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Manchas blancas en los labios: qué son y cuáles vigilar

La mayoría son glándulas normales que llevan ahí toda la vida. Lo que sí conviene mirar es lo que aparece de nuevo, crece o no se va en dos semanas.

Un protector labial destapado y un espejo de mano pequeño sobre la repisa

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • La pregunta que ordena todo: ¿esto es nuevo o llevaba tiempo ahí?
  • Los gránulos de Fordyce están en más de la mitad de los adultos y no evolucionan a nada.
  • El labio de abajo mira hacia arriba y recibe mucho más sol del que la gente cree.
  • La queilitis actínica es una lesión precancerosa: la transformación maligna se estima en torno al 14 %.
  • Costras, ulceraciones y zonas rojas en el labio son los signos que más se asocian a carcinoma.

Las manchas y los puntos blancos en los labios son un motivo de consulta muy frecuente y casi siempre corresponden a algo completamente benigno. Muchas veces se trata de estructuras que llevaban ahí toda la vida y que un día se descubren por pura casualidad.

Lo que nos ayuda a ordenar todos los casos es una pregunta sencilla que te puedes hacer tú: ¿esto es nuevo o llevaba tiempo ahí? Lo que siempre estuvo ahí y no cambia pertenece a un grupo, y lo que apareció hace poco y evoluciona pertenece a otro muy distinto.

Los gránulos de Fordyce, los más habituales

Son con diferencia la causa más frecuente de todas las que vemos. Se trata de glándulas sebáceas situadas en el labio, donde normalmente no las hay: se ven como puntitos blanquecinos o amarillentos agrupados.

Aparecen sobre todo en el borde del labio superior y también en la cara interna del labio. Están presentes en más de la mitad de los adultos, se hacen más visibles al estirar el labio y no requieren ningún tipo de tratamiento. No se contagian a nadie ni evolucionan nunca hacia otra cosa.

El herpes labial en su fase inicial

Antes de que aparezca la vesícula hay unas horas de hormigueo y tirantez en las que a veces se aprecia una zona blanquecina. La diferencia está en dos cosas: duele desde el principio y en uno o dos días forma las ampollas características.

Las manchas por sol

El labio inferior recibe muchísima más radiación solar de la que la gente imagina, porque está orientado hacia arriba. La exposición crónica al sol produce una queratosis actínica, que se manifiesta como una zona blanquecina, rugosa y seca que nunca termina de curar del todo.

Esta lesión concreta sí merece nuestra atención. Se considera precancerosa, y conviene dar la cifra: el metaanálisis que reunió trece estudios con 728 pacientes estimó una tasa de transformación maligna del 14 %, con displasia epitelial presente en más de la mitad de los casos. Sus signos más constantes son la sequedad, el borde difuso entre el labio y la piel, la descamación y la atrofia.

Por eso recomendamos protector labial con filtro solar a quien trabaja al aire libre.

La marca que deja el mordisqueo

Si tienes el hábito de mordisquearte el labio acabará apareciendo una zona blanquecina de aspecto deshilachado. Es la respuesta de la mucosa al roce repetido y se resuelve al corregir el hábito, aunque a veces hace falta pulir un borde dentario afilado que lo está facilitando.

Lo que sí queremos ver

Nos preocupa una lesión blanca que aparece de nuevo y no se va en dos semanas. En concreto, estas cinco características:

  • Que se note rugosa al pasar el dedo, en lugar de lisa como el resto del labio.
  • Que no se desprenda al frotarla suavemente con una gasa limpia.
  • Que se note endurecida al palparla con los dedos desde fuera.
  • Que vaya creciendo de tamaño de una semana a la siguiente.
  • Que sangre sin que hayas mordido ni rozado esa zona antes.

En el labio inferior nuestro umbral es más bajo que en otras zonas de la boca, porque ahí asienta la mayoría de las lesiones que conviene vigilar. El mismo metaanálisis asocia de forma significativa las costras, las ulceraciones y las zonas enrojecidas con el carcinoma de labio, mientras que la descamación es propia de la queilitis sin más.

Qué hacemos en la revisión

Miramos la lesión con buena luz, comprobamos si se desprende y palpamos la base para ver si está indurada. También revisamos si hay algún diente astillado rozando esa zona, porque resulta ser la causa de bastantes de los casos que atendemos.

Si la lesión lleva ya más de dos semanas ahí sin cambiar de aspecto, te proponemos hacer una biopsia. Es un procedimiento breve con anestesia local y resulta lo único que cierra la duda por completo.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los puntitos blancos del labio?
Casi siempre gránulos de Fordyce: glándulas sebáceas situadas en el labio, donde normalmente no las hay. Se ven como puntitos blanquecinos o amarillentos agrupados, sobre todo en el borde del labio superior y en la cara interna. Están en más de la mitad de los adultos, se hacen más visibles al estirar el labio, no se contagian y no evolucionan hacia otra cosa.
¿Y si es una zona blanca, rugosa y seca que no se va?
Esa sí merece atención. Es la queilitis actínica, producida por la exposición crónica al sol, y se considera una lesión precancerosa. El metaanálisis que reunió trece estudios con 728 pacientes estimó una tasa de transformación maligna del 14 %, y encontró displasia epitelial en más de la mitad de los casos. Sus signos más constantes son la sequedad, el borde difuso entre el labio y la piel, la descamación y la atrofia.
¿Por qué el labio de abajo y no el de arriba?
Porque está orientado hacia arriba y recibe mucha más radiación de la que la gente imagina. Esa es toda la explicación, y también el motivo de recomendar protector labial con filtro solar a quien trabaja al aire libre. En el labio inferior el umbral para mirar una lesión es más bajo que en otras zonas de la boca.
¿Qué señales piden consulta sin esperar?
Cinco: que se note rugosa al pasar el dedo en lugar de lisa, que no se desprenda al frotarla con una gasa limpia, que se note endurecida al palparla, que crezca de una semana a la siguiente y que sangre sin que hayas mordido esa zona. El mismo metaanálisis asocia de forma significativa las costras, las ulceraciones y las zonas enrojecidas con el carcinoma de labio.
Me muerdo el labio y tengo una zona blanquecina.
Es la respuesta de la mucosa al roce repetido y tiene un aspecto deshilachado característico. Se resuelve al corregir el hábito, aunque a veces hace falta pulir un borde dentario afilado que lo está facilitando.
¿Y si aparece justo antes de un herpes?
Antes de que salga la vesícula hay unas horas de hormigueo y tirantez en las que a veces se aprecia una zona blanquecina. La diferencia está en dos cosas: duele desde el principio y en uno o dos días forma las ampollas características.

Fuentes

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