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Tonsilolitos: cómo eliminarlos y por qué vuelven

Los tonsilolitos son cálculos blandos de las amígdalas y causan mucho mal aliento persistente. Qué los origina, cómo se retiran y cuándo valorarlos.

Tres bolitas blanquecinas y grumosas sobre una gasa doblada, del tamaño de un grano de arroz

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Son muy comunes: aparecen en cerca del 40 % de los TAC, y la mayoría de quien los tiene no lo sabe.
  • No son una infección ni suciedad. Son restos que se compactan dentro de los pliegues normales de la amígdala.
  • Vuelven porque las criptas siguen ahí. Eliminarlos no es lo mismo que evitar que se formen.
  • Explican buena parte del mal aliento persistente que no mejora cepillándose más.
  • Hurgar con objetos rígidos erosiona la amígdala y hace que retenga más. Es el error que más los perpetúa.

Los tonsilolitos son concreciones blandas, de color blanco o amarillento, que se forman dentro de las criptas de las amígdalas (los pliegues naturales que tienen en la superficie). Se componen de tres cosas: restos de alimento, células descamadas y bacterias, que quedan retenidas ahí dentro y se van compactando con el tiempo. No son una infección ni una lesión, y en la mayoría de los casos no comprometen tu salud.

Lo que los trae a la consulta es otra cosa: son una de las causas más frecuentes de mal aliento que no mejora por mucho que te cepilles, y por eso nos llegan a nosotros antes que al otorrino.

Son más comunes de lo que parece

Antes de contarte cómo se quitan conviene quitarle hierro al asunto. En un estudio que revisó los TAC de casi tres mil pacientes aparecieron tonsilolitos en cerca del 40 %, con más frecuencia a partir de los cincuenta años, casi siempre pequeños y en un solo lado.

Dicho de otro modo: tenerlos no significa que algo vaya mal, porque lo que molesta no es que estén, sino el olor y esa sensación de cuerpo extraño cuando crecen.

Por qué se forman

Una forma almendrada recorrida por hendiduras verticales, con una bolita metida en una
No se forman por suciedad: se forman porque hay dónde

Las amígdalas no tienen una superficie lisa: están recorridas por criptas, unos surcos que en algunas personas son bastante más profundos que en otras. Esa anatomía es normal y no se puede cambiar, pero favorece que se acumule material dentro de esos surcos.

Sobre ese depósito actúan bacterias anaerobias, que degradan las proteínas y liberan compuestos de azufre. De ahí sale el olor característico, que casi todo el mundo nos describe antes de haber visto ninguna bolita.

Hay cuatro factores que lo hacen más frecuente:

  • Las amigdalitis de repetición, que dejan las criptas más marcadas.
  • Respirar por la boca, de día o durmiendo.
  • La sequedad bucal (xerostomía, la bajada del flujo de saliva).
  • Una limpieza de la lengua insuficiente.

La saliva arrastra restos todo el rato, así que cuando baja, el material se queda ahí más tiempo del que debería.

Cómo se reconocen

El signo más constante es el mal aliento que sigue ahí después de cepillarte. A veces se suman otros: sensación de cuerpo extraño al tragar, molestia leve en la garganta o un sabor desagradable que va y viene.

Las concreciones pueden verse como puntos blancos al fondo de la garganta, sobre todo si iluminas la zona. Otras veces no llegas a verlas, porque quedan metidas en profundidad y solo salen solas cuando toses o cuando hablas.

Conviene distinguirlos de otros cuadros que también dan puntos blancos. En la amigdalitis bacteriana hay fiebre, dolor fuerte al tragar y placas de pus; en la candidiasis oral, una capa blanquecina que se desprende y deja la mucosa enrojecida. Un tonsilolito, por sí solo, no te va a dar fiebre ni dolor importante.

¿Cómo se quitan en casa?

Un irrigador bucal de pie sobre la repisa, con la boquilla curvada
A presión baja y de lado: de frente se empuja hacia dentro

Cuando la concreción se ve y está superficial, puede salir sin que tengas que venir. En concreto, hay tres cosas que funcionan:

  • Gargarismos con agua templada y sal, repetidos a diario, que ablandan el material.
  • El irrigador bucal a presión baja, dirigido de lado y nunca de frente contra la amígdala.
  • Toser de forma controlada después del gargarismo, porque la musculatura de la faringe empuja hacia fuera parte de lo que hay en las criptas.

¿Se puede sacar con un bastoncillo?

Un bastoncillo y un palillo apartados a un lado, y un vaso de agua con sal al otro
Lo que se hurga se inflama, y entonces sí duele

No, y aquí es donde nos llegan casi todas las complicaciones que vemos: los objetos rígidos (bastoncillos, palillos, pinzas, extractores metálicos) erosionan la mucosa, provocan sangrado y meten bacterias en un tejido que solo estaba obstruido.

Presionar la amígdala con fuerza tampoco resuelve nada, porque empuja el material hacia el fondo de la cripta y hace que se compacte todavía más. Por eso, si la concreción no cede con las medidas suaves, se retira en consulta y no en casa.

Los colutorios con alcohol merecen una mención aparte. Resecan la mucosa y, al reducir la saliva, empeoran a medio plazo justo lo que pretendías corregir.

Qué hacemos en consulta

Cuando los episodios se repiten o el mal aliento te condiciona la vida social, el abordaje cambia. Lo primero que valoramos es de dónde sale el olor, porque no todo es amigdalino: la enfermedad periodontal, las caries y la lengua saburral producen halitosis por caminos distintos y muchas veces coinciden.

Retirar las concreciones es sencillo y lo hacemos con aspiración o con irrigación controlada. Si el cuadro se repite mucho y las criptas son muy profundas, el otorrino puede plantear una criptólisis, que sella las criptas con láser, o una amigdalectomía. En cualquier caso, son opciones reservadas a cuadros muy concretos y nunca la primera respuesta que te vamos a dar.

Prevención

Lo más eficaz es también lo más simple: mantener la saliva a su nivel y no dejar que el material se acumule. Tres medidas concentran casi todo el resultado:

  • Beber agua de forma regular a lo largo del día.
  • Limpiar la lengua a diario con un raspador (un limpiador lingual).
  • Tratar la respiración por la boca cuando la haya.

Por eso, resolver una xerostomía (por medicación, por deshidratación o por respirar por la boca de noche) baja la frecuencia más que cualquier gargarismo.

Cuándo acudir

Conviene que nos lo enseñes si el mal aliento persiste pese a una higiene correcta, si las concreciones vuelven cada pocas semanas o si van con dolor, fiebre o dificultad para tragar. También si ves una lesión blanca que no se desprende y lleva más de dos semanas ahí, porque en ese caso el diagnóstico es otro.

En consulta exploramos la boca y la orofaringe, determinamos de dónde sale de verdad la halitosis y retiramos el material si procede. La exploración es lo que distingue un tonsilolito de una lesión que hay que estudiar.

Preguntas frecuentes

¿Cómo eliminar los tonsilolitos en casa?
Con agua, no con objetos rígidos. Los gargarismos con agua templada con sal ablandan el depósito, y un irrigador a presión baja y en ángulo puede desalojarlo sin dañar el tejido. Lo que no conviene es hurgar con bastoncillos, palillos o las uñas: se erosiona la cripta, cicatriza más cerrada y acaba reteniendo más.
¿Se pueden eliminar para siempre?
Retirar uno es fácil; evitar que vuelvan, no. Mientras las criptas amigdalinas sigan ahí, la posibilidad de que se formen sigue existiendo, porque son pliegues normales del tejido. Lo único que los elimina de forma definitiva es actuar sobre la propia cripta, y eso ya es una decisión de otorrinolaringología, no de casa.
¿Son frecuentes?
Mucho más de lo que parece. En un estudio que revisó los TAC de casi 3.000 pacientes, se encontraron tonsilolitos en cerca del 40 %, con más frecuencia a partir de los cincuenta años. La mayoría eran pequeños, de entre uno y diez milímetros, y en más de la mitad de los casos aparecían en un solo lado.
¿Los tonsilolitos causan mal aliento?
Sí, y es una causa que se pasa por alto con frecuencia. En las series de pacientes con amigdalitis caseosa crónica, en torno al 77 % refiere halitosis. Por eso, cuando alguien lleva meses cepillándose bien y el mal aliento sigue ahí, conviene mirar la garganta y no solo la boca.
¿Hay que quitarse las amígdalas?
Rara vez, y no es la primera opción. Se plantea cuando los episodios son muy frecuentes, invalidantes o se acompañan de infecciones repetidas. Antes existen técnicas que actúan sobre las criptas sin retirar la amígdala, como la criptólisis, que en las series publicadas resuelve la halitosis en la mayoría de los casos con una o dos sesiones.
¿Un enjuague bucal los quita?
Enmascara el olor unas horas y no toca el depósito. El problema está dentro de un pliegue donde el enjuague pasa por encima sin entrar. Lo que sí ayuda a diario es mantener la boca hidratada, porque la saliva arrastra los restos antes de que se compacten: la boca seca es lo que más los favorece.

Fuentes

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