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Reponer un diente que falta: las tres opciones y qué las separa

Implante, puente o prótesis removible resuelven el mismo hueco de formas muy distintas. Qué cuesta cada opción a diez años y qué le hace cada una al hueso.

En Cleardent
Entre 275 € y 2.060 € Reponer un diente, según la opción que se elija. Con el tratamiento completo de la opción elegida, con sus revisiones.
Las tres formas de reponer el mismo hueco: implante, puente y prótesis removible

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

Publicado
Actualizado

Qué conviene tener claro

  • Las tres opciones resuelven el mismo hueco, y lo que las separa es qué le hacen a los dientes vecinos y al hueso.
  • El implante es el único que transmite carga al hueso. El puente y la removible no frenan la reabsorción.
  • A diez años las cifras se acercan: el puente convencional sobrevive en torno al 89 % y la prótesis sobre implantes al 87 %.
  • El puente obliga a tallar dos dientes que probablemente estaban sanos, y quedan unidos de por vida a su suerte.
  • La comparación honesta se hace a diez años, no el día uno.

Reponer un diente cuesta aquí entre 275 € y 2.060 €, y esa horquilla tan ancha no es indecisión: son tres tratamientos distintos. Una prótesis de quita y pon parte de 275 €; un implante terminado, con su pilar y su corona, llega a 2.060 € según el tipo de tornillo y el material.

Y el precio inicial no es lo único que los separa.

Cuando falta un diente hay tres formas de reponerlo, y la diferencia entre ellas no está solo en el precio inicial. Está en qué le hace cada una a los dientes de al lado y al hueso que había debajo.

En nuestra experiencia, comparar solo la cifra de partida lleva a decisiones que salen caras después.

El implante

Es una raíz artificial de titanio que se integra en el hueso y sobre la que colocamos una corona. Repone el diente completo, raíz incluida.

Sus ventajas son tres y conviene enumerarlas:

  • No toca los dientes vecinos, que se quedan como están.
  • Se sostiene por sí solo, sin depender de nada más.
  • Transmite carga al hueso al masticar, que es lo que evita que ese hueso se reabsorba.

Necesita hueso suficiente y un periodo de integración de varios meses. Es la opción de mayor coste inicial y la que mejor se comporta a largo plazo.

El puente

Se apoya en los dientes de al lado, que se tallan para recibir las coronas que sujetan la pieza intermedia. Se resuelve en pocas semanas y cuesta menos que el implante.

El precio real está en otro sitio. Hay que desgastar dos dientes que probablemente estaban sanos, y esos dos dientes quedan unidos de por vida a la suerte del puente. Si uno se caria bajo la corona, se rehace el conjunto entero.

Un puente dental con el tramo central flotando y el hueso hundido por debajo
El tramo de en medio no se apoya en nada, y debajo el hueso sigue bajando

El hueso de debajo del hueco sigue sin recibir carga, así que se reabsorbe igual y con los años aparece un espacio visible bajo la pieza intermedia.

Eso está medido: a los seis meses de una extracción, la cresta ha perdido de media 3,79 mm de anchura, entre el 29 y el 63 % de la que tenía. El puente repone lo que se ve; el hueco de debajo sigue su camino.

La prótesis removible

Es la opción más accesible y la que menos compromete: no talla nada y se puede cambiar. Se retira para limpiar y se apoya en la encía y en los dientes que quedan.

Sus límites son tres:

  • La estabilidad, porque se apoya en la encía y no en el hueso.
  • La sensación de volumen dentro de la boca, que cuesta unas semanas asimilar.
  • Los ganchos, que según la posición del diente a veces se ven al sonreír. Y tampoco frena la reabsorción del hueso.

La cuenta a diez años

Aquí es donde cambia la comparación. Un implante bien mantenido no suele necesitar nada en ese plazo, más allá de nuestras revisiones periódicas.

Un puente tiene una vida media menor y su recambio implica rehacer las tres piezas. Una removible necesita rebases periódicos conforme el hueso se reabsorbe, y cada cierto tiempo una nueva.

Conviene mirar también las cifras de supervivencia, porque no dicen lo que se suele suponer. La revisión de referencia estima un 93,8 % a cinco años y un 89,2 % a diez para el puente convencional, y un 95,2 % y un 86,7 % para la prótesis fija sobre implantes. Están cerca.

Es decir, la duración no es el argumento que los separa. Lo que los separa es el precio biológico y lo que ocurre con el hueso. Sumadas las intervenciones de esos diez años, la diferencia inicial se estrecha bastante.

No decimos que el implante sea siempre nuestra respuesta: decimos que la comparación honesta se hace a diez años y no a día uno.

¿De qué depende el precio de cada una?

Cada opción tiene sus propias partidas:

  • En el implante contamos el estudio con escáner, la cirugía, el implante, el pilar y la corona. Si hace falta injerto de hueso, eso se presupuesta aparte.
  • En el puente influyen el número de piezas y el material elegido para las coronas.
  • En la removible depende de si es de resina o de estructura metálica y de cuántos dientes repone.

Cómo lo decidimos contigo

Valoramos tres cosas: el hueso disponible mediante un escáner, el estado de los dientes vecinos y tus expectativas. Si los dientes de al lado están sanos, nuestra recomendación es no tallarlos salvo que exista un motivo claro.

Te entregamos las opciones viables por escrito, con el precio cerrado de cada una y lo que implica a medio plazo. Si necesitas repartir el pago, hay financiación con sus condiciones, sujeta a estudio y aprobación previa.

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor para reponer un diente: implante, puente o removible?
Depende de tres cosas: el hueso disponible, el estado de los dientes vecinos y lo que esperas del resultado. Si los dientes de al lado están sanos, nuestra recomendación es no tallarlos salvo que haya un motivo claro, y ahí el implante tiene ventaja. Si falta hueso o el caso no admite cirugía, el puente o la removible siguen siendo soluciones válidas.
¿Cuánto duran comparados entre sí?
La revisión de referencia estima una supervivencia del 93,8 % a cinco años y del 89,2 % a diez para el puente convencional sobre dientes propios, y del 95,2 % y el 86,7 % para la prótesis fija sobre implantes. Están más cerca de lo que suele decirse, así que la duración no es el argumento que los separa. Lo que los separa es lo que hay que sacrificar y lo que pasa con el hueso.
¿Por qué se dice que el implante conserva el hueso?
Porque es el único que repone la raíz. El hueso se mantiene gracias al estímulo que recibe al masticar, y cuando el diente sale ese estímulo desaparece: a los seis meses de una extracción la cresta ha perdido de media 3,79 mm de anchura. Un puente y una removible reponen la parte visible, pero el hueso de debajo sigue sin recibir carga y se reduce igual.
¿El puente es más barato de verdad?
El día uno, sí. La cuenta cambia a diez años: un puente tiene una vida media menor y su recambio implica rehacer las tres piezas, no solo la del medio, y si uno de los pilares se caría por debajo de la corona se pierde el conjunto. A eso hay que sumarle que se han desgastado dos dientes sanos, que es un coste que no aparece en ningún presupuesto.
¿Qué mantenimiento necesita una prótesis removible?
Rebases periódicos, porque el hueso sobre el que apoya se va reduciendo y llega un momento en que ya no asienta igual; y cada cierto tiempo, una nueva. Es la opción que menos compromete —no talla nada y se puede cambiar— y también la que más intervenciones acumula con los años.
¿Qué partidas lleva cada presupuesto?
En el implante: el estudio con escáner, la cirugía, el implante, el pilar y la corona, con el injerto de hueso aparte si hiciera falta. En el puente: el número de piezas y el material de las coronas. En la removible: si es de resina o de estructura metálica y cuántos dientes repone. Lo que en las tres conviene preguntar es qué revisiones van incluidas.

Fuentes

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