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Implante o puente: la diferencia está en los dientes de al lado

Un puente exige tallar dos dientes sanos; un implante no toca ninguno. Qué pasa con el hueso, cuánto dura cada uno y cuándo el puente sigue siendo mejor.

Un implante con su corona junto a un puente de tres piezas apoyado en dos dientes tallados

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La diferencia real no es el material: un puente exige tallar dos piezas sanas y un implante no toca ninguna.
  • Bajo el tramo central de un puente el hueso no recibe estímulo, y con los años aparece un hueco entre la prótesis y la encía.
  • La supervivencia del implante a diez años es del 96,4 % en el análisis clásico y del 93,2 % cuando se corrige por las pérdidas de seguimiento.
  • En mayores de 65 esa cifra baja al 91,5 %: el riesgo de perderlo puede llegar a duplicarse.
  • Hay casos en los que el puente sigue siendo la opción correcta, y conviene decirlos.

Empezamos por la diferencia que de verdad separa las dos opciones, porque no es la que suele contarse.

Un puente no se sostiene solo: se apoya en los dientes de al lado. Para eso hay que tallarlos, es decir, reducirlos de tamaño para que la funda encaje encima. Si esos dientes están sanos, se pierde esmalte que no vuelve.

Un implante se ancla en el hueso y no toca las piezas vecinas. Ese es el motivo principal por el que nosotros lo indicamos casi siempre que se puede, y no el material ni la tecnología.

Dicho eso, hay casos en los que el puente sigue siendo la opción correcta, y te los contamos más abajo sin adornos.

Qué necesita cada uno

Las condiciones previas son distintas, y eso decide más que la preferencia.

  • El implante necesita hueso suficiente en altura y anchura, encías sanas y un estado general que permita una cirugía menor. Si te falta hueso se puede regenerar, aunque eso alarga el tratamiento.
  • El puente necesita dos dientes vecinos capaces de soportar la carga de tres. Si esos dientes ya llevan empastes grandes o coronas, tallarlos tiene menos coste biológico y ahí el puente gana sentido.

Lo que pasa con el hueso

Este punto es el que menos se explica y el que más pesa a diez años vista.

El hueso que rodea a un diente existe porque recibe estímulo al masticar. Cuando se pierde la pieza, ese estímulo desaparece y el hueso se reabsorbe: la mayor parte de esa pérdida ocurre en el primer año.

Dos cortes: bajo el implante el hueso se mantiene y bajo la pieza del puente ha bajado
Lo que sostiene el hueso es la carga: donde no llega nada, el hueso se retira

Un implante transmite la carga al hueso, así que lo mantiene. Un puente no: el tramo central queda flotando sobre la encía, sin transmitir nada al hueso de debajo. Y esa pérdida está medida: a los seis meses de una extracción, la revisión que reunió los estudios de reentrada encontró reducciones óseas del 29 al 63 % en anchura.

La consecuencia se ve con los años. Bajo el puente aparece un hueco entre la prótesis y la encía, porque el hueso se ha ido hundiendo. Ahí se acumula comida y se nota al sonreír si es una zona visible.

Tiempo y número de visitas

Aquí el puente nos gana claramente, y conviene que lo digamos.

Un puente se resuelve en dos o tres semanas, en cuatro pasos:

  • Se tallan los dientes que van a sostenerlo.
  • Se toman los registros de tu mordida.
  • Se coloca un provisional mientras el laboratorio trabaja.
  • Y se cementa el definitivo.

Un implante lleva entre tres y seis meses, porque el hueso necesita ese tiempo para integrarse con el titanio. Durante ese periodo se lleva un provisional, así que no se está sin diente, pero el plazo es el que es.

Y si falta hueso y hay que regenerarlo, súmale unos meses más a ese plazo.

Cuánto dura cada uno

Estos son los datos que manejamos nosotros, y te los damos con su horquilla real.

Un puente bien hecho dura entre diez y quince años. Lo que suele fallar no es el puente, sino uno de los dientes que lo sostienen: se pica por debajo del borde de la funda, y esa caries es difícil de detectar a tiempo. Cuando un pilar falla, se pierde el puente entero y a veces también ese diente.

Para el implante conviene dar la cifra con su matiz, porque la que suele repetirse es la optimista. La revisión que reunió dieciocho estudios estima una supervivencia a diez años del 96,4 % en el análisis clásico y del 93,2 % en un análisis de sensibilidad que tiene en cuenta a los pacientes que se pierden en el seguimiento.

Y un dato que ese mismo trabajo subraya: en mayores de 65 años la supervivencia baja al 91,5 %, con un riesgo de pérdida que puede llegar a duplicarse. La parte de titanio suele durar décadas, y lo que se cambia con el tiempo es la corona que va encima.

Hay una condición para ese 95 % que no conviene pasar por alto: la higiene alrededor del implante. La periimplantitis, que es la inflamación del hueso que lo rodea, es la causa principal de fracaso y avanza más rápido que en un diente natural.

Cuándo el puente es la opción correcta

No siempre el implante gana, y estos son los casos en los que no.

  • Cuando los dientes vecinos ya necesitan corona por su estado. Tallarlos no supone ninguna pérdida añadida, y el puente te resuelve tres problemas a la vez.
  • Cuando no hay hueso suficiente y no quieres pasar por una regeneración, que es cirugía añadida y meses de plazo.
  • Cuando hay una contraindicación médica para la cirugía, o cuando se toman bifosfonatos y el riesgo de osteonecrosis desaconseja intervenir el hueso.
  • Cuando el tiempo importa de verdad porque tienes una fecha concreta por delante.

Lo que hay que decirnos antes

Hay tres cosas que nos cambian el plan y que conviene que traigas por escrito:

  • Si tomas o has tomado bifosfonatos o denosumab, aunque fuera hace años: se acumulan en el hueso y nos condicionan cualquier cirugía.
  • Si fumas, porque el tabaco multiplica el riesgo de fracaso del implante. No lo impide, pero cambia el pronóstico y necesitamos saberlo de antemano.
  • Si tienes o has tenido periodontitis, porque eso hay que estabilizarlo antes. Colocar un implante en una boca con enfermedad de encías activa es plantar el problema en el sitio nuevo.

Cómo lo planteamos

Hacemos el estudio con escáner 3D, que es lo que permite medir el hueso disponible de verdad y no estimarlo, revisamos las encías y el estado de los dientes vecinos, y a partir de ahí te presentamos las opciones que tu caso admite, con lo que cada una implica.

El presupuesto va cerrado y por escrito, con el estudio, la cirugía, el pilar, la corona y las revisiones dentro. Si hace falta regenerar hueso, eso va detallado aparte y se dice antes.

Y la financiación llega hasta treinta y seis meses, sujeta a estudio y aprobación previa de la entidad financiera.

Preguntas frecuentes

¿Qué es mejor, implante o puente?
Depende de los dientes de al lado, que es donde está la diferencia real. Un puente se apoya en ellos y hay que tallarlos, así que si están sanos se pierde esmalte que no vuelve. Un implante se ancla en el hueso y no toca las piezas vecinas. Ese es el motivo principal para indicarlo casi siempre que se puede, y no el material ni la tecnología.
¿Cuánto dura cada uno?
Un puente bien hecho, entre diez y quince años, y lo que suele fallar no es el puente sino uno de los dientes que lo sostienen. Para el implante, la revisión que reunió dieciocho estudios estima una supervivencia del 96,4 % a los diez años en el análisis clásico y del 93,2 % cuando se corrige por las pérdidas de seguimiento. En mayores de 65 años, del 91,5 %.
¿Qué pasa con el hueso?
Es el punto que menos se explica y el que más pesa a diez años vista. El hueso que rodea a un diente existe porque recibe estímulo al masticar, y sin la pieza se reabsorbe. Un implante transmite la carga y lo mantiene; un puente no, porque el tramo central queda flotando sobre la encía. Con los años aparece un hueco entre la prótesis y la encía, donde se acumula comida y que se nota al sonreír si es zona visible.
¿Cuándo es mejor el puente?
En cuatro situaciones. Cuando los dientes vecinos ya necesitan corona por su estado, porque tallarlos no añade pérdida y el puente resuelve tres problemas a la vez. Cuando no hay hueso suficiente y no se quiere pasar por una regeneración. Cuando hay contraindicación médica para la cirugía, o se toman bifosfonatos. Y cuando el tiempo importa de verdad, porque el puente se resuelve en dos o tres semanas frente a tres a seis meses.
¿Qué tengo que contar antes?
Tres cosas, y conviene traerlas por escrito. Si tomas o has tomado bifosfonatos o denosumab, aunque fuera hace años, porque se acumulan en el hueso. Si fumas, porque el tabaco multiplica el riesgo de fracaso del implante: no lo impide, y cambia el pronóstico. Y si tienes o has tenido periodontitis, porque eso hay que estabilizarlo antes: colocar un implante en una boca con enfermedad activa es plantar el problema en el sitio nuevo.
¿Qué es la periimplantitis?
La inflamación del hueso que rodea al implante, y es la causa principal de fracaso. Avanza más rápido que en un diente natural, así que la higiene alrededor del implante es la condición de esa supervivencia del 93 %. Sin ella, las cifras de las revisiones no aplican a tu caso.

Fuentes

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