Tecnología dental: qué cambia para el paciente y qué no
El escáner intraoral no mejora el ajuste de la corona, sino tu rato en el sillón. Y dos escáneres 3D llamados igual varían cien veces en radiación.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- El escáner intraoral no dio coronas mejor ajustadas que la silicona: dio pacientes más satisfechos.
- Esa es la mejora real, y no es poca: menos arcada, menos náusea, menos tiempo.
- En 3D, el nombre del aparato dice poco. Las dosis varían entre el equivalente a 2 y a 200 radiografías panorámicas.
- La precisión también varía: 200 micras es alcanzable, y a veces se llega a cinco veces peor.
- Lo que importa no es tener la máquina, sino justificar cada prueba y ajustar el protocolo.
«Tecnología avanzada» es una etiqueta que no dice nada por sí sola, así que conviene traducirla a lo único que importa: qué cambia para quien se sienta en el sillón.
El escáner intraoral
Es el aparato que sustituye a las cubetas con pasta (las impresiones de toda la vida), y aquí hay un matiz que se suele contar justo al revés.
El estudio que comparó ambas técnicas en los mismos pacientes, fabricando coronas a partir de una y otra impresión, no encontró diferencias en el ajuste del margen. Las coronas salieron igual de bien por los dos caminos.
Lo que sí encontró fue una diferencia significativa en satisfacción, y en todos los apartados que midió: el tiempo empleado, el sabor y el olor, el tamaño de lo que se introduce en la boca y el reflejo de náusea.
Esa es la mejora real y no conviene minimizarla: lo que cambia es el rato que pasa el paciente, no el resultado técnico de la corona.
El escáner 3D
Aquí el cambio sí afecta a lo que se puede hacer, y no solo a cómo se vive. Ver el volumen de hueso en tres dimensiones permite planificar dónde va cada implante antes de abrir nada, y trasladar después esa planificación al acto quirúrgico.
La revisión sobre su uso en implantología considera justificado el escáner tridimensional para el diagnóstico previo, la planificación y su transferencia al acto quirúrgico. Eso no estaba al alcance con una radiografía plana.
Lo que esa misma revisión advierte
Y esta es la parte que nadie pone en un folleto.
La dosis efectiva de radiación de distintos equipos y protocolos puede variar entre el equivalente a 2 y a 200 radiografías panorámicas (sí, cien veces), incluso para la misma indicación. Todo eso bajo la misma etiqueta comercial.
La calidad de imagen presenta una variabilidad igual de amplia entre tecnologías y protocolos de exposición. Y en precisión, se puede alcanzar una exactitud de 200 micras, pero con ciertos equipos la inexactitud llega a ser cinco veces mayor.
A eso se suman los factores del propio paciente: el movimiento durante la toma y los artefactos que produce el metal ya presente en la boca degradan la imagen de forma notable.
Qué se deduce de todo esto
Que anunciar la máquina no informa de nada. Dos consultas con el mismo aparato pueden estar dando dosis muy distintas y obteniendo imágenes de calidad muy distinta, según cómo lo tengan configurado (el protocolo) y cuándo decidan usarlo.
Lo que sí informa son tres preguntas:
- Por qué se indica esta prueba en mi caso concreto.
- Qué se espera ver con ella que no se vea de otra forma.
- Si el protocolo está ajustado a esa indicación o se usa el mismo para todo.
Son las mismas preguntas que valen para cualquier tecnología que aparezca en los próximos años.
Dónde encaja esto en un tratamiento
El estudio inicial con escáner 3D es lo que decide si un caso de implantes es viable y cómo, y de ahí sale el plan por escrito. Ese estudio no se cobra y se lo lleva el paciente, decida lo que decida.
Lo que la tecnología no sustituye es la exploración ni el criterio de quien indica: una imagen excelente mal indicada sigue siendo una prueba que no hacía falta hacer.
Preguntas frecuentes
- ¿El escáner intraoral hace mejores coronas que la pasta de siempre?
- No, y es un matiz que conviene conocer. El estudio que comparó ambas técnicas en los mismos pacientes no encontró diferencias en el ajuste del margen de las coronas fabricadas a partir de una u otra impresión. Lo que sí encontró fue una satisfacción significativamente mayor con el escáner.
- Entonces, ¿para qué sirve?
- Para lo que mide ese mismo estudio: el tiempo, el sabor y el olor, el tamaño de lo que se te mete en la boca y el reflejo de náusea. En todos esos apartados el escáner puntuó mejor. Es una mejora real de la experiencia, aunque no lo sea del resultado técnico.
- ¿Y el escáner 3D para implantes?
- Ahí sí cambia lo que se puede hacer, porque permite ver el volumen de hueso disponible y planificar la posición antes de operar. La revisión sobre su uso en implantología lo considera justificado para el diagnóstico previo, la planificación y su traslado a la cirugía.
- ¿Todos los escáneres 3D son iguales?
- Ni de lejos, y este es el dato que más sorprende. Esa misma revisión señala que la dosis efectiva varía entre el equivalente a 2 y a 200 radiografías panorámicas, incluso para la misma indicación, y que la calidad de imagen presenta una variabilidad enorme entre equipos y protocolos. Tener la máquina no dice nada por sí mismo.
- ¿Y la precisión?
- También varía. Se puede alcanzar una exactitud de 200 micras en las medidas y en los modelos, pero con determinados equipos y protocolos la inexactitud llega a ser cinco veces mayor. Los artefactos por movimiento y por metal en la boca empeoran la imagen de forma notable.
- ¿Qué debería preguntar entonces?
- Por qué se indica esa prueba en concreto, qué se espera ver que no se vea de otro modo, y si el protocolo está ajustado a esa indicación. La pregunta útil no es qué aparato hay, sino qué se hace con él y por qué.
Fuentes
- Sakornwimon N, Leevailoj C. Clinical marginal fit of zirconia crowns and patients preferences for impression techniques using intraoral digital scanner versus polyvinyl siloxane material. J Prosthet Dent, 2017
- Jacobs R, Salmon B, Codari M, Hassan B, Bornstein MM. Cone beam computed tomography in implant dentistry: recommendations for clinical use. BMC Oral Health, 2018
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