
Desde la medicina integrativa, cada diente forma parte de un sistema interconectado: una infección dental crónica puede afectar órganos distantes, y una disfunción en un órgano puede reflejarse en un diente concreto.

Cómo curar un absceso o forúnculo en casa paso a paso. Remedios, consejos y señales de alerta para saber cuándo acudir al médico.

Un absceso o forúnculo es una acumulación de pus causada por una infección. Nunca debe reventarse en casa. Aplicar calor local puede aliviar el dolor y favorecer su evolución natural, pero ante inflamación, fiebre o supuración, es fundamental acudir al médico.
Un absceso o forúnculo es una acumulación de pus bajo la piel producto de una infección. Suele iniciar como un granito infectado o una protuberancia roja dolorosa, a veces con una punta amarillenta de pus en el centro. Tu cuerpo lo forma para “encapsular” la infección: los glóbulos blancos combaten a las bacterias y en el proceso se crea el pus dentro de la hinchazón. Por eso duele y late, hay presión interna.
Nunca debes exprimir, pinchar ni “reventar” un absceso a la fuerza con las manos. Hacerlo sin medidas higiénicas puede empujar la infección más profundamente en la piel o dispersarla a tejidos cercanos. Imagina que al apretarlo, el pus se va hacia áreas alrededor en lugar de salir por el poro: podrías causar más inflamación e incluso infecciones secundarias. Además, la zona alrededor se puede poner más roja y sensible, o formarse más abscesos alrededor.
Lo ideal es ayudar a que el absceso drene por sí solo, de forma controlada y limpia. Los abscesos pequeños (forúnculos aislados) a menudo drenan espontáneamente en unos días con los cuidados adecuados. En cambio, los grandes (a veces del tamaño de una pelota de ping-pong) o profundos pueden necesitar drenaje médico. A continuación, te explico los remedios caseros para tratar un absceso en casa de manera segura, favoreciendo su drenaje natural y aliviando la infección cutánea sin riesgos.
Aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, es común en:
Un absceso que no se drena o trata adecuadamente puede:
En mi práctica, siempre recomiendo un enfoque paso a paso para tratar un absceso en casa. Estos son los remedios caseros y cuidados más efectivos y seguros:
Antes de cualquier remedio, lava suavemente el área del absceso y la piel alrededor con agua tibia y jabón neutro o antiséptico. Una buena higiene es fundamental para tratar un absceso en casa:
Mantener la zona limpia ayuda a aliviar la infección cutánea y prepara la piel para aplicar los siguientes remedios caseros.
Tu mejor aliado para “madurar” un absceso y lograr que drene es el calor húmedo. Las compresas tibias aumentan la circulación sanguínea local, llevando más glóbulos blancos a la zona para combatir la infección y facilitando que el absceso se abra y drene. Es el remedio casero número uno que suelo indicar:
¿Cómo hacerlo? Toma un paño limpio o gasa y empápalo en agua caliente (no hirviendo). Escurre el exceso de agua y coloca la compresa tibia sobre el absceso. Déjala actuar unos 10 a 20 minutos, manteniéndola caliente (puedes rehumedecerla cuando se enfríe). Repite esto 3 a 4 veces al día, todos los días.
Sé constante: Al principio puede que el forúnculo no ceda, pero con cada aplicación de calor ayudarás a que “madure” (reblandezca la piel superficial) y el pus vaya acercándose a la salida. Tras unos días de compresas, notarás que el absceso “revienta” por sí solo y empieza a drenar pus. Cuando eso ocurra, limpia el pus cuidadosamente con una gasa estéril, sin aplastar, y continúa con las compresas para seguir extrayendo el material.
Tip: Puedes potenciar la compresa añadiendo algo al agua tibia. Muchas personas usan sal gruesa o sales de Epsom (sulfato de magnesio) en el agua. Disuelve 1-2 cucharadas de sales de Epsom en medio litro de agua caliente y usa esa solución para la compresa. Las sales de Epsom ayudan a “secar” el pus más rápido y reducen la inflamación. Incluso un puñado de sal de mesa común en la compresa puede servir de alternativa casera si no tienes Epsom; la idea es crear un ambiente osmótico que ayude a drenar el absceso.
Varios remedios caseros naturales pueden ayudar a combatir la bacteria del absceso y reducir la hinchazón. Entre los más populares para tratar un absceso en casa están el ajo, la cebolla, la cúrcuma, el aloe vera y algunos aceites medicinales. Te resumo cómo usarlos:
Estos remedios caseros naturales pueden usarse combinados: por ejemplo, durante el día compresas tibias y por la noche aloe vera; o alternar ajo en la mañana y cúrcuma en la tarde. Siempre observa cómo reacciona tu piel y suspende cualquier remedio si empeoran los síntomas o notas irritación. Cada organismo es distinto, ¡escucha al tuyo!
Además de los remedios caseros, en casa puedes ayudarte con pomadas tópicas antibióticas o antisépticas que venden sin receta. Por ejemplo, ungüentos con bacitracina, neomicina o ácido fusídico, e incluso la clásica pomada de ictiol (ichthyol) utilizada para forúnculos. Estas pomadas ayudan a eliminar las bacterias en la superficie de la piel y a que el absceso se vacíe más rápido al “suavizar” la piel. Aplícalas 2-3 veces al día siguiendo las instrucciones del prospecto.
Otra opción muy práctica es usar pañuelos o apósitos medicados específicos para forúnculos (en algunas farmacias venden apósitos con gel antibacteriano). Colocarlos sobre el absceso tras la compresa caliente puede absorber el pus y mantener la zona desinfectada.
⚠️ Nota: Si vas a usar alguna pomada o producto farmacéutico, asegúrate de no ser alérgico a sus componentes. Y siempre que uses cualquier remedio (casero o pomada), mantén los hábitos de higiene mencionados (lavado de manos, etc.) para no contaminar la zona.
Además de aplicar los remedios, hay ciertos cuidados clave al tratar un absceso en casa. Estos “dos and don’ts” harán la diferencia en tu recuperación y en evitar contagiar a otros:
✅ Qué SÍ hacer:
🚫 Qué NO hacer:
Siguiendo estos cuidados, ayudarás a que la infección sane más rápido y evitarás que el absceso se propague o vuelva a aparecer.
Aunque la mayoría de los forúnculos y abscesos pequeños se pueden manejar en casa, hay situaciones en las que debes buscar ayuda médica sin dudar. Debes acudir al médico (preferiblemente a un dermatólogo o a tu médico de cabecera) si:
El médico posiblemente insensibilizará la zona y realizará una incisión y drenaje del absceso (un pequeño corte estéril para extraer todo el pus). También podría enviarte el material a analizar para identificar la bacteria y recetar el antibiótico adecuado si es necesario. Si vas al médico a tiempo, este procedimiento es rápido y suele aliviar el dolor de inmediato al liberar la presión interna. ¡No temas buscar ayuda profesional cuando corresponda! Más vale tratar un absceso de forma oportuna que arriesgar complicaciones mayores.
No. Nunca revientes un absceso apretándolo con los dedos ni con objetos caseros. Esto puede esparcir la infección a capas más profundas de la piel y agravar el cuadro. La forma segura de “reventarlo” es facilitar que drene solo, aplicando compresas tibias y tratamientos adecuados hasta que el pus salga de manera natural por el poro. Si el absceso es muy grande o no drena con remedios caseros, mejor acude al médico para que lo drene con instrumental estéril.
Depende del tamaño y tu organismo, pero un forúnculo pequeño suele drenar y curar en 1 a 2 semanas con cuidados caseros constantes. Los primeros días hay que ablandarlo con calor; tras “reventar”, tarda unos días más en cicatrizar la herida. Si en 7 días no ves mejora, consulta al médico. Los abscesos más grandes pueden requerir drenaje profesional y tomar más tiempo en sanar (2-3 semanas). Sé paciente y consistente con el tratamiento en casa, incluso después de que salga el pus, continúa limpiando y aplicando aloe u otras ayudas hasta que cierre bien.
¡Buen trabajo! Cuando un absceso drena, gran parte del alivio llega. Ahora debes ayudar a que termine de vaciarse y cicatrice:
En general no se recomiendan antibióticos orales para abscesos pequeños no complicados, a menos que un médico los recete. La primera línea de tratamiento es drenarlo (ya sea de forma natural o con intervención médica). Los antibióticos sistémicos se reservan para casos con infección extensa, fiebre, celulitis alrededor o abscesos muy grandes/múltiples. Tomar antibiótico sin drenaje muchas veces no elimina completamente el absceso, porque el medicamento puede no penetrar bien en todo el pus encapsulado. En cambio, las pomadas antibióticas tópicas sí son útiles como apoyo local y puedes usarlas como mencionamos. Siempre consulta al médico antes de tomar cualquier antibiótico por tu cuenta.
Si has sufrido abscesos con frecuencia, es importante tomar medidas preventivas:
Con estas medidas reducirás notablemente la probabilidad de que aparezcan nuevos abscesos. Aun así, si notas signos tempranos de uno (una zona enrojecida y dolorosa que empieza a indurar), comienza con las compresas tibias de inmediato. A veces, un forúnculo incipiente puede abortarse antes de que se forme mucho pus si se toman medidas rápidas.
En conclusión, lidiar con un absceso en casa requiere paciencia y cuidado. Aplica estos remedios caseros de manera constante y segura, y tu absceso debería drenar y sanar sin complicaciones. La clave está en no manipular agresivamente, sino acompañar al cuerpo en su proceso de curación. Hablo en primera persona cuando digo que entiendo lo incómodo que es pasar por esto, pero con estos consejos prácticos podrás aliviar el dolor, evitar que la infección empeore y recuperarte lo antes posible.
Si ves que pese a todo el absceso no mejora o tu salud se resiente, no dudes en buscar ayuda médica profesional. Un pequeño procedimiento a tiempo te puede ahorrar muchos problemas. Espero que esta guía te haya sido útil – la hice con la intención de que sea el mejor recurso en la web sobre cómo tratar un absceso en casa de forma natural y segura. ¡Mucho ánimo y pronto estarás mejor!



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