Ir al contenido
Pedir cita

Aliento con olor muy fuerte: qué lo causa y cómo se quita

Un aliento muy desagradable casi nunca viene del estómago: en nueve de cada diez casos el origen está en la boca, y eso tiene solución.

Un hilo dental y un cepillo interdental sobre la repisa del lavabo

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

Publicado
Actualizado

Qué conviene tener claro

  • No viene del estómago: alrededor del 85 % de los casos tiene un origen dentro de la boca.
  • Lo que huele son compuestos de azufre que producen las bacterias al degradar proteínas.
  • El dorso posterior de la lengua concentra la mayor parte del olor, y es lo que casi nadie limpia.
  • Los colutorios con alcohol alivian diez minutos y después resecan. La evidencia a favor de cualquier producto es de certeza baja.
  • Si sigue igual a las dos o tres semanas haciéndolo bien, lo más frecuente es una periodontitis que pasa desapercibida.

Un aliento con olor muy intenso y desagradable tiene una explicación en casi todos los casos, y suele ser más sencilla de lo que uno teme. Lo primero que conviene saber es de dónde sale.

Lo habitual es pensar que viene del estómago. Es un mito muy extendido: el esófago permanece cerrado y el aire del estómago no sube de forma continua. La revisión de referencia sitúa en torno al 85 % los casos con una causa dentro de la boca.

¿Por qué huele tan mal el aliento?

Un cepillo interdental entrando en el hueco entre dos dientes de un modelo
Lo que huele no está en la superficie: está en los huecos

Las bacterias que viven en la boca degradan proteínas y liberan compuestos volátiles de azufre. Esos compuestos son los que huelen, y huelen bastante mal. La cuestión es dónde encuentran esas bacterias el material para trabajar.

Estos son los cuatro sitios habituales:

  • El dorso de la lengua, sobre todo la parte posterior. Ahí se acumula una capa blanquecina que concentra la mayor parte del olor, y es el sitio que casi nadie limpia.
  • Las bolsas periodontales, cuando hay enfermedad de encías. El olor es más intenso y persistente, y suele acompañarse de sangrado al cepillarse.
  • Los tonsilolitos, esas bolitas blancas que se forman en las amígdalas y huelen muchísimo para su tamaño.
  • Las caries profundas y los empastes desajustados, que retienen restos en huecos que el cepillo no alcanza.

¿Qué puedes hacer desde hoy?

Tres cosas, y en este orden:

  • Limpia la lengua a diario, pero no con el cepillo de los dientes porque no arrastra bien. Usa un limpiador lingual y pásalo de atrás hacia delante, tres o cuatro veces y sin apretar.
  • Bebe más agua de la que crees que necesitas, porque la boca seca multiplica el olor. La saliva es lo que arrastra las bacterias y neutraliza los ácidos que producen.
  • Usa hilo dental o cepillos interdentales todos los días, sin excepción. Los restos que quedan entre los dientes son, junto con la lengua, la fuente principal del problema.

Si te levantas con la boca muy seca, probablemente duermes con la boca abierta, y eso también tiene tratamiento.

Lo que no va a funcionar

Los colutorios con alcohol alivian diez minutos y después resecan, con lo que al cabo de un rato estás peor que al principio. Los chicles y caramelos de menta tapan el olor sin tocar la causa.

Y no es solo que enmascaren: la revisión Cochrane que reunió cuarenta y cuatro ensayos sobre productos para la halitosis (pastas, colutorios, chicles, geles y comprimidos) concluyó que la certeza de la evidencia es baja o muy baja en todos los casos, y que no puede afirmarse que ninguno sea superior a otro.

Y cepillarte cinco veces al día tampoco sirve si no limpias la lengua ni los espacios interdentales: estarías frotando justo donde no está el problema.

Cuándo hay que mirarlo

Si el olor persiste después de dos o tres semanas haciendo todo lo anterior, ya no es un problema de higiene. Lo más frecuente entonces es una enfermedad periodontal que está pasando desapercibida.

También conviene consultar si te sangran las encías, si notas mal sabor constante, si llevas prótesis o si alguien cercano te lo ha comentado más de una vez.

En la revisión medimos las encías, valoramos la lengua y comprobamos el estado de empastes y prótesis. Cuando el origen es bucal, que es casi siempre, el olor se resuelve en pocas semanas.

Preguntas frecuentes

¿El mal aliento viene del estómago?
Casi nunca, y es un mito muy extendido. El esófago permanece cerrado y el aire del estómago no sube de forma continua. La revisión de referencia sitúa en torno al 85 % los casos con una causa dentro de la boca, y esa es una buena noticia, porque significa que hay dónde actuar.
¿Qué produce exactamente el olor?
Las bacterias que viven en la boca degradan proteínas y liberan compuestos volátiles de azufre. Esos son los que huelen. La cuestión es dónde encuentran el material: el dorso posterior de la lengua, las bolsas periodontales, los tonsilolitos y las caries profundas o los empastes desajustados que retienen restos.
¿Por dónde empiezo?
Por tres cosas y en este orden. Limpia la lengua a diario, con un limpiador lingual y no con el cepillo de dientes, pasándolo de atrás hacia delante tres o cuatro veces sin apretar. Bebe más agua de la que crees que necesitas, porque la boca seca multiplica el olor. Y usa hilo o cepillos interdentales todos los días, sin excepción.
¿Los colutorios y los caramelos ayudan?
Enmascaran. Los colutorios con alcohol alivian diez minutos y después resecan, con lo que al rato estás peor que al principio. Y hay un dato que conviene conocer: la revisión Cochrane que reunió cuarenta y cuatro ensayos sobre intervenciones para la halitosis concluyó que la certeza de la evidencia es baja o muy baja para todas ellas, y que no puede afirmarse que ninguna sea superior.
Me cepillo cinco veces al día y sigue igual. ¿Por qué?
Porque probablemente estás frotando justo donde no está el problema. Si no limpias la lengua ni los espacios entre los dientes, el cepillado repetido no alcanza las dos fuentes principales. Más veces no es lo mismo que en el sitio correcto.
¿Cuándo hay que mirarlo en consulta?
Si el olor persiste después de dos o tres semanas haciendo bien todo lo anterior, ya no es cuestión de higiene: lo más frecuente entonces es una enfermedad periodontal que está pasando desapercibida. También si te sangran las encías, si notas mal sabor constante, si llevas prótesis o si alguien cercano te lo ha comentado más de una vez.

Fuentes

Llamar Pedir cita