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Ortodoncia invisible: de qué depende el precio y qué incluye

El precio de la ortodoncia invisible depende del caso y del número de férulas. Qué debe llevar el presupuesto y qué se suele cobrar aparte.

En Cleardent
Entre 1.095 € y 2.319 € Ortodoncia con alineadores: colocación y cierre; las revisiones van aparte. Con la planificación, los alineadores y el cierre con retenedores.
Una pila de férulas transparentes apiladas sobre la mesa

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Lo que mueve el precio es cuánto hay que mover, y eso se traduce en número de férulas.
  • La revisión sistemática los avala en maloclusiones leves y moderadas sin extracciones, en pacientes que ya no crecen.
  • Donde la evidencia encuentra eficacia limitada es en cerrar espacios de extracción y corregir la mordida.
  • Las dos partidas que más faltan en una oferta son los refinamientos y los retenedores.
  • Los alineadores trabajan solo las horas que se llevan puestos: veintidós al día.

Una ortodoncia con alineadores cuesta aquí entre 1.095 € y 2.319 €, contando la colocación y el cierre con retenedores. A eso se suman las revisiones, de 50 € a 90 € cada una según el tipo de tratamiento.

Lo decimos partida por partida a propósito: una cifra única esconde siempre alguna de las tres, y es la que aparece después.

La duda más frecuente al plantear una ortodoncia con alineadores es cuánto cuesta, y la respuesta depende de una variable principal: cuánto hay que mover. Conviene distinguir tres escalones, porque entre ellos hay bastante diferencia.

De qué depende el precio

Son cuatro los factores que mueven un presupuesto de un caso a otro:

  1. La complejidad del movimiento. No cuesta lo mismo alinear unos dientes ligeramente apiñados que corregir una mordida cruzada o cerrar espacios de extracción.
  2. El número de alineadores, que se deriva de lo anterior. Un caso corto puede resolverse con diez o quince férulas, y uno completo pasar de cincuenta.
  3. La duración prevista, porque cada mes de tratamiento lleva sus revisiones.
  4. Si el caso necesita ataches, elásticos o microdesgaste entre los dientes para ganar espacio.

Los tres escalones habituales

Un caso corto se plantea cuando solo hay que corregir la posición de los dientes de delante y la mordida ya está bien. Son unos pocos meses y un número reducido de férulas.

Un caso medio corrige apiñamiento en las dos arcadas sin tocar la relación entre ellas, y ocupa la mayor parte de los tratamientos que se ven en consulta.

Tres pilas de férulas transparentes de distinta altura, alineadas sobre la mesa
Lo que mueve el precio es cuánto hay que mover, y eso se ve en la altura de la pila

Un caso completo modifica también la mordida, se apoya en elásticos y se planifica desde el principio con esa relación en mente. Es el que más tiempo lleva y el que más férulas necesita.

Esa distinción no es solo de precio, y conviene decirlo. La revisión sistemática sobre alineadores los avala como alternativa viable en maloclusiones leves a moderadas, en pacientes que ya no crecen y sin extracciones, y confirma que nivelan, inclinan y rotan de forma predecible, salvo en caninos y premolares. Donde encuentra eficacia limitada es justo en lo que define al caso completo: expandir la arcada con movimiento en bloque, cerrar espacios de extracción, corregir contactos de la mordida y resolver discrepancias grandes. Por eso el escalón en el que esté tu caso importa más que la cifra.

Qué tiene que incluir el presupuesto

Estas son las partidas que componen el tratamiento completo:

  • El estudio inicial, con escaneado intraoral, radiografías y fotografías.
  • La planificación digital del movimiento, que permite ver el recorrido antes de empezar.
  • Todos los alineadores del plan y la colocación de los ataches (los relieves de composite que agarran la férula).
  • Las revisiones a lo largo de todo el tratamiento, que suelen espaciarse cada seis u ocho semanas.
  • Los refinamientos (las férulas adicionales del final) y los retenedores del primer año.

Las dos que más veces faltan en una oferta son los refinamientos y los retenedores. El refinamiento no es un extra ni un fallo: se planifica de antemano en la mayoría de los casos, porque los dientes no siempre siguen el plan al milímetro.

Por qué la retención entra en el precio

Un tratamiento de ortodoncia sin retención termina volviendo atrás. Las fibras que rodean cada raíz conservan memoria de la posición antigua durante años, de modo que la retención no es una fase final: es indefinida.

Por eso los retenedores forman parte del tratamiento y no de lo que viene después. Lo desarrollamos en cuánto tiempo hay que llevar retenedores.

Lo que depende de ti

Aquí conviene ser claro, porque afecta al plazo y por tanto al coste. Los alineadores trabajan solo las horas que se llevan puestos, y la pauta habitual es de veintidós horas diarias: te los quitas solo para comer y para lavarte los dientes.

Llevarlos menos horas no hace el tratamiento más cómodo. Lo alarga, obliga a repetir férulas y a veces exige rehacer la planificación entera. Esa es la parte del resultado que no depende de la clínica, sino de ti.

Cómo se decide

El estudio digital inicial permite ver el plan completo, el número de férulas y el tiempo previsto antes de empezar nada. Con eso sale el presupuesto cerrado por escrito, con todas las partidas desglosadas.

Si conviene repartir el pago, hay financiación de hasta treinta y seis meses, sujeta a estudio y aprobación previa.

Preguntas frecuentes

¿De qué depende el precio de una ortodoncia invisible?
De cuánto hay que mover, que se traduce en cuatro cosas: la complejidad del movimiento, el número de alineadores que se deriva de ella, la duración prevista con sus revisiones, y si el caso necesita ataches, elásticos o microdesgaste entre los dientes para ganar espacio. Un caso corto puede resolverse con diez o quince férulas y uno completo pasar de cincuenta.
¿Funcionan igual que la ortodoncia fija?
Depende del caso, y la revisión sistemática es bastante precisa al respecto. Los avala como alternativa viable en maloclusiones leves a moderadas, en pacientes que ya no crecen y sin extracciones, y confirma que nivelan, inclinan y rotan dientes de forma predecible, con la excepción de caninos y premolares. En cambio identifica eficacia limitada para expandir la arcada con movimiento en bloque, cerrar espacios de extracción, corregir contactos de la mordida y resolver discrepancias grandes. Saber en qué escalón está tu caso importa más que el precio.
¿Qué tiene que incluir el presupuesto?
El estudio inicial con escaneado, radiografías y fotografías; la planificación digital del movimiento; todos los alineadores del plan y la colocación de los ataches; las revisiones a lo largo del tratamiento, cada seis u ocho semanas; y los refinamientos y los retenedores del primer año.
¿Qué son los refinamientos y por qué deben ir dentro?
Son las férulas adicionales del final. No son un extra ni un fallo: se planifican de antemano en la mayoría de los casos, porque los dientes no siempre siguen el plan al milímetro. Junto con los retenedores, son las dos partidas que más veces faltan en una oferta.
¿Por qué los retenedores entran en el precio?
Porque un tratamiento de ortodoncia sin retención termina volviendo atrás. Las fibras que rodean cada raíz conservan memoria de la posición antigua durante años, así que la retención no es una fase final: es indefinida. Por eso forman parte del tratamiento y no de lo que viene después.
¿Qué parte del resultado depende de mí?
Las horas. Los alineadores trabajan solo mientras se llevan puestos, y la pauta habitual es de veintidós horas diarias: se quitan para comer y para lavarse los dientes. Llevarlos menos no hace el tratamiento más cómodo, lo alarga, obliga a repetir férulas y a veces exige rehacer la planificación entera.

Fuentes

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