¿Te han dicho que no puedes ponerte implantes por falta de hueso?
Somos expertos en casos complejos. Descubre en esta guía todas las técnicas actuales para colocar implantes dentales con poco hueso: injertos, elevación de seno, implantes cigomáticos y más.
¿Te han dicho que no puedes ponerte implantes por falta de hueso?


El hueso que rodea y sostiene los dientes se llama hueso alveolar. Cuando perdemos una pieza dental, este hueso comienza a reabsorberse de forma natural porque deja de recibir el estímulo de la masticación. Es un proceso progresivo: cuanto más tiempo pasa sin reponer el diente, más hueso se pierde.
Las causas principales de la pérdida ósea dental son:
Pérdida de dientes sin reemplazo: El hueso necesita estímulo para mantenerse. Sin diente, el cuerpo interpreta que ese hueso ya no es necesario y lo reabsorbe gradualmente. Cada año sin diente supone una pérdida adicional de altura y anchura ósea.
Enfermedad periodontal (periodontitis): Las infecciones graves de las encías destruyen el hueso que sostiene los dientes. Una periodontitis avanzada puede provocar pérdida ósea significativa incluso antes de que se caigan los dientes.
Uso prolongado de prótesis removibles: Las dentaduras postizas que apoyan directamente sobre la encía ejercen presión sobre el hueso y aceleran su reabsorción. Tras años de uso, el maxilar puede quedar muy aplanado.
Traumatismos o infecciones: Golpes, accidentes o infecciones dentales graves pueden dañar el hueso de forma localizada, dejando defectos que dificultan la colocación de implantes.
Anatomía individual: Algunas personas tienen senos maxilares más grandes de lo habitual, lo que deja menos altura de hueso disponible en la zona posterior del maxilar superior.
El injerto óseo es un procedimiento que permite aumentar o regenerar el hueso cuando no hay suficiente cantidad para colocar un implante dental. Consiste en añadir material óseo en la zona afectada para crear una base firme y estable, similar a los cimientos de una construcción. El injerto puede ser de origen propio del paciente, de donante humano, de origen animal o sintético. Tras colocarlo, se cubre con una membrana que favorece la regeneración del hueso. El proceso de cicatrización dura entre 4 y 9 meses. Una vez finalizado, el hueso está listo para recibir el implante con seguridad.
Cuando falta altura de hueso en esta zona, el procedimiento consiste en levantar la membrana que recubre el seno maxilar y rellenar el espacio creado con material de injerto. De esta forma se aumenta la altura ósea disponible para colocar implantes de longitud adecuada.
En casos donde queda algo de hueso residual (5-6 mm), es posible colocar el implante en la misma cirugía que la elevación de seno. Si el hueso es muy escaso (menos de 4 mm), se realiza primero la elevación y se espera unos 6 meses antes de colocar los implantes.
Los implantes cigomáticos son una solución revolucionaria para casos de atrofia severa del maxilar superior. Son implantes mucho más largos que los convencionales (entre 30 y 50 mm) que se anclan en el hueso cigomático, es decir, el hueso de los pómulos.
La gran ventaja de esta técnica es que evita la necesidad de injertos óseos. El hueso cigomático es denso y estable, lo que proporciona un anclaje muy sólido para la prótesis dental.
Con 2 a 4 implantes cigomáticos (a veces combinados con implantes convencionales en la zona anterior si hay hueso) se puede rehabilitar toda la arcada superior con dientes fijos. En muchos casos es posible colocar una prótesis provisional el mismo día de la cirugía.
Los implantes pterigoideos se colocan en la parte posterior del maxilar superior, anclándose en la apófisis pterigoides del hueso esfenoides y el hueso palatino. Son zonas que mantienen buena densidad ósea incluso cuando el resto del maxilar está muy reabsorbido.
Esta técnica permite rehabilitar la zona de molares sin necesidad de elevación de seno ni injertos. A menudo se combina con implantes cigomáticos: los cigomáticos soportan la zona anterior-media y los pterigoideos la zona posterior, logrando una rehabilitación completa sin añadir hueso.
Cuando la pérdida de hueso es moderada, una opción menos invasiva es utilizar implantes más cortos que los convencionales. Mientras un implante estándar mide entre 10 y 15 mm, los implantes cortos miden menos de 8 mm.
Estos implantes están diseñados para ofrecer suficiente superficie de contacto con el hueso disponible. Son especialmente útiles en la mandíbula posterior (cerca del nervio dentario) o en el maxilar superior cuando hay poco hueso pero suficiente para evitar injertos.
Los mini implantes son aún más pequeños (2-3 mm de diámetro) y se usan principalmente para estabilizar dentaduras completas en pacientes con atrofia severa que no desean cirugías más complejas.
Los implantes pterigoideos se colocan en la parte posterior del maxilar superior, anclándose en la apófisis pterigoides del hueso esfenoides y el hueso palatino. Son zonas que mantienen buena densidad ósea incluso cuando el resto del maxilar está muy reabsorbido.
Esta técnica permite rehabilitar la zona de molares sin necesidad de elevación de seno ni injertos. A menudo se combina con implantes cigomáticos: los cigomáticos soportan la zona anterior-media y los pterigoideos la zona posterior, logrando una rehabilitación completa sin añadir hueso.

El tratamiento de implantes dentales en pacientes con poco hueso sigue un proceso estructurado:
Diagnóstico con TAC 3D: Se realiza un escáner dental que permite medir con precisión milimétrica la cantidad, calidad y ubicación del hueso disponible.
Planificación digital: Con el software adecuado, el implantólogo diseña la posición exacta de cada implante y decide qué técnica es la más indicada.
Fase quirúrgica: Dependiendo del caso, puede incluir regeneración ósea, elevación de seno y/o colocación de implantes. Todo se realiza con anestesia local (y sedación si el paciente lo prefiere).
Periodo de cicatrización: El tiempo de espera varía según la técnica: desde carga inmediata (prótesis el mismo día) hasta 6-9 meses si se realizan injertos importantes.
Prótesis definitiva: Una vez integrados los implantes, se coloca la prótesis final (coronas, puentes o arcadas completas).
El precio varía significativamente según la técnica necesaria, el número de implantes y la complejidad del caso. A modo orientativo:
Estos precios son orientativos y pueden variar según la necesidad de cada paciente.
Lo más recomendable es solicitar un estudio personalizado GRATIS con presupuesto detallado.
No. Todas las intervenciones se realizan con anestesia local, por lo que no sentirás dolor durante el procedimiento. Para pacientes con ansiedad existe la opción de sedación consciente. Después de la cirugía es normal tener algo de inflamación y molestias que se controlan con la medicación prescrita. La mayoría de pacientes se sorprenden de lo llevadero que resulta el postoperatorio.
Depende de la técnica utilizada. Con implantes cigomáticos o All-on-4 puedes tener dientes fijos provisionales el mismo día. Si se necesitan injertos óseos importantes, el proceso completo puede durar entre 8 y 12 meses (tiempo de integración del injerto más tiempo de osteointegración del implante). Tu implantólogo te dará un calendario detallado según tu caso.
Sí, siempre que se realicen con la técnica adecuada por profesionales cualificados. Las tasas de éxito de técnicas como los implantes cigomáticos o la elevación de seno superan el 95%, similares a las de implantes convencionales en hueso normal. La clave está en una correcta planificación y en elegir la técnica más apropiada para cada caso.
Existen alternativas que evitan los injertos: implantes cigomáticos, pterigoideos, implantes cortos o la técnica All-on-4 con implantes angulados. Todas ellas aprovechan el hueso existente sin necesidad de añadir más. Tu implantólogo valorará cuál es viable en tu caso.
Sí. Aunque el uso prolongado de dentaduras removibles suele provocar pérdida ósea, existen soluciones para prácticamente todos los casos. Los implantes cigomáticos y subperiósticos se diseñaron precisamente para pacientes con atrofia severa causada por años sin dientes o con prótesis removibles.
La única forma de saberlo con certeza es mediante un TAC dental 3D. Una radiografía panorámica puede dar una idea aproximada, pero el TAC permite medir con precisión la altura, anchura y densidad del hueso. Si has perdido dientes hace tiempo o has tenido enfermedad periodontal, es muy probable que exista cierto grado de reabsorción ósea.
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