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Cuánto cobra un dentista: cómo se forma el precio y qué mirar en un presupuesto

Por qué dos presupuestos del mismo tratamiento dental difieren tanto, qué partidas se cobran aparte con más frecuencia y qué preguntar antes de firmar.

Varias hojas grapadas sobre la mesa y un bolígrafo apoyado encima

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Los precios no están regulados: cada clínica fija los suyos, y por eso comparar dos cifras sueltas no sirve.
  • Un acto clínico son cuatro cosas: tiempo de sillón, material, laboratorio y mantenimiento posterior.
  • Las partidas que más veces se cobran aparte: el estudio con pruebas, la reconstrucción previa y, en implantes, la provisional, el pilar y las revisiones.
  • Un presupuesto que no las nombra no es más barato: es menos completo.
  • Una cuota mensual no es un precio. Sin el total y el número de meses, esa cifra no significa nada.

La odontología en España es privada en su mayor parte y los precios no están regulados, de modo que cada clínica fija los suyos. Esa es la razón de que la misma pregunta admita respuestas muy distintas, y de que comparar dos cifras sueltas no sirva de nada.

Lo que sí puede explicarse es cómo se forma el precio de un tratamiento y qué tiene que figurar en un presupuesto para que dos sean comparables.

De qué se compone el precio de un tratamiento

Un acto clínico incorpora cuatro cosas: el tiempo de sillón (con su equipo), el material que se consume, el trabajo de laboratorio cuando lo hay y el mantenimiento posterior. La proporción cambia mucho según el tratamiento.

En una endodoncia casi todo es tiempo y precisión (instrumentación y sellado). En una corona el laboratorio pesa tanto como la consulta. Y en un implante hay una tercera partida que suele quedar fuera de las ofertas: la fase de espera, con sus provisionales y sus controles. Esa fase dura meses y consume citas.

Las partidas que más veces se cobran aparte

Tres piezas juntas y una cuarta apartada a un lado, con un hueco entre medias
Lo que se cobra aparte es justo lo que no aparece en la cifra grande

Esta es la lista que explica la mayoría de las diferencias entre presupuestos:

  • El estudio previo y las pruebas radiológicas (en implantes, el escáner tridimensional).
  • La reconstrucción o el poste que un diente necesita antes de recibir una corona, que en una pieza endodonciada es casi siempre obligatoria.
  • En implantes, la prótesis provisional de la cicatrización, el pilar que la une al implante y las revisiones del primer año, que ahí no son opcionales.

La que más diferencia introduce es la primera: un escáner tridimensional no se pide en todos los casos, pero cuando se pide cambia la cifra final de forma apreciable.

Un presupuesto que no las nombra no resulta más barato, sino menos completo. La forma de comprobarlo consiste en preguntar por cada una de ellas antes de comparar cifras.

La letra pequeña habitual

Hay tres prácticas frecuentes que conviene reconocer. La primera es el precio de reclamo de un tratamiento que casi nadie recibe en su versión simple, como un implante sin corona.

La segunda es la financiación presentada como precio: una cuota mensual no dice cuánto cuesta el tratamiento ni cuántos meses dura, y sin esos dos datos la cifra no significa nada. La tercera es el presupuesto abierto, el que deja fuera lo que pueda aparecer durante el tratamiento sin decir de antemano cuánto costaría.

Qué debe entregarse por escrito

Un presupuesto correcto recoge el diagnóstico, las fases del tratamiento, el precio de cada partida, los plazos aproximados y qué incluye el seguimiento. En los tratamientos que lo requieren se acompaña del consentimiento informado, que explica riesgos y alternativas.

Conviene pedir también por escrito qué ocurre si durante el tratamiento aparece algo no previsto. La respuesta correcta es que se informa y se presupuesta antes de hacerlo, nunca después.

El criterio de la casa

El precio se da cerrado, con todas las partidas dentro, y no se publican cifras de reclamo ni precios «desde». El motivo es simple: un «desde» no es el precio de nadie, y quien lo lee se hace una idea que el presupuesto real desmiente.

Cuando existe financiación, se explica con sus condiciones completas y sujeta a estudio y aprobación previa. Y si durante el tratamiento aparece algo que cambie el plan, se informa y se presupuesta antes de continuar.

Qué cubre la sanidad pública

La prestación pública cubre la revisión, la extracción y el tratamiento de infecciones agudas (flemones) en adultos, y en menores incluye programas de salud bucodental que varían según la comunidad autónoma. Empastes, endodoncias, prótesis e implantes quedan fuera con carácter general.

Conviene consultarlo en la comunidad correspondiente, porque la cobertura infantil ha ido ampliándose de forma desigual.

Preguntas frecuentes

¿Por qué varía tanto el precio de un dentista?
Porque la odontología en España es privada en su mayor parte y los precios no están regulados, de modo que cada clínica fija los suyos. Lo que sí se puede explicar es cómo se forma el precio: un acto clínico incorpora el tiempo de sillón con su equipo, el material que se consume, el trabajo de laboratorio cuando lo hay y el mantenimiento posterior. La proporción cambia mucho según el tratamiento.
¿Qué partidas se cobran aparte con más frecuencia?
Tres. El estudio previo y las pruebas radiológicas, y en implantes el escáner tridimensional. La reconstrucción o el poste que un diente necesita antes de una corona, que en una pieza endodonciada es casi siempre obligatoria. Y en implantes, la prótesis provisional del periodo de cicatrización, el pilar que la une al implante y las revisiones del primer año.
¿Cómo comparo dos presupuestos?
Preguntando expresamente por esas tres partidas antes de mirar las cifras. Un presupuesto que no las nombra no resulta más barato, sino menos completo. Y conviene pedir por escrito qué ocurre si durante el tratamiento aparece algo no previsto: la respuesta correcta es que se informa y se presupuesta antes de hacerlo, nunca después.
¿Qué letra pequeña conviene reconocer?
Tres prácticas frecuentes. El precio de reclamo de un tratamiento que casi nadie recibe en su versión simple, como un implante sin corona. La financiación presentada como precio: una cuota mensual no dice cuánto cuesta el tratamiento ni cuántos meses dura, y sin esos dos datos no significa nada. Y el presupuesto abierto, el que deja fuera lo que pueda aparecer sin decir de antemano cuánto costaría.
¿Qué tiene que entregarse por escrito?
El diagnóstico, las fases del tratamiento, el precio de cada partida, los plazos aproximados y qué incluye el seguimiento. En los tratamientos que lo requieren se acompaña del consentimiento informado, que explica riesgos y alternativas.
¿Qué cubre la sanidad pública?
En adultos, la revisión, la extracción y el tratamiento de infecciones agudas. En menores, programas de salud bucodental que varían según la comunidad autónoma. Empastes, endodoncias, prótesis e implantes quedan fuera con carácter general, así que conviene consultarlo en la comunidad correspondiente, porque la cobertura infantil se ha ido ampliando de forma desigual.
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