16 junio 2025

Boqueras: Qué son y cómo curarlas

Las boqueras (queilitis angular) son heridas molestas en la comisura de los labios. Conoce sus causas, síntomas, remedios caseros, tratamiento médico y prevención.

Las boqueras, también llamadas queilitis angular, son grietas dolorosas en las comisuras de los labios. Suelen deberse a infecciones por hongos o bacterias, déficit nutricional o irritación por saliva. Se tratan con cremas antifúngicas o antibióticas, hidratación labial y corrigiendo las causas.

¿Qué son las boqueras?

Las boqueras son esas molestas grietas en las comisuras de la boca que cursan con enrojecimiento, dolor y a veces costras. En medicina se las conoce como queilitis angular o estomatitis angular, e incluso en Latinoamérica se les dice «perleche» o «rágades comisurales». En esencia, se trata de pequeñas lesiones o heridas en la comisura de los labios que pueden ser unilaterales (en un solo lado) o bilaterales (en ambos lados de la boca).

Estas fisuras suelen comenzar con una leve irritación: la esquina de los labios se ve seca, enrojecida o resquebrajada. Con el tiempo pueden abrirse y agrietarse más, formando llagas dolorosas y costras. A diferencia del típico herpes labial (calentura) que forma ampollitas más hacia el labio, las boqueras se limitan a la comisura y no suelen extenderse más allá. Además, no producen las vesículas llenas de líquido típicas del herpes, ni suelen ir acompañadas de fiebre. Esto hace que no debamos confundirlas con un herpes labial, pues su origen y tratamiento son diferentes.

Tambien puedes revisar este artículo sobre «Como curar un herpes labial«.

Si notas que en la esquina de tu boca hay una herida o grieta que duele al abrir la boca, especialmente al sonreír, comer o hablar, es muy probable que estés lidiando con boqueras. Ahora veamos por qué salen, ya que entender su causa es el primer paso para tratarlas correctamente.

Guía completa para curar las boqueras cuanto antes.

Causas de las boqueras (queilitis angular)

Esta es la gran pregunta. En mi experiencia, casi siempre hay varios factores contribuyendo al mismo tiempo, creando el escenario perfecto para que aparezcan estas lesiones. Las causas más comunes incluyen:

  • Infección por hongos (candidiasis) o bacterias: La causa directa más frecuente de las boqueras es una infección localizada por el hongo Candida albicans (causante de la candidiasis). Este hongo aprovecha la humedad constante de la comisura para crecer. Ciertas bacterias como Staphylococcus aureus (estafilococo) también pueden estar implicadas. En muchos casos se encuentran ambos tipos de microbios a la vez, agravando la inflamación. Por eso, las boqueras se consideran una infección oportunista: esos microorganismos normalmente están en nuestra piel sin molestia, pero cuando las condiciones son ideales (humedad, piel macerada), invaden y provocan la lesión.
  • Acumulación de saliva y humedad constante: Detrás de casi todas las boqueras hay un exceso de humedad en la comisura. ¿Y de dónde viene esa humedad? Generalmente de nuestra propia saliva. Al acumularse saliva en las esquinas de la boca (por ejemplo, al dormir, babear o por el uso de mascarillas prolongado), la piel de esa zona se macera y reblandece, facilitando que hongos y bacterias proliferen. Ciertas situaciones aumentan esta acumulación de saliva:
    • Personas mayores con prótesis dentales mal ajustadas o falta de piezas dentales tienden a tener pliegues en la comisura donde se estanca la saliva.
    • Los bebés y niños pequeños con chupetes o que se chupan el dedo mantienen la zona constantemente húmeda.
    • Algunos hábitos como lamerse los labios con frecuencia o mantener la boca entreabierta (como en quienes respiran por la boca) también dejan saliva en las comisuras de forma crónica.
  • Sequedad y labios agrietados: Paradójicamente, los extremos se tocan: así como el exceso de saliva causa boqueras, la situación opuesta –tener los labios resecos y agrietados– también lo propicia. Cuando la piel labial está muy seca (por clima frío, viento, deshidratación, exposición solar excesiva, etc.), se resquebraja con facilidad. Si abrimos la boca y la piel está agrietada, las comisuras pueden rajarse. Una vez abierta la heridita, se mezcla saliva, se forman costritas… y ya tenemos el caldo de cultivo ideal para que entren microbios. De hecho, mucha gente nota que les sale una boquera tras un período de labios cortados o partidos. ¡Por eso hidratar bien los labios es tan importante para prevenir!
  • Factores locales mecánicos: Cualquier condición que genere pliegues en la comisura o fricción puede favorecerlas. Por ejemplo, la pérdida de la dimensión vertical de la mordida (por falta de muelas u otras piezas) hace que la barbilla y nariz estén más cerca y se formen pliegues en las esquinas de la boca. También una mordida desalineada o la presencia de aparatos de ortodoncia pueden contribuir a irritar esa zona. Estos factores no causan la infección por sí mismos, pero crean el ambiente propicio (irritación de la piel, retención de humedad, etc.).
  • Déficits nutricionales: Popularmente se dice que las boqueras salen por falta de vitaminas, y hay algo de cierto en ello. Deficiencias de ciertos nutrientes debilitan la piel y el sistema inmunológico local, facilitando la aparición de queilitis angular. En especial se han asociado a falta de hierro (anemia ferropénica) y de vitaminas del grupo B (como B2 riboflavina, B3 niacina, B9 ácido fólico o B12). También la carencia de zinc y, en menor medida, de vitamina A o C, podría influir. Cabe aclarar que por sí sola una deficiencia vitamínica no siempre produce boqueras, pero sí puede hacerte más propenso a que te salgan ante cualquier mínima irritación. Por ejemplo, es común en personas con dieta pobre o anémicas que estas lesiones tarden más en curar o aparezcan recurrentemente hasta corregir el déficit nutricional.
  • Sistema inmunológico debilitado: Cualquier condición que baje las defensas favorece estas infecciones oportunistas. Por eso, las boqueras son más habituales en personas con diabetes, pacientes con VIH u otras enfermedades inmunosupresoras, o incluso en épocas de estrés severo donde nuestras defensas bajan. También ciertos tratamientos médicos pueden predisponer: por ejemplo, el uso prolongado de antibióticos de amplio espectro (que alteran la flora normal) o de corticoides sistémicos, e incluso fármacos como la isotretinoína (usada para el acné, que reseca mucosas) se han vinculado a la queilitis angular.
  • Alergias o irritantes de contacto: Algunas boqueras se desencadenan por una dermatitis de contacto en la comisura. Por ejemplo, personas alérgicas a algún componente de sus pasta de dientes, enjuague bucal, cosmético labial o incluso a ciertos alimentos ácidos o irritantes pueden desarrollar inflamación en las comisuras que luego se sobreinfecta. Si notas que tus boqueras aparecen tras usar determinado labial o pasta dental, podría ser una reacción alérgica local. Hasta el material de bolígrafos o lápices que la gente se lleva a la boca (sin darse cuenta) puede actuar como irritante crónico.
  • Factores ambientales: El entorno también influye. Cambios bruscos de temperatura, clima muy frío o muy seco en invierno pueden predisponer a grietas. La exposición prolongada al sol sin protección labial reseca las comisuras y puede disparar la lesión (además, recordemos que la radiación UV baja las defensas locales de la piel). Por eso no es raro ver más boqueras en invierno (frío) o incluso tras días de playa sin protector labial (sol + deshidratación).

Como ves, las causas son variadas pero casi todas se reducen a dos grandes desencadenantes: humedad constante + microbios oportunistas, o sequedad/excoriación + microbios. A menudo confluyen varios factores a la vez (por ejemplo, una persona mayor con dentadura postiza floja y deficiencia de vitaminas y que se lame los labios). Entender qué está provocando tus boqueras es clave, porque el tratamiento más efectivo será aquel que ataque la causa de raíz.

Ahora que sabemos por qué aparecen, pasemos a identificar cómo se manifiestan, es decir, sus síntomas y señales de alarma.

Síntomas de las boqueras

Los síntomas de las boqueras suelen ser bastante característicos. Al inicio puedes sentir simplemente una molestia o ardor en la comisura de la boca al mover los labios. Luego suelen aparecer:

  • Enrojecimiento e hinchazón en la esquina de los labios. La zona puede verse rojiza, inflamada y sensible al tacto.
  • Piel agrietada o fisurada: Se forma una grieta visible en la comisura. Puede ser pequeña al principio, pero si la boca se abre mucho (por ejemplo al reír o bostezar), la fisura se abre más. Esa herida abierta explica el dolor intenso al mover la boca.
  • Dolor al mover la boca: Las boqueras duelen, escuecen o arden cuando abrimos la boca para comer, reír, hablar o bostezar. Esa sensación de tirantez y escozor es uno de los signos más molestos.
  • Costras o sangrado: A medida que la lesión evoluciona, es común que en la comisura se formen costritas amarillentas o blanquecinas (producto de suero seco). Si la costra se rompe al abrir la boca, puede haber un leve sangrado de la grieta. Las costras reaparecen hasta que la piel logra cicatrizar completamente.
  • Pseudomembrana blanquecina: En boqueras crónicas o colonizadas por hongos, a veces se observa una fina capa blanquecina cubriendo la lesión. Es como una película de hongos y tejido muerto que indica candidiasis (similar a la capa que se ve en el muguet u hongos en la lengua).
  • Sequedad y descamación alrededor: Alrededor de la grieta puede haber piel reseca, descamada. Muchas veces notamos que la comisura estaba seca y descamada antes de que se agrietara por completo.
  • Malestar al comer alimentos ácidos o salados: Si tienes boqueras, comer algo ácido (como vinagre, cítricos) o muy salado puede hacerte ver las estrellas. Estos alimentos al contacto con la herida producen un ardor intenso inmediato.
  • Posible picor o quemazón: Algunas personas refieren también picazón en la zona afectada o sensación de quemazón constante incluso sin mover la boca.

En general, la combinación de dolor + grieta visible en comisura + enrojecimiento es indicativa de boqueras. Un aspecto positivo es que, aunque muy molestas, suelen ser lesiones superficiales en la piel y raramente causan síntomas generales (no dan fiebre ni malestar general, a diferencia de un herpes labial fuerte que puede dar décimas de fiebre al brotar).

¿Son las boqueras contagiosas?

Por lo común, no mucho, al menos no de la forma en que lo es un herpes labial. Las boqueras por hongos o bacterias podrían contagiarse por contacto directo (por ejemplo, besar a alguien teniendo la lesión abierta, o compartir utensilios sin higiene), ya que pasarían los microbios a la otra persona. Sin embargo, incluso si otra persona recibe esos microbios, solo desarrollará boqueras si se dan las condiciones (piel frágil + humedad, etc.). En la práctica, el contagio es poco habitual. No son altamente contagiosas como el herpes, que casi seguro se transmite con un beso. Aun así, por precaución, se recomienda evitar besos y compartir cubiertos mientras se tiene la herida activa.

Otra duda frecuente: ¿Puede una boquera extenderse a otras partes del labio?

Normalmente no; las boqueras tienden a quedarse en la comisura. Si aparecen lesiones en otras zonas del labio, probablemente estemos ante otro problema (como herpes labial o impétigo) y no la queilitis angular clásica. Por eso es importante un buen diagnóstico.

Hablando de diagnóstico, ¿cómo saber seguro que es una boquera y no otra cosa? La mayoría de las veces el cuadro es tan típico que un médico o dentista lo reconoce con solo mirarlo y oír tu historia (por ejemplo: “me falta hierro y tengo estos cortes en la boca desde hace 1 mes…” suena bastante a boqueras). Si hay duda, a veces se toma un hisopado (cultivo) de la comisura para ver qué microbios crecen (así confirman si es Candida, bacterias, etc.). También, si se sospecha que hay una causa de fondo (por ejemplo diabetes o deficiencia de nutrientes), el médico puede indicar un análisis de sangre para verificar tu glucosa o niveles de hierro y vitaminas. En casos resistentes, un dermatólogo podría hacer pruebas de alergia (epicutáneas) si piensa que hay un componente alérgico de contacto.

En cualquier caso, una vez identificadas, lo importante es curar las boqueras lo antes posible, porque aunque no sean peligrosas para la salud, pueden cronificarse y durar semanas o meses causando molestias si no se tratan. Veamos entonces qué tratamientos existen, tanto médicos como naturales, para acelerar la curación.

Tratamiento médico de las boqueras

El tratamiento de las boqueras (queilitis angular) tiene dos objetivos principales: aliviar los síntomas (dolor, inflamación) y eliminar la causa subyacente (ya sea infección, deficiencia, irritante, etc.). Como profesional, siempre le explico a mis pacientes que no basta con quitar el dolor un par de días, hay que atacar el origen para que no reaparezcan al poco tiempo.

1Medidas generales de cuidado local: Independientemente de la causa, hay consejos básicos que ayudan a que la comisura sane más rápido:

  • Mantén la zona limpia y seca. Después de comer o beber, seca suavemente las comisuras con una gasa limpia. Evita que se acumule saliva; si babear de noche es un problema, aplica un poco de vaselina antes de dormir para hacer barrera.
  • No te rasques ni toques las lesiones con la lengua o los dedos. Manipularlas empeora la irritación y puede introducir más gérmenes. Tampoco arranques las costras.
  • Hidrata los labios, pero con cuidado. Usar un bálsamo labial neutro (tipo vaselina pura) ayuda a prevenir que los labios se sigan agrietando. Aplícalo alrededor de la herida, no directamente encima si está muy abierta, para no macerarla más. Un labial medicinal espeso aplicado frecuentemente mantiene la piel flexible.
  • Evita temporariamente comidas muy ácidas, picantes o saladas, que arden en la herida y entorpecen la cicatrización. También alimentos muy calientes pueden doler; mejor tibios mientras cura.
  • Procura no abrir la boca demasiado (por ejemplo, con bostezos exagerados) mientras tengas la lesión activa, para darle oportunidad de cerrarse sin reabrirse constantemente.

Tratamiento específico según la causa: Aquí es donde entra en juego la evaluación del médico u odontólogo. Dependiendo del origen de tus boqueras, el profesional te indicará uno o varios de los siguientes tratamientos:

  • Cremas antimicóticas (antihongos): Si se identifica que hay infección por Candida u otros hongos (muy común en boqueras), se utiliza una crema antifúngica tópica. Los principios activos más usados suelen ser miconazol, clotrimazol o nistatina en pomada, aplicados directamente en la comisura afectada. Se suelen indicar 3 veces al día por 1-2 semanas. Es importante completar el tratamiento el tiempo prescrito aunque la lesión mejore antes, para asegurar que el hongo desaparezca del todo.
  • Cremas antibióticas: En caso de sobreinfección bacteriana (por ejemplo, si hay estreptococo o estafilococo identificado, o pus), se emplean antibióticos tópicos. Una pomada con fusidato de sodio, mupirocina u otro antibiótico local aplicado 2-3 veces al día suele eliminar las bacterias. Nuevamente, el tiempo típico es alrededor de 1 semana de aplicación. Si la infección bacteriana fuera muy extensa o resistente, en raros casos se receta un antibiótico oral, pero no es lo común para boqueras aisladas.
  • Combinar antifúngico + antibiótico: A veces, para cubrir ambas posibilidades, el médico puede recetar un producto combinado (hay algunas cremas que llevan antifúngico y antibiótico juntos) o indicarte que uses dos cremas alternando. Esto cubre la eventualidad de que haya infección mixta. Es relativamente frecuente, porque la Candida prepara el terreno y luego bacterias aprovechan la ruptura de la piel.
  • Cremas con corticoides de baja potencia: Si la inflamación es muy marcada o el dolor muy intenso, a veces se añade un corticosteroide tópico suave (hidrocortisona al 1%, por ejemplo) para bajar la inflamación y aliviar síntomas. Suele usarse en corto plazo (unos pocos días) y siempre combinado con el antimicótico o antibiótico, nunca solo, porque un corticoide solo podría empeorar la infección si se usa aisladamente. Pero en combinación, puede acelerar la mejoría reduciendo el enrojecimiento y la hinchazón.
  • Suplementos vitamínicos o cambios en la dieta: Si mediante análisis se descubre que tienes deficiencia de hierro o vitaminas, el tratamiento deberá incluir corregir eso. Puede ser con suplementos de hierro, complejo B, etc., recetados por el médico. Además, se te recomendará mejorar tu dieta, incorporando más alimentos ricos en esos nutrientes. Esto es crucial para evitar que las boqueras se vuelvan crónicas. Sin corregir la carencia nutricional, es posible que se curen ahora pero reaparezcan después.
  • Ajuste de prótesis dentales o tratamiento dental: Si la causa principal es una dentadura postiza mal ajustada o una mordida defectuosa, el odontólogo deberá intervenir ahí. Ajustar la prótesis, reparar esa pieza que falta (prótesis nueva o implante) o corregir la maloclusión ayudará a eliminar el pliegue donde se acumula saliva. Esto no cura la boquera inmediatamente, pero previene su reaparición. En algunos casos de comisuras muy pronunciadas por la forma facial, tratamientos estéticos como rellenos con ácido hialurónico en las comisuras pueden ayudar a que la zona quede más tersa y no se siga agrietando.
  • Tratar enfermedades subyacentes: Si las boqueras son un síntoma de otra condición (por ejemplo, salieron porque la persona tenía diabetes descontrolada, o por un brote de candidiasis oral más amplio), es importante tratar la enfermedad de base. En el caso de diabetes, mejorar el control glucémico; si fuera por VIH, seguir adecuadamente el tratamiento antirretroviral; si hay candidiasis oral generalizada, tratarla con antifúngicos orales, etc. Solo resolviendo el problema sistémico las lesiones de las comisuras acabarán por desaparecer por completo.

En la mayoría de los casos bien tratados, las boqueras empiezan a mejorar notablemente en los primeros 3-5 días de aplicado el tratamiento adecuado, y suelen curar por completo en torno a 1 a 2 semanas. Es fundamental tener paciencia y seguir el tratamiento hasta el final, aunque a los pocos días uno ya no sienta molestia. Si abandonamos antes de tiempo (por ejemplo, dejamos la crema antifúngica apenas deja de doler), es posible que no hayamos eliminado del todo el hongo y la lesión vuelva.

Lo positivo es que, una vez curadas, las boqueras raramente dejan cicatriz o marca permanente en la piel. La piel de la comisura es delgadita y rosada, puede que quede un ligero cambio de pigmentación temporal, pero en general todo vuelve a la normalidad.

Eso sí, atención: pueden reaparecer. De hecho, es bastante común que las boqueras se repitan en personas que tienen los factores de riesgo (por ejemplo, inmunidad baja, uso de dentadura, déficit vitamínico) si esos factores no se corrigen. He visto pacientes a quienes les brotan boqueras cada cierto tiempo. Por eso, además del tratamiento puntual, siempre insisto en medidas preventivas para el futuro. Y de ellas vamos a hablar a continuación.

Remedios caseros para las boqueras

Además del tratamiento médico convencional, existen remedios caseros y tratamientos naturales que pueden ayudarte a aliviar las boqueras y complementar la terapia. Ojo: estos remedios no sustituyen al tratamiento médico cuando éste es necesario (por ejemplo, si hay una infección por hongos marcada, nada reemplaza a un antifúngico). Pero muchos pueden acelerar la cicatrización, aliviar síntomas o prevenir que empeore, sobre todo en casos leves. Aquí te presento algunos de los remedios caseros más populares y efectivos, con base en experiencia y en lo que la evidencia popular respalda:

  • Aloe vera: El gel de aloe es un conocido regenerador y cicatrizante natural. Tiene propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas suaves. Puedes cortar una hoja de aloe vera, enfriarla en la nevera (el frío suma efecto calmante) y luego frotar el gel directamente en la comisura agrietada. Déjalo actuar unos 15-20 minutos y luego enjuaga. Repite 2-3 veces al día. Mucha gente siente alivio del ardor de inmediato gracias al aloe. (Si no tienes planta de aloe, puedes usar gel de aloe puro comercial).
  • Miel: La miel es un antiséptico natural fabuloso y además hidrata la piel. Aplica con un bastoncillo un poquito de miel pura sobre la boquera y déjala actuar 15 minutos antes de limpiar. La miel combate bacterias y hongos gracias a sus enzimas y alto contenido en azúcar (que inhibe microorganismos). Puedes hacerlo unas 2 veces al día. Un remedio clásico es combinar miel y pepino: coloca una rodaja de pepino frío sobre la zona (refresca y desinflama), y luego aplica miel; ambas cosas juntas ayudan a aliviar el dolor y mantener la zona libre de gérmenes.
  • Aceite de coco o vaselina: Como mencioné antes, mantener la zona hidratada es clave. El aceite de coco virgen tiene propiedades antifúngicas suaves (contiene ácido láurico) y es muy hidratante. Aplica una fina capa de aceite de coco en la comisura varias veces al día (especialmente antes de dormir y al salir al frío). También puedes usar vaselina pura. Estos bálsamos sin perfumes ni químicos protegen la herida de la saliva y evitan que se siga abriendo, dando tiempo a que cicatrice. Es un remedio sencillo pero efectivo para que no empeore la grieta.
  • Agua y buena hidratación: Parece obvio, pero a veces lo pasamos por alto. Beber suficiente agua mantiene nuestras mucosas hidratadas desde dentro. Si estás deshidratado, tus labios se secarán más y las boqueras tardarán más en sanar. Intenta beber al menos 1.5 a 2 litros de agua al día (unos 8 vasos). Notarás que tus labios en general estarán menos cortados. ¡Hidrátate, es el remedio más barato!
  • Mezcla casera “antiboqueras”: Un remedio popular es mezclar ingredientes con propiedades antimicrobianas y reparadoras. Por ejemplo: aceite de árbol de té + aceite de vitamina E + vaselina. El árbol de té es un potente antiséptico natural (no aplicar puro porque quema, por eso se mezcla con la vaselina como base), la vitamina E ayuda a la piel a regenerarse, y la vaselina da consistencia y evita la evaporación. Mezcla 2 gotas de aceite esencial de árbol de té, una cápsula de vitamina E (o unas gotas de aceite de germen de trigo) y 1/2 cucharadita de vaselina. Aplica esa pomada casera en la zona agrietada varias veces al día. Ayuda a curar y a la vez protege la herida.
  • Limón: El jugo de limón es antibacteriano y antifúngico (por su acidez), aunque puede arder si la herida está muy abierta. Algunas fuentes aconsejan aplicar una gotita de limón directamente sobre la boquera. Si decides probarlo, que sea diluido (mezcla jugo de limón con un poco de agua) y ten en cuenta que escocerá un poco. Personalmente, solo lo recomiendo en etapas muy iniciales (cuando apenas sientes la molestia), porque en una grieta ya abierta podría irritar más que ayudar. Tras aplicarlo unos minutos, enjuaga y luego hidrata con aceite o crema.
  • Gel oral de oxígeno activo: Aquí te comparto un tip profesional: existen en farmacias geles bucales con oxígeno activo que se usan para aftas y heridas bucales (por ejemplo, uno muy conocido es el gel de peróxido de carbamida al 0,5-1%). Estos geles liberan oxígeno, lo que acelera la cicatrización y dificulta el crecimiento de gérmenes. Un ejemplo es el producto que mencioné de aloe con oxígeno de la marca Blue®m, recomendado por odontólogos. Aplicar un gel de estos en la comisura, según instrucciones, puede reducir drásticamente el tiempo de curación. Si tienes acceso, es un buen remedio para tratar las boqueras rápidamente.

Como consejo general: prueba un remedio a la vez y observa. Si notas irritación o que te empeora, suspende ese remedio. Cada piel es distinta; por ejemplo, el limón puede ser demasiado agresivo para algunos, mientras que la miel suele ser bien tolerada por casi todos. No apliques alcohol ni yodo directamente, eso sí, que resecan demasiado y pueden quemar la delicada piel de los labios.

Insisto en que estos remedios ayudan, pero si tus boqueras son graves o no mejoran en pocos días, lo fundamental es acudir al médico. Ahora, hablemos de cómo evitar siquiera llegar a ese punto: la prevención.

¿Cómo prevenir las boqueras?

Después de haber sufrido boqueras una vez, ¡lo mejor es intentar que no vuelvan! La prevención se basa en atacar los factores predisponentes que describimos antes. Aquí van mis recomendaciones como profesional para mantener a raya a las boqueras:

  • Mantén tus labios hidratados y saludables: No esperes a que estén resecos y cuarteados. Usa regularmente un bálsamo labial humectante, especialmente en clima frío o seco, y también en días de mucho sol (elige uno con protector solar para labios). Labios sanos y flexibles = menos probabilidades de grietas.
  • Evita lamerte los labios con frecuencia: Puede ser tentador humedecerlos con la lengua cuando sientes sequedad, pero ese hábito empeora la situación. La saliva se evapora y deja la piel más seca aún, aparte de que la humedad constante en las comisuras es justo lo que los hongos esperan. En su lugar, aplica bálsamo cuando sientas labios secos, pero no los lamas.
  • Seca suavemente las comisuras tras comer o beber: Hazte el hábito de, tras cada comida, mirarte un segundo en el espejo y limpiar la esquina de los labios si quedó húmeda o con restos. Puedes llevar pañuelos desechables y dar un toquecito en la comisura. La higiene es importante: restos de comida + humedad son un banquete para bacterias.
  • Mejora tu alimentación: Una dieta equilibrada, rica en vitaminas (especialmente complejo B) y minerales como hierro y zinc, mantendrá tu piel en mejores condiciones. Incluye verduras de hoja verde, legumbres, carnes magras, huevos, frutos secos y frutas cítricas en tu dieta diaria. Si tu médico detectó que tenías anemia o déficit de algo, sé constante con los suplementos recetados. Notarás no solo mejora en las boqueras, ¡sino en tu salud general!
  • Mantén una buena higiene bucal: Cepilla tus dientes al menos dos veces al día y no olvides limpiar también las comisuras con cuidado (puedes hacerlo al final, pasando el cepillo suavemente por los ángulos de la boca, o usando una gasa). Un enjuague bucal antiséptico ocasional (sin alcohol, para no resecar) puede ayudar a controlar los microbios en toda la boca, incluyendo esquinas.
  • Revisa tus prótesis dentales o aparatos de ortodoncia: Si usas dentadura postiza, asegúrate de que ajuste bien. Si baila o deja un espacio donde se junta saliva, ve al dentista para ajustarla. Igual con retenedores o aparatos: que estén limpios y bien colocados. Una visita al odontólogo para revisión periódica puede prevenir muchos problemas.
  • Controla el exceso de humedad: Si sueles dormir con la boca abierta o babear de noche, intenta algunas soluciones: dormir boca arriba, usar tiras nasales para mejorar la respiración nasal, etc. Al levantarte, lava tu boca y comisuras. Durante el día, si por tu trabajo usas mascarilla muchas horas, toma descansos para ventilar la zona (aprovecha cuando estés solo para quitar la mascarilla unos minutos y secar labios).
  • Evita los irritantes conocidos: Si identificaste que cierto labial o crema te causa boqueras, deséchalo. Usa productos hipoalergénicos en la zona de la boca. Igual con alimentos: por ejemplo, hay quien nota que comer piña o mucha salsa de tomate le desencadena boqueras; si ese es tu caso, modera su consumo y enjuaga tu boca con agua tras comerlos para que no quede acidez en las comisuras.
  • Protege tus labios del frío y el sol: En invierno, utiliza bufanda que cubra algo la boca cuando salgas a la intemperie, y bálsamo labial frecuentemente (el aire frío reseca mucho). En verano o en alta montaña, usa bálsamo con SPF y reaplícalo; la piel de los labios puede quemarse con el sol igual que la de la cara.
  • Mantén tu sistema inmune fuerte: Duerme bien, maneja el estrés en la medida de lo posible, y trata condiciones crónicas (diabetes, etc.) con la ayuda de tu médico. Un cuerpo con defensas en forma es menos propenso a infecciones oportunistas como las boqueras.

En resumen: labios siempre cuidados, dieta completa, higiene y revisar cualquier factor dental. Siguiendo estos consejos, estarás poniendo las cosas difíciles para que las boqueras aparezcan. Aún así, puede pasar que alguna vez asomen; si es así, aplíca rápidamente las medidas de tratamiento que comentamos. Pero si ves que a pesar de todo la lesión persiste o empeora, entonces considera lo siguiente.

¿Cuándo acudir al médico?

En la mayoría de los casos, las boqueras se pueden manejar en casa con las medidas descritas y, si es necesario, con la ayuda de cremas recetadas. Pero hay situaciones en las que es importante buscar atención médica profesional. Te detallo cuándo deberías plantearte “mejor que lo vea un médico o dentista”:

  • Si la boquera no mejora en 1-2 semanas: Con tratamiento adecuado, en dos semanas debería estar prácticamente curada. Si llevas más de 14 días con la comisura aún lesionada, algo no está funcionando. Puede que el tratamiento no haya sido el correcto, o que la causa persista. En ese caso, un médico podrá hacer examenes (cultivo, sangre) para re-evaluar y ajustar el tratamiento. No te resignes a “es que a mí me duran meses”, mejor consulta.
  • Si los síntomas empeoran a pesar del tratamiento casero: Por ejemplo, la grieta se hace más grande, el enrojecimiento se extiende por los labios, o aparece pus. Si en vez de progresar hacia la curación va a peor, no esperes más. Podría haberse sobreinfectado con bacterias (necesitando antibiótico) o incluso no ser una boquera sino otra cosa similar (impétigo, etc.). Un profesional distinguirá el cuadro y lo tratará correctamente.
  • Dolor intenso que dificulta comer o hablar: Un poco de molestia es normal, pero si el dolor es tan fuerte que prácticamente no puedes abrir la boca o alimentarte bien, es mejor que el médico te evalúe. A veces lesiones muy dolorosas pueden requerir algún analgésico tópico específico o descartar un herpes (que duele más que una boquera típica).
  • Cuando hay múltiples lesiones o duda diagnóstica: Si aparte de la comisura ves otras lesiones en la boca (lengua blanca, aftas, etc.) o en la piel de alrededor, conviene consultar. Podría tratarse de candidiasis oral extensa, deficiencias nutricionales severas u otras enfermedades cutáneas. También, si no estás seguro de que sea una boquera, un médico confirmará si lo es u otra patología (ejemplo: dermatitis atópica, psoriasis en comisuras, herpes, etc.).
  • Boqueras recurrentes frecuentes: Si se te curan pero vuelven a salir una y otra vez en poco tiempo, merece la pena una consulta. Puede haber una causa de fondo que no estás viendo (por ejemplo, anemia, diabetes, o incluso hábitos inconscientes como morderte durante la noche). El médico podrá investigar las razones de esas recaídas. No es normal encadenar boqueras cada mes; algo hay que indagar ahí.
  • Personas con condiciones de riesgo: Si tienes una enfermedad que compromete tu inmunidad (VIH, tratamientos de quimioterapia, diabetes no controlada), es preferible que cualquier infección -por pequeña que parezca- sea evaluada por un profesional. Las boqueras en estos casos podrían complicarse más de lo habitual o ser señal de que tu condición de base necesita ajustes.
  • Signos de herpes labial o impétigo en vez de boquera: Como comentamos, el herpes labial y el impétigo se tratan de forma distinta. Si en la comisura ves ampollitas agrupadas (herpes) o costras mielicéricas amarillas extensas (impétigo), acude al médico para el tratamiento correcto. A veces el herpes y las boqueras pueden coexistir o confundirse. Mejor salir de dudas con un diagnóstico profesional.

No dudes en buscar ayuda médica si la boquera no se resuelve pronto o te genera mucho malestar. El Dr. Cañu (dermatólogo) aconseja buscar atención si la queilitis angular es muy dolorosa, se extiende fuera de las comisuras o no mejora en pocos días. Y coincido plenamente: más vale intervenir a tiempo y evitar semanas de sufrimiento innecesario. Con el tratamiento adecuado, esas grietas sanarán y volverás a sonreír sin dolor.

Para finalizar este completo recorrido, respondamos brevemente algunas de las preguntas frecuentes que suelo escuchar sobre las boqueras, a modo de resumen y aclaración final.

Preguntas frecuentes sobre las boqueras

¿Las boqueras son contagiosas?

En general no se consideran muy contagiosas, a diferencia del herpes labial. Las boqueras suelen deberse a hongos (candidiasis) o bacterias oportunistas de la propia persona, por lo que no “saltan” fácilmente de un individuo a otro. Ahora bien, sí podrían transmitirse por contacto directo prolongado: por ejemplo, besar a alguien teniendo una boquera activa podría pasarle hongos o bacterias de tu lesión. Aun así, la otra persona solo desarrollaría boqueras si también tiene factores predisponentes (piel macerada, baja defensa local, etc.). Como precaución, se aconseja evitar besos y compartir cubiertos o toallas mientras tengas la herida abierta, para minimizar cualquier riesgo. Pero quédate tranquilo: no es extremadamente contagioso y muchas veces convivimos con alguien con boqueras sin contagiarnos.

¿Cuánto tiempo duran las boqueras?

Depende de cada caso. Sin tratamiento, una boquera puede durar varias semanas e incluso volverse crónica (rebrotando una y otra vez). Con las medidas adecuadas, suelen curar en 1 a 2 semanas. De hecho, muchos pacientes ven gran mejoría en la primera semana de tratamiento antifúngico/antibiótico, y para la segunda semana la grieta ya cerró. Si una boquera dura más de 2 semanas pese a cuidados, conviene consultar al médico. También es importante continuar el tratamiento el tiempo indicado aunque mejore antes, para asegurar la curación completa. En resumen: aproximadamente 14 días con tratamiento, aunque casos leves pueden desaparecer en menos tiempo y casos complicados tardar un poco más.

¿Qué vitamina me falta si tengo boqueras?

Las boqueras se han asociado clásicamente a la falta de ciertas vitaminas, sobre todo vitaminas del complejo B. En particular, la deficiencia de vitamina B2 (riboflavina) se ha vinculado a la queilitis angular crónica, al igual que la falta de B3 (niacina) y B9 (ácido fólico). También la carencia de B12 puede influir, y la de hierro (que no es vitamina sino mineral, pero vale mencionarlo). Dicho esto, en la actualidad sabemos que no siempre hay un déficit vitamínico detrás; puedes tener boqueras con niveles normales de vitaminas, si otros factores concurren (hongos, saliva, etc.). Sin embargo, si sufres boqueras recurrentes, sí vale la pena revisar tu nutrición: asegúrate de consumir suficientes lácteos, carnes, vegetales de hoja verde, cereales integrales y legumbres, que aportan esas vitaminas y hierro. Si sospechas de una deficiencia (por ejemplo, eres vegano estricto sin suplementar B12, o tienes anemia), consulta al médico para hacer estudios. Corregir esa falta podría ayudar a que desaparezcan las boqueras persistentes.

¿Cómo curar las boqueras rápido?

La clave para una curación rápida es abordar las boqueras apenas las notes y con el tratamiento correcto. En cuanto sientas la irritación o pequeña grieta, comienza los cuidados locales: mantén la zona seca, aplica un antiséptico suave (por ejemplo, enjuague de agua con sal o bicarbonato) y un bálsamo reparador. Si en un par de días no mejora, lo más rápido es acudir al médico para obtener una crema antifúngica o antibiótica según corresponda. Con el tratamiento médico adecuado, la mayoría se curan en ~10 días, pero muchos pacientes notan alivio importante del dolor en los primeros 2-3 días. Entre los remedios caseros, posiblemente lo más efectivo para alivio inmediato sea aloe vera frío, miel o un gel de oxígeno activo, como comentamos antes, ya que reducen la inflamación y frenan a los microbios. Pero insisto: si quieres resultados rápidos, identifica la causa (hongos vs bacterias vs irritación) y trata específicamente eso. Una boquera por hongos, por ejemplo, rápidamente mejora al aplicar un antifúngico – en 24-48 horas deja de doler. En cambio, si aplicas algo equivocado, podría prolongarse. Así que el camino más corto es: buenos cuidados + tratamiento específico profesional.

¿En qué se diferencian las boqueras del herpes labial?
Aunque a veces se confunden porque ambos ocurren cerca de la boca, son muy diferentes. El herpes labial (calentura) es causado por el virus del herpes simple y suele comenzar con ampollitas grupales en el labio o alrededor de él, no solo en la comisura. Es altamente contagioso, a menudo viene precedido de hormigueo, y las vesículas luego forman costras amarillas. Las boqueras, en cambio, no son virales sino generalmente fúngicas/bacterianas, aparecen justo en la comisura de los labios y no forman esas vesículas típicas. Suelen afectar ambas comisuras a la vez con frecuencia (el herpes casi nunca sale simétrico en ambas esquinas). Además, el herpes labial tiende a reaparecer siempre en el mismo sitio y puede desencadenarse por fiebre, estrés o sol; las boqueras reaparecen más ligadas a problemas locales (saliva, dentadura, etc.). El tratamiento también difiere: el herpes se trata con antivirales, mientras que las boqueras con antifúngicos/antibióticos.

Espero que con esta guía completa te haya quedado claro qué son las boqueras, por qué ocurren y cómo deshacerte de ellas de la mejor manera. Te he hablado desde mi experiencia personal y profesional porque sé lo molestas que pueden ser, pero también sé que con los cuidados adecuados se curan y, mejor aún, se pueden prevenir. La próxima vez que sientas ese ardorcito en la comisura, ¡ya sabrás qué hacer desde el minuto uno! Y recuerda, la salud de tu boca es parte fundamental de tu bienestar general: mantén tus labios nutridos, tu higiene bucal al día y atiende a las señales de tu cuerpo. Aquí me tienes, hablándote de tú a tú, para resolver cualquier duda: no dudes en consultar con tu odontólogo, médico o farmacéutico de confianza si necesitas ayuda extra.

Así que, ¡a sonreír sin miedo! Dile adiós a las boqueras con conocimiento y cuidados. Tu boca lo agradecerá.

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Dra. Carolina de Lis
Odontóloga en Clínicas Cleardent
Especialista en endodoncia e implantoprótesis, la Dra. Carolina de Lis lleva más de siete años dedicándose exclusivamente a la odontología, aplicando un enfoque multidisciplinar en cada tratamiento. Su habilidad en la rehabilitación sobre implantes, junto con su manejo de PRP para cirugías orales y el uso de escáner intraoral, hacen que su práctica se caracterice por la precisión y el compromiso con tratamientos innovadores. Para la Dra. de Lis, la colaboración entre profesionales es clave para lograr resultados de alta calidad y centrados en el bienestar del paciente.

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