¿Te han dicho que no puedes ponerte implantes por falta de hueso?
Si te han dicho que no tienes suficiente hueso para implantes, hoy existen técnicas que lo hacen posible incluso en casos complejos. La falta de hueso ya no es un impedimento definitivo. Descubre qué opciones pueden ayudarte a recuperar tu sonrisa.

El hueso que sostiene los dientes (hueso alveolar) se reabsorbe cuando se pierde una pieza, ya que deja de recibir el estímulo de la masticación. Es un proceso progresivo: cuanto más tiempo pasa sin reemplazar el diente, mayor es la pérdida ósea.
Las principales causas son la pérdida dental sin sustitución, la periodontitis, el uso prolongado de prótesis removibles, los traumatismos o infecciones y factores anatómicos como tener menos hueso disponible en ciertas zonas.

Permite recuperar hueso mediante materiales biocompatibles para poder colocar implantes con seguridad.
Aumenta la altura ósea en el maxilar superior para colocar implantes cuando no hay suficiente hueso.
Implantes más largos que se anclan en el pómulo, evitando injertos en casos de gran pérdida ósea.
Se colocan en la parte posterior del maxilar, permitiendo rehabilitar sin injertos incluso con poco hueso.
Alternativa menos invasiva cuando hay poco hueso, evitando injertos en muchos casos.
Estructuras que se colocan sobre el hueso en casos de atrofia severa, sin necesidad de injertos.

El implantólogo analiza un escáner volumétrico que muestra con exactitud la cantidad y calidad del hueso disponible, la distancia a estructuras anatómicas clave (nervio dentario, seno maxilar) y la posición óptima para los implantes. Este paso es imprescindible; sin TAC no es posible presupuestar con precisión.
Una vez verificado que el hueso tiene la densidad y el volumen adecuados, se inserta el implante. Con cirugía guiada, la precisión es milimétrica y la cicatrización suele ser más rápida.
Se realiza el injerto, la regeneración o la elevación de seno. En algunos casos, esta fase y la colocación del implante se hacen en una sola intervención. El implante necesita entre 8 y 16 semanas para integrarse al hueso.
Pasado ese tiempo, se coloca la corona definitiva —normalmente de zirconio— que restaura la función y la estética del diente perdido.
No. Todas las intervenciones se realizan con anestesia local, por lo que no sentirás dolor durante el procedimiento. Para pacientes con ansiedad existe la opción de sedación consciente. Después de la cirugía es normal tener algo de inflamación y molestias que se controlan con la medicación prescrita. La mayoría de pacientes se sorprenden de lo llevadero que resulta el postoperatorio.
Depende de la técnica utilizada. Con implantes cigomáticos o All-on-4 puedes tener dientes fijos provisionales el mismo día. Si se necesitan injertos óseos importantes, el proceso completo puede durar entre 8 y 12 meses (tiempo de integración del injerto más tiempo de osteointegración del implante). Tu implantólogo te dará un calendario detallado según tu caso.
Sí, siempre que se realicen con la técnica adecuada por profesionales cualificados. Las tasas de éxito de técnicas como los implantes cigomáticos o la elevación de seno superan el 95%, similares a las de implantes convencionales en hueso normal. La clave está en una correcta planificación y en elegir la técnica más apropiada para cada caso.
Existen alternativas que evitan los injertos: implantes cigomáticos, pterigoideos, implantes cortos o la técnica All-on-4 con implantes angulados. Todas ellas aprovechan el hueso existente sin necesidad de añadir más. Tu implantólogo valorará cuál es viable en tu caso.
Sí. Aunque el uso prolongado de dentaduras removibles suele provocar pérdida ósea, existen soluciones para prácticamente todos los casos. Los implantes cigomáticos y subperiósticos se diseñaron precisamente para pacientes con atrofia severa causada por años sin dientes o con prótesis removibles.
La única forma de saberlo con certeza es mediante un TAC dental 3D. Una radiografía panorámica puede dar una idea aproximada, pero el TAC permite medir con precisión la altura, anchura y densidad del hueso. Si has perdido dientes hace tiempo o has tenido enfermedad periodontal, es muy probable que exista cierto grado de reabsorción ósea.
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