Barodontalgia: por qué duele un diente al volar o al bucear
El cambio de presión al volar o bucear no duele en un diente sano, sino en uno con un problema oculto. Qué lo causa y qué revisar antes de bucear.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- Un diente sano no duele al volar ni al bucear. El dolor delata un problema que ya estaba.
- El momento orienta: en ascenso apunta a pulpa inflamada o lesión periapical; en descenso, a caries abierta o filtración.
- Si el dolor abarca varias piezas superiores del mismo lado, probablemente sea el seno maxilar y no los dientes.
- Que el dolor desaparezca al aterrizar solo significa que la presión volvió a su valor. La causa sigue ahí.
- En buceo el riesgo va más allá del dolor: un dolor intenso a veinte metros compromete el control del regulador.
Conviene que usted empiece por el dato que ordena todo lo demás, porque cambia la forma de interpretar el síntoma. Un diente sano no duele al volar ni al descender bajo el agua, por mucho que varíe la presión a su alrededor.
Cuando ese dolor aparece, el cambio de presión ha revelado un problema que ya estaba ahí y no se manifestaba. La barodontalgia (el término describe precisamente eso, dolor dental por cambio de presión) no es una enfermedad en sí misma: es un síntoma que delata otra cosa.
Esa distinción tiene una consecuencia práctica inmediata. El tratamiento no consiste en dejar de volar ni de bucear. Consiste en localizar y resolver lo que la presión ha puesto de manifiesto.
Por qué la presión duele en un diente enfermo
El mecanismo es sencillo de entender cuando se conoce el principio físico que lo gobierna. Un gas atrapado en una cavidad cerrada se comporta según la ley de Boyle: se expande cuando la presión exterior disminuye y se comprime cuando aumenta.
En el interior de un diente que conserva su integridad no hay ningún espacio de ese tipo, de modo que no hay nada que pueda expandirse ni comprimirse. Las cavidades aparecen por cuatro vías: una caries profunda, una obturación mal sellada, una bolsa de aire bajo una restauración antigua o un proceso inflamatorio en el ápice de la raíz (la punta que se aloja en el hueso).
Si dentro de una de esas cavidades ha quedado aire, el ascenso del avión o el descenso del buceador lo obliga a cambiar de volumen. El aire empuja entonces contra las paredes y contra las terminaciones nerviosas de la pulpa, y esa presión mecánica es exactamente lo que usted percibe como dolor.
El momento en que aparece orienta el diagnóstico
El momento en que se presenta el dolor aporta información diagnóstica útil. Conviene que usted se fije y lo recuerde.
Cuando el dolor aparece durante el ascenso del avión o durante la subida del buceador hacia la superficie, la presión exterior está disminuyendo y el gas atrapado se expande. Ese patrón (dolor en ascenso) apunta con frecuencia hacia una pulpa que ya estaba inflamada o hacia una lesión periapical en curso.
Cuando aparece en el descenso del avión o durante el descenso de la inmersión, la presión exterior aumenta y el gas se comprime. Ese otro patrón (dolor en descenso) se asocia más a menudo a caries con cavidad abierta, a obturaciones con filtración o a una pulpa ya necrótica.
La intensidad es variable y no siempre guarda proporción con la gravedad del proceso subyacente, de manera que un dolor moderado no permite descartar nada. Lo que sí es constante es el dato central: usted tenía ya un problema dental (silencioso hasta entonces) y no lo sabía.
Los seis cuadros que hay detrás con más frecuencia
En la práctica clínica, el hallazgo que explica el síntoma suele pertenecer a uno de estos grupos.
La caries profunda que ha alcanzado o rozado la pulpa sin haber producido todavía dolor espontáneo es el primero y el más habitual de todos ellos.
Le siguen las obturaciones con filtración marginal: el sellado ha cedido con los años y ha permitido que queden aire y microfiltración bajo el material. También aparecen las restauraciones antiguas con burbujas de aire atrapadas durante su colocación, algo que los materiales y las técnicas actuales han reducido de forma considerable.
Los otros tres grupos son la pulpitis (reversible o irreversible, según el daño), la lesión periapical con acumulación de gas en el hueso que rodea la raíz, y la sinusitis maxilar, que merece mención aparte porque no es dental.
Cuando el dolor no viene del diente
Este apartado le interesa si el dolor abarca varias piezas superiores a la vez: la causa probablemente no está en ninguna de ellas.
El seno maxilar es una cavidad aérea situada justo encima de las raíces de los molares y premolares superiores (a veces a milímetros de ellas). Cuando ese seno se inflama y su drenaje natural se obstruye, el aire queda atrapado dentro y el cambio de presión lo somete a las mismas fuerzas de expansión y compresión.
El dolor resultante se transmite a las raíces que tiene debajo y se percibe como si procediera de los dientes. Esa es la razón por la que un cuadro así afecta a varias piezas del mismo lado y no a una sola, y también por la que el tratamiento corresponde al otorrinolaringólogo y no al odontólogo.
La revisión previa a bucear no es una recomendación menor
Aquí conviene que le insista con cierta firmeza, porque en el buceo las consecuencias van bastante más allá de un dolor pasajero.
Un dolor intenso e inesperado a veinte metros compromete el control de la respiración y el manejo del regulador. Ese riesgo no guarda relación alguna con la gravedad del problema dental que lo ha originado.
Existe también un cuadro poco frecuente pero bien documentado (el barodontocrexis): una restauración cede por la presión y se fractura durante la inmersión. Un fragmento suelto dentro de la boca de alguien que respira por un regulador es una situación que conviene evitar de antemano.
Por ese motivo la revisión odontológica previa a la formación en buceo está contemplada en los protocolos de las federaciones y de las escuelas, y no como un trámite administrativo.
Qué se hace cuando usted lo consulta
El proceso no tiene ningún misterio y usted puede anticiparlo con bastante precisión.
Lo primero es localizar el diente responsable, algo que no siempre resulta evidente (el dolor ha sido difuso y para entonces ya ha cedido). La exploración clínica se apoya en una radiografía y, con frecuencia, en un escáner 3D cuando la imagen convencional no deja ver con claridad el ápice de la raíz o el suelo del seno maxilar.
A partir de ahí el tratamiento es el que corresponda al hallazgo, sin ninguna particularidad derivada de que el síntoma haya aparecido volando. Una caries se obtura, una restauración con filtración se sustituye, una pulpa irreversiblemente inflamada requiere endodoncia y una sinusitis se deriva al especialista (otorrinolaringología).
El plan se le entrega por escrito y con tres cosas dentro: el hallazgo, el tratamiento propuesto y el presupuesto cerrado de todo ello. La financiación de hasta treinta y seis meses (sujeta a estudio y aprobación previa de la entidad) está disponible si el caso la requiere.
Lo que debe retener de todo esto
Si usted ha notado dolor dental al volar o al bucear, tiene algo que conviene localizar. Aunque el dolor desapareciera del todo al aterrizar o al salir del agua.
La desaparición del síntoma indica una sola cosa: que la presión ha vuelto a su valor normal. No que la causa se haya resuelto. Esa causa sigue ahí y se manifestará de nuevo en el siguiente vuelo, y probablemente con mayor intensidad si el proceso ha avanzado entretanto.
Y si el plan es empezar a bucear, la revisión previa se hace antes y no después del primer descenso.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué me duele un diente al volar?
- Porque el cambio de presión ha revelado un problema que ya estaba y no se manifestaba. Un gas atrapado en una cavidad cerrada se expande cuando la presión exterior baja y se comprime cuando sube. En un diente íntegro no hay ningún espacio así; las cavidades aparecen por una caries profunda, una obturación mal sellada, una bolsa de aire bajo una restauración antigua o un proceso inflamatorio en la punta de la raíz.
- ¿Importa en qué momento aparece el dolor?
- Sí, y orienta bastante. En el ascenso del avión o en la subida del buceador la presión baja y el gas se expande: ese patrón apunta con frecuencia a una pulpa ya inflamada o a una lesión periapical en curso. En el descenso la presión sube y el gas se comprime: ese otro se asocia más a caries con cavidad abierta, obturaciones con filtración o una pulpa ya necrótica.
- Me duelen varias muelas de arriba a la vez, ¿es dental?
- Probablemente no. El seno maxilar es una cavidad aérea situada justo encima de las raíces de los molares y premolares superiores, a veces a milímetros. Cuando se inflama y su drenaje se obstruye, el aire queda atrapado y sufre las mismas fuerzas, y ese dolor se transmite a las raíces de debajo. Por eso afecta a varias piezas del mismo lado, y por eso el tratamiento corresponde al otorrinolaringólogo.
- El dolor se fue al aterrizar, ¿ya está?
- No. Que desaparezca indica una sola cosa: que la presión ha vuelto a su valor normal. No que la causa se haya resuelto. Esa causa sigue ahí y se manifestará de nuevo en el siguiente vuelo, probablemente con más intensidad si el proceso ha avanzado entretanto.
- ¿Hace falta revisión antes de bucear?
- Sí, y no es un trámite. Un dolor intenso e inesperado a veinte metros compromete el control de la respiración y el manejo del regulador, y ese riesgo no guarda relación con la gravedad del problema dental que lo origine. Existe además un cuadro poco frecuente y bien documentado, el barodontocrexis, en el que una restauración cede por la presión y se fractura durante la inmersión.
- ¿Qué se hace en consulta?
- Lo primero es localizar el diente responsable, que no siempre es evidente porque el dolor fue difuso y para entonces ya ha cedido. La exploración se apoya en una radiografía y con frecuencia en un escáner 3D, cuando la imagen convencional no deja ver el ápice de la raíz o el suelo del seno. A partir de ahí el tratamiento es el que corresponda al hallazgo, sin ninguna particularidad por haber aparecido volando.
Fuentes
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