos con papel de articular. Y si la encía de alrededor sangra, lo miramos también, porque suele haber un borde rozando.

Preguntas frecuentes

¿Qué puedo comer con los provisionales puestos?
Casi todo, si lo cortas y masticas con cabeza: pasta, arroz, verdura cocida, huevo, pescado y carne tierna sin ninguna precaución especial; pan tierno sin corteza dura y cortado en trozos pequeños; fruta blanda, y la manzana o la zanahoria en gajos en lugar de a mordiscos; y bocadillos, siempre cortados con cuchillo y no arrancados con los dientes de delante.
¿Qué toca dejar hasta que llegue el definitivo?
Todo lo pegajoso —chicle, caramelos blandos, turrón blando, regaliz, toffees—, todo lo duro —frutos secos, hielo, huesos de aceituna, cortezas, pan muy tostado—, lo muy fibroso que obliga a estirar y lo muy frío o muy caliente si notas sensibilidad. Y una costumbre que conviene revisar estos meses: no abrir nada con los dientes.
¿Puedo comer nada más salir de la consulta?
Conviene esperar a que la anestesia se haya pasado del todo. Con el labio y la lengua dormidos uno se muerde sin darse cuenta, y eso deja una llaga que molesta varios días. Después, empieza por algo templado y blando: el frío y el calor extremos molestan bastante en un diente recién tallado.
¿Cómo se limpian?
Se cepillan igual que el resto, con cepillo suave y sin apretar. La diferencia está entre ellos: la seda no se saca tirando hacia arriba, porque ese movimiento levanta el provisional, sino que se pasa entre los dientes y se retira tirando de un extremo hacia el lado. Con un puente provisional, el cepillo interdental por debajo es más cómodo y más seguro.
Se me ha soltado uno, ¿qué hago?
Cuatro cosas y en este orden: guárdalo aunque esté partido, porque nos sirve para ver qué ha fallado; no lo pegues con nada de casa, porque el pegamento de contacto destroza el diente tallado; llámanos para recementarlo, que es una cita corta; y mientras tanto no mastiques de ese lado. Lo importante es no quedarse sin él muchos días: el diente tallado se mueve y el definitivo puede dejar de encajar.
Me molesta al morder.
Cuéntanoslo en lugar de aguantarlo. Un provisional que queda alto sobrecarga ese diente en cada masticación y termina doliendo, y se ajusta en cinco minutos con papel de articular. Si además la encía de alrededor sangra, lo miramos también, porque suele haber un borde rozando.
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