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Parestesia tras una extracción o una anestesia: qué es y cuánto dura

El labio o la lengua dormidos días después de una intervención. Qué nervio está implicado, por qué ocurre, cuánto suele tardar y qué reduce el riesgo.

Un cable eléctrico a la vista en un tramo abierto de una pared

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Afecta a la sensibilidad, no al movimiento: no queda ninguna asimetría visible en la cara.
  • La mayoría de los casos son transitorios y se resuelven sin tratamiento en semanas o meses.
  • A partir de los nueve o doce meses sin cambios, la recuperación completa es menos probable.
  • La coronectomía reduce mucho el riesgo de lesión del nervio, a cambio de más reintervenciones.
  • El escáner en 3D no reduce el riesgo por sí solo: es lo que permite elegir la técnica que sí lo reduce.

La parestesia es una alteración de la sensibilidad que se percibe como hormigueo, adormecimiento o pérdida de sensación en una zona concreta. En odontología aparece con dos motivos principales, y ambos afectan a los nervios que recorren la mandíbula: la extracción de una muela del juicio inferior (el cordal) y, con mucha menor frecuencia, la propia infiltración de la anestesia.

Conviene que usted conozca una cifra antes de seguir: la mayoría de los casos son transitorios y se resuelven sin tratamiento en semanas o meses.

Qué nervios están implicados

Dos, y cada uno da un cuadro distinto.

El nervio dentario inferior (alveolar inferior) recorre el interior de la mandíbula y sale por el mentón. Cuando se ve afectado, la sensación se pierde en el labio inferior y en el mentón de ese lado.

El nervio lingual discurre por dentro de la mandíbula, junto a la lengua (en la cara interna). Su afectación produce adormecimiento de la mitad de la lengua y, en ocasiones, alteración del gusto en esa zona.

Conviene precisar algo que tranquiliza a muchos pacientes: ninguno de los dos es un nervio motor. La parestesia no afecta al movimiento del labio ni de la lengua, solo a la sensibilidad, de modo que no queda ninguna asimetría visible en la cara.

Por qué ocurre

Un corte de mandíbula con una muela del juicio cuyas raíces llegan hasta el conducto del nervio
Saber por dónde pasa no quita el riesgo. Permite decidir dónde parar

La causa más frecuente es la proximidad anatómica. La raíz de una muela del juicio inferior puede situarse en contacto con el conducto que aloja el nervio (el conducto mandibular), o incluso rodearlo, y la manipulación quirúrgica lo comprime o lo estira.

También puede producirse por la propia inflamación posterior, que comprime el nervio de forma temporal, o por la punción de la aguja durante el bloqueo anestésico (la infiltración troncular). Con muy poca frecuencia, por la colocación de un implante en una zona de altura insuficiente.

Los plazos de recuperación

Le damos las referencias con las que trabajamos:

  • La mayor parte de los casos mejoran de forma apreciable en las primeras semanas.
  • Entre los tres y los seis meses se recupera la mayoría de los que persisten.
  • A partir de los nueve o doce meses sin cambios, la recuperación completa es menos probable.

Durante ese periodo la sensibilidad suele volver de forma progresiva, a veces acompañada de hormigueo o de una sensación desagradable al rozar la zona, que es signo de que el nervio está regenerando.

Qué se hace mientras tanto

La conducta habitual es expectante, con revisiones periódicas en las que se cartografía la zona afectada (se dibuja su extensión) para comprobar si se reduce. Ese registro es lo que permite saber si hay mejoría real.

Le recomendaremos también una precaución concreta durante ese tiempo: extremar el cuidado al comer y al beber, porque un labio o una lengua sin sensibilidad se muerden y se queman con facilidad sin que usted lo note.

En casos seleccionados se valoran corticoides en la fase inicial o la derivación a una unidad especializada, algo que corresponde a situaciones concretas y no a la generalidad.

Cómo se reduce el riesgo

Conviene precisar qué hace cada cosa, porque se cuenta a menudo de forma imprecisa. La radiografía tridimensional no reduce el riesgo por sí sola: lo que hace es distinguir si la raíz toca de verdad el conducto del nervio o solo se superpone a él en la imagen plana.

Con esa información se decide la técnica, y es ahí donde hay diferencias medidas. Puede ser una extracción convencional, una que secciona la muela para separarla de la raíz comprometida o, en casos seleccionados, dejar deliberadamente la porción de raíz en contacto con el nervio (coronectomía).

De esa última hay cifras. El metaanálisis que reunió 42 estudios y 3.095 pacientes encontró que la coronectomía reduce mucho el riesgo de lesión del nervio frente a la extracción completa, con menos dolor y menos alveolitis. A cambio multiplica por cinco la probabilidad de necesitar una segunda intervención. Por eso no es una técnica de uso general, sino una decisión para los casos de riesgo alto.

Del resto de detalles técnicos conviene no prometer de más: la revisión Cochrane que comparó variantes quirúrgicas de la extracción de cordales concluyó que la evidencia es de certeza baja o muy baja y no permite recomendaciones firmes.

Le recomendamos una valoración con radiografía tridimensional antes de una extracción de cordal inferior con las raíces próximas al conducto. Es la prueba que convierte un riesgo desconocido en una decisión informada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una parestesia dental?
Una alteración de la sensibilidad que se percibe como hormigueo, adormecimiento o pérdida de sensación en una zona concreta. En odontología aparece sobre todo tras la extracción de una muela del juicio inferior y, con mucha menor frecuencia, por la propia infiltración de la anestesia.
¿Se me va a quedar la cara torcida?
No. Ni el nervio dentario inferior ni el lingual son nervios motores, así que la parestesia no afecta al movimiento del labio ni de la lengua, solo a la sensibilidad. No queda ninguna asimetría visible en la cara.
¿Cuánto tarda en pasarse?
La mayor parte de los casos mejoran de forma apreciable en las primeras semanas, y entre los tres y los seis meses se recupera la mayoría de los que persisten. A partir de los nueve o doce meses sin cambios, la recuperación completa es menos probable. Durante ese tiempo es normal notar hormigueo o una sensación desagradable al rozar la zona: es signo de que el nervio está regenerando.
¿Se puede evitar?
Se puede reducir, y conviene decir cómo exactamente. El escáner en 3D no reduce el riesgo por sí mismo: lo que hace es distinguir si la raíz toca de verdad el conducto del nervio o solo se superpone en la imagen plana. Con ese dato se elige la técnica, y ahí sí hay diferencias medidas.
¿Qué es una coronectomía?
Dejar deliberadamente en su sitio la porción de raíz que está en contacto con el nervio y retirar solo la corona de la muela. El metaanálisis que reunió 42 estudios y 3.095 pacientes encontró que reduce mucho el riesgo de lesión del nervio frente a la extracción completa, y también el dolor y la alveolitis. A cambio multiplica por cinco la probabilidad de necesitar una segunda intervención. Por eso se reserva para los casos de riesgo alto.
¿Qué cuidados debo tener mientras tanto?
Extremar el cuidado al comer y al beber, porque un labio o una lengua sin sensibilidad se muerden y se queman con facilidad sin que usted lo note. Y acudir a las revisiones, en las que se cartografía la zona afectada para comprobar si se reduce: ese registro es lo que permite saber si hay mejoría real.

Fuentes

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