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Cómo limpiar la lengua: la parte de la higiene que casi nadie hace

El dorso de la lengua acumula buena parte de las bacterias del mal aliento. Con qué limpiarla, cómo evitar la arcada y por qué vuelve la capa.

Una lengua vista desde arriba con una franja ya limpia en medio de la capa

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Una vez al día basta, y el mejor momento es por la noche, después del cepillado.
  • El orden no cambia: primero dientes y seda, la lengua siempre al final.
  • No hay que raspar fuerte. Frotar con ganas no retira más capa y sí irrita las papilas.
  • La arcada se vence empezando más adelante y retrocediendo unos milímetros cada semana.
  • Si la capa vuelve en horas, no es cuestión de técnica: mira la boca seca, las encías y el reflujo.

¿Te cepillas dos veces al día y aun así notas mal sabor o mal aliento? Es muy posible que te falte un paso, y es el que menos gente da: limpiar la lengua.

El dorso de la lengua no es una superficie lisa. Está lleno de papilas, y entre ellas se queda una capa de restos, células y bacterias que producen compuestos de azufre. Esos compuestos son los responsables directos del olor.

Con qué se limpia

Tienes dos opciones y las dos valen:

  • El limpiador lingual, que es una tira o un rascador de plástico o de metal, y que retira más capa en cada pasada.
  • El propio cepillo de dientes, pasándolo por el dorso al terminar: llega menos, pero es lo que siempre tienes a mano.

Si te decides por un limpiador, elige uno ancho y plano, porque los estrechos obligan a dar más pasadas y molestan bastante más. Qué mirar al comprarlo está en limpiador lingual: para qué sirve.

¿Cómo se limpia la lengua?

Son cuatro pasos y no llevan más de treinta segundos en total:

  • Saca la lengua todo lo que puedas, sin llegar a forzarla.
  • Apoya el limpiador lo más atrás que te resulte cómodo hacerlo.
  • Arrástralo hacia delante, de una sola pasada y sin apretar nada.
  • Enjuágalo y repite tres o cuatro veces, cubriendo el centro y también los lados.

No hay que raspar fuerte. Frotar con ganas no retira más capa y sí irrita las papilas, que es justo lo contrario de lo que buscas.

Si te da arcada

Es el motivo por el que más gente lo abandona, y tiene solución. Prueba con estas tres cosas:

  • Empieza más adelante y ve retrocediendo unos milímetros cada semana que pasa.
  • Hazlo antes de comer y no después, porque el reflejo está bastante más apagado.
  • Respira por la nariz mientras pasas el limpiador, sin aguantar el aire.

Con unos días de práctica, casi todo el mundo acaba llegando al fondo sin ningún problema.

Cuántas veces al día

Con una vez al día basta, y el mejor momento es por la noche, justo después del cepillado. Si por la mañana notas la capa otra vez, puedes repetirlo sin problema.

Lo que no cambia es el orden: primero los dientes y la seda, y la lengua siempre al final. Así no vuelves a repartir por la boca lo que acabas de retirar de ella.

Si la capa vuelve enseguida

Tres utensilios alineados: un rascador de lengua, un cepillo normal y un cepillo con el dorso de goma
Sirve cualquiera de los tres. Lo que no sirve es no hacerlo

Aquí está el dato útil. Si limpias bien y en unas horas la capa está otra vez ahí, eso ya no es cuestión de técnica.

Suele venir de tres sitios: boca seca, encías inflamadas o reflujo. Y en esos casos limpiar más fuerte no sirve de nada, porque la capa se está reponiendo por algo que pasa debajo.

Y conviene no esperar de esto más de lo que da. La revisión que reunió los ensayos de al menos dos semanas concluyó que el efecto del raspador sobre el mal aliento no está claro, y la revisión Cochrane sobre halitosis, con 44 ensayos, encontró certeza baja o muy baja para todas las medidas estudiadas. Limpiar la lengua retira la capa, cuesta treinta segundos y merece la pena; lo que resuelve un mal aliento persistente es quitar su causa.

Si te sangran las encías al cepillar, o si llevas semanas con mal aliento que vuelve a las pocas horas, eso conviene que lo veamos. Dónde suele estar la causa, en mal aliento aunque te cepilles.

Preguntas frecuentes

¿Con qué se limpia la lengua?
Con un limpiador lingual, que es una tira o un rascador de plástico o de metal y retira más capa en cada pasada, o con el propio cepillo de dientes pasándolo por el dorso al terminar. El cepillo llega menos, pero es lo que siempre tienes a mano. Si eliges limpiador, que sea ancho y plano: los estrechos obligan a más pasadas y molestan más.
¿Cómo se hace paso a paso?
Saca la lengua todo lo que puedas sin forzarla. Apoya el limpiador lo más atrás que te resulte cómodo. Arrástralo hacia delante de una sola pasada y sin apretar. Enjuágalo y repite tres o cuatro veces, cubriendo el centro y los lados. No lleva más de treinta segundos.
¿Qué hago si me da arcada?
Es el motivo por el que más gente lo abandona y tiene solución. Empieza más adelante y ve retrocediendo unos milímetros cada semana. Hazlo antes de comer y no después, porque el reflejo está más apagado. Y respira por la nariz mientras pasas el limpiador, sin aguantar el aire.
¿Cuántas veces al día hay que limpiarla?
Con una vez al día basta, mejor por la noche justo después del cepillado. Si por la mañana notas la capa otra vez, puedes repetirlo. Lo que no cambia es el orden: primero los dientes y la seda, y la lengua al final, para no repartir por la boca lo que acabas de retirar.
¿Limpiar la lengua quita el mal aliento?
Ayuda, y conviene saber hasta dónde llega. La revisión que reunió los ensayos de al menos dos semanas concluyó que el efecto del raspador sobre el olor no está claro, y la revisión Cochrane sobre halitosis, con 44 ensayos, encontró certeza baja o muy baja para todas las medidas estudiadas. Retirar la capa está bien y cuesta treinta segundos; lo que resuelve el mal aliento persistente es quitar su causa.
¿Por qué me vuelve la capa a las pocas horas?
Porque se está reponiendo por algo que pasa debajo, y ahí limpiar más fuerte no sirve de nada. Suele venir de tres sitios: boca seca, encías inflamadas o reflujo. Si además te sangran las encías al cepillar, eso conviene que lo veamos.

Fuentes

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