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Una muela endodonciada que duele años después: qué ha pasado

Un diente sin nervio no debería doler. Si lo hace años después hay cuatro explicaciones, y tres permiten conservar la muela si se cogen a tiempo.

Una muela con los conductos rellenos y una grieta que baja por una de sus paredes

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • El nervio se retiró, pero alrededor de la raíz sigue habiendo tejido vivo. De ahí viene la molestia.
  • Hay cuatro explicaciones, y tres permiten conservar el diente si se cogen a tiempo.
  • La cuarta, la fractura vertical de la raíz, no la permite.
  • Un diente endodonciado sin corona se pierde a un ritmo seis veces mayor que uno coronado.
  • El dolor va y viene, y en esos intervalos la lesión del hueso sigue creciendo.

¿Le duele a usted una muela a la que le hicieron la endodoncia hace años, y no entiende cómo, si ya no tiene nervio? Es una duda muy razonable y tiene respuesta.

El nervio del diente se retiró, en efecto, pero alrededor de la raíz sigue habiendo tejido vivo: el ligamento que la une al hueso y el propio hueso. Ese tejido sí duele, y es de ahí de donde viene la molestia.

¿Qué puede haber pasado?

Hay cuatro posibilidades y conviene conocerlas porque el pronóstico es muy distinto en cada una.

La primera es que quedara un conducto sin tratar. Las muelas tienen entre tres y cuatro conductos, y alguno puede ser muy fino o estar en una posición poco habitual, de modo que pasa desapercibido en el primer tratamiento.

La segunda es una filtración por arriba. Si el empaste o la corona que cubre el diente pierde su sellado, las bacterias entran de nuevo y recontaminan los conductos que se habían limpiado.

La tercera es una caries nueva bajo el margen de la corona, que acaba comunicando con el interior y produce lo mismo.

Y la cuarta, que es la que no permite conservar el diente, es una fractura vertical de la raíz. Se produce con los años en dientes que quedaron muy debilitados y que no se protegieron con una corona.

¿Cómo sabremos cuál es?

Con una exploración y una radiografía, y a veces con una imagen en tres dimensiones cuando la radiografía plana no resuelve la duda.

Le pediremos a usted que muerda un rodete para localizar el dolor, mediremos la profundidad de la encía alrededor de esa pieza y comprobaremos si duele al percutir. Una bolsa estrecha y profunda que aparece solo en un punto orienta bastante hacia la fractura.

¿Se puede salvar el diente?

En tres de los cuatro casos, sí, y con buenas expectativas si se trata pronto.

Cuando el problema es un conducto sin tratar o una filtración, se realiza un retratamiento de conductos. Se retira el material antiguo, se localizan los conductos que faltaban, se limpia todo de nuevo y se sella. Es un tratamiento más laborioso que la primera endodoncia y necesita magnificación.

Cuando el retratamiento no es posible, o cuando ya se hizo y la lesión persiste, se plantea una apicectomía. Consiste en acceder por fuera a la punta de la raíz, retirar la lesión y sellar el conducto desde ese extremo.

Sobre lo que cabe esperar, conviene la referencia con su matiz: el metaanálisis más reciente estima una curación periapical del 87 % aplicando criterios amplios, y bastante menor cuando se evalúa con escáner tridimensional y criterios estrictos.

Si lo que hay es una fractura vertical de la raíz, la extracción es la única salida, y se lo diremos a usted con claridad en la misma visita.

¿Por qué no conviene esperar?

Porque estas situaciones no duelen de forma constante. El dolor aparece, cede unos días y vuelve, y en esos intervalos la lesión del hueso alrededor de la raíz sigue creciendo.

Cuanto mayor sea esa lesión cuando se trate, más larga será la recuperación y menos favorable el pronóstico. Y si aparece una fractura sobre una raíz que ya había perdido hueso, la extracción deja un defecto más grande que condiciona lo que pueda ponerse después.

Si esa muela no lleva corona

Dos muelas endodonciadas: la de la izquierda con una corona que la abraza y la de la derecha sin ella, con las paredes abiertas
La corona abraza las paredes. Sin ella, la masticación las abre desde dentro

Ese es el punto que más nos interesa comprobar. Un diente posterior endodonciado necesita una corona que abrace sus paredes, porque ha perdido estructura y la masticación lo abre desde dentro.

Y está medido: el seguimiento que comparó piezas endodonciadas con corona y sin ella encontró que las que se quedaron sin corona se perdieron a un ritmo seis veces mayor. Si usted tiene una muela tratada de nervio esperando corona, esa es la cifra que conviene tener presente.

No es urgente, pero no conviene dejarlo pasar: en la primera visita se localiza el origen del dolor y se decide entre retratamiento, cirugía o extracción en esa misma cita.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puede dolerme si ya no tiene nervio?
El nervio del diente se retiró, en efecto, pero alrededor de la raíz sigue habiendo tejido vivo: el ligamento que la une al hueso y el propio hueso. Ese tejido sí duele, y es de ahí de donde viene la molestia.
¿Qué puede haber pasado?
Cuatro cosas. Que quedara un conducto sin tratar, porque las muelas tienen entre tres y cuatro y alguno puede ser muy fino o estar en una posición poco habitual. Que el empaste o la corona hayan perdido su sellado y las bacterias hayan recontaminado los conductos. Que haya una caries nueva bajo el margen de la corona. O que exista una fractura vertical de la raíz, que es la única que no permite conservar el diente.
¿Cómo se sabe cuál es?
Con una exploración y una radiografía, y a veces con una imagen en tres dimensiones cuando la plana no resuelve la duda. Se le pide morder un rodete para localizar el dolor, se mide la profundidad de la encía alrededor de esa pieza y se comprueba si duele al percutir. Una bolsa estrecha y profunda que aparece solo en un punto orienta bastante hacia la fractura.
¿Se puede salvar?
En tres de los cuatro casos, sí. Cuando el problema es un conducto sin tratar o una filtración, se realiza un retratamiento: se retira el material antiguo, se localizan los conductos que faltaban, se limpia de nuevo y se sella. Cuando el retratamiento no es posible o ya se hizo sin resultado, se plantea una apicectomía. Los resultados son buenos, con el matiz de cómo se midan: el metaanálisis más reciente estima una curación periapical del 87 % con criterios amplios, y bastante menor con escáner y criterios estrictos.
¿Por qué no conviene esperar?
Porque estas situaciones no duelen de forma constante: el dolor aparece, cede unos días y vuelve, y en esos intervalos la lesión del hueso alrededor de la raíz sigue creciendo. Cuanto mayor sea esa lesión cuando se trate, más larga la recuperación y menos favorable el pronóstico.
Esa muela no lleva corona, ¿importa?
Importa, y está medido. Un diente posterior endodonciado necesita una corona que abrace sus paredes, porque ha perdido estructura y la masticación lo abre desde dentro. El seguimiento que comparó piezas endodonciadas con corona y sin ella encontró que las que se quedaron sin corona se perdieron a un ritmo seis veces mayor.

Fuentes

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