Quimioterapia y dientes: qué ocurre de verdad en la boca
La quimioterapia no hace caer los dientes, pero causa mucositis, sequedad y más caries. Por qué la revisión dental previa forma parte del protocolo.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- La quimioterapia no hace que se caigan los dientes. Lo que produce son efectos en la boca que, sin control, los comprometen de forma indirecta.
- Cuatro efectos frecuentes: mucositis, sequedad, descenso de defensas y alteración del gusto.
- La valoración dental antes de empezar forma parte del protocolo, y su objetivo es quitar focos de infección antes de que bajen las defensas.
- Lo ideal es hacerla dos o tres semanas antes, para dar tiempo a cicatrizar cualquier extracción.
- Con bifosfonatos o denosumab hay que avisar siempre, aunque hayan pasado años.
¿Va a perder dientes por la quimioterapia? No: la quimioterapia no provoca por sí misma su caída, y conviene decirlo con esa claridad porque es la pregunta que más llega a la consulta. Lo que sí produce son efectos en la boca que, si no se controlan, terminan comprometiendo los dientes de forma indirecta.
La razón está en su mecanismo, porque actúa sobre las células que se dividen con rapidez. Las del tumor lo hacen, pero también las de la mucosa de la boca y las de la médula ósea, y de ahí procede lo que se observa.
¿Qué le va a pasar entonces en la boca?
Cuatro efectos aparecen con frecuencia y conviene que los reconozca: mucositis, sequedad, descenso de defensas y alteración del gusto.
La mucositis es el más característico. La mucosa se inflama y se ulcera, y llega a hacer doloroso comer, hablar y tragar. Aparece en los días siguientes a cada ciclo y se resuelve entre ellos.
La xerostomía, que es la sequedad de boca, reduce la protección natural del esmalte. Sin saliva, el riesgo de caries aumenta de forma marcada, y aparece un patrón característico de caries en el cuello de los dientes.
La neutropenia, el descenso de las defensas, hace que una infección dental controlada pueda agudizarse y extenderse, y esa es la razón principal de la valoración previa. Y la alteración del gusto, que cambia el sabor de la comida, suele ser reversible.
En niños tratados antes de que se complete la formación dental pueden producirse alteraciones permanentes en la raíz y en el esmalte de los dientes definitivos.
¿Por qué hay que ir al dentista antes de empezar?
Esta es la parte útil del artículo y la que menos se conoce. La revisión dental antes de iniciar el tratamiento forma parte de los protocolos oncológicos, y su objetivo es concreto: eliminar cualquier foco de infección antes de que le bajen las defensas.
Eso significa tratar caries profundas, resolver focos periodontales, extraer los dientes sin pronóstico y ajustar las prótesis que rocen. Lo ideal es hacerlo entre dos y tres semanas antes de empezar, para dar tiempo a que cicatrice cualquier extracción.
Una vez que usted ha iniciado la quimioterapia, cualquier intervención debe coordinarse con el equipo de oncología y depende de sus valores analíticos del momento.
¿Y si le han pautado bifosfonatos o denosumab?
Merecen mención aparte porque cambian por completo la planificación. Son fármacos que se emplean en metástasis óseas y en el mieloma. Se asocian con la osteonecrosis de los maxilares, que es la muerte de una porción de hueso: un cuadro poco frecuente pero grave, y que se desencadena sobre todo tras una extracción.
Por eso, cuando están previstos, lo que hay que hacer en la boca se hace antes de empezar. Y si ya se están recibiendo, cualquier extracción se valora con especial cuidado y en coordinación con el oncólogo.
Si usted recibe o ha recibido alguno de estos fármacos, conviene que lo diga siempre antes de cualquier intervención dental, aunque hayan pasado años.
¿Qué cuidados conviene mantener durante el tratamiento?
Los cuidados se concentran en tres frentes. El primero es la higiene: cepillado con cepillo muy suave y pasta de flúor de concentración elevada. Se añaden enjuagues de agua y bicarbonato varias veces al día, y se retiran los colutorios con alcohol.
El segundo es la sequedad, que se combate con hidratación frecuente y geles humectantes. Y el tercero es la dieta durante los días de mucositis, que conviene que sea blanda, templada y sin nada ácido, picante ni muy salado.
A eso se suma retirar las prótesis removibles el mayor tiempo posible, porque una mucosa ulcerada no le va a tolerar el roce.
Y una precaución que se olvida con frecuencia. Las revisiones dentales continúan después de terminar el tratamiento, porque la sequedad puede persistir meses y con ella el riesgo de caries.
Preguntas frecuentes
- ¿Se caen los dientes con la quimioterapia?
- No por sí misma, y conviene decirlo con claridad porque es una preocupación frecuente. Lo que produce son efectos en la boca —mucositis, sequedad, descenso de defensas, alteración del gusto— que, si no se controlan, terminan comprometiendo los dientes de forma indirecta. La razón está en su mecanismo: actúa sobre las células que se dividen rápido, y las de la mucosa oral lo hacen.
- ¿Qué es la mucositis y cuánto dura?
- La inflamación y ulceración de la mucosa de la boca, que llega a hacer doloroso comer, hablar y tragar. Aparece en los días siguientes a cada ciclo y se resuelve entre ellos. Durante esos días la dieta se vuelve blanda, templada y sin nada ácido, picante ni muy salado, y las prótesis removibles se retiran el mayor tiempo posible.
- ¿Por qué hay que ir al dentista antes de empezar?
- Porque el objetivo es eliminar cualquier foco de infección antes de que bajen las defensas: con neutropenia, una infección dental controlada puede agudizarse y extenderse. Eso significa tratar caries profundas, resolver focos periodontales, extraer los dientes sin pronóstico y ajustar las prótesis que rocen. Lo ideal es dos o tres semanas antes, para dar tiempo a cicatrizar.
- ¿Y si ya he empezado el tratamiento?
- Entonces cualquier intervención se coordina con el equipo de oncología y depende de los valores analíticos del momento. No significa que no se pueda hacer nada: significa que el momento y el alcance los decide esa coordinación y no la urgencia.
- ¿Qué pasa con los bifosfonatos y el denosumab?
- Cambian por completo la planificación. Se asocian con la osteonecrosis de los maxilares, un cuadro poco frecuente y grave que se desencadena sobre todo tras una extracción. Cuando están previstos, lo que haya que hacer en la boca se hace antes de empezar. Y si ya se están recibiendo, cualquier extracción se valora con especial cuidado y en coordinación con el oncólogo. Hay que comunicarlo siempre, aunque hayan pasado años.
- ¿Cómo cuido la boca durante el tratamiento?
- En tres frentes. Higiene: cepillo muy suave, pasta de flúor de concentración elevada, enjuagues de agua y bicarbonato varias veces al día, y fuera los colutorios con alcohol. Sequedad: hidratación frecuente y geles humectantes. Y dieta los días de mucositis. Las revisiones continúan después de terminar, porque la sequedad puede persistir meses y con ella el riesgo de caries.
Fuentes
- Elad S et al. MASCC/ISOO clinical practice guidelines for the management of mucositis secondary to cancer therapy. Support Care Cancer / Cancer, 2020
- Ruggiero SL et al. American Association of Oral and Maxillofacial Surgeons Position Paper on Medication-Related Osteonecrosis of the Jaws — 2022 Update. J Oral Maxillofac Surg, 2022
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