Cepillar los dientes de un bebé: cuándo empezar, con qué y cuánta pasta
Se empieza antes del primer diente, con una gasa. Qué cepillo toca en cada etapa, cuánta pasta y de cuántas ppm, y por qué se repasa hasta los ocho años.
Escrito por Equipo médico de Cleardent Contenido bajo la dirección médica del Dr. Ismael Cerezo, Director Médico de Cleardent · Nº colegiado 23001944
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Qué conviene tener claro
- Se empieza antes del primer diente, con una gasa húmeda, para que se acostumbre a que le toques la boca.
- Pasta con flúor desde el primer diente, de 1.000 ppm. Sin flúor no previene: eso está medido.
- La cantidad es lo que permite usarlo: un grano de arroz hasta los dos años, un guisante después.
- Hasta los ocho años no tiene destreza para llegar a todas las caras. Le dejas y después le repasas.
- Después del año, mamar o tomar biberón de noche sin limpiar después se asocia a más caries.
Le ha salido el primer diente a tu hijo y no sabes si ya toca cepillo. En realidad se empieza un poco antes, y aquí tienes qué usar en cada etapa.
Antes del primer diente
Desde los primeros meses, limpia la encía con una gasa húmeda o con un dedal de silicona, una vez al día.
No es por los dientes, que aún no hay. Es para que se acostumbre a que le toques la boca, y eso hará que el cepillado de después no sea una pelea contigo.
Del primer diente a los 2 años
En cuanto asome uno, cepillo de verdad. Busca uno con estas tres cosas:
- Cabezal muy pequeño, que quepa detrás de las muelas cuando salgan.
- Cerdas suaves, nunca medias ni duras.
- Mango grueso, que lo cojas tú con comodidad.
La pasta va con flúor desde el principio, de 1.000 ppm, y la cantidad es un grano de arroz.
Las dos cosas van juntas y conviene entender por qué. La revisión Cochrane que reunió 96 estudios comprobó en dientes de leche que la pasta con flúor reduce las caries frente a la pasta sin flúor, y que a más concentración, más protección. También que a más concentración, más riesgo de manchas en los dientes que se están formando. El grano de arroz es lo que resuelve las dos cosas a la vez: el flúor actúa donde tiene que actuar, y lo que se traga es mínimo.
Dicho de otro modo, una pasta infantil sin flúor limpia, pero no previene.
Lo cepillas tú, con él sentado en tus rodillas o tumbado, con la cabeza apoyada. Dos veces al día, y la de la noche es la que no se salta nunca.
De 3 a 6 años
Cepillo infantil, un poco más grande pero con el cabezal todavía pequeño. La cantidad de pasta pasa a ser un guisante, y sigue siendo de 1.000 ppm.
Aquí empieza a querer hacerlo solo, y conviene dejarle. Pero después se lo repasas tú, porque hasta los ocho años no tiene la destreza para llegar a todas las caras.
Y en cuanto dos dientes se toquen, seda entre ellos. Ahí es donde a tu hijo le van a salir las caries que no se ven.
Lo que más caries provoca a esta edad
Son tres cosas concretas:
- El biberón en la cama con leche, zumo o cualquier cosa que no sea agua.
- Picar entre horas cosas dulces, que importa más la frecuencia que la cantidad.
- No cepillar por la noche, que es cuando hay menos saliva y más riesgo.
Ese primer punto tiene nombre, caries del biberón, y afecta sobre todo a los dientes de arriba de delante. Es de las cosas que más vemos y también de las que más puedes evitar tú.
Con el pecho el asunto se cuenta mal a menudo, así que van los datos. En el metaanálisis que revisó 63 trabajos, mamar durante los primeros doce meses se asoció a menos caries. Pasado el año, mamar de noche o muy a menudo se asoció a bastante más. Los propios autores avisan de que ahí se mezclan la dieta y la higiene, y por eso la conclusión no es dejar de dar el pecho: es limpiar después.
¿Y si se resiste?
Es normal entre el año y los tres. Lo que funciona:
- Cepillarte tú delante de él, porque imita antes de obedecer.
- Convertirlo en rutina fija, siempre a la misma hora y en el mismo sitio.
- Dejarle elegir el cepillo, que le da sensación de decidir.
- Una canción de dos minutos, que encima te mide el tiempo.
Lo que no funciona es forzar. Una pelea diaria por el cepillado deja más huella que un día que se salte.
La primera visita
Hacia el primer año, o en cuanto salga el primer diente si notas algo raro. No es para tratar nada: es para revisar cómo van saliendo, ver si hay riesgo de caries y que conozca la consulta sin que le duela nada.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuándo hay que empezar a cepillar los dientes de un bebé?
- Antes del primer diente. Desde los primeros meses se limpia la encía con una gasa húmeda o un dedal de silicona una vez al día. No es por los dientes, que aún no hay: es para que se acostumbre a que le toques la boca, y eso hace que el cepillado de después no sea una pelea. En cuanto asome un diente, cepillo.
- ¿Qué cepillo le compro?
- Del primer diente a los dos años, uno con cabezal muy pequeño que quepa detrás de las muelas cuando salgan, cerdas suaves —nunca medias ni duras— y mango grueso, porque lo vas a coger tú. De los tres a los seis, uno infantil algo mayor pero con el cabezal todavía pequeño.
- ¿Pasta con flúor a esa edad?
- Sí, desde el primer diente y de 1.000 ppm. La revisión Cochrane que reunió 96 estudios lo deja claro en dientes de leche: la pasta con flúor reduce las caries frente a la pasta sin flúor, y por debajo de ciertas concentraciones el efecto se pierde. Una pasta infantil sin flúor limpia, pero no previene.
- ¿Cuánta pasta se pone?
- Un grano de arroz hasta los dos años y un guisante a partir de los tres. Esa cantidad tan pequeña es justo lo que permite usar flúor aunque se la trague: a más concentración, más protección, pero también más riesgo de manchas en los dientes que se están formando. La dosis resuelve las dos cosas a la vez.
- ¿Hasta cuándo se lo cepillo yo?
- Se lo cepillas tú del todo hasta los tres años, con él en tus rodillas o tumbado con la cabeza apoyada. A partir de ahí déjale empezar, porque quiere, y repásaselo después: hasta los ocho años no tiene la destreza para llegar a todas las caras. Y en cuanto dos dientes se toquen, seda entre ellos.
- ¿El biberón o el pecho de noche provocan caries?
- Lo que se asocia a más caries es quedarse con el líquido en la boca y no limpiar después. En el metaanálisis sobre lactancia, mamar hasta los doce meses se asoció a menos caries; pasado el año, hacerlo de noche o muy a menudo se asoció a un riesgo bastante mayor. Los propios autores avisan de que ahí se mezclan la dieta y la higiene, así que la conclusión práctica no es dejar de dar el pecho: es limpiar después. Y en el biberón, en la cama solo agua.
Fuentes
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