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El consumo de alcohol es uno de los hábitos más arraigados en nuestra sociedad desde hace cientos de años y está ligado a la socialización con amigos y familiares. De hecho, cerca de 2 millones de personas en el mundo consumen alcohol, lo que significa el 40% de la población mundial mayor de 15 años. Además, los principales consumidores de alcohol son los países desarrollados, concretamente los del hemisferio norte (Europa, Rusia, Canadá, etc)

Según la OMS, las sustancias psicoactivas son vulgarmente conocidas como drogas ya que al consumirlas pueden modificar el estado de ánimo, la conciencia e incluso la forma de procesar el pensamiento de cada uno. Además, son sustancias que generan dependencia o tolerancia y tienen efectos nocivos para la salud.

El alcohol en concreto, es la droga legal más consumida en nuestro ámbito, de la que más se abusa y la que mayor número de problemas sanitarios y sociales genera.
 

Alcoholismo

Consumo de alcohol y salud oral

El alcoholismo es una enfermedad crónica, grave y progresiva caracterizada por una pérdida del control sobre el consumo de bebidas alcohólicas.

El alcohol como sustancia psicoactiva que es, produce dependencia si se consume en grandes cantidades durante mucho tiempo y se evidencia porque en aquellas personas bebedoras aparece el síndrome de abstinencia. Este síndrome se caracteriza por un estado desadaptativo y displacentero (sudoración, nerviosismo, taquicardias…) que ocurre cuando disminuye la concentración en sangre de una sustancia, en este caso el alcohol, en aquellos pacientes cuya ingesta se ha mantenido en el tiempo y en ha sido  grandes cantidades.

 

En España del 15 al 20% de las consultas en atención primaria están relacionadas con el alcoholismo y del 20 al 30% de las hospitalizaciones se deben al alcohol ya sea por accidentes de tráfico, accidentes laborales, peleas, sobredosis de alcohol o golpes accidentales.

 

Según datos de la OMS 140 millones de personas en el mundo son alcohólicas y 3  millones de ellas son españolas.

 

¿Cuándo la ingesta de alcohol es excesiva?

 

Como bien sabemos, el alcohol se mide en grados, que es la cantidad de alcohol que posee una bebida por cada 100 ml.

 

Ahora bien, aquellas personas que consumen entre 50 y 60 gramos de alcohol al día o más de 280 gramos de alcohol a la semana, se les consideran consumidores abusivos.

Esto quiere decir que si continúan con esa ingesta excesiva de alcohol podrán desembocar en el alcoholismo.

 

Por lo que es importante recordar que una caña o copa de vino corresponden a 10 gramos de alcohol, esto quiere decir que con el simple hecho de tomar 5 o 6 cañas diarias corremos un alto riesgo de padecer dependencia al alcohol, por lo que la ingesta de alcohol se aconseja que sea moderada o ninguna.

 

Consumo de alcohol y salud general

 

La ingesta prolongada de alcohol aumenta las probabilidades de sufrir múltiples patologías sistémicas que pueden afectar a diferentes órganos (páncreas, hígado, estomago, esófago), así como sufrir importantes déficits nutricionales (anemias, deficiencias vitamínicas), aumentando el riesgo de sufrir cáncer.

 

Algunos de los efectos adversos del abuso del alcohol a largo plazo son:

  • Mayor riesgo de sufrir cardiopatías e ictus
  • Mayor riesgo de padecer cáncer oral
  • Aumento del colesterol y triglicéridos
  • Deterioro en la función hepática (cirrosis hepática, insuficiencia…)
  • Afectación de la medula ósea en la producción de plaquetas
  • Deterioro del sistema inmunológico, en concreto de los leucocitos.

 

Manifestaciones orales del consumo de alcohol

 

El alcohol no solo afecta a nivel sistémico, sino que también afecta a la cavidad oral,  porque como ya sabemos es la primera zona del organismo que entra en contacto con sustancia.

Así, el alcohol puede producir una serie de repercusiones en la cavidad oral como son:

 

  • Enfermedad periodontal

 

La enfermedad periodontal es una enfermedad que afecta tanto a la encía como al tejido de soporte del diente y que si no se trata a tiempo puede ocasionar la perdida de los dientes.

 

El alcohol disminuye la respuesta del sistema inmune en general, esto llevado a la boca hace que las bacterias que habitan en ella crezcan y aumenten en número ocasionando un ambiente séptico.

 

Estas bacterias patógenas se van a agrupar sobre las superficies orales formando placa bacteriana que si no es retirada a tiempo endurecerá y se convertirá en cálculo dental, o más conocido como sarro. La aparición de esto va a provocar enrojecimiento, sangrado e inflamación de las encías.

 

Además, el alcohol produce atrofia epitelial de la mucosa oral, aumentado la permeabilidad de esta incrementado la solubilidad de sustancias toxicas haciendo a la boca mucho más vulnerable a enfermedades.

 

  • Aumento de la prevalencia de caries

 

Como hemos dicho anteriormente, el alcohol es un depresor del sistema nervioso y esto se traduce en una reducción en la secreción del flujo salival, ya que la estimulación nerviosa de las glándulas salivares se ve reducida. A este fenómeno se le denomina hiposialia que cursa con xerostomía, que es la sensación de boca seca.

 

Esta disminución del flujo salival hace que la saliva no ejerza su función protectora sobre el esmalte dental, además no amortigua las bajadas de pH producidas por las bebidas carbonatadas que suelen acompañar a la bebida alcohólica lo que aumenta el riesgo de padecer caries.

 

  • Cáncer oral

 

Si a la ingesta de alcohol le sumamos el consumo de tabaco, el riesgo de sufrir cáncer oral aumenta 3 veces. Esto se debe a que la mayoría de los consumidores de alcohol también consumen tabaco conjuntamente.

 

Signos y síntomas del cáncer oral:

 

  • Aftas o ulceras crónicas que no curan, en labios, encías y mucosa oral.
  • Engrosamiento o bultos en cualquier zona de la cavidad oral.
  • Aparición repentina y de larga duración de manchas blancas, rojas u oscuras en la boca.
  • Que la prótesis no se ajuste correctamente por hinchazón de cualquier tejido oral.
  • Bultos en el cuello.
  • Perdida espontánea de peso

 

Es muy importante por esta razón acudir a revisiones periódicas, ya que muchos de estos signos y síntomas pasan desapercibidos para los pacientes y una detección precoz es fundamental para el éxito del tratamiento.

 

  • Liquen plano

 

El liquen plano es una dolencia de la mucosa (oral, genital..) que tienen carácter autoinmune. Su etiología es desconocida, pero se ha visto que el alcohol, entre otros, puede estar relacionado con su aparición.

 

Se manifiesta en forma de placas reticulares blanquecinas en la mucosa oral y generalmente tiene carácter bilateral en la mucosa yugal.

 

La importancia de mencionar este tipo de enfermedad bucal es porque este tipo de lesión puede malignizar por lo que necesita tratamiento y control periódico.

 

  • Candidiasis

 

La candidiasis es una infección micótica normalmente producida por el hongo Candida albicans. Este microorganismo forma parte habitual de la microbiota de la población normal sana. De hecho, se encuentra en un 40-60 % en nuestra boca y garganta, en un 50-70% en nuestro tracto gastro-intestinal y en torno al 30% en el tracto genital femenino.

 

En condiciones normales, las colonias de C. albicans  se encuentran en equilibrio en nuestro organismo, pero existen diversas circunstancias donde es este equilibrio se rompe. Se puede ver afectado por una disminución de las defensas del organismo o por exposición crónica a un agente irritante, en este caso el alcohol.

 

Además, si al consumo de alcohol le añadimos el consumo de tabaco este puede favorecer aún más el crecimiento de este tipo de hongos. Existen algunos tipos de candidiasis crónicas debidas al consumo de tabaco y alcohol que requieren seguimiento, como es el caso de la candidiasis hiperplásica crónica, ya que son lesiones que tienen un 10% de riesgo de malignización.

 

  • Sialoadenosis

 

La sialoadenosis o sialosis es un conjunto de enfermedades que están relacionadas con alteraciones del sistema endocrino y que se manifiesta en las glándulas salivares.

 

En este caso, algunos de los fármacos usados para tratar la cirrosis hepática y la ingesta excesiva de alcohol producen aumento del tamaño de las glándulas parótidas y en menor frecuencia de la glándula submaxilar.

 

Se ha descrito que entre el 30-80% de los pacientes con cirrosis hepática debida al alcohol presentan sialosis.

 

Los síntomas más comunes son:

  • Exceso de saliva que incluso fluye fuera de la boca.
  • Náuseas y vómitos
  • Aumento de la deglución

 

Otras formas de alcohol. Los colutorios.

 

colutorios sin alcohol 

Es importante saber que todo el alcohol que entra en contacto con nuestra boca no proviene de bebidas alcohólicas, sino que hay también un grupo de preparados muy usados en la práctica odontológica que pueden contener alcohol, y nos referimos a los colutorios.

 

Gran cantidad de colutorios contienen en su formulación alcohol. Este se utiliza como disolvente de los principios activos del enjuague, de tal forma que aporta propiedades antisépticas además de ser un conservante activo de los componentes.

 

Pero al igual que en las bebidas alcohólicas, el alcohol de los colutorios posee ciertos efectos negativos para nuestra salud oral.

 

No se recomienda el uso de colutorios que contengan alcohol a pacientes que posea algún tipo de lesión en la mucosa, ya que estos pacientes tienen mucosas sensibles y puede provocarles sensaciones dolorosas o incluso empeorar su situación.

 

Además, el uso prolongado de esto tipo de colutorios puede hacer que aparezcan o empeoren las situaciones descritas en el apartado anterior, por lo que se recomienda el uso de colutorios sin alcohol para ayudar a mantener la salud e higiene oral.

 

Por tanto no dude en preguntar a tu dentista de confianza cual es el colutorio más adecuado para su situación oral.

 

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