

La abfracción dental es una lesión cervical no cariosa (LCNC) caracterizada por la pérdida patológica de tejido dental duro en la región cervical del diente, específicamente en la unión cemento-esmalte. Esta lesión se origina por tensiones biomecánicas generadas por fuerzas oclusales excéntricas que provocan microflexiones en la estructura dental, resultando en la fractura microscópica de cristales de hidroxiapatita.
Clínicamente, la abfracción se manifiesta como un defecto en forma de cuña o «V» invertida, con bordes angulosos y definidos, localizado en el cuello del diente cerca del margen gingival. A diferencia de las lesiones cariosas, la superficie afectada presenta tejido duro y brillante al sondaje.
La abfracción resulta de un proceso de fatiga del esmalte y la dentina causado por cargas oclusales repetitivas y excéntricas. Cuando se aplican fuerzas laterales o no axiales sobre el diente, se generan tensiones de tracción y compresión concentradas en la zona cervical, donde el esmalte es más delgado y vulnerable. Estas tensiones cíclicas producen microfracturas que progresan con el tiempo, conduciendo a la pérdida de estructura dental.
Bruxismo: El apretamiento y rechinamiento dental genera fuerzas oclusales excesivas de carácter parafuncional. La intensidad y frecuencia de estas fuerzas superan la capacidad de resistencia del esmalte cervical, iniciando el proceso de abfracción.
Maloclusión: Los contactos oclusales prematuros o interferencias generan vectores de fuerza no axiales que concentran tensiones en áreas específicas del diente. La distribución inadecuada de las cargas masticatorias predispone al desarrollo de lesiones cervicales.
Fuerzas oclusales excéntricas: Las cargas aplicadas fuera del eje longitudinal del diente crean momentos de flexión que son particularmente deletéreos para la integridad estructural de la región cervical.
Hábitos parafuncionales: Conductas como onicofagia, masticación de objetos duros o interposición de elementos entre los dientes contribuyen a la generación de fuerzas oclusales anormales.
La ausencia de piezas dentales posteriores altera el patrón oclusal y sobrecarga los dientes remanentes. Las restauraciones con contactos inadecuados pueden inducir fuerzas oclusales desfavorables. Factores sistémicos como el estrés y la ansiedad se asocian con mayor actividad parafuncional. La edad avanzada implica mayor exposición acumulativa a fuerzas oclusales potencialmente dañinas.
Las lesiones por abfracción presentan una morfología característica en forma de cuña con ángulo agudo, típicamente menor a 90 grados. Los bordes son bien definidos y el defecto presenta un piso relativamente plano. La profundidad es variable, desde lesiones superficiales de décimas de milímetro hasta defectos que comprometen significativamente la estructura dental.
Hipersensibilidad dentinaria: Constituye el síntoma más frecuente. Se manifiesta como dolor agudo y transitorio ante estímulos térmicos, osmóticos o táctiles. La exposición de túbulos dentinarios permite la transmisión de estímulos hacia la pulpa dental mediante el mecanismo hidrodinámico.
Cambios tisulares: La lesión puede presentar superficie mate debido a la alteración de la integridad del esmalte. Frecuentemente se observa recesión gingival concomitante que expone mayor superficie radicular y aumenta la sensibilidad. La irregularidad superficial favorece la acumulación de biofilm bacteriano.
En etapas iniciales, la abfracción puede ser asintomática y detectarse únicamente durante el examen clínico de rutina.
La inspección visual revela defectos cervicales con morfología característica en cuña, bordes definidos y superficie dura. El sondaje confirma la ausencia de tejido reblandecido. Las pruebas de sensibilidad evalúan la respuesta pulpar mediante estímulos térmicos o mecánicos.
El análisis oclusal es fundamental para identificar contactos prematuros, interferencias y patrones de desgaste dental mediante papel de articular y examen dinámico de la oclusión.
Abrasión dental: Causada por desgaste mecánico externo, típicamente por técnica de cepillado traumático. Presenta superficie lisa, bordes redondeados y localización predominantemente vestibular en dientes anteriores.
Erosión dental: Resulta de la acción de ácidos químicos endógenos o exógenos. Se caracteriza por pérdida generalizada de esmalte con superficie cóncava y lisa, afectando múltiples superficies dentales.
Caries cervical: Lesión de origen bacteriano que presenta tejido reblandecido, cambio de coloración y cavitación irregular. El sondaje revela consistencia blanda.
Es importante considerar que pueden coexistir múltiples tipos de lesiones cervicales en un mismo paciente.
El tratamiento exitoso requiere la identificación y control de los factores causales:
Férula oclusal: Dispositivo intraoral fabricado en acrílico rígido que redistribuye las fuerzas oclusales y protege las estructuras dentales durante episodios de bruxismo nocturno. Su diseño individualizado debe contemplar la relación oclusal específica del paciente.
Ajuste oclusal selectivo: Consiste en el tallado mínimo y selectivo de interferencias oclusales y contactos prematuros identificados mediante análisis oclusal detallado. Este procedimiento busca establecer una distribución equilibrada de las fuerzas masticatorias.
Rehabilitación oclusal: En casos de pérdida dental múltiple, la restauración de la dimensión vertical y la reposición de piezas ausentes mediante prótesis fija o implantosoportada es esencial para restablecer una función oclusal adecuada.
Restauración con resina compuesta: Indicada en lesiones con pérdida significativa de estructura dental o sintomatología persistente. El material restaurador debe presentar propiedades mecánicas adecuadas y módulo de elasticidad compatible con los tejidos dentales.
Ionómero de vidrio: Material de elección en lesiones subgingivales o de difícil acceso. Sus propiedades incluyen adhesión química a la estructura dental, liberación de flúor y coeficiente de expansión térmica similar al diente.
Restauraciones indirectas: En lesiones extensas que comprometen la integridad estructural, pueden estar indicadas restauraciones tipo inlay, onlay o coronas completas.
La aplicación de agentes desensibilizantes profesionales incluye barnices de flúor de alta concentración, oxalatos o adhesivos dentinarios que sellan los túbulos dentinarios expuestos. El tratamiento ambulatorio complementario con dentífricos desensibilizantes puede proporcionar alivio sintomático progresivo.
La prevención de la abfracción se fundamenta en el diagnóstico temprano y control de factores de riesgo. El monitoreo periódico permite la detección de lesiones incipientes y la implementación oportuna de medidas preventivas.
En pacientes con bruxismo confirmado, el uso consistente de férula oclusal nocturna es fundamental. La corrección de maloclusiones mediante tratamiento ortodóncico puede prevenir el desarrollo de fuerzas oclusales patológicas.
La educación sobre técnica de cepillado adecuada, con movimientos suaves y cepillo de cerdas suaves, previene la contribución de factores abrasivos que pueden agravar las lesiones existentes.
Con tratamiento integral que incluya control de factores etiológicos y restauración adecuada de los defectos, el pronóstico es favorable. La progresión de las lesiones puede detenerse efectivamente cuando se eliminan las fuerzas oclusales deletéreas.
Sin intervención terapéutica, la abfracción tiende a progresar, aumentando la profundidad de la lesión y la sintomatología asociada. En casos avanzados, puede comprometerse la integridad estructural del diente, requiriendo tratamientos más complejos.
La durabilidad de las restauraciones depende fundamentalmente del control de los factores causales. El seguimiento periódico es esencial para evaluar la estabilidad de las lesiones y la integridad de las restauraciones.
Revisado por: Dr. Ismael Cerezo Gilabert
Nº de Colegiado: 23001944
Última actualización: Octubre 2025



