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Bacteriemia de origen oral: qué es y quién necesita profilaxis antibiótica

Cepillarse causa bacteriemia transitoria, y en una persona sana no es un problema. Quién necesita antibiótico antes de ir al dentista y por qué son menos.

Dos cortes de encía: en uno el surco está cerrado y en el otro abierto, con un vaso justo debajo

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Cepillarse produce bacteriemia. En el estudio que lo midió, el 23 % de los cepillados dio cultivos con bacterias capaces de causar endocarditis.
  • Una extracción sin antibiótico dio el 60 %, y con amoxicilina bajó al 33 %. El antibiótico funciona sobre ese acto concreto.
  • El cepillado ocurre dos veces al día, todos los días. Esa es la exposición que decide, y no la del procedimiento.
  • La indicación quedó restringida a cuatro categorías de máximo riesgo de endocarditis, y la fija el cardiólogo.
  • La medida que más reduce la bacteriemia oral no es el antibiótico de un día: es tener las encías sanas los demás.

La bacteriemia es la presencia de bacterias en la sangre, y conviene empezar por el dato que ordena todo lo demás. Se produce a diario y sin consecuencias en cualquier persona sana, también en usted.

Al cepillarse, al usar la seda y al masticar, las bacterias de la boca pasan al torrente sanguíneo a través del surco de la encía, que es el espacio que queda entre la encía y el diente. En una persona con encías sanas y un sistema inmunitario normal, esas bacterias se eliminan en minutos.

¿Por qué importa el estado de su encía?

Un blíster de pastillas junto a una bandeja de exploración
La lista de quién la necesita se ha acortado, y ahora es corta de verdad

Esta es la parte con consecuencia práctica. La magnitud de esa bacteriemia depende directamente de cuánta inflamación haya.

En una encía sana el paso es mínimo. En una encía con periodontitis, donde existe una superficie ulcerada permanente dentro de las bolsas, el paso es mucho mayor y se repite varias veces al día.

De ahí procede una conclusión importante, y es que la exposición acumulada de un paciente con periodontitis sin tratar resulta muy superior a la de un procedimiento dental puntual. Y esa comparación es la que ha cambiado las recomendaciones de profilaxis.

Está medida. El ensayo que comparó las dos situaciones repartió a 290 personas entre cepillarse, extraer un diente con amoxicilina y extraerlo con placebo, y buscó en sangre las bacterias capaces de causar endocarditis. Los cultivos positivos fueron del 23 %, del 33 % y del 60 %, en ese orden.

La lectura no es que el antibiótico no haga nada, porque sobre la extracción hace bastante y la baja del 60 % al 33 %. La lectura es que el cepillado ocurre dos veces al día y la extracción una vez cada varios años.

¿Necesita usted profilaxis antibiótica?

Las guías actuales han restringido la indicación a los pacientes con mayor riesgo de endocarditis infecciosa, y la revisión de 2021 mantuvo esas cuatro categorías tras examinar lo publicado desde 2007. En términos generales son estos.

Los portadores de prótesis valvular cardíaca o de material protésico empleado en la reparación de una válvula, y los pacientes con antecedente de endocarditis infecciosa previa.

A ellos se suman determinadas cardiopatías congénitas, según el tipo y el tiempo transcurrido desde su reparación, y los receptores de trasplante cardíaco con valvulopatía asociada.

La indicación concreta corresponde siempre al cardiólogo, y esa lista es orientativa. Lo que sí le corresponde a usted es comunicarla.

¿Por qué esa lista se ha acortado?

Porque la evidencia de que la profilaxis previene endocarditis resultó ser más débil de lo que se suponía, y porque el uso amplio de antibióticos tiene su propio coste en resistencias y en reacciones adversas.

A eso se sumó el razonamiento anterior, porque si la bacteriemia diaria por cepillado supera a la de una extracción, cubrir solo la extracción protege poco. De ahí que hoy se insista más en la salud periodontal que en el antibiótico previo.

¿Qué procedimientos la requieren?

Cuando está indicada, se aplica a los procedimientos que manipulan la encía o la región periapical del diente, y a los que perforan la mucosa oral, es decir, la encía y el paladar. Eso incluye cuatro procedimientos: extracciones, cirugía periodontal, colocación de implantes y limpiezas profesionales.

No la requieren los procedimientos sobre tejido dentario sin afectar la encía, como un empaste, ni la anestesia en tejido no infectado, ni la retirada de puntos.

¿Qué se le pide a usted?

Que comunique siempre tres cosas: su condición cardíaca, el nombre de la válvula si la lleva y si existe alergia a la penicilina, porque eso cambia la pauta. Y que conserve el informe del cardiólogo.

Y una última precisión que resume el artículo. La medida que más reduce la bacteriemia de origen oral no es el antibiótico de un día, sino tener las encías sanas todos los demás.

Preguntas frecuentes

¿Cepillarse los dientes pasa bacterias a la sangre?
Sí, y no es un problema en una persona sana. En el estudio que comparó ambas cosas, el 23 % de los participantes que se cepillaron dio cultivos positivos para bacterias relacionadas con la endocarditis. En alguien con encías sanas y un sistema inmunitario normal, esas bacterias se eliminan en minutos.
¿Entonces el antibiótico antes del dentista no sirve?
Sobre el procedimiento sí sirve, y está medido: en ese mismo estudio, la extracción sin antibiótico dio un 60 % de cultivos positivos y con amoxicilina bajó al 33 %. Lo que ha cambiado es la perspectiva: cubrir un acto puntual protege poco cuando la exposición se repite dos veces al día con el cepillado.
¿Quién necesita profilaxis antibiótica?
Las guías la han restringido a las categorías de mayor riesgo de endocarditis infecciosa: portadores de prótesis valvular o de material protésico usado para reparar una válvula, antecedente de endocarditis previa, determinadas cardiopatías congénitas según el tipo y el tiempo transcurrido desde su reparación, y receptores de trasplante cardíaco con valvulopatía. La indicación concreta corresponde al cardiólogo.
¿En qué tratamientos dentales se aplica?
Cuando está indicada, en los procedimientos que manipulan la encía o la región periapical del diente y en los que perforan la mucosa oral: extracciones, cirugía periodontal, colocación de implantes y limpiezas profesionales. No se aplica a un empaste que no toca la encía, ni a la anestesia en tejido no infectado, ni a la retirada de puntos.
¿Por qué se ha acortado la lista?
Por dos motivos que se suman. La evidencia de que la profilaxis previene endocarditis resultó más débil de lo que se suponía, y el uso amplio de antibióticos tiene su propio coste en resistencias y en reacciones adversas. A eso se añadió la comparación anterior, que desplazó el foco del antibiótico previo a la salud de la encía.
¿Qué tengo que decir en la clínica?
Tres cosas siempre: la condición cardíaca, el nombre de la válvula si se lleva, y si existe alergia a la penicilina, porque eso cambia la pauta. Y conviene conservar el informe del cardiólogo, que es el documento que fija la indicación.

Fuentes

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