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Mantenedor de espacio: para qué sirve y cuándo se lo ponemos a un niño

Si un molar de leche se pierde antes de tiempo, los vecinos ocupan el hueco. Qué hace un mantenedor de espacio, qué tipos hay y cuánto se lleva.

Un mantenedor de espacio puesto en un modelo: una banda en la muela y un alambre que llega al diente de delante

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • No mueve nada de sitio: solo impide que se pierda el espacio del definitivo que viene.
  • El hueco se cierra deprisa: la mayor parte del cierre ocurre en los tres primeros meses tras la pérdida.
  • No hace falta siempre. Depende de qué diente se perdió, de cuánto falta para el definitivo y de si es arriba o abajo.
  • Eso se decide con una radiografía que enseña dónde está el definitivo y cuánta raíz lleva formada.
  • La banda y ansa es el de referencia: a doce meses aguanta mejor que las alternativas de composite.

A tu hijo le hemos tenido que quitar un molar de leche y te decimos que hay que poner un mantenedor. Te explico para qué sirve, porque es de esas cosas que parecen un extra y no lo son.

¿Qué hace exactamente?

Un diente de leche no solo sirve para masticar. Guarda el sitio del definitivo que viene detrás, y ese sitio está medido justo.

Cuando se pierde antes de tiempo, los dientes de al lado se inclinan hacia el hueco y lo van ocupando. Cuando llega el definitivo, ya no cabe y sale montado o se queda dentro.

Dos modelos iguales: en el de la izquierda el alambre mantiene el hueco abierto y en el de la derecha las muelas se han inclinado hacia él
No es adorno: sin nada que lo sujete, los vecinos se echan encima del hueco

Y ocurre antes de lo que se piensa. La revisión que midió los cambios de espacio tras la pérdida prematura de molares de leche sitúa el mayor cierre en los tres primeros meses, con hasta un milímetro perdido casi de inmediato en el molar de arriba. No es cuestión de años: es cuestión del primer trimestre.

El mantenedor sujeta ese hueco hasta que el definitivo esté listo para salir. No mueve nada de sitio, solo impide que se pierda el espacio.

Los tipos que usamos

Los que más usamos en consulta son estos cuatro:

  • Banda y ansa, que es el más frecuente. Una banda metálica va en el molar de al lado y un alambre en forma de bucle apoya en el diente del otro extremo del hueco.
  • Corona y ansa, igual pero cuando el diente que lo sujeta necesitaba una corona.
  • Zapata distal, cuando el que se ha perdido es el segundo molar de leche y el de seis años todavía no ha salido.
  • Arco lingual, cuando faltan varios y hay que mantener el espacio de toda la arcada de abajo.

El nombre asusta bastante más que el aparato. Son pequeños, van fijos y tu hijo se olvida de ellos en unos pocos días.

Existen también versiones de composite reforzado con fibra, más estéticas y más rápidas de colocar. El metaanálisis que las comparó con la banda y ansa encontró que a los seis meses fallaban algo menos y a los doce fallaban más, sin que ninguna diferencia alcanzara significación. Para el plazo que suele hacer falta, la banda y ansa sigue siendo la referencia.

Cuándo hace falta

No hace falta siempre, y la decisión depende de tres cosas:

  • Qué diente se ha perdido. Los molares de leche son los que más espacio guardan.
  • Cuánto falta para que salga el definitivo. Si está a punto, no hace falta nada.
  • Si es de arriba o de abajo, porque el espacio de abajo se pierde más rápido.

Eso se decide con una radiografía que enseña dónde está el definitivo y cuánta raíz lleva formada. Sin esa imagen no se puede saber.

Cuánto tiempo lo lleva

Lo lleva hasta que el definitivo empieza a salir, así que depende de la edad que tenga. Puede ser un año o pueden ser cuatro.

Durante ese tiempo lo revisamos cada seis meses, para comprobar que la banda sigue bien cementada y que el aparato no se ha quedado corto según crece la boca.

Cuidados en casa

  • Cepillado normal, con cuidado alrededor de la banda, que es donde se acumula placa.
  • Nada de chicle, caramelos pegajosos ni hielo, que es lo que más los despega.
  • Que no lo toque ni lo empuje con la lengua o con el dedo.

Cuándo llamarnos

Llámanos ante cualquiera de estas tres: se le despega la banda, el alambre se ha doblado o se le clava, o notas que el aparato se mueve. No esperes a la revisión: un mantenedor suelto no mantiene nada, y en pocas semanas el hueco se ha cerrado.

Casi todo lo de esta edad se resuelve bien si se mira a tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve un mantenedor de espacio?
Para guardar el sitio del diente definitivo cuando el de leche se ha perdido antes de tiempo. No mueve nada: solo impide que los dientes de al lado se inclinen hacia el hueco y lo ocupen. Cuando eso pasa, el definitivo ya no cabe y sale montado o se queda dentro.
¿Corre prisa ponerlo?
Más de lo que parece. La revisión que midió los cambios de espacio tras la pérdida prematura de molares de leche sitúa el mayor cierre en los tres primeros meses, y describe hasta un milímetro perdido casi de inmediato en el molar de arriba. El hueco no se cierra «con los años»: se cierra al principio.
¿Siempre hace falta?
No, y la decisión depende de tres cosas: qué diente se ha perdido, porque los molares de leche son los que más espacio guardan; cuánto falta para que salga el definitivo, porque si está a punto no hace falta nada; y si es de arriba o de abajo, porque el espacio de abajo se pierde más rápido. Se decide con una radiografía que enseña dónde está el definitivo y cuánta raíz lleva formada.
¿Qué tipos hay?
Banda y ansa, que es el más frecuente. Corona y ansa, igual pero cuando el diente que lo sujeta necesitaba una corona. Zapata distal, cuando el perdido es el segundo molar de leche y el de seis años aún no ha salido. Y arco lingual, cuando faltan varios y hay que mantener el espacio de toda la arcada de abajo.
¿Hay alternativas a la banda metálica?
Las hay de composite reforzado con fibra, más estéticas y más rápidas de colocar. El metaanálisis que las comparó con la banda y ansa encontró que a los seis meses fallaban algo menos, pero a los doce meses fallaban más: para el plazo largo, que es el que suele hacer falta, la banda y ansa se comportó mejor. Ninguna diferencia alcanzó significación estadística, y los estudios son pocos.
¿Qué cuidados lleva?
Cepillado normal con cuidado alrededor de la banda, que es donde se acumula placa. Nada de chicle, caramelos pegajosos ni hielo, que es lo que más los despega. Y que no lo toque ni lo empuje con la lengua o con el dedo. Si se despega, si el alambre se dobla o se clava, o si el aparato se mueve, no esperes a la revisión.

Fuentes

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