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Deglución atípica: la lengua empuja y los dientes se mueven

En la deglución atípica la lengua empuja los dientes al tragar hasta abrirlos. Cómo saber si tu hijo lo hace y por qué va antes que la ortodoncia.

Un corte de perfil con la lengua empujando contra los dientes de delante

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Tragamos unas mil veces al día. Si en cada una la lengua empuja, eso es fuerza suave y constante: el mismo principio de la ortodoncia.
  • Hasta los cuatro años tragar así es normal. Si sigue después de los seis, ya es otra cosa.
  • Si se hace ortodoncia sin corregirlo, los dientes vuelven. La lengua deshace lo que hizo el aparato.
  • La causa casi siempre está en cómo respira o en un hábito que quedó suelto.
  • El orden no se salta: primero la causa, después la reeducación, y la ortodoncia al final.
Dos modelos cerrados: en el segundo queda un hueco entre los dientes de delante
El empuje repetido deja su marca: una mordida que no llega a cerrar delante

Te lo explico con el dato que lo hace entender de golpe: tragamos alrededor de mil veces al día, contando la saliva.

Si en cada una de esas veces la lengua empuja contra los dientes de delante en lugar de apoyarse en el paladar, eso es una fuerza pequeña repetida mil veces diarias. Y así es como se mueven los dientes.

De hecho, es exactamente el mismo principio con el que funciona la ortodoncia: fuerza suave y constante.

Cómo se traga bien y cómo no

Cuando se traga bien pasan tres cosas a la vez: la punta de tu lengua sube y se apoya detrás de los incisivos superiores, los dientes se juntan y los labios quedan relajados.

En la deglución atípica la lengua no sube: se va hacia delante y se mete entre los dientes. Los labios se aprietan para ayudar y a veces se contrae el mentón.

También existe la variante lateral, en la que la lengua empuja hacia un lado, y esa suele pasar más desapercibida.

¿Cómo saber si tu hijo lo hace?

Hay una prueba sencilla que puedes hacer en casa.

Dale un poco de agua, sepárale los labios con suavidad y pídele que trague. Si ves que la lengua se le sale y se mete entre los dientes, ahí lo tienes.

Y estas son las otras señales:

  • Un hueco entre los dientes de arriba y los de abajo al cerrar, con la forma de la lengua.
  • Que se le marque mucho el mentón al tragar, con una especie de hoyuelos.
  • Que coma despacio y con la boca algo abierta.
  • Dificultad con la ese, la ce o la zeta, con un sonido ceceante.
  • Marcas de los dientes en los bordes de la lengua.

Y una cosa que conviene que sepas: hasta los cuatro años tragar así es normal. Es el patrón infantil y se cambia solo cuando salen los dientes. Si sigue después de los seis, eso ya es otra cosa.

¿Por qué pasa?

Casi nunca hay una sola causa. Suelen juntarse varias.

La más frecuente es que haya quedado como un resto de otro hábito: el chupete o el dedo más allá de los tres o cuatro años dejan la lengua acostumbrada a esa posición.

Después está la respiración por la boca, y en esta conviene detenerse. Si el niño no puede respirar bien por la nariz, la lengua tiene que bajar para dejar pasar el aire, y desde abajo no puede subir al paladar para tragar. Aquí la causa suele ser unas vegetaciones o unas anginas grandes, o una alergia.

También lo mantiene un frenillo lingual corto, que impide físicamente que la punta llegue al paladar. Lo contamos en el frenillo lingual corto.

Y a veces es al revés: los dientes ya estaban abiertos por otro motivo y la lengua se mete en el hueco porque está ahí.

Qué provoca si no se corrige

Lo típico es la mordida abierta anterior: los dientes de delante no llegan a tocarse al cerrar y queda un hueco. Eso hace que no pueda cortar bien la comida con los dientes de delante.

También aparece que los incisivos de arriba salgan hacia fuera, que la arcada de arriba se quede estrecha y que la mordida se cruce por detrás.

Y hay una consecuencia que te interesa mucho: si se hace ortodoncia sin corregir esto, los dientes vuelven. La lengua sigue empujando mil veces al día y deshace lo que ha hecho el aparato.

Por eso lo primero es la lengua y después los dientes.

Cómo se corrige

El tratamiento tiene tres pasos y el orden no se salta.

Primero, la causa. Sin resolver esto, lo demás no se sostiene:

  • Si respira por la boca, lo ve el otorrino antes que nadie.
  • Si hay frenillo lingual corto, se valora.
  • Si sigue con el chupete o con el dedo, eso se quita primero.

Segundo, la reeducación. Es trabajo de logopeda con ejercicios de terapia miofuncional: enseñar a la lengua dónde va, fortalecerla y automatizar el gesto. Lleva entre seis meses y un año, con sesiones y ejercicios diarios en casa.

Tercero, el aparato si hace falta. A veces se pone una rejilla o unas perlas linguales, que son un recordatorio físico para que la lengua no vaya hacia delante. Y la ortodoncia se hace después, cuando la deglución ya está corregida.

Los ejercicios en casa son cortos, de unos minutos, pero hay que hacerlos todos los días. Ahí es donde se juega el resultado, y tu parte pesa bastante.

Cuándo conviene traerlo

Con cualquiera de estas:

  • Si tiene más de seis años y sigue metiendo la lengua al tragar.
  • Si le ves un hueco entre los dientes de delante al cerrar.
  • Si cecea o le cuesta la ese y la zeta.
  • Si respira por la boca o si te ronca por la noche.
  • Si va a empezar ortodoncia, porque conviene mirarlo antes.

En la consulta se observa cómo traga, se mira la posición de la lengua en reposo, el frenillo y cómo respira, y se ve cómo están los dientes. De ahí sale si hace falta logopeda, otorrino o las dos cosas.

Lo que quiero que te lleves

Que antes de los cuatro años esto es normal y no hay que hacer nada.

Que si sigue después de los seis, conviene mirarlo, y sobre todo antes de poner ortodoncia.

Y que la causa casi siempre está en cómo respira o en un hábito que quedó suelto. Resolver eso es lo que hace que la corrección se mantenga.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi hijo traga mal?
Hay una prueba sencilla que puedes hacer en casa: dale un poco de agua, sepárale los labios con suavidad y pídele que trague. Si ves que la lengua se le sale y se mete entre los dientes, ahí lo tienes. Otras señales: un hueco entre los dientes al cerrar, que se le marque mucho el mentón al tragar, que cecee, o marcas de los dientes en los bordes de la lengua.
¿A partir de qué edad es un problema?
Hasta los cuatro años tragar así es normal: es el patrón infantil y se cambia solo cuando salen los dientes. Si sigue después de los seis, eso ya conviene mirarlo, y sobre todo antes de empezar cualquier ortodoncia.
¿Por qué pasa?
Casi nunca hay una sola causa. La más frecuente es que quede como resto de otro hábito: chupete o dedo más allá de los tres o cuatro años dejan la lengua acostumbrada a esa posición. Después está la respiración por la boca, que obliga a la lengua a bajar para dejar pasar el aire. También lo mantiene un frenillo lingual corto. Y a veces es al revés: los dientes ya estaban abiertos y la lengua se mete en el hueco.
¿Qué provoca si no se corrige?
Lo típico es la mordida abierta anterior: los dientes de delante no llegan a tocarse al cerrar, y eso impide cortar bien la comida con ellos. También que los incisivos de arriba salgan hacia fuera, que la arcada se quede estrecha y que la mordida se cruce por detrás.
¿Puedo poner ortodoncia y ya está?
No, y esto es lo que más interesa saber antes de gastar. Si se hace ortodoncia sin corregir la deglución, los dientes vuelven: la lengua sigue empujando mil veces al día y deshace lo que ha hecho el aparato. Por eso el orden es primero la lengua y después los dientes.
¿Cómo se corrige?
En tres pasos y el orden no se salta. Primero la causa: el otorrino si respira por la boca, valorar el frenillo si lo hay, y retirar el chupete o el dedo si siguen. Segundo, la reeducación con logopeda y terapia miofuncional, que lleva entre seis meses y un año con ejercicios diarios en casa. Y tercero, el aparato si hace falta, con la ortodoncia después, cuando la deglución ya está corregida.

Fuentes

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