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¿Tienes un agujero en una muela pero no te duele? Te explico por qué ocurre, qué riesgos tiene ignorarlo y qué hacer al respecto para cuidar tu sonrisa.

Soy odontólogo y a lo largo de mi carrera he escuchado a muchos pacientes decir en consulta: «Tengo un agujero en la muela pero no me duele». Entiendo perfectamente la confusión y la tentación de restarle importancia – al fin y al cabo, si no hay dolor, podría parecer que no es grave. Quiero compartirte, desde mi experiencia, por qué una muela picada (es decir, con caries) puede no doler inicialmente, qué riesgos corremos al ignorarla y qué debemos hacer para solucionarla a tiempo.
Un agujero en la muela suele ser señal de caries dental, que es básicamente la destrucción del tejido del diente causada por bacterias. Ahora bien, te preguntarás por qué no sientes dolor si hay un daño en el diente. Las razones pueden ser principalmente dos:
La ausencia de dolor no significa que no haya problema. Puede ser que la caries esté en una fase temprana o que el diente esté seriamente dañado internamente. En ambos casos, el agujero indica que la muela está picada y necesita atención. De hecho, se considera que las caries generalmente no duelen a menos que ya estén muy avanzadas y afecten al nervio o causen fractura. Por eso, es fácil que pasen desapercibidas hasta que el daño es considerable. No te preocupes, a continuación te explico qué riesgos hay en ignorar esta situación y qué pasos seguir.
Aunque por ahora no sientas molestia, ignorar un agujero en el diente es arriesgado. Las caries son procesos activos: el ácido de la placa bacteriana sigue “comiéndose” tu diente día tras día. Si no la detenemos a tiempo, pueden ocurrir varias complicaciones:
No tratar una caries a tiempo siempre complica la solución. Pasar de un simple empaste a una endodoncia o a una extracción con implante supone más invasión, más costo y más molestias para ti. Por eso insistimos tanto los dentistas: cuando notes un agujero, no esperes a que aparezca el dolor para actuar. En el siguiente apartado te explico cuándo y por qué debes acudir al odontólogo.
La respuesta corta es: lo antes posible. Si ya has detectado un agujero en tu muela, aunque no te duela, no debes esperar a que duela para pedir cita con tu dentista. Te detallo las razones y situaciones:
¿Y si realmente no puedo ir de inmediato? Sabemos que a veces por temas de agenda o económicos no se acude al instante. Si por alguna razón debes posponer unos días tu visita, toma precauciones: mantén una higiene rigurosa en esa zona (cepillado suave pero minucioso después de cada comida, uso de hilo dental con cuidado de no romper la frágil estructura, y enjuague bucal con flúor para ayudar a remineralizar). Evita masticar cosas duras o pegajosas con esa muela para que el agujero no se fracture más o se impacten restos. Pero considera esto solo un paliativo temporal — no es solución definitiva. La única forma de “curar” el agujero es con tratamiento odontológico.
No hay que esperar a tener dolor para tratar una muela picada. Muchas veces me preguntan: “Doctor, ¿y si espero a ver si duele?”. Mi respuesta es que eso sería un error: si esperas al dolor, ya la caries estará en etapa avanzada y el tratamiento será más complicado. Acude cuando no te duele, y así podremos arreglarlo de forma más sencilla y prevenir el dolor por completo.
El tratamiento dependerá del tamaño y profundidad de la caries. Tras evaluar tu diente (con exploración visual y a veces radiografía para ver el alcance bajo el esmalte), el odontólogo te propondrá una solución. Las opciones habituales son:
En tu caso específico de «agujero en muela sin dolor», lo más probable es que estemos en la primera situación (caries aún empastable). Cuanto antes hagamos el empaste, mejor será el pronóstico. Si por desgracia la evaluación revela que el nervio ya está dañado o muerto, tocará la segunda opción (endodoncia) para limpiar la infección interna. En cualquier caso, el objetivo es salvar tu diente. Ten la tranquilidad de que el dentista escogerá el tratamiento más conservador posible.
Nota: A veces me preguntan si existe una forma de “remineralizar” o curar la caries en casa sin taladrar. Lamentablemente, una vez que hay un agujero visible, significa que la estructura dental ya está perdida en esa zona; no hay enjuague ni pasta que la regenere por completo. Los productos con flúor pueden ayudar en caries muy iniciales (manchas blancas sin cavitación), pero si ya tienes un hueco, necesitamos intervenir clínicamente. La buena noticia es que los empastes actuales son estéticos, seguros y permiten que sigas usando tu diente por muchos años más.
Cada persona y cada diente son únicos, pero puedo darte algunos consejos prácticos dependiendo de si tu muela picada te duele o no:
Si tienes un agujero en la muela y NO te duele:
Si tienes un agujero en la muela y SÍ te duele (o comienza a doler):
En cualquier caso, con dolor o sin él, la solución definitiva es tratar la caries dental profesionalmente. Mis recomendaciones de arriba son paliativas; no resuelven la causa, solo te ayudan a sobrellevar la situación de la mejor forma posible hasta que estés en el sillón dental.
Después de resolver este contratiempo, lo ideal es prevenir que vuelva a suceder. La prevención de caries es fundamental, dado que la caries dental es una de las enfermedades más comunes del mundo (afecta a prácticamente toda la población en algún momento). Aquí te dejo consejos clave para evitar “agujeros” en tus dientes:
Estos hábitos no solo previenen caries, también cuidan tus encías y salud general. Tu sonrisa te lo agradecerá. Recuerda que prevenir es mejor (y más barato) que curar.
Para cerrar, quiero enfatizar una idea: escucha a tus dientes incluso cuando no griten. Ese pequeño agujero en tu muela es la forma en que tu cuerpo te dice que algo no marcha bien, aunque por ahora no duela. Mi consejo como odontólogo es que actúes proactivamente: acude a una revisión, aclara tus dudas con un profesional y trata esa muela antes de que el problema crezca. Con un tratamiento a tiempo, podrás conservar tu diente y evitar dolores mayores.
Espero que esta explicación te haya sido útil. Quise abordarlo de forma humana y cercana, porque sé que las visitas al dentista pueden generar ansiedad, pero también con el rigor profesional que mereces para cuidar tu salud bucal. No estás solo en esto, cuentas con la experiencia de quienes hemos visto y resuelto muchos casos como el tuyo.
¡Anímate a darle a tus dientes la atención que necesitan! Verás que, con los cuidados adecuados, podrás seguir sonriendo y disfrutando de tus muelas sanas por muchos años.
Sí, es bastante común. Las caries dentales pueden desarrollarse sin causar dolor en sus etapas iniciales. Solo cuando la lesión se acerca al nervio o provoca daño mayor comienzan las molestias intensas. Por eso, muchas personas no se dan cuenta de que tienen caries hasta que la situación está avanzada. No sentir dolor no significa que la caries no esté activa; por ello, ante la sospecha (manchas, agujeros, o sensibilidad leve) conviene visitar al dentista para evaluarlo.
Si tienes un agujero visible pero no sientes dolor ni al morder, probablemente la caries no ha alcanzado el nervio o zona sensible del diente. El esmalte y la dentina externa no tienen receptores de dolor como la pulpa. Otra posibilidad es que el diente esté ya desvitalizado (nervio muerto) por una infección antigua, en cuyo caso no duele al masticar pero la muela está en riesgo de infección. En ambos casos, es fundamental que un odontólogo lo evalúe. Ten en cuenta que podrías empezar a sentir dolor más adelante si la caries sigue avanzando o si se fractura un trozo del diente.
¡Definitivamente sí! Un empaste dental (obturación) es la forma de detener la caries y rellenar el agujero. Si esperas a que duela, es señal de que la caries empeoró. Los empastes hechos a tiempo evitan tratamientos mayores. No es recomendable “dejarla así” solo porque no molesta; las bacterias siguen activas y tarde o temprano provocarían dolor o infección. Empastar una muela picada sin dolor te ahorrará futuros inconvenientes, preservará más estructura de tu diente y suele ser un procedimiento sencillo.
Si no la tratas, la caries va a avanzar. Puede que en unas semanas o meses comiences con dolor al comer, luego dolor espontáneo más fuerte, hasta que el nervio se infecte. Finalmente podrías necesitar un tratamiento de endodoncia o incluso perder la muela. Además, una caries sin tratar puede causar mal aliento crónico, inflamación en la encía cercana y poner en riesgo los dientes adyacentes. En resumen: una caries no desaparece sola, sin tratamiento siempre va a peor. Lo mejor es atajarla temprano con un empaste.
La recomendación general es acudir al dentista cada 6 meses para una revisión y limpieza profesional. En esas visitas regulares, el odontólogo puede detectar caries incipientes (antes de que notes agujeros o dolor) y tratarlas de inmediato. También te aplicará flúor y selladores si lo ve necesario. Si no puedes cada 6 meses, asegúrate de al menos 1 visita anual. Y, por supuesto, si notas antes algún problema (dolor, rotura, agujero, sangrado de encías, etc.), no esperes a la revisión rutinaria: pide cita lo antes posible. La prevención y la detección precoz son tus mejores aliadas contra la caries.




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