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Anquilosis dental: el diente que se queda hundido mientras los demás crecen

Un diente soldado al hueso no baja y parece hundirse mientras los vecinos suben. Cómo se detecta con un golpecito, por qué pasa y qué se hace en cada edad.

Un corte con un diente pegado al hueso y más bajo que sus vecinos

Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944

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Qué conviene tener claro

  • El diente no se hunde: se queda quieto mientras los de al lado siguen subiendo.
  • La prueba del golpecito lo detecta en un momento: suena metálico en lugar de sordo.
  • La causa principal es un golpe, y puede dar la cara meses o años después.
  • Un diente definitivo anquilosado no se mueve con ortodoncia: no hay ligamento por el que desplazarse.
  • Cuanto antes se vea, más sencillo. Tarde hay que enderezar también los dientes que se han inclinado.

¿Le ha quedado a tu hijo un diente más bajo que los de al lado, como hundido? Esto te interesa.

Lo que suele pasar no es que ese diente se haya hundido, sino que se ha quedado quieto mientras los demás seguían subiendo. Y eso tiene un nombre: anquilosis.

Qué es exactamente

Un diente no está pegado al hueso. Entre la raíz y el hueso hay un ligamento, una capa finísima de fibras. Lo amortigua y le deja acompañar el crecimiento de la mandíbula.

En la anquilosis ese ligamento desaparece en algún punto y la raíz se suelda al hueso. A partir de ahí, ese diente ya no se mueve.

Como los maxilares siguen creciendo durante toda la infancia y los dientes de al lado suben con ellos, el anquilosado se va quedando atrás. No baja: se queda.

¿Cómo se detecta?

Hay una prueba muy sencilla que hacemos en la consulta y que sorprende por lo fiable que es.

Dos cortes: en uno hay una capa fina entre raíz y hueso y en el otro no
Lo que falta es la capa de en medio: sin ella, el diente no puede moverse

Se da un golpecito suave con el mango de un espejo. Un diente normal suena sordo, porque el ligamento absorbe el golpe. Un diente anquilosado te suena metálico y agudo, porque el sonido viaja directo por el hueso.

Y estas son las otras señales que puedes ver tú:

  • Que un diente esté visiblemente más bajo que sus vecinos, con un escalón.
  • Que los dientes de al lado se hayan inclinado hacia él.
  • Que un diente de leche no se caiga cuando le tocaba.
  • Que en la radiografía no se vea la línea oscura del ligamento alrededor de la raíz.

¿Por qué ocurre?

Hay cuatro causas, y la primera es la más frecuente.

  • Un golpe, que es la causa principal. El traumatismo daña el ligamento en una zona, y esa zona se suelda al hueso al repararse. Puede darte la cara meses o años después, así que la relación no siempre se ve.
  • Que se quedó sin sucesor: un diente de leche cuyo definitivo no existe debajo a veces se anquilosa, porque no recibe la señal de reabsorber la raíz.
  • Genética: hay familias en las que se repite, y ahí suele afectar a los molares de leche.
  • Una infección o una inflamación en la zona del ligamento, que altera ese tejido.

Qué problemas causa

Depende de si es un diente de leche o uno definitivo. Por eso lo separo.

En un diente de leche pasan tres cosas: el molar anquilosado impide que el definitivo salga a su sitio, los dientes de al lado se inclinan hacia el hueco y el de arriba baja buscando contacto. Y en el escalón se acumula comida, así que se pica antes.

En un diente definitivo el problema es mayor. Como no acompaña al crecimiento, queda cada vez más hundido y el hueso de esa zona deja de desarrollarse en altura. Si ese diente se pierde más adelante, el hueco tendrá menos hueso que los de al lado, y eso complica poner un implante.

Qué se hace

No hay un tratamiento único. Depende de la edad y de qué diente sea.

En un molar de leche con poco escalón a veces basta con vigilar: se revisa cada seis meses y, si el definitivo va a salir pronto, se deja que el proceso siga su curso.

Si el escalón es grande o el definitivo no puede salir, ese molar se extrae. Después se pone un mantenedor de espacio: un aparatito fijo que guarda el hueco hasta que baje el definitivo.

Un diente definitivo anquilosado no se puede mover con ortodoncia por mucho que se intente, porque no hay ligamento por el que desplazarse. Lo que se valora entonces son dos cosas: reconstruir el borde con composite para compensar el escalón, o una técnica quirúrgica que separa el bloque de hueso con el diente dentro y lo reposiciona.

Y en algunos casos se decide extraerlo y mantener el espacio hasta que termine el crecimiento: un implante no se coloca antes.

Cuándo conviene traerlo

Con cualquiera de estas cuatro:

  • Si le ves un diente claramente más bajo que los de al lado.
  • Si un diente de leche no se le cae cuando le tocaba.
  • Si ha tenido un golpe en los dientes, aunque fuera hace tiempo y no pasara nada entonces.
  • Si al morder notas que ese diente no llega a tocar.

Ese tercer punto es el que más se te puede escapar. Un golpe a los cinco años puede dar la cara a los ocho, así que conviene revisarlo una vez al año aunque en su momento no pasara nada.

Lo que quiero que te lleves

Que un diente que se queda bajo mientras los demás suben no es casualidad. Tiene una explicación concreta.

Que la prueba del golpecito lo detecta en un momento, así que no hace falta esperar a que el escalón sea grande.

Y que cuanto antes se vea, más sencillo es. Uno detectado pronto se resuelve con una extracción y un mantenedor. Detectado tarde, hay que enderezar también los dientes que se han inclinado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la anquilosis dental?
Que la raíz se suelde al hueso. Un diente no está pegado al hueso: entre la raíz y él hay un ligamento, una capa finísima de fibras que lo amortigua y le deja acompañar el crecimiento. En la anquilosis ese ligamento desaparece en algún punto y el diente deja de moverse. Como los maxilares siguen creciendo, el anquilosado se va quedando atrás: no baja, se queda.
¿Cómo se detecta?
Con una prueba muy sencilla y sorprendentemente fiable: un golpecito suave con el mango de un espejo. Un diente normal suena sordo, porque el ligamento absorbe el golpe; uno anquilosado suena metálico y agudo, porque el sonido viaja directo por el hueso. En la radiografía se ve además que falta la línea oscura del ligamento alrededor de la raíz.
¿Por qué ocurre?
Por cuatro causas, y la principal es un golpe: el traumatismo daña el ligamento en una zona y esa zona se suelda al repararse. Puede dar la cara meses o años después, así que la relación no siempre se ve. También ocurre en un diente de leche cuyo definitivo no existe debajo, por herencia familiar, y tras una infección o inflamación en esa zona.
¿Qué problemas causa?
Depende. En un diente de leche, el molar anquilosado impide que el definitivo salga a su sitio, los vecinos se inclinan hacia el hueco y el de arriba baja buscando contacto; y en el escalón se acumula comida. En uno definitivo el problema es mayor: como no acompaña al crecimiento, queda cada vez más hundido y el hueso de esa zona deja de desarrollarse en altura, lo que complica poner un implante si algún día se pierde.
¿Se puede corregir con ortodoncia?
Un diente definitivo anquilosado no se mueve con ortodoncia por mucho que se intente, porque no hay ligamento por el que desplazarse. Lo que se valora entonces es reconstruir el borde con composite para compensar el escalón, o una técnica quirúrgica que separa el bloque de hueso con el diente dentro y lo reposiciona. En algunos casos se extrae y se mantiene el espacio hasta que termine el crecimiento.
¿Cuándo hay que traerlo?
Con cualquiera de estas cuatro: si ves un diente claramente más bajo que los de al lado; si un diente de leche no se cae cuando le tocaba; si ha tenido un golpe en los dientes aunque fuera hace tiempo y no pasara nada entonces; o si al morder ese diente no llega a tocar. La tercera es la que más se escapa: un golpe a los cinco años puede dar la cara a los ocho.

Fuentes

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