Los diferentes tipos de sedación en odontología son

 

Sedación intravenosa: es el procedimiento mediante el cual se administran drogas que deprimen el sistema nervioso central por vía endovenosa con el objetivo de reducir la intranquilidad psíquica y/o motora de los pacientes.

Sedación consciente: Se consigue un mínimo nivel de depresión de la consciencia que permite al paciente mantener de forma independiente la integridad de su vía aérea y seguir respondiendo a los estímulos físicos o verbales de manera normal. La sedación consciente es necesaria para pacientes con muy poca disponibilidad de tiempo, ya que se eliminan drásticamente el número de sesiones que serían necesarias para tratamientos implantologia dental o de otro tipo de tratamientos dentales.

Sedación profunda: Es un estado controlado de depresión de la consciencia que conlleva la pérdida parcial de los reflejos protectores de la vía aérea entre los que se encuentran la capacidad de respiración y de responder ante estímulos físicos y verbales.

Sedación consciente combinada: Se obtiene mediante el subministro por vía enteral y inhalatoria de forma simultánea de fármacos sedantes

Sedación mínima: Es un estado inducido por fármacos el paciente responde normalmente a los estímulos pero su función cognitiva y su coordinación quedan disminuidas pero es consciente de todo lo que sucede a su alrededor.

Analgesia moderada: Es inducido por fármacos y en ella el paciente puede responder adecuadamente a órdenes es consciente de lo que está sucediendo a su alrededor.

Analgesia profunda: También es un estado inducido por fármacos y aunque el paciente no responderá fácilmente, puede haber respuesta tras una estimulación táctil. En este caso el paciente puede requerir asistencia para mantener su vía aérea y su respiración y este tipo de sedación es aplicada por un especialista un anestesiólogo.

 

Ventajas de la sedación para implantes dentales

 

  • Eliminación del temor al dentista y de la ansiedad.
  • Mayor seguridad y estabilidad del paciente.
  • Una gran posibilidad de realizar todos los tratamientos con el dentista o implantólogo en una sola sesión.
  • Completa colaboración del paciente y facilitación de la labor del odontólogo.
  • Muy buena recuperación y mejor resultado postoperatorio.

La sedación dental consciente permite, mediante la administración de fármacos endovenosos, obtener un estado de relajación y tranquilidad por parte del paciente lo que contribuye a que se realice al paciente un completo tratamiento sin molestias y completa libertad para el especialista en realizarle el tratamiento dental completo.

 

Tipos de sedación en implantología

 

En implantología, cuando tenemos intervenciones largas, y aunque los pacientes no sean ansiosos, necesitamos algo más que la anestesia local.

Sedación consciente: Por vía oral el mejor medicamento que podemos usar es el Triazolam. Es una benzodiacepina que comienza su acción a los 15 minutos y el efecto es máximo a los 60 minutos, su acción dura de 2 a 4 horas, produciéndose una rápida recuperación del paciente y durando raramente el efecto sedante residual 6 horas. La dosis que se emplea es de 2 comprimidos en adultos (0,25 mg) y en mayores de 65 años se recomienda un solo comprimido (0,125 mg). Una ventaja de este fármaco es la poca depresión que produce en el aparato respiratorio y cardiovascular comparado con otros sedantes. Una ventaja adicional del Triazolam es que produce frecuentemente amnesia anterógrada, por lo que el paciente no recuerda lo que ha sucedido durante la intervención y así no es traumático para él.

Sedación con óxido nitroso: Las mejores opciones para un dentista son la técnica con inhalación de óxido nitroso con oxígeno que tiene un alto nivel de éxitos en pacientes muy ansiosos y es muy segura; esta técnica no necesita de un anestesista y la puede utilizar un dentista general.

Anestesia general: Es un procedimiento muy seguro después de un par de horas y que el anestesiólogo lo autorice podrá regresar a su casa sin mayores inconvenientes. Prácticamente las molestias son mínimas, además se le dará  durante y después de la intervención, analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos según lo indicado por el odontólogo. Te brinda las ventajas de no enterarte de nada, y de realizarte múltiples tratamientos en una sola sesión. Disminuye el tiempo quirúrgico ya que podremos trabajar más rápido controlando todas tus constantes vitales. Se realizará todo el tratamiento en un centro médico o clínica debidamente equipado y homologado para poder llevar acabo dicho tratamiento. Este tipo de sedación es recomendable para pacientes con fobia al dentista y que han tratado en múltiples ocasiones sentarse en el sillón dental pero la ansiedad ha sido mayor y no se lo han puesto fácil al dentista.

Además hay que añadir que en implantología estamos ante una intervención relativamente sencilla e indolora, especialmente si tenemos en cuenta que a día de hoy existe la posibilidad de someterse a la intervención de la mano de la técnica de sedación asistida, una novedosa técnica que permitirá al paciente relajarse así como también ser más tolerante con las molestias habituales que existen en cualquier procedimiento dental.

 

Fármacos empleados en sedación

 

Lorazepán: Su inicio de acción y su metabolismo son lentos. Su efecto máximo se manifiesta a las 10-12 horas y es además la que presenta efectos acumulativos más importantes, es decir dosis sucesivas producen una duración exponencial del efecto. Tiene un buen poder amnésico retrogrado. La dosis es de 0.05 mgr/kgr por vía oral. Esta indicado en el tratamiento de la ansiedad de las horas/días previos a la cita con el dentista.

Flunitracepán: Es la más potente. El efecto inicial es rápido y el máximo lo alcanza a los 60-90 minutos con somnolencia residual que se prolonga de 12 a 24 horas. Tiene igualmente efecto acumulativo importante, aunque menor que el lorazepán. Indicado para la profilaxis de la ansiedad en las 24 horas previas, se pueden administrar 0.03 mgr/kgr por vía oral o intramuscular 1-2 horas antes o bien por vía rectal a dosis de 0.05-0.08 mgr/kgr.

Diazepán: Su efecto inicial es rápido (30-40 minutos) y es máximo a los 60-90 minutos. La recuperación se prolonga hasta 12 horas. Menos acumulativo que el lorazepán su dosis intravenosa es de 0.3 mgr/kgr. La inyección en vena periférica es dolorosa y debe ser lenta observando sus efectos.

Midazolán: El efecto inicial de la dosis intravenosa es prácticamente inmediato por lo que su inyección ha de ser lenta, sobre todo en pacientes de edad, por su importante efecto depresor. La recuperación es la más rápida y no tiene efectos acumulativos a dosis repetidas lo que la convierte en el fármaco de este grupo para el propósito de la sedación. Se puede administrar por vía oral, nasal, rectal, intramuscular e intravenosa. El poder amnésico retrogrado es importante. Se presenta en viales de 5 ml con 1 mgr/ml y viales de 3 ml con 5 mgr/ml. La dosis intravenosa es de 0.1-0.2 mgr/kgr que como hemos dicho debe ser inyectada lentamente observando los efectos ansiolíticos y sedantes consiguiendo efectos muy efectivos. Se puede recurrir a la vía nasal en niños mediante instilaciones con un cuentagotas de 0.3 mgr/kgr repartidos en las fosas nasales unos 5-10 minutos antes del tratamiento. También se emplea por vía rectal a dosis de 0.4 mgr/kg diluido en unos mililitros de suero fisiológico Tiene buena absorción sublingual con dosis similares a la vía nasal (0.5 mgr/kgr en unos mililitros de zumo unos 30 minutos antes).

Ketamina: Es un anestésico derivado de la fenciclidina que ha sido utilizado desde hace años. Por sus excelentes características hipnóticas y analgésicas añade el ser poco depresor respiratorio y estimular el sistema cardio-vascular. Posee la ventaja de poderse administrar por numerosas vías (oral, rectal, intranasal, intramuscular e intravenosa) y continua siendo por tanto un fármaco versátil y seguro. Produce un tipo de anestesia denominada disociativa en la que el paciente queda aislado del medio que le rodea conservando la respiración y los reflejos protectores y a veces ocurre que adolezca de alucinaciones en el periodo de despertar sobre todo si este se hace en un entorno poco tranquilo con estímulos visuales o auditivos fuertes. Para sedaciones superficiales de corta duración se puede emplear por vía intravenosa a dosis de 0.5 mgr/kgr. o por vía intramuscular a 2-8 mgr/kgr. Puede darse diluido en agua o zumo por vía oral 15-20 minutos antes del procedimiento a dosis de 6-10 mgr/kg. Para administrarlo por vía rectal se puede preparar un pequeño enema mediante la dilución de 10-15 mgr/kg en unos mililitros de agua o suero.

Propofol: Es el anestésico intravenoso más utilizado en la actualidad. Sus características farmacocinéticas y farmacodinamias lo hacen casi ideal para emplearlo tanto en inducción como en mantenimiento de la sedación por perfusión intravenosa. Tiene inicio de acción muy rápido, no es acumulativo y el despertar es también rápido y agradable para el paciente. Puede controlarse con facilidad la velocidad de perfusión para obtener el grado de sedación deseado, desde estados de somnolencia ligera a niveles de profundidad anestésica. No debemos olvidar  que como todos los hipnóticos y anestésicos pueden producir depresión respiratoria dosis dependiente. Durante la inyección en bolo casi siempre se produce un breve periodo de apnea en el que puede ser preciso auxiliar la ventilación. La perfusión intravenosa para sedación se inicia con una dosis de carga o bolo de 0.5-2 mgr/kg inyectados lentamente para minimizar la depresión respiratoria.

Riesgos de la sedación

  • Depresión respiratoria.
  • Obstrucción de las vías aéreas.
  • Vómitos y aspiración.
  • Reacciones alérgicas a algún/os de los fármacos empleados.
  • Lesiones vasculares mínimas y extravasación en técnicas intravenosas.

Uno de los mayores riesgos es la posibilidad de depresión respiratoria a nivel central. La profundización del efecto hipnótico puede disminuir notablemente la frecuencia y profundidad de los movimientos respiratorios y de forma añadida puede producir relajación en la musculatura faríngea con caída de la lengua hacia detrás obstruyendo la glotis.

El efecto depresor hemos visto que se acentúa notablemente si se emplean narcóticos en la técnica de sedación. Hay que tener en cuenta que una combinación de varios fármacos siempre resulta en la potenciación de efectos depresores de cada uno de ellos, por lo que estas técnicas deben ser más cuidadosas.

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