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Cómo curar una llaga en la boca rápido: qué alivia y qué no

Un afta cura sola en una o dos semanas. Lo que se puede acortar es la molestia, y hay señales que distinguen una llaga corriente de algo que hay que estudiar.

Un tubo pequeño de gel bucal con el tapón al lado y un bastoncillo aplicador

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • Un afta menor cicatriza sola en siete a catorce días. Ese plazo no se acorta de forma significativa.
  • Lo que sí se puede es bajar el dolor y espaciar los episodios.
  • Cambiar a un dentífrico sin laurilsulfato reduce número, duración y dolor en quien las repite. La evidencia es limitada, pero apunta en esa dirección.
  • Si se repiten, conviene analítica: hierro, B12, fólico y zinc explican parte de los casos.
  • Una úlcera que pasa de tres semanas deja de ser un afta corriente y hay que verla.

¿Tienes una llaga y quieres que se vaya ya? No se puede acortar mucho, y conviene saberlo. Lo que sí se puede es quitarte el dolor y evitar la siguiente.

Una llaga es un afta: una úlcera con el fondo blanquecino y un halo rojo alrededor. Duele bastante para lo que mide, sobre todo al comer y al hablar. Si es pequeña, de menos de un centímetro, cura sola en siete a catorce días y no deja cicatriz.

¿Por qué me sale?

Casi nunca hay una sola causa. Los desencadenantes más constantes son tres: el golpe o el roce, el estrés y los cambios hormonales. En el primero entran el mordisco, el borde de un bracket o de una prótesis y el cepillado brusco.

El borde de una prótesis y un bracket suelto, uno al lado del otro sobre la mesa
Casi siempre hay un canto que roza, y lleva ahí semanas

Hay dos causas más que explican buena parte de las que se repiten. Una son los déficits de hierro, vitamina B12, ácido fólico y zinc.

La otra es el dentífrico. Los que llevan laurilsulfato sódico, un detergente muy común, se asocian a más brotes en quien está predispuesto. Una revisión de los ensayos disponibles encontró que cambiar a uno sin ese componente reducía el número de úlceras, su duración y el dolor. La evidencia es limitada, con pocos estudios y pocos participantes, pero el cambio no tiene contrapartida y es fácil de probar.

¿Qué alivia de verdad?

Cuatro cosas, y las tienes casi todas en la farmacia:

  • Los geles con ácido hialurónico, que forman una película sobre la úlcera. Es lo que mejor funciona para el dolor al comer.
  • Los anestésicos tópicos con lidocaína, que alivian al momento pero duran veinte o treinta minutos.
  • Los enjuagues con clorhexidina, que bajan la sobreinfección y acortan algo el proceso. Una o dos semanas como mucho, porque tiñen los dientes.
  • El corticoide en pasta adhesiva, que sí reduce bastante la duración. Ese lo indica el dentista, en brotes intensos o muy repetidos.

Lo que no hay que hacer

Lo ácido, lo muy salado, lo picante y lo muy caliente irritan la úlcera y alargan la molestia. El alcohol y el tabaco retrasan la cicatrización.

Y eso no lo hagas: sal directamente encima, alcohol, agua oxigenada sin diluir o bicarbonato en pasta. Queman el tejido de alrededor y consiguen justo lo contrario de lo que buscas.

¿Cómo evito la siguiente?

Si te salen a menudo, empieza por el dentífrico sin laurilsulfato sódico. Es la medida con mejor relación entre esfuerzo y resultado.

Luego busca lo que roza y quítalo: un diente astillado, una prótesis que baila, un bracket suelto. Esa es la causa mecánica y desaparece al corregirla.

Y si los brotes vuelven cada pocas semanas, pídele a tu médico una analítica. Los déficits son reversibles y pasan desapercibidos con mucha facilidad.

¿Cuándo tengo que ir?

Hay cinco motivos para que te la miren. Que la úlcera pase de dos semanas sin curar. Que mida más de un centímetro. Que los bordes estén duros. Que te salgan varias a la vez, una y otra vez. Y que vaya con fiebre y malestar general.

El que no admite espera es el primero. Un afta cura; lo que no cura en dos semanas hay que explorarlo y, si procede, biopsiarlo. Esa es la única razón por la que este artículo insiste tanto en el plazo.

Preguntas frecuentes

¿Cómo curar una llaga en la boca rápido?
El plazo de cicatrización apenas se puede acortar: un afta menor tarda de siete a catorce días y se cierra sola. Lo que sí funciona es reducir el dolor mientras tanto, con geles de barrera que la aíslan del roce y enjuagues de clorhexidina si hay sobreinfección. Evitar lo ácido, lo muy salado y lo muy caliente ayuda más de lo que parece.
¿El dentífrico influye?
En algunas personas sí. Los dentífricos con laurilsulfato sódico, un detergente muy común, se asocian a más aftas en personas predispuestas. Una revisión sistemática de ensayos encontró que cambiar a un dentífrico sin ese componente reducía el número de úlceras, su duración y el dolor. La evidencia es limitada, pero el cambio no tiene ningún inconveniente y sale barato probarlo.
¿Por qué me salen llagas una y otra vez?
Rara vez hay una causa única. Los desencadenantes más constantes son el traumatismo local, el estrés y los cambios hormonales. En los casos que se repiten mucho conviene descartar déficit de hierro, vitamina B12, ácido fólico o zinc, que explican una parte, y revisar si algo roza: un bracket, el borde de una prótesis o una pieza astillada.
¿Sirve el bicarbonato o el agua con sal?
Alivian y no hacen daño, pero no aceleran la cicatrización. Los enjuagues suaves de agua con sal limpian la zona y reducen algo la molestia. Lo que conviene evitar son los remedios que aplican algo abrasivo o cáustico directamente sobre la úlcera, porque queman el tejido de alrededor y alargan el proceso.
¿Cuándo hay que preocuparse por una llaga?
Cuando pasa de tres semanas sin cerrar, cuando es de más de un centímetro, cuando aparecen varias a la vez de forma repetida o cuando sangra y está endurecida al tacto. Una úlcera que no cicatriza en ese plazo deja de ser un afta corriente y necesita valoración, sin alarmismo pero sin esperar más.
¿Se contagian?
No. Las aftas no son contagiosas y no tienen que ver con el herpes labial, que sí lo es y que aparece en el labio por fuera, no en la mucosa de dentro. Confundirlas es frecuente y lleva a usar antivirales que en el afta no hacen nada.

Fuentes

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