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¿A qué edad se caen las muelas? La pregunta mezcla dos cosas distintas

Los molares de leche se cambian entre los 10 y los 12 años. Los definitivos no tienen edad de caerse: se pierden por caries o por enfermedad de las encías.

Una muela partida por la mitad con el interior socavado y hueco

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La pregunta mezcla dos cosas: en el niño hay calendario, en el adulto no.
  • Los molares de leche se cambian entre los nueve y los doce años.
  • Un diente definitivo no tiene fecha de caducidad: se pierde por caries o por periodontitis.
  • La periodontitis severa es la sexta condición más prevalente del mundo y su incidencia hace pico hacia los 38 años.
  • Cuando se pierde una muela, el movimiento de las vecinas es mayor justo después de la extracción.

La pregunta admite dos lecturas muy distintas, y conviene separarlas porque una tiene calendario y la otra no. En el niño, los molares de leche se cambian en un plazo previsible. En el adulto, perder un molar definitivo no depende de la edad, sino de una enfermedad.

¿Cuándo se le caen a un niño?

Los molares temporales, los de leche, son cuatro por arcada y se cambian bastante más tarde que los dientes de delante. Los primeros se caen entre los nueve y los once años, y los segundos entre los diez y los doce.

Y aquí va un dato que confunde a casi todos los padres que pasan por consulta. Hacia los seis años sale el primer molar definitivo, por detrás del último de leche y sin que se caiga nada antes. Si tienes hijos, fíjate en ese, porque muchos padres lo dan por un diente temporal y es justo la pieza que más caries acumula.

La segunda muela definitiva aparece en torno a los doce años, y el tercer molar, la muela del juicio, entre los diecisiete y los veinticinco, con la salvedad de que no todo el mundo la tiene.

¿Y a un adulto?

A ninguna edad concreta, y esta es la parte que importa corregir, porque la creencia de que los dientes se caen con los años tiene consecuencias.

Tu diente definitivo no tiene fecha de caducidad puesta en ninguna parte. Se pierde por dos motivos, y los dos son enfermedades. Una es la caries que llega a destruir la corona o la raíz. La otra es la periodontitis, que se come el hueso que lo sujeta y que es la piorrea de toda la vida.

La periodontitis es el motivo principal de pérdida dental a partir de los cuarenta, y su forma de avanzar explica por qué la creencia persiste: va sin dolor durante años y al final el diente parece caerse solo.

Dos muelas iguales por fuera y cortadas: la primera maciza, la segunda socavada por dentro
No se parten de golpe: llevan tiempo vaciándose por dentro

Y empieza bastante antes de lo que sugiere esa cifra de los cuarenta. El análisis de carga global de enfermedad reunió 72 estudios y 291.170 personas de 37 países. Sitúa la periodontitis severa como la sexta condición más prevalente del mundo, y describe un ascenso marcado entre la tercera y la cuarta década, con el pico alrededor de los treinta y ocho años. Lo que llega a los cuarenta es la consecuencia, no el comienzo.

Los avisos que sí tienen plazo

Ninguna de esas pérdidas te ocurre de un día para otro. Antes aparecen cuatro signos, y ese es el momento en que todo se resuelve con lo más sencillo:

  • Te sangran las encías al cepillar, aunque sea poco y no duela.
  • Los dientes parecen más largos, o han salido espacios nuevos entre ellos.
  • El mal aliento vuelve a las pocas horas de haberte cepillado.
  • Alguna muela se te mueve al masticar, y este es el último aviso de la serie, no el primero.

La consecuencia de perder una muela y no reponerla

Conviene nombrarla, porque es la que explica por qué se recomienda reponer lo que falta.

El diente que quedaba enfrente, sin nada que lo frene, se va desplazando hacia el espacio vacío. Los de al lado se van inclinando hacia ese mismo hueco. Y el hueso de esa zona se va reabsorbiendo, porque ha dejado de recibir el estímulo que le daba la raíz.

Esas tres cosas te ocurren a lo largo de meses y años, no de golpe, y cada una encarece y complica lo que haya que hacer después. El seguimiento de doce años que midió esos movimientos añade un detalle útil: son más pronunciados justo después de la extracción y bastante más lentos a partir de ahí. Es decir, que los primeros meses después de la extracción son los que deciden cuánto hueco te queda.

La respuesta a la pregunta es, por tanto, doble. En el niño, se caen entre los nueve y los doce años. Y en el adulto, a ninguna edad concreta: si te pasa, es porque había una enfermedad que se podía haber parado.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se caen las muelas?
Depende de qué muelas. Los molares de leche se recambian en un plazo previsible: los primeros entre los nueve y los once años, y los segundos entre los diez y los doce. Los definitivos no tienen edad de caerse: cuando se pierden es por una enfermedad, no por los años.
¿Los dientes se caen con la edad?
No. Tu diente definitivo no tiene fecha de caducidad puesta en ninguna parte. Se pierde por dos motivos, y los dos son enfermedades: la caries que destruye la corona o la raíz, y la periodontitis, que reabsorbe el hueso que lo sujeta. La creencia persiste porque la periodontitis avanza sin dolor durante años y el diente parece caerse solo.
¿A partir de qué edad hay más riesgo?
El análisis de carga global de enfermedad, con 72 estudios y 291.170 personas de 37 países, sitúa la periodontitis severa como la sexta condición más prevalente del mundo, con una prevalencia en torno al 11 %, y describe un ascenso marcado entre la tercera y la cuarta década por un pico de incidencia alrededor de los 38 años. Es decir, empieza antes de los cuarenta, aunque se note después.
¿Qué avisos hay antes de perder una muela?
Cuatro, y ninguno es el último. El sangrado al cepillar, aunque sea escaso y no duela. Unos dientes que parecen más largos o espacios nuevos entre ellos. El mal aliento que vuelve a las pocas horas de haberse cepillado. Y la movilidad al masticar, que es el último de la serie y no el primero.
¿Qué pasa si no repongo una muela?
El diente de enfrente, sin nada que lo frene, se desplaza hacia el hueco, los vecinos se inclinan y el hueso de esa zona se reabsorbe. El seguimiento de doce años que midió esos movimientos aporta un detalle práctico: son más pronunciados justo después de la extracción y bastante más lentos a partir de ahí, así que los primeros meses son los que más cuentan.
¿Y la muela de los seis años?
Esa es la que más confunde. Sale hacia los seis años por detrás del último de leche y sin que se caiga nada delante, así que muchos padres la dan por temporal y no la vigilan. Es precisamente la pieza que más caries acumula de toda la boca.

Fuentes

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