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Sabor salado en la boca: de dónde viene y cómo quitarlo

Un sabor salado constante puede venir de la deshidratación, del goteo nasal o de las encías. Cómo saber cuál es tu caso y qué hacer con cada uno.

Una glándula pequeña con su conducto y una sola gota asomando en la punta

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La deshidratación es la causa más común: con poca agua la saliva se concentra y sus sales se notan más.
  • La causa que más se pasa por alto son las encías. La sangre sabe salada, y a veces sangran sin que te enteres.
  • La prueba de casa es el hilo dental: si aparece sangre, ahí tienes la respuesta.
  • La polifarmacia multiplica por dos la probabilidad de boca seca. Si el sabor apareció con un tratamiento nuevo, esa es la pista.
  • Los colutorios con alcohol resecan y empeoran el cuadro.

¿Llevas días con sabor salado en la boca sin haber comido nada salado? Es bastante más frecuente de lo que parece y casi siempre tiene arreglo.

Lo importante es dar con el origen concreto, porque cada una de las causas se trata de forma distinta. Y conviene fijarse en a qué sabe exactamente: si lo tuyo es amargo o simplemente desagradable, las causas probables son otras y las tienes en sabor amargo en la boca y en mal sabor de boca constante.

¿Por qué notas la boca salada?

Hay cinco causas habituales:

  • La deshidratación es con diferencia la más común de todas. Con poca agua la saliva se concentra y sus sales se notan mucho más.
  • El goteo posnasal, que ocurre cuando el moco baja desde la nariz. Suele empeorar por la mañana y en épocas de alergia.
  • La boca seca, que puede venir de la medicación, de respirar por la boca durante la noche o del estrés.
  • El sangrado de encías, porque la sangre tiene sabor metálico y salado y a veces se produce sin que uno se entere.
  • El reflujo, que sube contenido ácido y deja sabores extraños en general.

Cuando el origen son las encías

Esta es la causa que más se pasa por alto de todas. Si las encías sangran al cepillarte, aunque sea muy poco, esa sangre es la que da el sabor.

¿Cómo se comprueba? Pásate el hilo dental y míralo. Si aparece sangre, ahí tienes la respuesta y también una gingivitis que conviene tratar.

Los medicamentos que lo provocan

Son bastantes: los antihipertensivos, los antidepresivos, los antihistamínicos y los diuréticos resecan la boca como efecto secundario.

Y se nota más cuanto más se acumulan. La revisión que reunió veintitrés estudios encontró que tomar varios medicamentos a la vez se asocia a boca seca con una odds ratio de 2,05, alrededor del doble de probabilidad.

Si empezaste un tratamiento nuevo hace poco y el sabor apareció justo después, ahí está la pista. No lo dejes por tu cuenta y coméntalo con quien te lo recetó.

¿Qué puedes hacer?

Un humidificador encendido sobre la mesilla, con un hilo de vapor subiendo
El aire seco de la habitación cuenta más de lo que parece

Empieza por lo más básico de todo: bebe más agua a lo largo del día, y no solo cuando tengas sed.

Limpia la lengua a diario con un limpiador lingual y usa hilo dental o cepillos interdentales sin saltarte ningún día. Evita los colutorios con alcohol, porque resecan y empeoran el cuadro.

Si duermes con la boca abierta, prueba con un humidificador en la habitación.

Cuándo hay que consultar

Conviene consultar si llevas más de dos semanas igual, si te sangran las encías o si tienes la boca muy seca durante todo el día. También si el sabor va acompañado de mal aliento.

En la revisión miramos las encías, la lengua y el flujo de saliva. Si el origen resulta ser bucal, que suele serlo, lo notarás en pocas semanas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué tengo sabor salado en la boca?
Hay cinco causas habituales y conviene dar con la tuya, porque cada una se trata distinto: la deshidratación, que es con diferencia la más común; el goteo posnasal, que suele empeorar por la mañana y en épocas de alergia; la boca seca por medicación, por respirar por la boca de noche o por estrés; el sangrado de encías, porque la sangre sabe metálica y salada; y el reflujo.
¿Cómo sé si viene de las encías?
Pásate el hilo dental y míralo. Si aparece sangre, aunque sea muy poca, ahí tienes la respuesta y también una gingivitis que conviene tratar. Es la causa que más se pasa por alto, porque el sangrado puede producirse sin que uno se dé cuenta.
¿Pueden ser las pastillas que tomo?
Es bastante probable si tomas varias. La revisión que reunió veintitrés estudios encontró que la polifarmacia se asocia a boca seca con una odds ratio de 2,05, es decir, alrededor del doble de probabilidad. Los grupos más implicados son los antihipertensivos, los antidepresivos, los antihistamínicos y los diuréticos. No dejes nada por tu cuenta: coméntalo con quien te lo recetó.
¿Qué puedo hacer yo?
Empieza por beber más agua a lo largo del día, y no solo cuando tengas sed. Limpia la lengua a diario con un limpiador lingual y usa hilo o cepillos interdentales sin saltarte ningún día. Evita los colutorios con alcohol, que resecan y empeoran el cuadro. Y si duermes con la boca abierta, prueba con un humidificador en la habitación.
¿Es lo mismo que el mal sabor de boca o el sabor amargo?
Se parecen y no son lo mismo, porque las causas probables cambian según a qué sepa. Si lo tuyo es un sabor persistente en general, está ordenado en [mal sabor de boca constante](/blog/salud-bucodental/mal-sabor-boca-continuo-causas-soluciones/). Si es amargo, en [sabor amargo en la boca](/blog/salud-bucodental/sabor-amargo-boca-cancer/).
¿Cuándo conviene consultar?
Si llevas más de dos semanas igual, si te sangran las encías, si tienes la boca muy seca durante todo el día o si el sabor va acompañado de mal aliento. En la revisión se miran las encías, la lengua y el flujo de saliva, y cuando el origen es bucal, que suele serlo, el cambio se nota en pocas semanas.

Fuentes

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