¿Se recupera el esmalte dental? Lo que sí se puede y lo que no
El esmalte dental no se regenera: no tiene células que lo fabriquen. Qué es remineralizar, cuándo se revierte una lesión y cómo se frena el desgaste.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- El esmalte no se regenera: las células que lo fabrican desaparecen cuando el diente termina de formarse.
- Remineralizar sí se puede, y funciona mientras la superficie siga entera.
- En la fase de mancha blanca todavía revierte. Con cavidad, ya no hay nada que devolver.
- Cuatro mecanismos distintos causan desgaste, y lo que frena a uno no frena a otro.
- Media hora de espera después de algo ácido antes de cepillarse es lo que más sorprende y más ahorra.
La pregunta que traes es si el esmalte perdido puede volver, y nuestra respuesta honesta tiene dos partes: Regenerarse no se regenera, pero remineralizarse sí. No son lo mismo, y esa diferencia es la que decide qué tiene sentido hacer en tu caso y qué no.
El esmalte es el único tejido del cuerpo que no tiene células vivas dentro. Los ameloblastos, que son las células encargadas de fabricarlo, desaparecen cuando el diente termina de formarse, de modo que no queda nadie capaz de reponer lo que se pierde. En eso se distingue del hueso, que sí se renueva a lo largo de toda la vida.
Lo que sí se puede hacer
El esmalte que sigue en su sitio pierde y recupera minerales todos los días. Cuando la placa produce ácido, el calcio y el fosfato salen del cristal, y cuando el pH vuelve a subir, la propia saliva los devuelve a su sitio.
Ese intercambio continuo es justamente el que se puede favorecer desde fuera con lo que se usa a diario. El flúor hace dos cosas a la vez. Acelera esa reposición y forma un compuesto más resistente al ácido que el esmalte original.
Ese beneficio del flúor está bien establecido: la revisión Cochrane lo confirma frente a pastas que no lo llevan, y observa también un efecto dosis-respuesta.
Eso sí, esa capacidad tiene un límite muy concreto que conviene conocer antes. La remineralización funciona mientras la superficie siga entera, es decir, en la fase de mancha blanca previa a la cavidad. Cuando el esmalte se ha roto y ya existe una cavidad, no queda nada que se pueda devolver a su sitio.
Lo que no se puede hacer
Aquí es donde conviene ser claros, porque circula mucha promesa que no se sostiene. Ninguna pasta, ningún suplemento y ninguna dieta reconstruyen un esmalte que ya no está ahí.
Lo que sí hacemos nosotros en consulta es reponerlo con otro material distinto: Usamos composite cuando el desgaste es moderado, y una restauración de cerámica cuando el desgaste ha afectado a la forma o a la altura de la mordida. No es esmalte propio, es una reposición con otro material, y eso es exactamente lo que ofrecemos.
¿De dónde viene el desgaste?
Conviene distinguir cuatro mecanismos, porque lo que frena a uno no frena a otro:
- La erosión, cuando el ácido de refrescos, cítricos, vinagre o del propio reflujo disuelve la superficie. Es la causa que más ha crecido.
- La abrasión, que es el roce de cepillarse fuerte con pasta abrasiva o con cerdas duras.
- La atrición, el desgaste de diente contra diente, propio de quien aprieta por la noche.
- La abfracción, esas muescas en forma de cuña en el cuello del diente, ligadas a la flexión por sobrecarga.
Saber cuál de los cuatro mecanismos actúa cambia por completo el consejo. A quien tiene erosión no le sirve cepillarse mejor, le sirve cambiar cuándo y cómo toma lo ácido.
Qué cuesta mantenerlo
El mantenimiento forma parte del resultado, y en nuestro caso es bastante sencillo:
- Pasta con flúor a la concentración que te corresponda, escupiendo y sin enjuagarte con agua después.
- Cepillo de cerdas suaves y sin apretar, esperando treinta minutos después de algo ácido antes de cepillarte.
- Lo ácido dentro de las comidas y no a sorbos durante toda la tarde, que es lo que más daño hace.
- Una férula de descarga en caso de que aprietes por la noche, para que el desgaste no siga avanzando.
Ese punto de esperar media hora es el que más sorprende. Justo después de un refresco el esmalte está reblandecido, y cepillarlo en ese momento se lleva una capa que iba a recuperarse sola.
Antes de decidir
En nuestra revisión vemos exactamente en qué fase se encuentra tu caso. Si hay manchas blancas que todavía revierten, si hay cavidad que ya hay que restaurar, y qué mecanismo está causando el desgaste.
De ahí sale qué es realista en tu caso concreto y qué no lo es. Y lo realista casi nunca es recuperar lo que ya se ha perdido, sino detener lo que sigue perdiéndose.
Preguntas frecuentes
- ¿Se puede recuperar el esmalte perdido?
- Regenerarse no se regenera, pero remineralizarse sí, y no son lo mismo. El esmalte es el único tejido del cuerpo sin células vivas dentro: los ameloblastos, que lo fabrican, desaparecen cuando el diente termina de formarse, así que no queda nadie capaz de reponer lo que se pierde. En eso se distingue del hueso, que sí se renueva toda la vida.
- ¿Qué significa entonces remineralizar?
- Que el esmalte que sigue en su sitio pierde y recupera minerales todos los días. Cuando la placa produce ácido, el calcio y el fosfato salen del cristal; cuando el pH sube, la saliva los devuelve. Ese intercambio se puede favorecer desde fuera, y el flúor hace dos cosas a la vez: acelera la reposición y forma un compuesto más resistente al ácido que el esmalte original. La revisión Cochrane confirma su beneficio frente a pastas sin flúor.
- ¿Hasta qué punto funciona?
- Mientras la superficie siga entera, es decir, en la fase de mancha blanca previa a la cavidad. Cuando el esmalte se ha roto y ya existe cavidad, no queda nada que devolver a su sitio y lo que corresponde es restaurar. Ahí la conducta también ha cambiado: la revisión Cochrane sobre lesiones cavitadas encuentra menos fracasos en dientes permanentes retirando el tejido de forma selectiva que vaciando hasta el fondo.
- ¿Alguna pasta o suplemento lo reconstruye?
- Ninguna pasta, ningún suplemento y ninguna dieta reconstruyen un esmalte que ya no está ahí. Lo que se hace en consulta es reponerlo con otro material: composite cuando el desgaste es moderado, y una restauración de cerámica cuando ha afectado a la forma o a la altura de la mordida. No es esmalte propio, y decirlo así es la única forma honesta de ofrecerlo.
- ¿De dónde viene mi desgaste?
- De uno de cuatro mecanismos, y conviene saber cuál. La erosión, cuando el ácido de refrescos, cítricos, vinagre o del propio reflujo disuelve la superficie. La abrasión, el roce de cepillarse fuerte con pasta abrasiva o cerdas duras. La atrición, diente contra diente, propia de quien aprieta por la noche. Y la abfracción, las muescas en cuña del cuello del diente. A quien tiene erosión no le sirve cepillarse mejor: le sirve cambiar cuándo y cómo toma lo ácido.
- ¿Qué hago a diario?
- Pasta con flúor a la concentración que te corresponda, escupiendo y sin enjuagarte después. Cepillo suave y sin apretar, esperando treinta minutos tras algo ácido antes de cepillarte, porque en ese momento el esmalte está reblandecido y el cepillo se lleva una capa que iba a recuperarse sola. Lo ácido dentro de las comidas y no a sorbos durante toda la tarde. Y una férula de descarga si aprietas por la noche.
Fuentes
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