Ir al contenido
Pedir cita

Selladores: tapar los surcos de las muelas donde no entra el cepillo

El sellador es un barniz que rellena las ranuras de las muelas definitivas. No duele, no se talla nada y reduce mucho la caries. Qué edad y cuánto dura.

Un molar visto desde arriba con los surcos profundos y una jeringa fina al lado

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

Publicado
Actualizado

Qué conviene tener claro

  • Los surcos de las muelas son más estrechos que un pelo de cepillo. Ahí no entra nada de limpieza y sí las bacterias.
  • No es un empaste: no se quita tejido, no se talla y no lleva anestesia.
  • El momento es cuando sale la muela definitiva, porque su esmalte tarda un par de años en madurar.
  • La revisión Cochrane respalda que los selladores de resina reducen la caries frente a no poner nada, con certeza moderada.
  • Protege solo la cara de masticar. Entre los dientes siguen haciendo falta la seda o el cepillo interdental.

Pasa la uña por la superficie de masticar de una muela. Notarás unas ranuras profundas, que son los surcos donde encajan las muelas de arriba y abajo.

El problema está en el tamaño: esas ranuras son más estrechas que un pelo de cepillo. Por muy bien que se cepille tu hijo, ahí dentro no le entra nada. Y lo que sí entra son las bacterias y los restos de comida.

Por eso la mayoría de las caries de un niño aparecen justo ahí, y no en las caras que se ven.

Qué es un sellador

La punta de la jeringa depositando el material dentro del surco de un molar
El material entra en el surco y queda al ras: por eso no se nota al morder

Una resina líquida que se aplica sobre el surco y se endurece con luz, formando una capa lisa. Lo que hace es sencillo: convierte una ranura en una superficie plana por la que tu cepillo sí puede pasar.

No es un empaste. En un empaste hay que quitar el tejido picado; aquí no se toca el diente, porque no hay nada que quitar. Se pone sobre un diente sano.

¿Cuándo se pone?

En cuanto sale la muela definitiva y el surco es visible, y ese es el momento.

  • Los primeros molares, a los seis años. Salen detrás de las muelas de leche, sin que se caiga nada antes, y por eso muchas familias creen que son de leche. No lo son: son definitivos y son los que más se pican.
  • Los segundos molares, a los doce años.
  • Los premolares, sobre los diez u once, si tienen los surcos muy marcados.
  • Las muelas de leche también se sellan cuando el niño tiene mucho riesgo de caries.

La ventana es corta y conviene aprovecharla. El esmalte de una muela recién salida es más poroso y tarda un par de años en madurar, así que ese es justo el periodo de más riesgo.

Cómo se pone

Es de lo más sencillo que hacemos, y lo cuento porque suele tranquilizar.

Son estos pasos:

  • Se limpia la superficie de la muela y se aísla para que no le llegue saliva.
  • Se aplica un gel ácido unos segundos, para que el material agarre, y se enjuaga.
  • Se pone la resina y se endurece con luz.
  • Se comprueba que la mordida le quede bien.

No lleva anestesia, no se taladra nada y no le va a doler. Son unos minutos por muela.

Lo único que hay que conseguir es que mantenga la boca abierta y seca un rato, porque si entra saliva el sellador no pega bien.

¿Funciona de verdad?

Sí, y es de las pocas cosas en odontología donde la evidencia es clara.

La revisión Cochrane sobre selladores de fosas y fisuras encontró que los de resina reducen la caries en la cara sellada frente a no poner nada, con una certeza de la evidencia moderada. El efecto se mantiene mientras el sellador de tu hijo esté ahí.

Y esa es justo la condición, mientras esté ahí. Por eso se revisan en cada visita.

Cuánto duran

Entre tres y cinco años el material, aunque depende mucho.

Se desgastan con la masticación y a veces se pierden en parte. Por eso en cada revisión se mira si siguen enteros, y si falta un trozo se repone. Reponerlo es rápido.

Lo que conviene evitar mientras tanto son las cosas muy pegajosas, tipo caramelo masticable, que es lo que más los despega.

Lo que hay que tener claro

Son tres cosas que conviene que no confundas:

  • Un sellador solo protege la cara de masticar. No hace nada por las caras que se tocan entre sí, que es el otro sitio donde le salen caries. Para eso están la seda o el cepillo interdental.
  • No sustituye al cepillado ni al flúor: es una medida más, no un sustituto de nada.
  • No se pone sobre una caries. Si ya hay una lesión que ha roto la superficie, lo que toca es un empaste. Sellar encima la esconde y sigue avanzando por debajo.

Lo que cuesta

Bastante menos que un empaste, y eso es parte del argumento.

Un sellador se pone en minutos, sin anestesia y sin tocar el diente. Un empaste en esa misma muela cuesta más, requiere retirar tejido y deja una restauración que habrá que revisar y probablemente sustituir a lo largo de su vida.

Te lo damos con su presupuesto cerrado y por escrito, como todo lo demás.

Lo que quiero que te lleves

Que las primeras muelas definitivas salen a los seis años sin que se caiga ninguna antes, y que mucha gente las confunde con las de leche.

Que esa es la edad del sellador, y que es la medida preventiva con mejor relación entre lo que cuesta y lo que evita.

Y que hay que revisarlos. Un sellador que se ha perdido en parte deja de proteger, y eso solo se ve mirando.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un sellador?
Una resina líquida que se aplica sobre el surco de la muela y se endurece con luz, formando una capa lisa. Convierte una ranura por la que no entra el cepillo en una superficie plana por la que sí pasa. No es un empaste: aquí no se quita tejido porque no hay nada que quitar, y se pone sobre un diente sano.
¿A qué edad se ponen?
En cuanto sale la muela definitiva y el surco es visible. Los primeros molares a los seis años, los segundos a los doce, y los premolares hacia los diez u once si tienen los surcos muy marcados. Las muelas de leche también se sellan cuando el niño tiene mucho riesgo. La ventana es corta: el esmalte de una muela recién salida es más poroso y tarda un par de años en madurar.
¿Duele?
No. No lleva anestesia, no se taladra nada y son unos minutos por muela. Se limpia la superficie, se aísla para que no llegue saliva, se aplica un gel ácido unos segundos, se enjuaga, se pone la resina y se endurece con luz. Lo único que hay que conseguir es que mantenga la boca abierta y seca un rato, porque con saliva el sellador no pega bien.
¿Funcionan de verdad?
Sí, y es de las pocas cosas en odontología donde la evidencia es clara. La revisión Cochrane sobre selladores de fosas y fisuras encontró que los de resina reducen la caries en la cara sellada frente a no poner nada, con una certeza de la evidencia moderada. El efecto se mantiene mientras el sellador esté ahí, y esa es justamente la condición.
¿Cuánto duran?
Entre tres y cinco años el material, con mucha variación. Se desgastan con la masticación y a veces se pierden en parte, así que en cada revisión se mira si siguen enteros y si falta un trozo se repone, que es rápido. Lo que más los despega son las cosas muy pegajosas, tipo caramelo masticable.
¿Sustituye al cepillado?
No, y conviene no confundirlo. Un sellador protege solo la cara de masticar: no hace nada por las caras que se tocan entre sí, que es el otro sitio donde salen las caries, y para eso están la seda o el cepillo interdental. Tampoco sustituye al flúor. Y no se pone sobre una caries: si la lesión ya ha roto la superficie, lo que toca es un empaste, porque sellar encima la esconde y sigue avanzando.

Fuentes

Llamar Pedir cita