Cepillo interdental: qué talla te toca y cómo se usa sin dañar la encía
El cepillo deja fuera el 40 % de la superficie del diente. Cómo elegir la talla del interdental, usarlo sin dañar la encía y qué hacer si sangra.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- El cepillo normal deja sin tocar alrededor del 40 % de la superficie del diente.
- La talla lo decide todo: pequeña no roza y no limpia, grande aplasta la papila.
- No tienes una sola talla. Lo normal es acabar usando dos o tres medidas distintas.
- Va antes del cepillado, para que el flúor llegue a una superficie ya limpia.
- Si sangra, la respuesta es seguir limpiando. En una o dos semanas deja de hacerlo.
Imagina que limpias una estantería llena de libros pasando el trapo solo por los lomos: queda reluciente por delante, y entre libro y libro no has tocado absolutamente nada.
Eso es exactamente lo que hace el cepillo de dientes: limpia muy bien las caras de fuera y de dentro, y deja sin tocar alrededor del 40 % de la superficie del diente, que son justamente las caras que se tocan entre sí.
Y ahí es justo donde salen las caries que no se ven a simple vista y donde empieza la enfermedad de las encías. La revisión Cochrane sobre dispositivos de limpieza interdental respalda usarlos sumados al cepillo para prevenir y controlar la enfermedad de las encías y la caries, con una certeza de la evidencia baja.
Cepillo interdental o seda: cuál te toca
No compiten tanto entre sí como suele pensarse, porque en realidad no sirven para lo mismo.
La seda entra en los espacios muy estrechos, donde los dientes se tocan y no cabe ninguna otra cosa. El cepillo interdental entra donde hay hueco, y ahí limpia bastante mejor porque arrastra la placa de las dos paredes a la vez.
La regla práctica es sencilla y te vale para toda la boca: si el cepillo interdental entra sin forzar, usa el cepillo, y si no entra, en ese hueco va seda.
En la mayoría de las bocas adultas hacen falta las dos cosas, sencillamente porque los espacios no son todos iguales entre sí.
La talla es lo que más importa
Aquí se equivoca casi todo el mundo, y ese es el motivo principal de que el cepillo interdental acabe no funcionando.
Uno demasiado pequeño entra suelto y no llega a rozar las paredes, así que no limpia nada. Uno demasiado grande hay que forzarlo, y al forzarlo aplasta la papila, que es ese triangulito de encía que tienes entre dos dientes.
La medida correcta es la que entra con una ligera resistencia y sale rozando las dos paredes. Notas perfectamente que roza, y aun así no te duele.
Y hay un detalle importante que conviene que sepas: no tienes una sola talla, sino varias. Los espacios de delante son estrechos y los de atrás bastante más anchos, así que lo normal es acabar usando dos o tres medidas distintas. En la revisión te las medimos con unas sondas calibradas y te las apuntamos para que no tengas que adivinarlas.
¿Cómo se usa?
Es sencillo y son tres pasos:
- Colócalo perpendicular al espacio, o ligeramente inclinado hacia arriba en la arcada de arriba y hacia abajo en la de abajo, siguiendo la forma natural del hueco.
- Entra sin forzar, notando esa ligera resistencia de la que te hablaba antes.
- Haz dos o tres movimientos de entrada y salida, sin girarlo en ningún momento.
Y ahora los dos errores que se repiten siempre. El primero es meterlo en diagonal y empujar, que acaba lesionando la papila. El segundo es doblar el alambre en ángulo para llegar a las muelas de atrás, porque el alambre se fatiga y se rompe dentro. Para las muelas lo que hay son cepillos de mango largo y cabeza angulada.
¿Antes o después de cepillarte?
Antes de cepillarte, y este no es un detalle menor del asunto.
Si primero retiras la placa de entre los dientes, el flúor de la pasta llega después a una superficie limpia y penetra mucho mejor. Haciéndolo al revés, ese flúor se queda atrapado en la placa que no has quitado.
Se hace una vez al día, y el mejor momento para hacerlo es por la noche antes de acostarte.
¿Y si me sangra?
Es la razón por la que la mayoría de la gente acaba dejándolo, y resulta ser exactamente al revés de lo que parece.
Una encía sana no sangra nunca. Si te sangra es que está inflamada, y está inflamada precisamente porque ahí hay placa acumulada.
Lo que hay que hacer es seguir limpiando esa zona, con la talla correcta y sin forzar nada. El sangrado desaparece en una o dos semanas, porque la inflamación se va en cuanto se retira su causa.
Si a las dos semanas sigue sangrando exactamente igual, eso ya sí merece que lo miremos.
¿Cada cuánto se cambia?
Se cambia cuando el alambre se dobla, cuando las cerdas se abren o cuando notas que entra más flojo que al principio. Suele tocar cada una o dos semanas, que es bastante menos de lo que la gente supone.
Se enjuaga con agua después de cada uso y se guarda destapado, para que le dé el aire y se seque.
Un apunte útil: las cerdas de nailon se aplastan antes que el alambre, así que si el cepillo entra igual de fácil pero ya no notas que roza, está gastado aunque parezca entero.
Casos en los que hace más falta todavía
Hay tres situaciones en las que el cepillo interdental deja de ser recomendable y pasa a ser necesario:
- Con implantes, porque su superficie es distinta y la inflamación de alrededor avanza bastante más rápido que en un diente natural. Ahí se usan cepillos con el alambre recubierto, para no rayar el titanio.
- Con ortodoncia fija, donde los brackets crean rincones imposibles para el cepillo normal.
- Con puentes o coronas, sobre todo debajo del tramo que no apoya en ningún diente, que es una zona donde se acumula mucho y a la que la seda no llega bien.
Lo que te llevas
Que el cepillo de dientes solo limpia el 60 % de la superficie, y que el 40 % restante es donde empiezan los problemas.
Que la talla lo decide todo, porque demasiado pequeña no limpia nada y demasiado grande te hace daño en la encía.
Y que si te sangra, la respuesta es seguir limpiando y no parar. En un par de semanas deja de sangrar.
Preguntas frecuentes
- ¿Cepillo interdental o seda?
- No compiten, porque no entran en el mismo sitio. La seda entra donde los dientes se tocan y no cabe otra cosa. El cepillo entra donde hay hueco, y ahí limpia bastante mejor porque arrastra la placa de las dos paredes a la vez. La regla práctica: si el cepillo interdental entra sin forzar, usa el cepillo; si no entra, en ese hueco va seda.
- ¿Qué talla me toca?
- La que entra con una ligera resistencia y sale rozando las dos paredes: lo notas rozar y aun así no duele. Una demasiado pequeña entra suelta y no limpia nada; una demasiado grande hay que forzarla y aplasta la papila. Y no tienes una sola: los espacios de delante son estrechos y los de atrás más anchos, así que lo normal son dos o tres medidas.
- ¿Cómo se usa sin hacerse daño?
- Tres pasos. Colócalo perpendicular al espacio, o ligeramente inclinado siguiendo la forma del hueco. Entra sin forzar, notando esa ligera resistencia. Y haz dos o tres movimientos de entrada y salida, sin girarlo. Los dos errores que se repiten son meterlo en diagonal empujando, que lesiona la papila, y doblar el alambre para llegar a las muelas: el alambre se fatiga y se rompe dentro.
- ¿Antes o después de cepillarme?
- Antes, y no es un detalle menor. Si primero retiras la placa de entre los dientes, el flúor de la pasta llega después a una superficie limpia y penetra mejor. Al revés, ese flúor se queda atrapado en la placa que no has quitado. Una vez al día, y el mejor momento es por la noche.
- Me sangra, ¿lo dejo?
- Al contrario. Una encía sana no sangra: si sangra es que está inflamada, y lo está porque ahí hay placa acumulada. Lo que hay que hacer es seguir limpiando esa zona, con la talla correcta y sin forzar. El sangrado desaparece en una o dos semanas. Si a las dos semanas sigue igual, eso sí hay que mirarlo.
- ¿Cada cuánto se cambia?
- Cuando el alambre se dobla, cuando las cerdas se abren o cuando entra más flojo que al principio: suele tocar cada una o dos semanas. Un apunte útil: las cerdas de nailon se aplastan antes que el alambre, así que si entra igual de fácil pero ya no notas que roza, está gastado aunque parezca entero.
Fuentes
- Worthington HV et al. Home use of interdental cleaning devices, in addition to toothbrushing, for preventing and controlling periodontal diseases and dental caries. Cochrane Database Syst Rev, 2019
- Walsh T et al. Fluoride toothpastes of different concentrations for preventing dental caries. Cochrane Database Syst Rev, 2019
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