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Morderse las uñas: lo que le hace a los dientes y cómo dejarlo

Morderse las uñas astilla los incisivos y sobrecarga la articulación. Qué daño hace en la boca, por qué duele más con brackets y qué ayuda a dejarlo.

Un incisivo con el borde mellado y desgastado de forma irregular

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La uña es queratina, no algo blando. Contra el mismo punto del esmalte funciona como una lima muy lenta.
  • Cuatro daños: desgaste del borde, astillados, desplazamiento de los dientes y sobrecarga de la articulación.
  • El de la articulación es el que más sorprende: es el mecanismo del bruxismo, pero estando despierto.
  • Con brackets el daño deja de ser a largo plazo: es una de las causas que más los despega.
  • No es falta de voluntad. Es un hábito automático, y lo que funciona es interrumpir el automatismo.

Morderse las uñas parece una manía sin consecuencias y tiene una bastante concreta: el borde de tus dientes de delante se va desgastando poco a poco. No de un día para otro, pero sí a lo largo de los años.

La uña no es blanda, es queratina. Cuando la mordisqueas cientos de veces al día contra el mismo punto del esmalte, funciona exactamente como una lima que actúa muy despacio.

¿Qué le hace a los dientes?

Dos dientes: en uno el bracket se ha despegado y en el otro la carilla está astillada
Con algo pegado encima, cada mordisco tira de la unión

Le hace cuatro cosas concretas, y ninguna de ellas se aprecia hasta que lleva bastante tiempo pasando:

  • Desgaste del borde de los incisivos, que se aplana y pierde esa forma ligeramente ondulada que tenían de origen.
  • Astillados pequeños en ese mismo borde, que aparecen de golpe un día cualquiera y son los que suelen traer a la gente a la consulta.
  • Desplazamiento de los dientes de delante con el paso de los años, porque reciben una fuerza repetida en una dirección para la que no están preparados.
  • Sobrecarga de la articulación de la mandíbula, porque el gesto se hace con los incisivos y con la mandíbula adelantada.

Ese cuarto punto sorprende a todo el mundo y es el que más molestia acaba dando a largo plazo. Es exactamente el mismo mecanismo que en el bruxismo, solo que estando despierto.

Con brackets o con carillas, peor

Aquí el daño ya no es a largo plazo, sino que resulta inmediato.

Si llevas brackets, morderte las uñas es una de las causas que más los despega, y cada bracket despegado te alarga el tratamiento. Con carillas o con composite en los dientes de delante, el borde se astilla antes que el diente natural.

Si llevas cualquiera de esas dos cosas puestas, esta manía deja de ser un asunto meramente cosmético.

Lo demás que conviene saber

No todo el daño es dental. Bajo la uña hay bacterias, y algunas de ellas llegan a tu boca de forma completamente directa. También se describe inflamación de la piel alrededor de la uña, que es el motivo por el que más se consulta al dermatólogo.

Y dentro de la boca, el hábito se asocia a llagas de repetición en la zona que se roza y a irritación de la encía por el borde cortante de la uña.

¿Y en los niños? Ahí conviene identificarlo pronto, porque el metaanálisis que reunió 54 estudios y 53.119 niños cifra en un 28,9 % la prevalencia conjunta de los hábitos orales perjudiciales, con el pico justo entre los seis y los doce años.

Qué funciona para dejarlo

Lo primero que conviene entender es que esto no es una cuestión de falta de voluntad. Está catalogado entre los trastornos psicodermatológicos primarios, que son frecuentes en la población general, y es un hábito automático que se dispara en situaciones concretas. Lo que de verdad funciona es interrumpir ese automatismo.

Lo primero es identificar cuándo lo haces, porque casi siempre hay tres o cuatro situaciones que se repiten: al leer, en reuniones, viendo la televisión o conduciendo.

Después, ponte una barrera física en esas situaciones concretas: uñas cortas, un esmalte de sabor amargo o tiritas los primeros días. Y ten algo para las manos en esos momentos, que es lo que mejor funciona de todo: un anillo que girar entre los dedos, una pelota pequeña o un clip cualquiera.

Por último, ve por partes: empieza por dejar de morderte una sola uña y amplía desde ahí, en lugar de intentarlo con las diez a la vez y abandonar a la semana.

Y si detrás de todo hay una ansiedad de fondo, eso se trabaja por separado y no con trucos de este tipo.

Lo que se puede reparar

Los bordes desgastados o astillados se te reconstruyen con composite en una sola cita, sin anestesia y sin tallar el diente. Queda bien, no toca nada más y es completamente reversible.

El problema es que esa reconstrucción dura exactamente lo que dure el hábito. Si sigues mordiéndote las uñas, el composite se astilla igual que el esmalte, así que el orden correcto es primero dejarlo y después reconstruir.

Si notas los bordes irregulares al pasar la lengua por ellos, o ves que un diente se te ha ido moviendo, eso es justo lo que hay que mirar. A partir de ahí se decide, no antes.

Preguntas frecuentes

¿Morderse las uñas estropea los dientes?
Sí, y despacio. Le hace cuatro cosas: desgasta el borde de los incisivos, que se aplana y pierde su forma ondulada de origen; produce astillados pequeños que aparecen de golpe un día cualquiera; desplaza los dientes de delante con los años, porque reciben una fuerza repetida en una dirección para la que no están hechos; y sobrecarga la articulación de la mandíbula.
¿Por qué me duele la mandíbula si solo me muerdo las uñas?
Porque el gesto se hace con los incisivos y con la mandíbula adelantada, que es una posición forzada mantenida muchas veces al día. Es el mismo mecanismo que en el bruxismo, solo que estando despierto. Suele ser la molestia que más dura a largo plazo, y la que menos se relaciona con la causa.
¿Y si llevo brackets?
Entonces el daño deja de ser a largo plazo. Morderse las uñas es una de las causas que más despega los brackets, y cada uno que se despega alarga el tratamiento. Con carillas o composite en los dientes de delante, el borde se astilla antes que el diente natural.
¿Cómo se deja?
Interrumpiendo el automatismo, no apretando los dientes contra la voluntad. Primero, identifica en qué tres o cuatro situaciones lo haces: leyendo, en reuniones, viendo la tele, conduciendo. Después pon una barrera física en esas situaciones: uñas cortas, esmalte amargo o tiritas los primeros días. Ten algo para las manos, que es lo que mejor funciona. Y ve por partes: empieza por una sola uña.
¿Se puede arreglar el borde desgastado?
Sí, con composite, en una sola cita, sin anestesia y sin tallar el diente. Queda bien y es reversible. El problema es que esa reconstrucción dura lo que dure el hábito: si sigues mordiéndote las uñas, el composite se astilla igual que el esmalte. Por eso el orden correcto es primero dejarlo y después reconstruir.
¿Es solo un problema estético?
No. Bajo la uña hay bacterias que llegan a la boca de forma directa, se describe inflamación de la piel alrededor de la uña, y dentro de la boca el hábito se asocia a llagas de repetición en la zona que se roza y a irritación de la encía por el borde cortante. Es, además, uno de los hábitos orales frecuentes en la infancia que conviene identificar pronto.

Fuentes

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