10 junio 2025

Torus debajo de la lengua: causas, síntomas y tratamiento

¿Tienes un bulto duro bajo la lengua? Podría ser un torus mandibular, un crecimiento óseo benigno. Descubre sus causas, si es peligroso y cómo se trata.

Alicia Moreno Cleardent
Odontóloga
-
Col. Nº 04002218
Contenido Revisado Médicamente por Ismael Cerezo
Última actualización:10 de junio de 2025
Odontólogo colegiado y miembro
de asociaciones profesionales
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Comprometidos con la excelencia en odontología

Soy odontóloga con años de experiencia, y sé que encontrar un bulto duro bajo la lengua puede ser alarmante. Quiero hablarte sobre este fenómeno llamado torus mandibular (también conocido como rodete mandibular o exostosis mandibular). Te explicaré qué es, por qué aparece, si es peligroso, y cómo se trata. Lo haré de forma clara y cercana, para que entiendas exactamente qué ocurre en tu boca y te quedes tranquilo.

¿Qué es el torus mandibular?

El torus mandibular es un crecimiento óseo benigno que aparece en la cara interna de la mandíbula, normalmente cerca de los premolares inferiores, justo por debajo de la lengua. En otras palabras, es una protuberancia dura formada por hueso, cubierta de mucosa normal, que puede presentarse en un lado o en ambos lados de la mandíbula. A diferencia de otras lesiones orales, no es un tumor ni una enfermedad, sino simplemente una variación anatómica de los huesos de la boca.

¿Cómo reconocerlo?

Suele tener forma redondeada u ovalada y al tocarlo se siente tan duro como el hueso (porque lo es). Generalmente no duele ni causa molestias en la vida diaria. Muchas personas lo tienen sin saberlo, ya que al estar en la parte interna de la boca no se ve a simple vista al sonreír. De hecho, se estima que alrededor del 20–25% de la población presenta alguna forma de torus en la boca, así que no es algo extremadamente raro.

Torus mandibulares bilaterales: se observan dos protuberancias óseas benignas en la cara interna de la mandíbula, debajo de la lengua. En la imagen puedes apreciar dos elevaciones duras en el interior de la mandíbula (a ambos lados del frenillo de la lengua). Es un ejemplo de torus mandibular bastante pronunciado. La mayoría de casos, no obstante, presentan protuberancias más pequeñas (por lo general menos de 2 cm de diámetro) y de crecimiento muy lento, pasando desapercibidas durante años.

Lo importante es quedarnos con esto: un torus mandibular es benigno. No es una infección, no es un quiste con pus ni mucho menos un tumor maligno. Es simplemente hueso extra. Es muy raro que un torus se convierta en algo canceroso, prácticamente nunca ocurre. En mi experiencia, cuando los pacientes entienden que se trata de una variación normal (como quien tiene un hueso un poco más grande), se sienten mucho más tranquilos.

¿Por qué aparece el torus mandibular?

No existe una única causa definitiva; de hecho, la odontología considera que interviene una combinación de factores genéticos y ambientales en la aparición del torus mandibular. Te resumo los principales factores asociados:

  • Predisposición genética: La herencia juega un papel importante. Si en tu familia directa hay personas con torus mandibular, es más probable que tú también desarrolles esta protuberancia ósea. En pocas palabras, algunas personas tienen huesos de la mandíbula más propensos a formar estos crecimientos.
  • Bruxismo y factores funcionales: Rechinar o apretar los dientes continuamente (bruxismo), así como ejercer presión constante sobre la mandíbula, puede estimular el hueso y hacer que crezca más de lo normal. Muchos pacientes bruxistas presentan torus bien desarrollados debido a ese microtrauma repetitivo. El estrés de la mordida actúa como si el hueso “respondiera” haciéndose más fuerte y voluminoso en esa zona.
  • Microtraumatismos repetitivos: Hábitos como masticar muy agresivamente, morderse la lengua con frecuencia, o cualquier movimiento mandibular forzado de forma habitual, también podrían contribuir con el tiempo al desarrollo del torus. Son estímulos mecánicos que, sumados, inducen al hueso a formar una especie de “callo” óseo interno.
  • Densidad ósea y factores anatómicos: Personas con una densidad ósea elevada (huesos más compactos) parecen tener mayor probabilidad de desarrollar exostosis como el torus. Esto puede estar influenciado por la alimentación, el metabolismo, e incluso factores endocrinos. El torus suele aparecer en la adolescencia tardía o adultez temprana y puede aumentar de tamaño lentamente con los años. Rara vez se ve en niños pequeños.

Si te ha salido un torus debajo de la lengua, no es culpa de algo que hayas hecho recientemente ni es contagioso. Probablemente ya tenías la predisposición y con el tiempo (y quizá con hábitos como apretar los dientes) se manifestó. Ten en cuenta que no todas las personas con bruxismo o traumatismos desarrollarán un torus, ni todas las personas con predisposición genética lo expresarán: es una interacción compleja de factores.

¿Es peligroso tener un torus mandibular?

No, en la gran mayoría de los casos un torus mandibular no supone ningún peligro para tu salud. Al ser un crecimiento óseo benigno, no produce enfermedad ni daña otros tejidos. Las personas que lo tienen pueden llevar una vida completamente normal sin siquiera darse cuenta. Por lo general no presenta síntomas, más allá de poder palpar la protuberancia con la lengua o con el dedo.

Quiero enfatizar esto: tener un torus no te va a causar cáncer, ni infecciones, ni “se te va a explotar”, ni nada por el estilo. Es algo inocuo. De hecho, en la mayoría de los pacientes ni siquiera crece lo suficiente como para interferir en nada importante. Muchas veces se descubre en una radiografía dental de rutina o durante una limpieza, de forma casual.

Ahora bien, como toda regla tiene sus excepciones, puede haber situaciones en las que el torus sí origine molestias o inconvenientes. No es que él mismo sea peligroso, pero su presencia puede complicar ciertas cosas en la boca. Te cuento algunos escenarios:

Posibles molestias o complicaciones

  • Dificultades para hablar o mover la lengua: Si el torus alcanza un tamaño muy grande o una posición que invada el espacio de la lengua, podría entorpecer ligeramente la pronunciación de algunos sonidos. Esto es poco común, pero en torus extremadamente prominentes he visto pacientes que refieren sensación de “estorbo” al articular palabras, porque la lengua choca con el bulto.
  • Problemas con la higiene bucal: Un torus de forma muy irregular (con varios lobulillos óseos) puede crear recovecos donde se acumula placa bacteriana, volviendo más difícil la limpieza diaria. Si no se extrema la higiene, esa acumulación puede causar mal aliento (halitosis) e incluso aumentar el riesgo de caries o enfermedad de encías en la zona. Por ello, es importante cepillar suavemente alrededor del torus y usar herramientas como hilo dental o irrigadores de agua para mantener todo limpio (más adelante te daré consejos de higiene).
  • Irritación de la mucosa o úlceras: La capa de encía que recubre al torus es fina. Si al comer alimentos duros o cortantes (como patatas fritas, pan tostado, etc.) esa zona recibe un corte o roce fuerte, puede generarse una llaga o úlcera dolorosa sobre el torus. Estas aftas por trauma suelen curar con enjuagues y cuidados, pero pueden repetir si el torus tiene puntas muy marcadas que “raspan” desde dentro. Además, un torus grande puede rozar con el borde de la lengua y ocasionar pequeñas irritaciones crónicas.
  • Dificultad para prótesis dentales: Este es uno de los problemas más habituales en consulta. Si un paciente necesita usar una dentadura postiza removible (prótesis), tener un torus grande en la zona interna de la mandíbula puede impedir que la dentadura encaje correctamente. El acrílico de la prótesis chocaría con la protuberancia ósea, causando inestabilidad. Incluso una prótesis mal ajustada por culpa del torus podría moverse y provocar heridas en la encía. Por eso, a veces es necesario quitar el torus antes de fabricar una prótesis para que esta asiente bien.
  • Interferencia con otros tratamientos dentales: En algunos casos, un torus puede estorbar ciertos procedimientos odontológicos. Por ejemplo, para tomar radiografías intraorales, colocar implantes dentales cercanos, o hacer ciertos tipos de cirugía periodontal en esa área, el torus puede ser un obstáculo físico que dificulta el acceso y la visibilidad al dentista. También podría complicar ligeramente tratamientos de ortodoncia o endodoncia si está justo en medio del campo de trabajo. Aunque esto no es común, es algo a considerar: los dentistas evaluamos si la presencia del torus va a afectar algún tratamiento planificado.

Como ves, estas complicaciones solo ocurren si el torus es muy grande o está mal ubicado. La mayoría de las veces, repito, el paciente convive con su torus sin ningún problema real durante toda la vida. Solo en caso de presentarse alguna de estas molestias se plantearía hacer algo al respecto. En la siguiente sección te contaré qué opciones hay en esos casos.

¿Cuándo y cómo se trata el torus mandibular?

Dado que el torus mandibular por sí mismo es inocuo, no solemos recomendar ningún tratamiento si no causa inconvenientes. La filosofía es: “si no está roto, no lo arregles”. Muchas personas viven con su torus toda la vida sin necesidad de quitarlo. No necesitas operar un torus pequeño que no te molesta ni afecta tu salud.

Ahora bien, sí aconsejamos tratamiento (extirpación) en las siguientes situaciones:

  • Interfiere con una prótesis dental o tratamiento importante: Como mencioné arriba, si necesitas una dentadura postiza y el torus impide colocarla bien, convendrá eliminarlo para facilitar tu rehabilitación dental. Igualmente, si el torus dificulta otra intervención necesaria (por ejemplo, implante en la zona, cirugía ortognática, etc.), tu dentista puede sugerir removerlo para trabajar con comodidad y éxito.
  • Causa molestias frecuentes: Si el torus te está generando úlceras recurrentes, dolor al comer, o afecta tu forma de hablar al punto de incomodarte, es razonable plantearse la cirugía. Tu calidad de vida manda: un torus que constantemente se irrita o te estorba merece ser solucionado.
  • Crecimiento excesivo: En casos raros en que el torus sigue creciendo hasta volverse muy grande (p. ej. llega a tocarse con el del lado opuesto bajo la lengua), podría ser prudente removerlo antes de que cause algún problema serio en el futuro. Estos crecimientos exagerados no son la norma, pero pueden ocurrir con los años. En cualquier caso, tu dentista vigilará su tamaño en revisiones.

Si te encuentras en alguna de estas situaciones, el tratamiento indicado es la cirugía para eliminar el torus, técnicamente llamada torusectomía. A continuación te cuento en qué consiste, para que pierdas el miedo:

Cirugía para eliminar un torus (torusectomía)

La extirpación del torus mandibular es un procedimiento quirúrgico seguro y relativamente sencillo cuando lo realiza un especialista. Normalmente se lleva a cabo en el propio consultorio dental o quirófano ambulatorio, bajo anestesia local (igual que cuando te empastan una muela). Esto significa que estarás despierto pero no sentirás dolor en la zona durante la intervención.

¿Qué hace el cirujano exactamente? Te lo explico paso a paso, de forma simple:

  1. Anestesia local: Se adormece la zona de la mandíbula donde está el torus, infiltrando anestesia en la encía circundante. En segundos, toda esa área queda insensible.
  2. Incisión y acceso: El dentista realiza una pequeña incisión en la encía que recubre el torus y la levanta (hace un colgajo) para exponer el hueso sobresaliente. No te preocupes, la incisión suele ser pequeña y luego cicatriza bien, colocándose puntos de sutura al finalizar.
  3. Remoción del hueso sobrante: Usando instrumental quirúrgico especializado (fresas de alta velocidad similares a las del torno dental, o en algunos casos láser quirúrgico), se rebaja y elimina el exceso de hueso que forma el torus. El profesional va limando cuidadosamente hasta dejar la superficie mandibular regularizada. En ocasiones se extrae el torus en fragmentos. El procedimiento es indoloro, ya que la anestesia bloquea las terminaciones nerviosas; solo puedes sentir presión o vibración durante el fresado del hueso.
  4. Sutura: Una vez removido el torus, se coloca nuevamente la encía en su sitio y se cierran los tejidos con suturas (puntos). Y ¡listo! En total, el proceso quirúrgico suele tomar menos de una hora, dependiendo del tamaño del torus.

Esta cirugía, en manos expertas, tiene un riesgo mínimo. El sangrado durante el procedimiento es muy leve (el hueso del torus está poco vascularizado) y las complicaciones serias son rarísimas. Es más, muchos pacientes aprovechan para quitarse ambos torus mandibulares (si los tienen bilateralmente) en la misma sesión. Así solucionan el tema de una vez.

Recuperación y cuidados postoperatorios

Tras la torusectomía, inicia un periodo de recuperación relativamente rápido y con molestias mínimas. Al ser cirugía oral, el postoperatorio es parecido al de una extracción dental grande. Te comparto las recomendaciones habituales para una buena recuperación:

  • Medicamentos: El odontólogo te recetará analgésicos y antiinflamatorios para controlar las molestias y la inflamación los primeros días. Sigue la pauta indicada, aunque muchos pacientes refieren solo una molestia leve manejable con ibuprofeno o paracetamol.
  • Hielo local: Aplicar frío externo intermitente en la zona de la mandíbula las primeras 24 horas puede reducir la inflamación y prevenir hematomas. Siempre envuelto en un paño, 10 minutos on/off.
  • Dieta blanda: Es recomendable llevar una dieta de alimentos blandos durante varios días (purés, sopas tibias, pasta, pescado suave, etc.), evitando comida muy caliente, condimentada o crujiente. Así no lastimas la herida quirúrgica al masticar. También procura masticar del lado opuesto al operado, si fue unilateral.
  • Higiene oral cuidadosa: A partir del día siguiente, limpia tus dientes con cepillo suave, evitando la zona de la cirugía para no despegar los puntos. Puedes enjuagarte suavemente con colutorio antiséptico (si tu dentista lo recomienda) o con agua tibia salada. Mantener la boca limpia es crucial para que la herida cicatrice sin infecciones. Si tienes un irrigador bucal (waterpik), úsalo con delicadeza lejos de la sutura inicialmente.
  • Evitar tabaco y alcohol: No fumes ni bebas alcohol durante el periodo de cicatrización (mínimo 1-2 semanas). Estas sustancias retrasan la curación y aumentan el riesgo de infecciones y complicaciones. ¡Es el momento perfecto para dejar el cigarrillo, si puedes!
  • Reposo relativo: No hace falta guardar cama, pero sí evita actividades físicas intensas o deporte fuerte los primeros 2-3 días, para no promover sangrados. Duerme con la cabeza algo elevada la primera noche.
  • Seguimiento: Acude a las citas de revisión que te programe tu dentista. Usualmente retiramos los puntos a la semana aproximadamente (si no son reabsorbibles) y controlamos que todo esté sanando bien.

Cumpliendo con estos cuidados, la encía suele cicatrizar en un par de semanas completamente, y el hueso remodelará internamente en unos pocos meses. La mayoría de las personas se recupera sin contratiempos, volviendo a su rutina normal rápidamente.

Un punto importante: en la mayoría de casos el torus NO reaparece tras la cirugía, es decir, la eliminación es definitiva. Sin embargo –y debo ser honesto– si los factores desencadenantes persisten (por ejemplo, sigues con bruxismo intenso sin tratar), existe la posibilidad de que con los años el hueso vuelva a hipertrofiarse en esa zona. Esto no es lo común, pero puede suceder. Por ello, después de quitar un torus provocado por bruxismo, siempre insisto al paciente en tratar ese hábito (con férula de descarga nocturna, manejo del estrés, etc.) para minimizar la chance de recidiva.

Cuidados e higiene si decides no operarlo

Como hemos visto, en ausencia de síntomas no es necesario quitar el torus. Pero ¿qué precauciones puedes tomar en el día a día para convivir con tu torus mandibular sin problemas? Aquí van mis recomendaciones profesionales:

  • Mantén una rigurosa higiene bucal. Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, poniendo atención especial a la zona donde está el torus. A veces la encía sobre el torus puede acumular placa en su base; usa un cepillo de cerdas suaves para masajear esa área. Complementa con hilo dental o cepillos interdentales, y considera emplear un irrigador de agua para limpiar alrededor del bulto. Una buena higiene bucal previene la gingivitis alrededor del torus y elimina restos de comida que pudieran causar mal olor.
  • Cuidado al comer. Si tu torus es prominente, mastica con calma y evita morder huesos, espinas u otros elementos duros justo sobre la zona donde sobresale el hueso. También ten precaución con alimentos muy duros o cortantes (como totopos, nueces, caramelos). No es que esté prohibido comerlos, pero mastica del otro lado o en pequeños trozos para que un canto filoso no te corte la encía encima del torus y provoque una úlcera.
  • Atención al bruxismo. Si rechinas o aprietas los dientes (aunque sea de noche inconscientemente), coméntaselo al dentista. El bruxismo no solo pudo haber contribuido a formar el torus, sino que puede seguir incrementando su tamaño. Una férula de descarga a medida puede proteger tus dientes y tal vez frenar el estímulo excesivo sobre el hueso mandibular. Controlar el estrés, corregir maloclusiones y otros factores del bruxismo también ayudará a tus huesos a no engrosarse más. En definitiva, atacar la causa ayuda a que el torus no vaya a más.
  • Revisiones periódicas con el dentista. Aunque el torus no moleste, es buena idea mencionarlo en tus visitas rutinarias. Tu dentista evaluará que efectivamente sea un torus y no otro tipo de lesión (generalmente es evidente por su dureza, bilateralidad y aspecto típico, pero ante duda puede hacer una radiografía para ver el hueso). También medirá su tamaño o lo fotografiará para llevar un control en el tiempo. Si notases cambios repentinos en la forma del bulto, dolor espontáneo o ulceraciones persistentes, acude a consulta; aunque estos casos son raros, siempre es mejor chequear cualquier anomalía en evolución.

El torus mandibular suele ser completamente compatible con una boca sana. Con buenos hábitos de higiene y las precauciones mencionadas, puedes olvidarte de que lo tienes. Solo mantente alerta a las señales de alarma (dolor, crecimiento rápido, interferencias) y consulta con tu odontólogo de confianza si algo cambia.

En cirugía oral y maxilofacial tenemos un dicho: “vive y deja vivir”. Si el torus “vive” tranquilo en tu boca sin darte lata, lo dejamos vivir ahí. Pero si empieza a molestarte a ti (el paciente), entonces es hora de considerar decirle adiós con una sencilla cirugía.

Preguntas frecuentes sobre el torus mandibular (FAQ)

¿Cómo saber si el bulto debajo de mi lengua es un torus y no otra cosa?

Un torus mandibular se distingue por ser un bulto muy duro (óseo), generalmente bilateral y de crecimiento lento. Otras lesiones, como un quiste bucal o una bolita de infección, suelen ser blandas o fluctuantes al tacto, pueden doler o cambiar de tamaño más rápidamente. El torus está cubierto por encía normal, de color rosado y aspecto sano; en cambio, un quiste o tumor podría causar cambios de color, supuración o ulceración en la mucosa. De todos modos, la mejor forma de distinguirlo es acudiendo al dentista. Con un examen clínico y, si hiciera falta, una radiografía, confirmaremos que ese bulto duro es simplemente hueso (el torus) y no otra patología. Ante cualquier bulto inusual en la boca que no estés seguro qué es, consulta siempre (más vale salir de dudas pronto). Pero si al tocarlo es como tocar roca y está justo en la zona típica interna de la mandíbula, lo más probable es que efectivamente sea un torus mandibular benigno.

¿El torus mandibular puede volverse cáncer u ocasionar otros problemas graves?

No; el torus en sí no se convierte en cáncer. Como explicamos, es un crecimiento benigno, no canceroso, y no predispone al cáncer oral. Los casos reportados de malignización (transformación maligna) de un torus son prácticamente inexistentes en la literatura médica, así que por ese lado puedes estar tranquilo. Tampoco causa infecciones por sí mismo ni otras enfermedades sistémicas. El único “problema” que puede dar son las molestias mecánicas locales que ya mencionamos (dificultad con prótesis, llagas si se traumatiza, etc.). Pero en cuanto a peligrosidad intrínseca, un torus no es peligroso. Siempre que notes un bulto en la boca, obviamente hay que evaluarlo; pero una vez diagnosticado como torus mandibular, puedes quedarte tranquilo respecto a malignidad.

¿Se puede prevenir el desarrollo del torus mandibular?

Al ser algo ligado en parte a la genética, no existe una forma infalible de prevenirlo. Si estás predispuesto genéticamente, puede formarse tarde o temprano. Sin embargo, controlar los factores ambientales podría influir. Evitar o tratar el bruxismo es lo principal: usar placa de descarga si aprietas los dientes, manejar el estrés, y corregir maloclusiones dentales podría reducir la estimulación excesiva del hueso mandibular. Del mismo modo, protegerse de traumas repetitivos en la boca (por ejemplo, usando protector bucal en deportes de contacto) puede ayudar. Mantener una buena salud ósea general con dieta equilibrada (calcio, vitamina D) es positivo para tus huesos, pero eso no garantiza nada específico contra el torus. En resumen, no hay medidas específicas “anti-torus”, más allá de minimizar esos factores que te comenté. Si aún así aparece, no es porque hayas hecho algo “mal”: a veces simplemente ocurre.

¿Es dolorosa la cirugía para remover un torus mandibular?

Durante la cirugía en sí, no sentirás dolor gracias a la anestesia local que adormece completamente el área a tratar. Así que no, no duele mientras te lo están quitando. Puede impresionarte la idea de “limar hueso”, pero te aseguro que estarás con la boca dormida y solo notarás quizás vibración y algún ruido de instrumental. Tras la cirugía, las molestias suelen ser moderadas y controlables con analgésicos comunes. La mayoría de mis pacientes describen el postoperatorio como similar al de una extracción dental: una molestia o sensibilidad en la zona, algo de hinchazón, pero nada insoportable. Siguiendo las instrucciones de cuidado (hielo, dieta blanda, medicación), en pocos días la incomodidad cede. También aplicamos anestesia tópica en gel antes de quitar los puntos para que ni eso moleste. Así que no dejes que el miedo al dolor te impida tratarte si realmente necesitas la cirugía. Está todo pensado para que sea lo más llevadero posible.

¿Puede volver a crecer el torus después de haberlo operado?

En general, es poco frecuente que un torus extirpado vuelva a aparecer en el mismo sitio. Una vez que eliminamos el exceso de hueso, la mandíbula tiende a mantenerse con el contorno corregido. Dicho esto, sí es posible una recidiva si persisten los estímulos que originalmente provocaron el torus. Por ejemplo, si el factor principal fue un bruxismo severo y tras la cirugía la persona sigue bruxando años y años sin protección, el hueso podría nuevamente hipertrofiarse lentamente y formar otra exostosis en la zona. Lo mismo si continúa un hábito de presión constante o algún factor anatómico no resuelto. Pero estos casos no son comunes. Lo habitual es que el torus no regrese, sobre todo si tras la cirugía se toman las medidas preventivas correspondientes (ferulita de bruxismo, etc.). Tu dentista igualmente controlará en tus revisiones de rutina que todo siga normal. En mi experiencia personal, la mayoría de pacientes operados de torus no han tenido recaídas. Y si alguna vez reapariciera muchos años después, siempre se podría evaluar una nueva intervención (aunque normalmente no es necesario).

cta clearden 2025
Alicia Moreno Cleardent
Odontóloga
La Dra. Alicia Moreno Martínez es una odontóloga apasionada por la salud bucal infantil y la estética dental, con formación en prostodoncia restauradora y odontopediatría. Su reciente especialización en odontología estética le permite ofrecer un cuidado dental integral que no solo mejora la salud, sino también la confianza de sus pacientes. Con experiencia en odontología general desde 2018, la Dra. Moreno es muy valorada en nuestros centros, donde aplica sus conocimientos con un enfoque personalizado y una dedicación constante al bienestar de cada paciente.
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