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La fibromialgia es un síndrome que se caracteriza por un dolor crónico generalizado a nivel de la musculatura y huesos (sistema locomotor).

Además, otros de los síntomas más comunes son: fatiga intensa, alteraciones del sueño, depresión, ansiedad, cefaleas, rigidez articular, sensación de inflamación en manos y adormecimiento en extremidades.

Para establecer su diagnóstico es necesaria la presencia de dolor difuso durante al menos 3 meses y que el paciente presente una sensibilidad al dolor aumentada al realizarle una presión digital en al menos 11 de las 18 zonas anatómicas establecidas. De entre las áreas dolorosas más comunes destacamos la columna cervical baja, hombros, la segunda costilla, brazos, nalgas y rodillas.

Afecta tanto a ambos sexos, pero sobre todo a mujeres entre 45 y 60 años de edad. También se ha encontrado un menor número de casos en niños y ancianos.

 

Causas de la Fibromialgia

 

La causa que ocasiona este síndrome es desconocida. Aunque gracias a numerosos estudios se ha podido conocer lo siguiente:- Puede haber una base genética que contribuya a la aparición de la enfermedad.
– Existen factores predisponentes, como antecedentes traumáticos en la infancia.
– Resulta evidente la existencia de irregularidades neuroquímicas que desencadenan una alteración en los mecanismos de percepción del dolor a nivel cerebral (sistema nervioso central).

En muchos pacientes, el cuadro clínico de la fibromialgia aparece de forma brusca después de algunos acontecimientos:
– Accidentes de tráfico, infecciones, cirugías mayores.
– Situaciones de estrés postraumático, de índole tanto física como psicológica.

En cuanto a su evolución, la fibromialgia es una afectación crónica pero no progresiva. Por tanto, el paciente ha de seguir una combinación de ejercicios físicos, un buen estilo de vida y un tratamiento farmacológico a base de analgésicos, relajantes musculares y antidepresivos.

Las personas que padecen algún tipo de enfermedad reumática, como la fibromialgia, tienen un alto riesgo de desarrollar problemas de salud oral. Aunque no es una enfermedad que cause directamente problemas en dientes, encías o en la lengua, debido a que muchos pacientes experimentan malestares faciales y en la mandíbula, puede afectar a la región orofacial y posteriormente a la dentadura.

 

Xerostomía

 

Es la sensación de sequedad bucal debido a una disminución del flujo salival, provocado por una alteración del funcionamiento de las glándulas salivales.

Los antidepresivos, relajantes musculares, analgésicos y anticonvulsivos utilizados para tratar la fibromialgia son los que ocasionan dicha xerostomía.

La saliva tiene un papel fundamental en la cavidad oral:

– Lubrica la cavidad oral, lo que facilita la articulación de las palabras.
– Facilita la formación del bolo alimenticio, y con ello la masticación y deglución.
– Mantiene el pH oral constante. Impide que el pH descienda y cree un ambiente acido en el que se produce la desmineralización del esmalte dental. Del mismo modo, impide que el pH
aumente creando un medio básico que provoque la acumulación de sarro sobre la superficie
dental.
– Función protectora ante numerosas infecciones bacterianas gracias a su composición
química (enzimas).
– Es un indicador de deshidratación, ya que envía una señal de alerta al organismo mediante
la sensación de sed cuando se disminuye su producción por falta de agua.

Un desajuste de la cantidad de saliva presente en la cavidad oral puede ocasionar:

– Alteración del gusto.
– Dificultad para hablar, masticar y tragar.
– Aumentar la susceptibilidad a infecciones y favorecer la aparición de candidiasis.
– Desequilibrio de los microorganismos presentes en el ambiente oral que puede dar lugar a
la aparición de caries.

El paciente con xerostomía ha de seguir las siguientes indicaciones:

– Acudir al dentista para que este alivie los síntomas y prevenga las complicaciones orales.
– Mantenerse hidratado bebiendo agua durante todo el día.
– Usar productos que hidraten la cavidad oral y favorezcan la producción natural de la saliva,
como los chicles sin azúcar con xilitol.

 

Glosodinia o síndrome de boca ardiente

 

Es la sensación de quemazón y dolor de la mucosa oral, principalmente en la lengua, pero también
en el paladar y labios. No se manifiestan lesiones en la cavidad oral.

Las causas de que aparezca glosodinia en un paciente con fibromialgia son: el uso de
medicamentos, por el estrés, ansiedad o depresión que sufre el paciente, por deficiencias
nutricionales o por la propia xerostomía.

Para eliminar la patología es necesario solucionar el problema que la causa, pero en este caso no
es posible ya que supondría eliminar la medicación para la fibromialgia. En este caso, el paciente
puede seguir una serie de recomendaciones para reducir el malestar o evitar que empeore:

– Beber abundante agua.
– Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
– Evitar alimentos ácidos, comidas picantes y bebidas carbonatadas.
– Tratar de reducir el estrés.

 

Afectaciones en la mucosa oral

 

En pacientes con fibromialgia pueden aparecer aftas, ulceraciones y reacciones liquenoides.

Estas manifestaciones pueden ser causadas por: estrés, medicamentos, deficiencias nutricionales,
alergias, alteraciones inmunológicas.

En general, no necesitan ningún tratamiento pues entre una o dos semanas desaparecen. Pero
existen tratamientos actuales (pomadas) destinados a acelerar el proceso de cicatrización de la
lesión.

El paciente puede seguir estas recomendaciones:

– Evitar alimentos calientes, salados o muy condimentados.
– Evitar cítricos.
– Realizar enjuagues con agua fría y sal.

 

Bruxismo

 

Es el hábito inconsciente de apretar y rechinar de los dientes que se produce durante el día o la
noche al dormir. Provoca las siguientes afectaciones:

– Dolor mandibular ocasionado porque los músculos masticatorios se encuentran contraídos
durante periodos largos.
– Trastornos en la articulación temporomandibular (ATM)
Desgaste de los dientes que provoca una hipersensibilidad dental a temperaturas muy frías
o muy calientes.
– Dolor de cabeza y contracturas cervicales desencadenados por la afectación de los
músculos masticatorios.

Es causado por el estrés, trastornos del sueño y el uso de ciertos fármacos, como algunos de los
que se utilizan en el tratamiento de la fibromialgia.

Las terapias que se aplican para tratar el bruxismo están orientadas a reducir el dolor, prevenir el
desgaste de las piezas dentarias y disminuir el daño en la ATM. El tratamiento va a ir orientado en
función de cada caso, pero se va a basar principalmente en:

– El uso de una férula de descarga al dormir. Es la terapia más utilizada.
– Masaje de la musculatura facial, cuello y hombros.
– Aplicación de calor en la zona mandibular para relajar la musculatura y así el dolor.
– Estiramientos de la musculatura mandibular.

 

Trastornos en la articulación temporomandibular (ATM)

 

La ATM es una articulación que actúa como una bisagra deslizante entre la mandíbula y cráneo,
permitiendo así el movimiento de la mandíbula hacia arriba y abajo, y de un lado a otro. Los
músculos masticatorios se acoplan y rodean la ATM, controlando su posición y movimiento.

Existen numerosos estudios que relacionan los trastornos de la ATM con la fibromialgia que padece
el paciente. La articulación se encuentra en íntima relación con los músculos masticatorios, los
cuales se encuentran afectados por el dolor característico de la fibromialgia y hacen que la
articulación sufra.

Los síntomas que manifiesta el paciente son:

– Mayor dificultad para abrir la boca.
– La apertura máxima de la boca está bastante limitada.
– Reducido movimiento mandibular.
– Mayor cansancio de la mandíbula cuando está en funcionamiento.

Existe una variedad de opciones de tratamiento:

– Medicamentos: analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares.
– Terapias sin medicamentos: férulas de descarga, fisioterapia.
– Si los otros métodos no funcionan, puede recurrirse a cirugías u otros procedimientos
específicos.

En la consulta dental, sería conveniente que el paciente tenga citas dentales cortas. Esto reduce el
tiempo que tiene que estar el paciente con la boca abierta, evitando cansancio en la musculatura y
dolor en la mandíbula.

Si el tratamiento dental a realizar es más prolongado, se puede utilizar un
bloque de mordida, soporte que se ubica entre los dientes superiores e inferiores que permite que
el paciente mantenga la boca abierta sin provocar una fatiga muscular.

Podemos concluir que la fibromialgia es un síndrome complejo que necesita de una intervención
médica multidisciplinaria (reumatólogos, fisioterapeutas, neurólogos, psiquiatras, psicólogos,
odontólogos) para mejorar la calidad de vida del paciente.

El paciente con fibromialgia debe prestar especial atención a su salud oral y tomar conciencia de
la misma llevando un estilo de vida saludable, una higiene bucal correcta y revisiones periódicas
con su odontólogo. Por otra parte, el odontólogo ha de ser capaz de detectar los signos y síntomas
de la fibromialgia, aplicar un correcto tratamiento y prevenir las futuras afectaciones en la cavidad
oral.

Bibliografía:

 

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3. Tirado-Amador LR. Trastornos temporomandibulares: algunas consideraciones de su etiología
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