Collares de ámbar para la dentición: lo que dice la evidencia y el riesgo real
No hay estudios que respalden los collares de ámbar para la dentición, y sí un riesgo de estrangulamiento. Qué recomiendan los pediatras y qué sí funciona.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- No es solo que no funcione: los tres pasos de la explicación que circula fallan.
- Los riesgos son concretos y están documentados: estrangulamiento y atragantamiento.
- Hay un tercero que casi nadie cuenta: en el estudio que los analizó, los 27 collares estaban colonizados por bacterias.
- El cierre de seguridad reduce el riesgo, no lo elimina. Y para dormir, ninguno.
- Lo que sí alivia es frío, mordedor, masaje en la encía y paracetamol si impide dormir o comer.
Te han recomendado un collar de ámbar para cuando a tu hijo le salgan los dientes. Te cuento lo que hay, porque en este caso no es solo que no funcione: es que tiene un riesgo real.
¿Qué se supone que hace?
La idea que circula es que el ámbar libera ácido succínico con el calor de la piel, que ese ácido se absorbe y que actúa como analgésico natural.
Los tres pasos de esa cadena fallan. El ámbar báltico contiene ácido succínico, sí, pero está en su interior y no se libera al calor corporal. Y aunque se liberase, no atraviesa la piel en cantidad relevante. Y aunque la atravesara, no hay ningún estudio que demuestre efecto analgésico por esa vía.
No hay ensayos que respalden su uso. Lo que hay son testimonios, que es otra cosa.
El riesgo, que es lo importante
Aquí está el motivo por el que los organismos de pediatría y de seguridad infantil desaconsejan estos collares.
Son tres riesgos concretos:
- Estrangulamiento, si el collar se engancha en la cuna, en el carro o en cualquier saliente mientras el niño se mueve.
- Atragantamiento, si el hilo se rompe y una cuenta acaba en la boca.
- Colonización bacteriana del propio collar, que se lleva puesto día y noche y no se lava nunca.
Se han documentado casos, incluido algún fallecimiento, y por eso las advertencias existen. No es una precaución teórica: en la literatura pediátrica estos collares aparecen descritos directamente como un remedio sin fundamento con riesgo real de estrangulamiento o de aspiración de las cuentas.
Y hay un tercer riesgo que casi nadie cuenta. El estudio que analizó 27 collares que llevaban puestos niños que acudían a consulta encontró que todos estaban colonizados por bacterias, con una mediana de cuatro especies por collar y 32 especies distintas en total. Es un objeto que se lleva día y noche pegado a la piel y que nadie lava.
Las versiones con cierre de seguridad y nudo entre cuentas reducen el riesgo, pero no lo eliminan. Y la recomendación general sigue siendo la misma: nada de collares ni pulseras al cuello ni en las muñecas de un bebé, y menos aún para dormir.
Si ya se lo has puesto
No pasa nada, y tampoco es para agobiarse. Quítaselo para dormir y para las siestas, que es cuando más riesgo hay, y valora retirarlo del todo.
Si quieres conservarlo por lo que significa, hay una alternativa que se usa mucho: ponerlo en el tobillo debajo del calcetín, o directamente guardarlo.
Lo que sí alivia la dentición
Y es bastante sencillo:
- Un mordedor de silicona frío, guardado en la nevera y nunca en el congelador.
- Un paño limpio y húmedo, también frío, para que lo muerda.
- Masaje en la encía con tu dedo limpio, que a muchos niños les calma al momento.
- Paracetamol si la molestia le impide dormir o comer, en la dosis que indique tu pediatra.
- Y paciencia. Cada diente tarda unos días.
Lo que no conviene usar son los geles con anestésico local ni los collares, y tampoco frotar la encía con alcohol o con remedios caseros.
Lo que sí conviene esperar
La dentición molesta, pero no da fiebre alta, ni diarrea intensa, ni deja al niño decaído. Si aparece cualquiera de esas tres cosas, no es la dentición: es otra cosa y toca el pediatra.
Y en cuanto asome el primer diente, cepillo pequeño y pasta con flúor del tamaño de un grano de arroz. Casi todo lo de esta edad se resuelve bien si se mira a tiempo.
Preguntas frecuentes
- ¿Funcionan los collares de ámbar para la dentición?
- No, y la cadena que se propone falla en sus tres pasos. El ámbar báltico contiene ácido succínico, pero está en su interior y no se libera con el calor corporal; aunque se liberase, no atraviesa la piel en cantidad relevante; y aunque la atravesara, no hay estudios que demuestren efecto analgésico por esa vía. No hay ensayos que respalden su uso: hay testimonios, que es otra cosa.
- ¿Qué riesgo tienen?
- Dos documentados y graves. Estrangulamiento, si el collar se engancha en la cuna, en el carro o en cualquier saliente mientras el niño se mueve. Y atragantamiento, si el hilo se rompe y una cuenta acaba en la boca. Hay casos publicados, incluido algún fallecimiento, y por eso los organismos de pediatría los desaconsejan.
- ¿Hay algún riesgo más?
- Uno que casi nunca se cuenta. El estudio que analizó 27 collares que llevaban puestos niños en consulta encontró que todos estaban colonizados por bacterias, con una mediana de cuatro especies por collar y 32 especies distintas en total. Es un objeto que se lleva día y noche pegado a la piel y que nadie lava.
- ¿Y si tiene cierre de seguridad?
- Las versiones con cierre de seguridad y nudo entre cuentas reducen el riesgo, pero no lo eliminan. La recomendación general sigue siendo la misma: nada de collares ni pulseras al cuello ni en las muñecas de un bebé, y menos aún para dormir.
- Ya se lo he puesto, ¿qué hago?
- No pasa nada y no es para agobiarse. Quítaselo para dormir y para las siestas, que es cuando más riesgo hay, y valora retirarlo del todo. Si quieres conservarlo por lo que significa, puedes ponerlo en el tobillo debajo del calcetín o directamente guardarlo.
- ¿Qué sí alivia la dentición?
- Un mordedor de silicona frío, guardado en la nevera y nunca en el congelador. Un paño limpio y húmedo, también frío. Masaje en la encía con tu dedo limpio. Y paracetamol si la molestia le impide dormir o comer, en la dosis que indique tu pediatra. Lo que no conviene usar son los geles con anestésico local ni los collares.
Fuentes
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