Ir al contenido
Pedir cita

Alveolitis seca: por qué duele tanto y cómo se resuelve

No se cura sola en un plazo razonable y el dolor es característico: aparece al tercer día, no antes. Qué la provoca, qué se hace en consulta y cómo evitarla.

Un corte con el hueco de la muela vacío y el hueso al descubierto en el fondo

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

Publicado
Actualizado

Qué conviene tener claro

  • El patrón temporal la delata: aparece entre el segundo y el cuarto día, justo cuando el dolor ya remitía.
  • El coágulo se pierde y el hueso queda expuesto. Ese hueso descubierto es lo que duele.
  • No cede con analgésicos comunes, y ese rasgo es bastante orientativo.
  • Los factores que la revisión sistemática encuentra constantes son la edad, una infección previa y la dificultad de la extracción.
  • No se resuelve esperando. En consulta se irriga y se coloca un apósito, y el alivio llega en esa misma visita.

La alveolitis seca es la complicación más frecuente tras una extracción dental y tiene un patrón temporal muy característico. Aparece entre el segundo y el cuarto día después de la intervención (justo cuando el dolor de la cirugía ya había empezado a remitir).

Conviene que usted conozca bien ese detalle, porque es exactamente lo que la distingue de un postoperatorio normal. Un dolor que va disminuyendo día a día corresponde a una cicatrización correcta, mientras que uno que reaparece con fuerza al tercer día no lo hace.

Qué ocurre exactamente

Dos cortes iguales: en uno el hueco está relleno y en el otro, vacío
Lo que separa una recuperación normal de esta es lo que hay dentro del hueco

Tras una extracción se forma un coágulo en el alveolo (la cavidad que deja la raíz al salir) y ese coágulo constituye la base sobre la que se regenera el hueso. En la alveolitis seca, ese coágulo se disuelve o se desprende bastante antes de lo que debería.

El resultado es que el hueso queda expuesto directamente al medio bucal, sin ninguna protección. Las terminaciones nerviosas de ese hueso quedan al descubierto, y eso explica la intensidad del dolor, que muchos pacientes describen como el peor que han tenido.

Cómo se reconoce

El dolor presenta tres características constantes: es intenso, continuo, y suele irradiar hacia el oído, la sien o el cuello del mismo lado. No cede con analgésicos comunes (ni con ibuprofeno ni con paracetamol), que es un rasgo bastante orientativo.

Al mirar la zona se aprecia un alveolo vacío y de aspecto grisáceo, sin rastro del coágulo rojizo que cabría esperar. Se acompaña con bastante frecuencia de mal sabor en la boca y de una halitosis marcada. No suele haber fiebre ni hinchazón importante, a diferencia de una infección.

Qué la favorece

Aquí conviene ser más preciso de lo que suele serse, porque circula una lista de factores que la evidencia no sostiene por igual. La revisión sistemática que analizó veinticuatro estudios encuentra tres factores predisponentes constantes: la edad del paciente, el antecedente de una infección previa y la dificultad de la extracción (cuánto hubo que trabajar para sacarla).

Y añade algo que sorprende: no hay consenso sobre el tabaco, el sexo ni el ciclo menstrual como factores de riesgo. No fumar los primeros días sigue siendo una indicación razonable por la cicatrización en general, pero decir que multiplica la probabilidad de alveolitis va por delante de lo que se ha demostrado.

Lo que sí desplaza el coágulo por mecánica son los enjuagues enérgicos y el uso de pajita en los primeros días (ambos generan presión negativa dentro de la boca).

Qué se hace en consulta

El cuadro no se resuelve simplemente esperando, y ese es precisamente el motivo de este artículo. El tratamiento consiste en dos pasos: irrigar el alveolo para retirar los restos y colocar un apósito con un producto analgésico y antiséptico (habitualmente a base de eugenol) que cubre el hueso expuesto.

Del lado de la prevención en la clínica, la evidencia señala una medida concreta: el metaanálisis sobre gel de clorhexidina aplicado en el alveolo tras extraer un tercer molar inferior calcula un riesgo relativo de 0,43 (alrededor de la mitad de casos). En cambio, prescribir antibiótico no evita las complicaciones postoperatorias.

El alivio que usted percibirá suele ser considerable ya en esa misma visita. El apósito se renueva cada dos o tres días hasta que el tejido de granulación termina de cubrir el hueso, lo que suele ocurrir a lo largo de una o dos semanas.

Cómo prevenirla

Las indicaciones postoperatorias existen precisamente por esto. Son cinco: no fumar durante al menos setenta y dos horas, no enjuagarse con fuerza el primer día, no usar pajita, evitar los alimentos muy calientes y no explorar la zona con la lengua ni con los dedos.

Son medidas sencillas de seguir y su cumplimiento reduce la incidencia del cuadro de forma bastante clara.

Cuándo acudir

Le recomendamos acudir si el dolor reaparece o aumenta a partir del segundo día tras una extracción, si no cede con la medicación pautada o si aparece mal sabor persistente.

No conviene esperar a la revisión programada. El tratamiento es sencillo y el alivio es rápido, de modo que no tiene sentido soportar varios días un dolor que se resuelve en una visita.

Preguntas frecuentes

¿La alveolitis se cura sola?
No en un plazo razonable, y ese es el motivo de este artículo. El tratamiento en consulta consiste en irrigar el alveolo para retirar los restos y colocar un apósito analgésico y antiséptico que cubre el hueso expuesto. El alivio suele ser considerable ya en esa misma visita, y el apósito se renueva cada dos o tres días hasta que el tejido cubre el hueso, en una o dos semanas.
¿Cómo sé que es alveolitis y no un postoperatorio normal?
Por cuándo aparece. Un dolor que va disminuyendo día a día corresponde a una cicatrización correcta; uno que reaparece con fuerza entre el segundo y el cuarto día, cuando ya iba mejorando, no. El dolor es intenso, continuo, irradia hacia el oído, la sien o el cuello del mismo lado, y no cede con ibuprofeno ni con paracetamol.
¿Qué se ve al mirar la zona?
Un alveolo vacío y de aspecto grisáceo, sin rastro del coágulo rojizo que cabría esperar. Se acompaña con frecuencia de mal sabor y de halitosis marcada. No suele haber fiebre ni hinchazón importante, a diferencia de una infección.
¿El tabaco la provoca?
Conviene ser exacto, porque es lo que todo el mundo repite. La revisión sistemática que analizó veinticuatro estudios concluye que los factores predisponentes constantes son la edad del paciente, el antecedente de infección previa y la dificultad de la extracción, y que **no hay consenso** sobre el tabaco, el sexo o el ciclo menstrual. No fumar los primeros días sigue siendo una indicación sensata por la cicatrización, pero afirmar que multiplica el riesgo va por delante de la evidencia.
¿Se puede prevenir?
En parte, y desde los dos lados. Por el del paciente, no enjuagarse con fuerza el primer día, no usar pajita, evitar los alimentos muy calientes y no explorar la zona con la lengua ni con los dedos. Por el de la clínica, la misma revisión encuentra que aplicar clorhexidina en gel en el alveolo reduce la probabilidad de que aparezca, mientras que prescribir antibiótico no evita las complicaciones postoperatorias.
¿Cuándo hay que acudir?
Si el dolor reaparece o aumenta a partir del segundo día tras una extracción, si no cede con la medicación pautada o si aparece mal sabor persistente. No conviene esperar a la revisión programada: el tratamiento es sencillo y el alivio rápido, así que no tiene sentido soportar varios días un dolor que se resuelve en una visita.

Fuentes

Llamar Pedir cita