Sedación consciente: ir al dentista sin pasarlo mal
No es anestesia general: estás despierto y colaboras, pero sin ansiedad. Qué tipos de sedación consciente hay, quién puede recibirla y cuándo no procede.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- No es anestesia general: se está despierto, se responde y se colabora.
- No sustituye a la anestesia local. El diente se anestesia igual, porque la sedación actúa sobre la ansiedad.
- Tres vías. La inhalatoria se ajusta en cualquier momento y se elimina en minutos; la oral no se ajusta una vez tomada.
- Lo que la distingue de un ansiolítico por cuenta propia es la valoración previa y la monitorización.
- El miedo al dentista es frecuente en adultos, y hay formas de trabajarlo que no llevan medicación.
La sedación consciente reduce la ansiedad manteniendo al paciente despierto y capaz de responder y de colaborar. Conviene precisar la diferencia con la anestesia general, que se confunde con frecuencia: en la general se pierde la consciencia y la respiración se controla desde fuera, mientras que en la sedación consciente usted permanece despierto y respirando por su cuenta.
También conviene precisar lo que no hace, y es que no sustituye en ningún caso a la anestesia local. El diente sigue anestesiándose igual, porque la sedación actúa sobre la ansiedad y no sobre el dolor.
Los tipos que se emplean
Son tres y se distinguen por dos cosas: la vía de administración y la profundidad de sedación que alcanzan.
La inhalatoria con óxido nitroso y oxígeno (el llamado gas de la risa) es la más extendida. Se administra con una mascarilla nasal (solo sobre la nariz), hace efecto en pocos minutos y se elimina en otros pocos al retirarla, de modo que el paciente se va por su pie y puede conducir. Su nivel de sedación es ligero y permite ajustar la dosis en cualquier momento de la intervención.
La oral se administra con un ansiolítico (habitualmente una benzodiacepina) que usted toma antes de acudir a la cita. Es sencilla, pero su efecto no se puede ajustar una vez tomada la dosis y requiere que alguien le acompañe a la vuelta.
La intravenosa alcanza mayor profundidad, se ajusta con precisión durante la intervención y produce amnesia del procedimiento (no se recuerda lo ocurrido). Requiere la presencia de un anestesista y monitorización continua.
Para quién está indicada
Son cinco las situaciones que justifican plantearla.
La primera y más frecuente es la ansiedad dental intensa (la odontofobia), que lleva a muchos pacientes a pasar años sin acudir. No es una rareza: la revisión que reunió a más de setenta mil adultos concluye que el miedo dental es frecuente en todo el mundo, y más entre mujeres y entre adultos jóvenes. La segunda son los procedimientos largos, como una cirugía de implantes múltiples o una regeneración ósea extensa.
La tercera es el reflejo nauseoso exagerado, que impide trabajar en la zona posterior. Y las dos últimas son los niños de corta edad con tratamientos extensos y los pacientes con discapacidad que no pueden mantener la posición (abiertos y quietos) el tiempo necesario.
Lo que se comprueba antes
Ninguna sedación se administra sin una valoración previa, y eso es exactamente lo que la distingue de un ansiolítico que usted tomara por su cuenta.
Se revisa la historia médica completa, la medicación habitual, las alergias y los antecedentes respiratorios. Se comprueba la vía aérea y se registra la clasificación del riesgo anestésico (la escala ASA).
Durante el procedimiento hay monitorización de la saturación de oxígeno, del pulso y de la tensión, y el equipo dispone de oxígeno y de medicación de reversión. En la vía intravenosa está presente, asimismo, el anestesista.
Cuándo no procede
Cada técnica tiene sus contraindicaciones concretas. El óxido nitroso no se emplea con obstrucción nasal, en el primer trimestre del embarazo ni en algunas patologías respiratorias y otológicas (las que afectan al oído medio).
La sedación intravenosa se valora con especial cuidado en pacientes con patología respiratoria, apnea del sueño no tratada o determinadas medicaciones. Y en cualquiera de las vías, el ayuno previo se indica y se cumple.
En niños, la revisión Cochrane que reunió 50 ensayos encontró evidencia de certeza moderada a favor del midazolam por vía oral frente a placebo, y escasez de datos fiables para el resto de agentes. Es un recordatorio útil de que la técnica se elige caso por caso, y no por catálogo.
Lo que conviene preguntar
Le recomendamos preguntar cuatro cosas antes de aceptarla: qué técnica se va a usar, quién la administra y con qué titulación, qué monitorización habrá y si hacen falta acompañante y ayuno.
Y una última precisión, porque es lo que de verdad resuelve el problema de fondo. La sedación permite hacer el tratamiento, pero el miedo al dentista se trabaja también con otras medidas: citas más cortas, explicar cada paso antes de darlo y acordar una señal para parar en cualquier momento. Eso funciona en más casos de los que parece y no requiere ninguna medicación.
Preguntas frecuentes
- ¿La sedación consciente es lo mismo que la anestesia general?
- No, y la confusión es habitual. En la anestesia general se pierde la consciencia y la respiración se controla desde fuera. En la sedación consciente el paciente permanece despierto, responde y colabora, solo que sin la ansiedad. Tampoco sustituye a la anestesia local: el diente se anestesia igual, porque la sedación actúa sobre el miedo y no sobre el dolor.
- ¿Qué tipos hay y en qué se diferencian?
- Tres, y se distinguen por la vía y por la profundidad. La inhalatoria con óxido nitroso y oxígeno hace efecto en minutos, se ajusta en cualquier momento y se elimina al retirar la mascarilla, de modo que el paciente se va por su pie. La oral, con un ansiolítico tomado antes de la cita, es sencilla pero no se puede ajustar una vez tomada y exige acompañante. La intravenosa alcanza mayor profundidad, se ajusta con precisión, produce amnesia del procedimiento y requiere anestesista.
- ¿Quién puede recibirla?
- Se indica en cinco situaciones: ansiedad dental intensa, procedimientos largos como una cirugía de implantes múltiples, reflejo nauseoso exagerado que impide trabajar en la zona posterior, niños de corta edad con tratamientos extensos y pacientes con discapacidad que no pueden mantener la posición el tiempo necesario.
- ¿Es segura?
- Lo que la hace segura es lo que ocurre antes y durante, y es exactamente lo que la separa de tomarse un ansiolítico por cuenta propia. Antes se revisan la historia médica, la medicación, las alergias y los antecedentes respiratorios, se comprueba la vía aérea y se registra el riesgo anestésico. Durante hay monitorización de saturación, pulso y tensión, con oxígeno y medicación de reversión disponibles.
- ¿Sirve para los niños?
- Sí, y es de lo poco con evidencia reunida en este terreno: la revisión Cochrane sobre sedación en odontopediatría encontró, con certeza moderada, que el midazolam por vía oral consigue un comportamiento más cooperador que el placebo. Para el resto de agentes la evidencia disponible es escasa, así que la elección se hace caso por caso.
- ¿Hay alternativas si no quiero medicación?
- Las hay, y funcionan en más casos de los que parece. Citas más cortas, explicar cada paso antes de darlo y acordar una señal para parar. El miedo dental es frecuente entre adultos en todo el mundo, más en mujeres y en adultos jóvenes, y buena parte se maneja sin fármacos. La sedación permite hacer el tratamiento; lo otro trabaja el problema de fondo.
Fuentes
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