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Periodontitis y artritis reumatoide: qué está probado y qué no

Entre periodontitis y artritis reumatoide hay un mecanismo y una asociación sólida, pero no una causa demostrada. Qué dice la evidencia y qué hacer.

Un corte de encía con una bolsa profunda y, al lado, un esquema de una articulación con el espacio estrechado

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La periodontitis no es el origen de la artritis reumatoide. Hay asociación y mecanismo, no causa demostrada.
  • Porphyromonas gingivalis es la única bacteria conocida en humanos con la enzima que citrulina proteínas.
  • La revisión sobre tratamiento periodontal en artritis encontró una reducción significativa del DAS28.
  • La artritis dificulta la higiene: unas manos con dolor no manejan bien un cepillo, y eso ya explica parte del exceso.
  • Una encía enferma merece tratarse por sí misma. Ese motivo basta y no necesita ningún otro.

Permítame empezar respondiendo directamente a la pregunta del título, porque merece una respuesta franca antes que un rodeo.

No, la periodontitis no es el origen de la artritis reumatoide. Lo que hay es una asociación bien documentada, un mecanismo biológico que se conoce con detalle y una relación que parece ir en los dos sentidos.

Eso es mucho menos de lo que prometen algunos titulares y bastante más de lo que suena a coincidencia. Se lo explico por partes.

¿Qué se ha observado?

Los estudios disponibles apuntan en una dirección constante, y esa constancia es lo que da peso al hallazgo.

Quien tiene artritis reumatoide sufre periodontitis con mucha más frecuencia que el resto de la gente, y suele tenerla más grave. La relación se mantiene cuando se descuentan el tabaco y la edad, que son los dos factores que podrían explicarla solos.

En sentido inverso, quien tiene periodontitis corre más riesgo de desarrollar artritis reumatoide, aunque esa parte es menos firme.

Y hay un dato que resulta especialmente interesante. La revisión sistemática que reunió cuatro estudios sobre tratamiento periodontal no quirúrgico en estos pacientes encontró una reducción significativa del DAS28, que es el índice con el que se mide la actividad de la artritis. Otros marcadores apuntaron a la baja sin alcanzar significación estadística. No la curó en ningún caso, y el efecto sobre la actividad de la enfermedad resultó medible con el índice que se usa habitualmente.

¿Cuál es el mecanismo?

Aquí conviene que le explique algo con cierto detalle, porque es lo que distingue esta asociación de una simple coincidencia estadística.

En la artritis reumatoide el sistema inmunitario ataca a proteínas del propio cuerpo que han sufrido un cambio químico llamado citrulinación. El cuerpo deja de verlas como suyas y crea anticuerpos contra ellas.

Y hay una bacteria de la encía, Porphyromonas gingivalis, con una enzima capaz de hacer justo ese cambio. Es la única bacteria conocida en el ser humano que la tiene.

La hipótesis es esta: una encía enferma produciría sin parar esas proteínas, y al pasar a la sangre enseñarían al sistema inmunitario a atacarlas. Hay una segunda bacteria, Aggregatibacter actinomycetemcomitans, a la que se atribuye un papel parecido.

¿Está demostrado?

Le respondo con la prudencia que el asunto exige, porque aquí es donde conviene no ir más lejos de lo que permiten los datos.

La hipótesis encaja y el mecanismo existe, pero nadie ha demostrado que la periodontitis cause artritis reumatoide. Lo que hay son asociaciones, y una asociación admite siempre otras lecturas.

Un cepillo de mango fino junto a otro de mango grueso, sobre la mesa
Si las manos no responden igual, el mango del cepillo es lo primero que hay que cambiar

Podría pasar que las dos enfermedades compartan una misma predisposición del sistema inmunitario, de modo que quien tiene una tenga más papeletas para la otra sin que ninguna cause la anterior. También influye que la artritis dificulta la higiene: unas manos con dolor y rigidez no manejan bien un cepillo, y eso ya explica parte del exceso.

Lo honesto es decirle que la relación probablemente es real y que su dirección no está resuelta.

¿Qué cambia esto en la práctica?

Bastante, y esa es la parte que de verdad le interesa.

Si usted tiene artritis reumatoide, conviene que sus encías se revisen de forma sistemática, aunque no le sangren. La revisión periodontal pasa a ser semestral.

Hay otra cosa que conviene tener presente. La artritis limita la destreza de las manos, así que el cepillo eléctrico y los interproximales con mango grueso le servirán mucho más que la seda. Y algunos fármacos de la artritis, sobre todo los inmunosupresores, cambian la respuesta de la encía y a veces la cicatrización.

Si lo que usted tiene es periodontitis, la conclusión es más simple: tratarla es lo indicado en cualquier caso, con o sin artritis de por medio.

¿Y si ya tengo las dos?

Entonces el tratamiento periodontal cobra una importancia añadida y merece hacerse bien.

Se hace con raspado y alisado de las raíces, se revisa después la respuesta y se mantiene un programa cada tres o cuatro meses. Conviene avisar al reumatólogo, porque la mejoría de la encía puede verse en los marcadores.

Y una precisión importante: si usted recibe bifosfonatos o denosumab, debe decirlo antes de cualquier extracción o cirugía, aunque hayan pasado años desde que dejó de tomarlos.

Lo que me interesa que retenga

Que la periodontitis no causa artritis reumatoide, y que quien afirme lo contrario está yendo por delante de la evidencia.

Que existe una asociación real, con un mecanismo biológico identificado, y que tratar la encía tiene efectos medibles sobre la actividad de la artritis.

Y que, al margen de esa relación, una encía enferma merece tratarse por sí misma. Ese motivo basta y no necesita ningún otro.

Preguntas frecuentes

¿La periodontitis causa artritis reumatoide?
No. Lo que hay es una asociación bien documentada, un mecanismo biológico que se conoce con detalle y una relación que parece ir en los dos sentidos. Es mucho menos de lo que prometen algunos titulares y bastante más de lo que suena a coincidencia.
¿Cuál es el mecanismo?
En la artritis reumatoide el sistema inmunitario ataca a proteínas propias que han sufrido un cambio químico llamado citrulinación. Y hay una bacteria de la encía, Porphyromonas gingivalis, con una enzima capaz de hacer justo ese cambio: es la única bacteria conocida en el ser humano que la tiene. La hipótesis es que una encía enferma produciría esas proteínas de forma continua.
Entonces, ¿por qué no está demostrado?
Porque una asociación admite siempre otras lecturas. Podría ocurrir que las dos enfermedades compartan una misma predisposición del sistema inmunitario, de modo que quien tiene una tenga más papeletas para la otra sin que ninguna cause a la anterior. Y la artritis dificulta la higiene: unas manos con dolor y rigidez no manejan bien un cepillo, y eso ya explica parte del exceso.
¿Tratar las encías mejora la artritis?
Hay un efecto medido. La revisión sistemática que reunió cuatro estudios sobre tratamiento periodontal no quirúrgico en pacientes con artritis reumatoide encontró una reducción significativa del DAS28, que es el índice de actividad de la enfermedad. Otros marcadores mostraron una tendencia a la baja sin alcanzar significación. No la cura, y el efecto es medible.
¿Qué cambia si tengo artritis?
Que las encías se revisan de forma sistemática aunque no sangren, y la revisión periodontal pasa a ser semestral. Que el cepillo eléctrico y los interproximales con mango grueso sirven mucho más que la seda, porque la artritis limita la destreza. Y que algunos fármacos, sobre todo los inmunosupresores, cambian la respuesta de la encía y a veces la cicatrización.
¿Y si tengo las dos?
Entonces el tratamiento periodontal cobra importancia añadida: raspado y alisado de las raíces, revisión de la respuesta y un programa de mantenimiento cada tres o cuatro meses. Conviene avisar al reumatólogo, porque la mejoría de la encía puede verse en los marcadores. Y si recibes bifosfonatos o denosumab, hay que decirlo antes de cualquier extracción, aunque hayan pasado años.

Fuentes

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