El uso del hilo dental es un hábito que no todas las personas adoptan, sin embargo es beneficioso para la salud dental y para prevenir enfermedades.

Utilizar hilo dental al menos una vez al día, ayuda principalmente a eliminar la placa dentobacteriana que se forma entre los dientes. El cepillo no es suficiente ya que sólo alcanza la cara vestibular del diente, el paladar y la lengua. Por eso es necesario aplicar el hilo dental después del cepillado, para completar el proceso de limpieza.

Además de eliminar la placa, que es la principal causa de la formación de caries y la enfermedad periodontal, el hilo dental combate el mal aliento. Su utilización asegura dientes y encías más sanas, ya que alcanza espacios a los que el cepillo no logra acceder.

Si bien muchas personas no lo utilizan porque lo consideran molesto o doloroso, con su uso habitual las molestias disminuyen y la boca se acostumbra. Para que la higiene bucal esté completa, y las bacterias de los restos de alimentos sean eliminados completamente, es necesario no olvidar el uso de este producto.

¿Cómo utilizar correctamente el hilo dental?

  1. Cortar entre 40 cm y 50 cm de hilo dental.
  2. Enrollar cada extremo en un dedo índice.
  3. Sostener el hilo dental con los dedos pulgares e índices de manera que quede tirante.
  4. Deslizarlo de manera vertical entre los dientes.
  5. Curvar el hilo en la base de cada diente, formando una “C”, y procurando no apretar las encías para no lastimar el tejido gingival.
  6. Cambiar el sector de hilo usado en cada diente para lograr una mayor higiene.

Utilizar hilo dental después de cepillar los dientes, o combinarlo también con enjuagues bucales, ayuda a eliminar cualquier posible foco de infección en la boca, proteger el esmalte de los dientes y prevenir tanto caries como ciertas enfermedades. Para conseguir que los dientes se encuentren completamente limpios y libres de riesgo, es necesario incorporar al hilo dental en el proceso de higiene bucal.

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