Sabor metálico en la boca: las causas dentales y las que no lo son
Encías inflamadas, una corona nueva junto a un empaste viejo o la medicación. Qué explica el sabor metálico, qué es el galvanismo y cuándo viene de fuera.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- La causa más frecuente y menos sospechada es la encía: sangra tan poco que solo se percibe como sabor.
- Ese sangrado tiene un dato que tranquiliza: su valor para predecir pérdida de inserción es bajo, y su ausencia mantenida predice estabilidad.
- El galvanismo oral aparece cuando conviven dos metales distintos y la saliva hace de conductor.
- La medicación es la primera causa de fuera de la boca, y la alteración del gusto es de los efectos más descritos.
- Si ha empezado o cambiado un fármaco en las últimas semanas, eso se comenta con quien lo prescribe antes que nada.
¿Nota usted un sabor metálico que no se va con nada? Conviene empezar por la causa que más veces encontramos y que menos se sospecha: la propia encía.
Una encía inflamada sangra con estímulos mínimos, y a veces ese sangrado es tan leve que no llega a verse. Lo único que se llega a percibir es el sabor, porque el hierro de la hemoglobina sabe exactamente así.
Conviene decirlo sin alarmar. El estudio clásico que midió el sangrado al sondaje encontró que su valor para predecir pérdida de inserción es bajo, del 6 %, mientras que su ausencia mantenida predijo estabilidad en el 98 % de los casos. Es decir, el objetivo no es asustarse porque sangre: es que deje de sangrar.
Las causas que están en la boca
Junto a la anterior hay otras tres que corresponden a la consulta dental.
La primera es una restauración metálica reciente. Una corona o un empaste nuevos pueden dar sabor durante unos días mientras la mucosa se adapta a ellos, y eso cede por sí solo.
La segunda es el galvanismo oral, que merece explicación. Cuando conviven en la boca dos metales distintos, por ejemplo una amalgama antigua y una corona nueva de otra aleación, la saliva actúa como conductor y se genera una corriente muy débil entre ellos. Esa corriente se percibe como sabor metálico y, en ocasiones, como un pequeño calambre al tocar un metal con el tenedor.
Y la tercera es una restauración filtrada o deteriorada, sobre todo cuando hay caries debajo de ella.
Las causas que están fuera
Aquí la lista se alarga bastante, y conviene conocerla para no atribuirlo todo a los dientes.
La medicación es la primera: los antibióticos, los antihipertensivos, los suplementos de hierro y de zinc, los antidepresivos y los fármacos para la tiroides alteran el gusto con frecuencia. La revisión que recopiló 208 casos publicados de alteraciones de la lengua por medicamentos sitúa las del sabor entre las más descritas, y señala que suelen resolverse al retirar el fármaco responsable.
El embarazo lo produce con frecuencia en el primer trimestre, y el reflujo gastroesofágico también lo hace. Las infecciones respiratorias altas y la sinusitis alteran el gusto de forma transitoria.
Y hay dos situaciones que requieren valoración médica: la insuficiencia renal avanzada, que da un sabor característico, y los tratamientos oncológicos.
Cómo se distingue una cosa de otra
Hay tres preguntas que orientan bastante bien el diagnóstico.
¿Le sangran las encías al cepillarse? Si la respuesta es que sí, ahí está la causa más probable de todas, y se resuelve tratándola.
¿Empezó justo después de colocarle una restauración metálica? Eso apunta a una adaptación normal o a un galvanismo, según cuánto tiempo dure.
Y si ha empezado o ha cambiado alguna medicación en las últimas semanas, lo razonable es comentarlo con quien se la prescribe antes de buscar ninguna otra explicación.
Qué se hace en la consulta
Le mediremos la profundidad de la encía alrededor de cada diente, revisaremos el estado de las restauraciones y comprobaremos si hay caries bajo alguna de ellas.
Cuando el origen resulta ser el galvanismo, la solución pasa por sustituir una de las dos restauraciones para que dejen de convivir metales distintos. No siempre es necesario, y se valora según cuánto moleste.
No es urgente, pero no conviene dejarlo pasar: si son las encías, ese sabor es el primer aviso de algo que sí tiene tratamiento.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué tengo sabor metálico en la boca?
- La causa que más veces encontramos y que menos se sospecha es la propia encía. Una encía inflamada sangra con estímulos mínimos, y a veces ese sangrado es tan leve que no llega a verse: lo único que se percibe es el sabor, porque el hierro de la hemoglobina sabe exactamente así.
- ¿Es grave que me sangren las encías?
- Es una señal, no una sentencia. El estudio clásico que midió el sangrado al sondaje encontró que su valor predictivo positivo para la pérdida de inserción es solo del 6 %, mientras que la ausencia mantenida de sangrado predijo estabilidad en el 98 % de los casos. Lo que importa, entonces, no es asustarse porque sangre: es conseguir que deje de hacerlo.
- ¿Qué es el galvanismo oral?
- Lo que ocurre cuando conviven en la boca dos metales distintos, por ejemplo una amalgama antigua y una corona nueva de otra aleación. La saliva actúa como conductor y se genera una corriente muy débil entre ellos, que se percibe como sabor metálico y, a veces, como un pequeño calambre al tocar un metal con el tenedor.
- ¿Puede ser por un medicamento?
- Es la primera causa de las que están fuera de la boca. Los antibióticos, los antihipertensivos, los suplementos de hierro y de zinc, los antidepresivos y los fármacos para la tiroides alteran el gusto con frecuencia, y la revisión que recopiló 208 casos publicados de alteraciones de la lengua por medicamentos sitúa las alteraciones del sabor entre las más descritas. Si ha empezado o cambiado alguno en las últimas semanas, coméntelo con quien se lo prescribe antes de buscar otra explicación.
- ¿Qué otras causas hay fuera de la boca?
- El embarazo, sobre todo en el primer trimestre; el reflujo gastroesofágico; y las infecciones respiratorias altas y la sinusitis, que alteran el gusto de forma transitoria. Hay además dos situaciones que requieren valoración médica: la insuficiencia renal avanzada y los tratamientos oncológicos.
- ¿Tiene solución el galvanismo?
- Sí: sustituir una de las dos restauraciones para que dejen de convivir metales distintos. No siempre hace falta, y se valora según cuánto moleste.
Fuentes
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