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Láser en el tratamiento de las encías: qué aporta y qué no sustituye

El láser en las encías complementa el raspado, no lo sustituye. Qué hace en una bolsa periodontal, en qué casos aporta y qué dicen las revisiones.

Una punta de láser fina y una cureta apoyadas sobre la bandeja

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • El láser es un complemento del raspado, no un sustituto. El tratamiento sigue siendo el mismo.
  • La guía europea sitúa la instrumentación bajo la encía como el tratamiento; los complementos van después y con evidencia limitada.
  • Lo que añade, cuando añade, es del orden de un milímetro de bolsa, y viene de pocos ensayos.
  • Lo que sí se observa con constancia es una recuperación más cómoda: menos sangrado y menos molestia.
  • No evita la anestesia, no reduce las sesiones, no regenera hueso perdido y no sustituye al mantenimiento.

¿Le han ofrecido a usted un tratamiento de encías con láser y quiere saber si cambia algo? Le respondemos con lo que dice la evidencia, y empieza por una distinción importante: el láser es un complemento del raspado, no un sustituto.

Eso significa que el tratamiento sigue siendo el mismo. Se retira el sarro y la biopelícula de la superficie de la raíz con instrumental, por cuadrantes y con anestesia, y el láser se aplica después, dentro de la bolsa ya limpia.

No es solo nuestro criterio. La guía europea de tratamiento de la periodontitis sitúa esa instrumentación bajo la encía como el tratamiento. Los complementos, el láser entre ellos, quedan en un segundo plano y con evidencia más limitada.

¿Qué hace el láser dentro de una bolsa?

Hace tres cosas concretas, y conviene no pedirle nada más allá de eso.

La primera es descontaminar, porque la energía del láser reduce la carga bacteriana del interior de la bolsa y del tejido blando que la reviste, incluidas las zonas de difícil acceso para el instrumental.

La segunda es retirar el epitelio enfermo que reviste el interior de la bolsa, lo que favorece que el tejido sano se readapte a la raíz.

Y la tercera es la coagulación, que reduce el sangrado tanto durante la sesión como en los días posteriores.

Lo que aporta de forma medible

Un corte de encía con una bolsa profunda y una fibra muy fina introducida hasta el fondo
Entra donde la punta del instrumento ya no gira

Aquí conviene ser preciso. Las revisiones sistemáticas encuentran mejoras en la profundidad de las bolsas y en el sangrado cuando el láser se añade al raspado, pero esas diferencias son modestas y no aparecen en todos los estudios.

Un ejemplo con cifras. La revisión que reunió los ensayos de combinación de dos tipos de láser, en bolsas de seis milímetros o más, encontró alrededor de un milímetro adicional de reducción de bolsa. La ganancia de inserción fue de 0,77 milímetros frente al raspado solo. Conviene añadir de dónde sale ese milímetro: son cuatro ensayos, y los propios autores califican los datos de preliminares.

Lo que sí se observa con más constancia es una recuperación más cómoda: menos molestia y menos sangrado en los días siguientes.

Por tanto, la respuesta honesta a si cambia el pronóstico es que lo mejora de forma discreta en algunos casos, y que la parte que realmente decide el resultado sigue siendo el raspado y el mantenimiento posterior.

¿En qué casos lo indicamos?

Lo planteamos sobre todo en tres situaciones:

  • En bolsas profundas que persisten después de un primer raspado bien hecho.
  • En periimplantitis, donde el acceso a la superficie del implante resulta especialmente difícil.
  • En pacientes anticoagulados o con tendencia al sangrado, por su efecto coagulador.

Lo que no cambia con láser

Esto es lo que conviene que sepa antes de decidir, porque a veces se presenta de otra manera.

El láser no evita la anestesia en la mayoría de los casos, y tampoco reduce el número de sesiones, ni regenera el hueso perdido, ni sustituye el mantenimiento posterior. Ninguna tecnología lo hace.

Y sobre todo, no convierte un tratamiento en indoloro ni en instantáneo. La periodontitis se trata con tiempo de sillón y se controla con revisiones cada tres o cuatro meses durante el resto de la vida, con láser o sin él.

Cómo decidirlo

Le propondremos a usted el láser cuando su caso encaje en alguno de los tres supuestos de arriba, y se lo diremos igualmente cuando no aporte nada en el suyo. Lo que no haremos es presentarlo como un tratamiento distinto, porque no lo es.

No es urgente, pero no conviene dejarlo pasar: lo que decide el resultado es empezar el raspado, con láser o sin él. En qué consiste y qué se nota lo explicamos en el curetaje.

Preguntas frecuentes

¿El láser sustituye al raspado de encías?
No. El tratamiento sigue siendo retirar el sarro y la biopelícula de la superficie de la raíz con instrumental, por cuadrantes y con anestesia. El láser se aplica después, dentro de la bolsa ya limpia. La guía europea de tratamiento de la periodontitis coloca esa instrumentación como el tratamiento, y los complementos en un segundo plano, con evidencia más limitada.
¿Cuánto mejora el resultado el láser?
Poco, y conviene saberlo antes de pagarlo aparte. La revisión que reunió los ensayos de combinación de dos tipos de láser encontró alrededor de un milímetro más de reducción de bolsa y unos 0,77 milímetros de inserción frente al raspado solo, sobre cuatro ensayos y con los propios autores calificando los datos de preliminares. En una bolsa profunda ese milímetro puede contar; en el conjunto del tratamiento, no es lo que decide.
¿Para qué sirve entonces?
Hace tres cosas concretas dentro de una bolsa ya limpia: reduce la carga bacteriana, retira el epitelio enfermo que la reviste y coagula, lo que disminuye el sangrado durante la sesión y en los días siguientes. Esa recuperación más cómoda es lo que se observa con más constancia.
¿En qué casos lo indican?
En bolsas profundas que persisten después de un primer raspado bien hecho, en periimplantitis, donde el acceso a la superficie del implante es especialmente difícil, y en pacientes anticoagulados o con tendencia al sangrado, por su efecto coagulador. Fuera de esos supuestos se lo diremos igualmente.
¿El tratamiento con láser duele menos?
No evita la anestesia en la mayoría de los casos. Lo que sí suele ser más llevadero es el postoperatorio, con menos sangrado y menos molestia los días siguientes. Lo que no hace es convertir el tratamiento en indoloro ni en instantáneo.
¿Regenera el hueso perdido?
No, y ninguna tecnología lo hace por sí sola. Tampoco reduce el número de sesiones ni sustituye el mantenimiento posterior, que es lo que sostiene el resultado con revisiones cada tres o cuatro meses durante el resto de la vida.

Fuentes

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